* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.6,1-6)

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc. 6, 1-6)

* DOMINGO XIV T.O. –B- (Julio 8 de 2012)

* En el Evangelio de hoy vemos como se pasa de la “admiración” a la “desconfianza”, ante las enseñanzas de Jesús en la Sinagoga en Cafarnaún y luego en su patria.
* Cuando Jesús volvió a Nazaret acompañado de sus discípulos, sus paisanos quedaron sorprendidos de dos cosas: La sabiduría de sus palabras y el poder curativo de sus manos. Le conocían bien. Sabían que no había estudiado en ninguna escuela rabínica, ni pertenecía a una familia honorable sino sencillos trabajos manuales.
Es interesante fijarnos en la serie de interrogantes con que reacciona la multitud… En las primeras parece indagar el misterio pero luego son el bloqueo negativo del mismo.
* Marcos gusta de mostrar el conflicto provocado por Jesús en las que las apariencias esconden la realidad, a no ser de que se sepa ver las cosas más al fondo, quitando prejuicios… Sólo los débiles y necesitados parecen estar abiertos a la persona de Jesús.
* De nuevo antes las respuestas de Jesús, tenemos una llamada a abrirnos a la fe.
* A lo mejor muchos de nosotros/as estamos viviendo como aquellos/as paisanos/as de Nazaret…Sabemos todo de Jesús, pero seguimos sin abrirnos a su persona…. Sin descubrir los signos de su presencia en lo cotidiano de la vida, de su Palabra siempre nueva. Sin saber descubrir los verdaderos profetas de nuestro tiempo…
* Hoy, vemos también el rechazo de Dios y de sus enviados/as, la incredulidad que deja al ser humano en su error.
Pero a pesar de la cerrazón del corazón humano, Dios, sigue buscando a sus hijos/as y llamándonos sin descanso por medio de sus enviados/as.
* Esta, es una pequeña reflexión del Evangelio, pero toda reflexión poco sirve si no la llevamos a nuestra vida, a lo profundo de nuestro ser y así podremos ser curados/as creciendo nuestra fe.

• ORACIÓN
* Dejemos que nos suenen las preguntas por si son eco de las nuestras…
¿Qué sabiduría es esa?… ¿Y esos milagros…?. ¿No es este el hijo del carpintero y de María?…
Hoy Jesús de la Encarnación, vivimos actitudes muy similares. Nos resistimos al cambio, el apego a lo de siempre. Permanece el miedo a la libertad, al riesgo, al compromiso. Nos sobran o sospechamos de los valientes profetas que Tú, en tu nombre nos envías. Y esto está pasando en muchos/as de nosotros/as y en tu Iglesia.
¿Cuándo Jesús profeta, haremos caso a tus profetas de hoy?… Y son muchos los que con su vida, sus palabras, que son las tuyas, sus escritos, nos van marcando con valentía y con entusiasmo, como seguirte a Ti, hoy y aquí. Pero… ¿Qué nos pasa?
A unos/as, nos impulsan, nos ayudan a seguir el camino con generosidad a pesar de nuestras pobrezas personales, tu camino Jesús de Nazaret Y otros critican a esos buenos profetas que tú nos envías para nuestro tiempo. Los rechazan, incluso se les condena… Y con esto vemos que tu Iglesia que es la nuestra pierde fuerza y credibilidad…
* Jesús Profeta sencillo de Nazaret, estoy hablando contigo diciéndote desde lo más íntimo lo que me brota del corazón y… yo creo que estoy en la verdad apoyando a esa doctrina de los buenos Profetas que tu nos envías en estos tiempos y que desde el poder se les rechaza y condena…
* Ya se, que mi oración es pobre, pero es sincera y a lo mejor escandaliza a alguien… Por eso termino dando gracias por tu Espíritu de vida y esperanza que a pesar de todo sigue en nosotros/as. Que sigamos creyendo a los/as que con sencillez nos hablan de Ti. AMÉN

* ES FIESTA EN NAVARRA
* Imposible terminar, sin recordar a nuestro gran santo Navarro y Profeta San Fermín, cuyas fiestas estamos celebrando.
El, como los profetas de hoy, fue rechazado. En Francia incluso se le encarceló, pero el pueblo invadió la cárcel y se le liberó.
El jefe pagano de Amiens le ordenó que dejara de predicar la religión de Cristo. Como santo no quiso dejar de predicar la verdadera religión, entonces el gobernador le mandó cortar la cabeza.
* Por eso a El vamos a acudir con nuestra sencilla oración para que nuestros profetas y nosotros con nuestro testimonio de vida sigamos anunciando sin cansarnos ni desanimarnos el seguimiento de Jesús de Nazaret, nuestro Maestro y Profeta.

* ORACIÓN A SAN FERMÍN

* Glorioso mártir San Fermín, Por el gran amor que has tenido a Jesús y a María, alcánzanos la gracia de conocer, amar y servir a Dios como tú lo hiciste.
Por la singular limpieza de corazón y alma con que viviste enséñanos a huir de todo pecado.
Por la confianza que tuviste en Dios, enséñanos a cumplir siempre su Voluntad.
Por tu dichosa muerte, alcánzanos la gracia de vivir y morir cristianamente.
Dios nuestro, que nos has dado en el glorioso San Fermín, un modelo de la fe Católica, concédenos la gracia de predicar el evangelio como él lo hizo. Llevando una vida intachable de acuerdo con el mensaje de la fe y amor que anunciamos, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN

* ¡FELICES Y SANTAS FIESTAS OS DESEO A TODOS/AS LLENAS DE PAZ Y ALEGRÍA!

*PODEMOS TERMINAR NUESTRA ORACIÓN CON LA CANCIÓN DE CANTALAPIEDRA. “GRITA PROFETA”

* Has recibido un destino de otra palabra más fuerte es tu misión ser profeta, palabra de Dios viviente,
Tú irás llevando una luz en una entrega perenne, que tu voz es voz de Dios y la voz de Dios no duerme.
Ve por el mundo grita a la gente
que el Amor de Dios no acaba
ni la voz de Dios se pierde. (bis)
Sigue tu rumbo profeta sobre la arena caliente.
Sigue sembrando en el mundo que el fruto se hará presente.
No temas si nuestra fe ante tu voz se detiene
porque huimos del dolor y la voz de Dios nos duele.
Ve por el mundo grita a la gente
que el Amor de Dios no acaba
ni la voz de Dios se pierde. (bis)
Sigue cantando profeta, cantos de vida o de muerte.
Sigue anunciando a los hombres que el Reino de Dios ya vine.
No callarán esa voz, y a nadie puedes temerle que tu voz viene de Dios y la voz de Dios no muere.
* ZURIÑE

XIII DOMINGO T.O., 1 de Julio de 2012, Mc. 5, 21-43

¿QUÉ SALVACIÓN BUSCAMOS EN JESÚS?

Fray Marcos

FE ADULTA

Del final del capítulo 4 de Marcos, pasamos al final del cap. 5. En este capítulo, antes del relato que vamos a leer, narra un episodio muy raro: Jesús cura a un endemoniado y permite que los espíritus inmundos se metan en una piara de cerdo, que, acto seguido, se precipita en el mar. Jesús vuelve a atravesar el lago en dirección a Galilea, y allí encuentra de nuevo a la multitud que le busca.

Tomando un poco de perspectiva descubrimos que el domingo pasado nos hablaba del «poder» de Jesús sobre la naturaleza (la tempestad calmada). Continúa el evangelio con la manifestación de «poder» sobre los espíritus inmundos (curación del endemoniado en Gerasa), que no hemos leído. Hoy damos dos pasos más: «Poder» sobre la enfermedad (la hemorroísa); Y «poder» sobre la muerte (la hija de Jairo). No cabe una síntesis más clara, ordenada y progresiva de la actividad salvadora de Jesús.

En el doble relato de hoy, descubrimos un mensaje muy profundo. Por una parte, la niña y su padre son imagen de los sometidos a la institución. Jairo es un cargo público, aunque no estrictamente religioso. La mujer enferma representa a los marginados y excluidos por una interpretación demasiado legalista de la Ley. Este simbolismo se hace más claro por el anonimato de las dos mujeres, y los doce años de enfermedad de la mujer y los doce años de vida de la niña. El número doce es símbolo de Israel.

Jairo (símbolo de la institución) no encuentra salida en la religión y busca la salvación en Jesús, que ya había sido rechazado por sus jefes. La decisión es tan difícil que espera hasta el último momento para ir en busca de Jesús.

La mujer enferma, también se había gastado toda su fortuna en buscar salvación, sin hallarla. Tampoco le quedaba otra salida. La religión no sólo no le daba solución, sino que la marginaba y la excluía hasta límites inimaginables hoy.

Uno viola formalmente la Ley acudiendo a un proscrito. La otra viola literalmente la Ley tocando a Jesús. Es muy interesante constatar que en los dos casos, Jesús apela a la fe-confianza como motor de puesta en marcha de la curación-salvación.

Para descubrir la importancia del relato hay que tener en cuenta las leyes de pureza que afectaban a la mujer. El Levítico dice:

«La mujer permanecerá impura cuando tenga su menstruación o tenga hemorragias; todo lo que ella toque quedará impuro, así como también quien entre en contacto con ella».

Es muy difícil hacernos una idea de cómo quedaban limitadas las posibilida¬des de relaciones sociales y religiosas con esta ley. La mujer era considerada impura y causante de impureza. Podemos imaginar la tara psicológica que dejaba en la mujer esta considera¬ción de impura.

La hemorroísa tenía prohibido, por imperativo social y religioso, tocar y ser tocada. Ella sabe que el acto que puede salvarle, está expresamente prohibido por la Ley. Sin embargo, doce años de sufrimiento la empujan. Esta valentía no está exenta de temor, se acerca por detrás. Tocar a Jesús no solo manifiesta la confianza en él, sino en sí misma. Su valentía le devuelve la salud.

Con una aguda sensibilidad más que humana, percibe que le han tocado (todos le están apretujando). Cuando Jesús pregunta «¿Quién me ha tocado?», está dando a entender que alguien ha llegado hasta él buscando una respuesta a su opresión. Aceptando ser tocado, más allá de la norma, entra en la dinámica que la mujer había iniciado. Se abre a la comunicación profunda y sanadora a través del cuerpo.

Los dos están expresando lo mejor de sí mismos. El cuerpo «impuro» de la mujer, es reconocido y aceptado como normal. Dejándose tocar Jesús se coloca por encima de los códigos sociales y religiosos. Los cuerpos son instrumentos de encuentro liberador. El tabú de la impureza queda roto. Se da una complicidad total entre dos seres humanos que se relacionan desde lo más hondo de su ser. Una relación que abarca todos los aspectos del ser, el físico, el psíquico y el religioso.

La mujer obra saltándose la Ley, pero Jesús va aún más allá, y reacciona como si la Ley no existiera. Se seca la fuente de su hemorragia. Subjetivamente, nota que había sido curada. El milagro se produce sin que intervenga la voluntad expresa de Jesús. Es la fe-confianza de la mujer la que desencadena los aconteci¬mientos.

También es interesante la alusión a una fuerza especial que sale de Jesús. La fuerza viene de Jesús, pero es la mujer la que pone en marcha esa energía. Este relato es una mina para tratar de descubrir qué es lo que sucedía de verdad cuando el evangelio habla de «milagros».

No significa una acción que vaya en contra de las leyes de la naturale¬za. Todo lo contrario, es dejar libre la naturaleza para que pueda desarrollar su ley sin las trabas que le pone el ser humano. Porque estar en armonía con la naturaleza no es lo normal, llegamos a llamar milagro los procesos que serían los más naturales del mundo cuando no hay obstrucción a esas fuerzas que están siempre a nuestro favor.

Claro que se produce un milagro, una verdadera maravilla. Mucho más grande que convertir una piedra en pan. Un ser humano liberado de sus complejos, de sus miedos, de una religión opresora e inhumana. Un ser humano que puede empezar a ser él mismo, que empieza a valorarse porque se siente apreciado.

Se reanuda el relato de la hija de Jairo con la llegada de los emisarios, que traen noticias de muerte. Jesús es portador de vida y le dice a Jairo: basta que tengas fe. La multitud se pone de parte de los emisarios de muerte y se pone a llorar; pero Jesús no hace ningún caso y sigue adelante.

Coge de la mano a la muchacha, pero a diferencia de la suegra de Pedro, no la levanta, sino que le dice: ¡levántate! (el mismo verbo que Marcos emplea para hablar de resurrección). En contra de lo que dice expresamente la Ley, toca a un muerto, y en vez de quedar él contaminado de muerte, comunica la vida al cadáver.

APLICACIÓN

No nos engañemos, la importancia de estos relatos no está en el hecho de curar o de resucitar, sino en el simbolismo que encierran. Pensar que la obra de Jesús se puede encerrar en tres resurrecciones y en una docena de curaciones, es ridiculizar la figura de Jesús. Objetivamente, los curados volverán a enfermar y entonces no estará allí Jesús para curarlos; y los resucitados volverán a morir sin remedio. Sabemos que Jesús no puso el objetivo de su misión en una solución de los problemas puntuales de aquí abajo.

La salvación de Jesús es para todos y en cualquier circunstancia. También para los enfermos, marginados, explotados. Si no tenemos esto en cuenta, puedo pensar que la salvación de Jesús no es para mí.

Ya en el AT queda muy claro que Dios no hizo la muerte. Jesús va más allá y nos dice que Dios no quiere nada negativo para el hombre. Aunque las limitaciones son inherentes a nuestra condición de criaturas, la salvación de Dios es siempre de un plano superior y más pleno que cualquier limitación; por eso se puede dar en plenitud, a pesar de cualquier limitación, incluida la muerte.

La verdadera salvación, la que propone Jesús, libera siempre. No se trata de un premio para unos pocos privilegiados, sino de una oferta absoluta de Dios desde lo hondo de cada ser. Esa fuerza, que Jesús era capaz de poner en marcha, está disponible para todos, lo único que tenemos que hacer, es dejar que actúe en nosotros.

No se trata de magia sino de conocimiento de las posibilidades que el ser humano tiene de utilizar las leyes de la naturaleza a su favor. De la misma manera que tiene poder para bloquear los procesos naturales y causar así un daño a su propio ser o/y a los demás.

En los dos casos, la multitud queda al margen de los acontecimientos y de la salvación que representan. Para Jesús, los entes de razón (multitud, pueblo, iglesia) no pueden ser objetos de salvación. Lo único que le importa es la persona, porque es lo único real. Esto lo hemos olvidado, y hemos cometido y seguimos cometiendo, el disparate de sacrificar a la persona en aras de la institución. Nada hay más antievangélico que este atropello.

También hoy tendría que ser nuestra principal tarea el liberar a tantas personas atrapadas por las interpretaciones aberrantes de Dios. La religión, mal entendida, seguirá oprimiendo y esclavizando mientras seguimos dando más importancia a la institución que a la persona.

Meditación-contemplación

«Tu fe te ha curado». «Basta que tengas fe».
En el orden espiritual, es imprescindible la fe.
Aunque sería cómodo, las seguridades son imposibles.
Sin confianza en el OTRO no daremos un paso.

……………………

¡Despierta! ¡Resucita!
No permanezcas inerte en el cálido capullo,
Que tú mimo has tejido.
Atrévete a volar.
Si no afrontas el riesgo, no encontrarás la Vida.

…………………..

No te quejes de que estés apagado.
La culpa es tuya porque no acabas de conectarte.
Tu lámpara está capacitada para iluminarse.
Toda la energía está a tú disposición.
Solo tienes que tocar la fuente de energía.

………………..

Fray Marcos

URTEAN ZEHAR XIII. IGANDEA, Uztailaren 1a, Mc. 5, 21-43

EMAKUMEAREN FEDEA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Harrigarria da pasadizoa. Markos ebanjelariak emakume ezezagun bat dakarkigu fede-eredutzat, kristau-elkarteentzat. Harengandik ikasi ahal dute nola ibili Jesusen bila fedez, nola iritsi harekin harreman sendagarria izatera eta nola topatu Jesusengan biziera berri bati ekiteko indarra, bakezko eta osasungarri bati.

Jairo, «sinagogako buruzagi» eta Kafarnaumeko gizon ezaguna omen den hori, ez bezala, emakume hau ez da inor. Ezkutuko gaixotasuna, tipikoki femeninoa, duela dakigu soilik, emakume, emazte eta ama bezala osasuntsu bizitzea eragozten dion gaixotasuna.

Sufrimendu fisiko eta moral handia du. Dena xahutu du medikutan, inork sendatu gabe. Halere, ez du amore eman emakume gaixo bezala bizitzera. Bakarrik dago. Inork ez dio lagundu Jesusengana hurbiltzen, baina aurkitu du harengana hurbiltzeko modua.

Ez dago planto eginik, Jesusek hurbildu eta eskuak noiz ezarriko. Berak jo du haren bila. Eragozpen guztiak gainditu ditu. Ahal duen eta dakien guztia egin du. Jesusek ulertu du bizitza sanoago baten bila dabilela. Konfiantza osoa jarri du Jesusen indar sendatzailean.

Ez da konformatu Jesus urrunetik ikustearekin. Harreman zuzenagokoa eta pertsonalagoa nahi du. Erabakitasunez jokatu du, baina ez eroa bezala. Ez du inor gogaitu nahi. Atzetik hurbildu, jende artean, eta soingainekoa ukitu du. Keinu samur horrekin zehaztu eta adierazi du Jesusengan duen konfiantza osoa.

Ezkutuan gertatu da dena, baina emakume horren fedearen berri guztiek izan dezaten nahi du Jesusek. Emakumeak, beldurti eta dar-dar, egin duena aitortzean, Jesusek diotso: «Ene alaba, zeure fedeak sendatu zaitu. Zoaz bakean eta osasuntsu». Emakume hau, Jesusengan Jainkoak eskaini digun salbazio bila ibiltzeko eta onartzeko azaldu duen ahalbidearekin, fede-eredu bihurtu da gu guztiontzat.

Zeinek laguntzen die gaur egungo emakumeei Jesusekin topo egiten? Zein ahalegintzen da, gaur egungo Elizan aurkitzen dituzten oztopoak ulertzen, Kristorekiko beren fedea «bakean eta osasuntsu» bizi ahal dezaten? Zeinek hartzen ditu aintzat emakume teologoen fedea eta ahaleginak?, kasik inolako sostengurik gabe eta era guztietako trabak eta ukoak gaindituz, emakumeari bideak irekitzen atsedenik gabe saiatzen direnean, Jesusen Elizan duintasun handiagoz bizi ahal izateko?

Emakumeek ez dute izaten gure artean Jesusek eskaintzen zien onarpenik, balio-aitorpenik eta ulermenik. Ez dakigu Jesusek begiratzen zien bezala begiratzen. Halaz guztiz, emakumeak dira, sarritan, gaur ere gure kristau-elkarteen sostengu Jesusekiko beren fedeaz eta beren ebanjeliozko arnasaz.

ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.5,21-43)

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mc.5,21-43)

* DOMINGO 13 T.O. –B- JULIO 1 DE 2012

* ¡Qué maravillosa estampa de Jesús! En los dos relatos que nos expone el Evangelio, el drama humano y la intervención del que es la Vida.
Es hermoso el gesto de Jairo, doblando la rodilla ante Cristo. “Mi hija se muere, ven, ponle la mano y curará”. Cristo le dice: “No temas, basta que tengas fe”…
Y al llegar a la casa, despacha a la gente que se reía… queda con los padres y familia y
Tomándoles de la mano, le dice unas palabras que S. Marcos conserva: “Thalita Kumi”, que quiere decir. “Muchacha, a ti te lo digo, levántate”. Y un gesto muy humano de Cristo, la levanta y la entrega a sus padres y les dice que le den de comer. Se despertó con hambre…¡qué poca solemnidad gasta Jesús”…
* Y ¡Qué gesto tan hermoso también el de la hemorroísa! Busca entre la muchedumbre cómo tocar el manto del Maestro, con una fe tan grande que decía: “si logro tocarlo, me curo”. Y logró tocarlo y se curó…
* Cristo sintió que su poder salía ante una fe que lo tocaba. Entonces se vuelve a ella, que timorata, afligida trataba de explicarle al Señor. Pero Jesús le dice: “No temas, hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud”
* La fe que arrancó los milagros del evangelio de hoy es una fe que consiste en una disposición de confianza total en Jesús.
Para comprender a Cristo, poder que da la vida, y para aceptar a Cristo desde la vertiente de la riqueza y la pobreza, y hacer de Cristo la fuerza que une en la justicia y en el amor, se necesitan dos palabras que aparecen en las dos historias y que es lo esencial más que las narraciones. La palabra “Fe”, la palabra “creer”.
* Jesús es accesible, deja que se acerquen a Él. Como si llevara un letrero invisible:
“Venid a Mí todos los cansados y agobiados, que yo os aliviaré”

* O R A C I Ó N

* Señor, la mujer se acercó a ti y tocó tu manto convencida de tu curación.
Segura de que la entenderías.
Ojala sepamos acercarnos a tu Palabra con la misma fe.
No siempre entendemos el Mensaje pero estamos seguros/as de su eficacia.
* Señor, curar a la mujer y entrar en casa de jairo, te pusieron en contra de lo legal.
Como siempre en Jesús, ganó el interés por las personas.
* Danos señor, un corazón comprensivo y misericordioso.
* Señor, que como Tú hiciste, sepamos tender una mano a los/as que se sienten abandonados/as por falta de trabajo, por su situación familiar, o por estar lejos de su país. Que sepamos arrodillarnos, correr hacia ti, con “FE” y que llenos/as de confianza, de una vez para siempre brote de nuestro interior. CREO. Si le “toco” me sana, si me “acerco”, me da la mano, si le pido me “cura”. Este es nuestro deseo para todos/as en este domingo “FE” Y “CREER” ASÍ SEA.

*ORACIÓN PARA VACACIONES DÍAS DE DESCANSO

* Las primeras páginas de la Biblia, te presentan, Señor, como un Dios trabajador, afanado en la creación del mundo; al séptimo día descansaste. Te tomaste un respiro, una vacación bien merecida.
Desde tu ejemplo, la vacación no es una mera necesidad humana, está cargada de hondura y salvación.

* Creemos en las vacaciones como una oportunidad de libertad.
En ellas nos libramos del ritmo obligado del trabajo (los que por suerte lo tenemos).
De los atascos en las grandes ciudades, que ponen a prueba nuestros nervios. Del sonido del despertador con su fidelidad de horario.

* Creemos en las vacaciones como tiempo para ampliar el horizonte, podemos ver el mar y la montaña. Otros países, obras de arte, monumentos.
Son una oportunidad par estrenar ojos nuevos, curarnos de las miopías y cegueras habituales.

* Creemos en las vacaciones como un lugar para el encuentro, encuentros menos protocolarios, más informales, donde se traban amistades más estrechas. Encuentros con personas sin oportunidad de vacaciones ni descanso.
Pero también las vacaciones tienen algo de engañosas, movimientos sin sentido, superficialidad hueca, vacíos disfrazados con ruidos, tristeza que aparece al no hacer nada.

* Las vacaciones pueden ser una gracia para encontrarnos contigo, Señor, no contentándonos con la Misa dominical; sacando tiempo para “rumiar” tu Evangelio.
Así las vacaciones en la tierra serán un anticipo de vacaciones eternas en el cielo. ASÍ SEA.

* Por eso Zuriñe os desea a todos/as, estas felices vacaciones de gracia.

* ZURIÑE

XII DOMINGO T.O., Mc. 4, 35 – 40, 24 de Junio de 2012

HACIA LA OTRA ORILLA

Enrique Martínez Lozano

FE ADULTA

Jesús, quien ha visto, invita y anima a ir «más allá» de lo conocido y de lo trillado, hacia «la otra orilla».

El ser humano tiende a instalarse, acomodándose a aquello que va consiguiendo. Fácilmente nos acostumbramos a lo conocido y nos dejamos mecer por la rutina que evita sobresaltos y nos otorga una cierta sensación de seguridad.

Y esto suele ocurrir también con nuestras ideas, creencias o cosmovisiones. Acostumbrados a ver la realidad desde una determinada perspectiva, nos cuesta abrirnos a otros ángulos nuevos o desconocidos.

Preferimos, aun sin darnos cuenta, quedarnos instalados en «esta orilla», la conocida, habitual, acostumbrada. Es la preferida de nuestra mente y de nuestra sensibilidad, por la sencilla razón de que les resulta familiar y les aporta tranquilidad.

Es una actitud en principio comprensible, aunque comporta un riesgo importante: quedar reducidos a una visión estrecha y ahogados en una vida mortecina, una vez que nos hemos cerrado a cualquier posible salida…, sobre todo cuando hemos logrado un «bienestar» que se prolonga.

En realidad, cuando todo en la vida nos resulta fácil, es más probable que nos instalemos en nuestras seguridades. En ocasiones, solo cuando estas se conmueven, la persona conecta con otro anhelo más profundo.

Porque, si bien en los niveles mental y emocional, tendemos a instalarnos, en lo más profundo de nosotros, sin embargo, nos habita un Anhelo de «más», que nos empuja desde dentro en un despliegue abierto a horizontes cada vez mayores.

Tal anhelo podemos verlo también como la voz de nuestro «maestro interior» que nos da paz, pero que no nos deja en paz. Si no lo ahogamos con compensaciones ni lo acallamos con nuestro ruido, escucharemos su voz que nos anima a cruzar a «la otra orilla». Por eso, al escuchar estas palabras de Jesús, es probable que reconozcamos el «eco» que producen en nuestro interior, y que la invitación nos resulte conocida.

La «otra orilla» es la novedad del presente, el descubrimiento incesante, la amplitud sin límites. Pero solo podremos empezar a cruzarla si estamos dispuestos a dejar nuestros caminos trillados y nos entregamos con docilidad a la Vida –otro nombre de nuestro «maestro interior»-, en todo lo que tenga que enseñarnos.

Si «esta orilla» es la del yo –al identificarnos con la mente, nos habíamos reducido a él-, la otra es la de nuestra identidad profunda. Por eso, la primera es «cerrada» –tiene los mismos límites que el yo-, mientras que la segunda es ilimitada.

En aquella, pretendemos controlar todo desde la primacía del yo; en esta, nos reconocemos en la Vida misma que fluye y que se expresa en todo, incluido el propio yo, que ha «cedido» su protagonismo anterior.

Pero, aun oyendo la invitación y reconociendo la resonancia que produce en nuestro interior, el tránsito no suele ser fácil. Debido a nuestra identificación con la mente, que nos ha hecho creer que éramos el «yo individual» que ella misma ha plasmado, nos cuesta mirar la realidad desde otra perspectiva que no sea la del yo.

La dificultad del tránsito queda magníficamente expresada en el relato evangélico que estamos comentando. El yo (la barca), aun atreviéndose a salir de su mundo habitual, experimenta un oleaje (mental y emocional) amenazador en el que teme hundirse sin remedio.

Sin embargo, dentro de esa misma tempestad, hay alguien que duerme serenamente. No solo eso: es alguien que impone la calma con su sola palabra. De pronto, ante tal calidad de presencia, el mar (todo aquello que nuestra mente percibe y etiqueta como «mal») se torna apacible, y el miedo angustiante se convierte en confianza admirada y agradecida.

¿Ante quién estamos? Jesús, de quien había partido la invitación a cruzar a «la otra orilla» (nuestro maestro interior), es la expresión de quien «ha visto», conoce y vive su identidad profunda.

No se halla reducido a su «yo individual», sino que se sabe Consciencia y Vida sin límites, Presencia consciente y amorosa, que se nombra como «Yo Soy», sin otros añadidos.

Esa Presencia –otro nombre de nuestra identidad profunda- es paz, ecuanimidad y fuerza. Calma el mar embravecido y nos introduce en la paz que supera todo lo que podemos pensar.

En los niveles mágico o mítico de consciencia, Jesús era visto como alguien «exterior» o separado, cuya fuerza podía liberarnos «milagrosamente» de todos los males. La oración consistía, precisamente, en implorar su poder para sortear las dificultades.

En el nivel transpersonal, de la mano de la perspectiva no-dual, la liberación sigue ocurriendo, pero la explicación es distinta: Jesús es el «espejo» de lo que somos todos; en él nos vemos reflejados y en él podemos percibir y reconocer nuestra misma identidad.

Se trata de una identidad «compartida» (no-dual) que, sin negar las diferencias, reconoce que su fondo y nuestro fondo es uno y el mismo. En realidad, todo lo que existe «comparte» o participa de ese mismo Núcleo que constituye la Mismidad de todo lo que es.

Desde esta nueva perspectiva, por tanto, Jesús no aparece como un salvador «externo», sino como la referencia que, al abrirnos los ojos, nos hace tomar consciencia de que estamos ya salvados, en la Identidad que somos. El engaño consistía en nuestra propia ceguera, que nos había reducido a las dimensiones del yo mental.

De modo que las palabras del relato –»¿por qué sois tan cobardes?; ¿aún no tenéis fe?»- podrían «traducirse» por estas otras: ¿por qué estáis tan ciegos?, ¿todavía no veis? Despertad a vuestra verdadera identidad… Todo lo demás –la calma, la fuerza, el coraje…- se os dará por añadidura.

Necesitamos, para ello, activar nuestra «inteligencia espiritual», como la capacidad que nos permite acceder y conectar con esa dimensión profunda de lo real, a la que nos referimos con el término «espiritualidad».

(A quien esté interesado en todo ello, puedo sugerirle la lectura del último libro que he escrito, y que acaba de publicar la editorial PPC: «Vida en plenitud. Apuntes para una espiritualidad transreligiosa»).

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

IGANDEAN ZEHAR XII. T.O., Lc. 1,57-66.80, 24 de junio de 2012

ZERGATIK ZARETE HAIN BELDUR?

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesus eta haren ikasleak doazen itsasontzia ekaitz batek jo du, Galileako aintziran udako egun batzuetan ezustean eta harro sortzen diren haietako batek. Markosek pasadizo hori deskribatu du, une zailak bizi dituzten kristau-elkarteen fedea esnatzeko.

Kontakizuna ez da istorio lasaigarri bat, gaur egungo kristauak kontsolatzeko, Jainkoaren babesa aginduz Elizari historian patxadan ibiltzeko aukera emateko. Jesusen dei erabakitzailea da, une zailetan berarekin itsasbidea egiteko: «Zergatik zarete hain koldar? Oraino ez al duzue federik?»

Hasieratik prestatu du Markosek pasadizoa. Esan digu «arratsa zela». Laster estaliko du aintzira gau ilunak. Jesus izan da itsasbide arraro horren eragilea: «Goazen beste ertzera». Esapidea ez da batere inozentea. Elkarrekin joatera gonbidatu ditu, ontzi berean, beste mundu baterantz, ezaguna dutena baino harago: Dekapolis lurralde paganorantz.

Bat-batean, urakan zakar bat jaiki da, eta uhinek gogor jotzen dute ontzia, urez betez. Patetikoa da eszena: brankan, ikasleak borrokan, ezinean, ekaitzaren kontra; txopan, txoko altuxeagoan, Jesus lo, kuxin baten gainean.

Izuturik, Jesus esnatu dute ikasleek. Ez dute sumatu Aitarekiko Jesusek duen konfiantza. Harengan ikusi duten gauza bakarra, beraietaz axolarik ez izatea da. Beldurrak jota ageri dira eta urduri: «Maisu, ez al dizu inporta gu hondoratzea?»

Jesusek ez du zuritu bere jarrera. Zutik jarri eta konjuru antzeko bat bota du: haizea gelditu eta dena bare-bare egin da. Bake eta isiltasun handi horietaz baliatuz, bi galdera egin dizkie Jesusek, guganaino iritsi diren hauek: «Zergatik zarete hain koldar?Oraino ez al duzue federik?»

Zer ari zaigu gertatzen kristauei? Zergatik gara hain beldur aldi erabakigarri hauei aurre egiteko?, zergatik hain konfiantza txikia Jesusengan? Ez ote da hondoratzeko beldur hori blokeatzen gaituena? Ez ote da segurtasun bila itsu-itsu ibiltzea, aldi hauen irakurketa buru argiz, erantzukizunez eta konfiantzaz egitea eragozten diguna? Zergatik gara hain uzkur ikusteko, Jainkoa dela Eliza gidatzen duena Jesusi eta haren Ebanjelioari leialago izatera? Zergatik bilatzen dugu segurtasuna iraganean ezaguna eta eraikia den hartan?, zergatik ez dugu entzun nahi «beste ertzera igarotzeko» Jesusen deia?, Jainkoaz axolagabe den, baina hartarainoko esperantza-beharra duen munduan Berri Ona apal-apal ereiteko.

ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.1,57-66.80)

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Lc. 1,57-66.80)

* DOMINGO. JUNIO 24 DE 2012

* FESTIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA

* La liturgia del día de hoy, va encaminada a la vocación. Dios elige a Juan desde siempre. También Dios ha pensado en cada uno/a de nosotros/as, nos ama personalmente desde toda la eternidad.
* Nos fijamos hoy en la figura austera y heroica de Juan. Las características más importantes de su vida pueden ayudarnos en nuestro propio camino de creyentes.
* Supo recoger y poner la esperanza de salvación que estaba en el corazón de su pueblo. Su palabra llegaba al interior de las personas: “CONVERTÍOS”.
Los preparaba para la venida de Jesús. Su misión es de precursor. La de llevar a las personas hacia Jesús. La de facilitar y hacer posible el “ENCUENTRO”. Con sencillez lo reconocía.
* Juan lleva a término su Misión con fidelidad. Con radicalidad y exigencia, centra la atención en lo que es preciso hacer: renovarse, convertirse, para poder descubrir, escuchar y seguir al Verbo de Dios que se hace hombre en Jesucristo.
* Nuestra situación no es la de Juan. Jesucristo no es “el que ha de venir” sino “el que ha venido”. Pero en parte si que podemos hablar de una continua venida de Jesucristo. Y por tanto, de una necesidad de continuar el trabajo de Juan.: preparar la venida de Jesucristo cada vez más a cada uno/a de nosotros/as, a cada persona, a la humanidad, en cada momento de la Historia. Sólo con este trabajo nuestro de abrir camino, será posible que la Palabra de Jesucristo sea descubierta, escuchada, seguida. Esta es la voluntad de Dios y esta es nuestra responsabilidad.

* SEGUIMOS ORANDO.
(Después de hacer nuestra la reflexión anterior)

* Jesús de Nazaret, ayúdanos a vivir con entrega la misión que a cada uno/a nos has encomendado, y que no puede ser reemplazada por nadie. El don de la fe que hemos recibido es al mismo tiempo una responsabilidad.
Ayúdanos a descubrir de que nuestra misión, como la de Juan, es la de facilitar a los/as demás el “encuentro contigo Jesús de Nazaret.” A veces nos frenamos cuando la situación se vuelve adversa.
Que sepamos ser fieles y valientes hasta el final.
* Ayúdanos a dar un mensaje de esperanza en medio de la situación de crisis y desesperación de muchas personas.
No nos pides que marchemos al desierto, ni que llevemos una vida fuera de lo normal, pero nos dices que no podemos mostrarnos indiferentes ante tanta injusticia. Ayúdanos a ser voz de los que nada tienen
* Hoy en muchos pueblos y ciudades se encienden hogueras y se celebran fiestas.
Que en cada hoguera, Señor, sepamos quemar lo que nos impide vivir con alegría y entrega la vida cristiana. ASÍ SEA.

* ORACIÓN PARA UNAS VACACIONES CRISTIANAS.

* Jesús DE Nazaret, Tú dijiste a tus discípulos “Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”. Te pedimos por nuestras vacaciones o días de descanso.
El afán de cada día multiplica nuestra vida de quehaceres, urgencias, agobios, prisas e impaciencias.
Necesitamos el reposo y sosiego.
Necesitamos la paz y el diálogo.
Necesitamos el encuentro y la ternura.
Necesitamos la oxigenación del cuerpo y del alma… necesitamos descansar.
* Bendice, Señor, nuestras vacaciones o días de descanso.
Haz que sean tiempo fecundo para la vida de familia, de comunidad.
Para el encuentro con nosotros/as mismos/as y con los demás, para la amistad y diálogo.
Para el ejercicio físico que siempre rejuvenece, para la lectura que siempre enriquece…
Para las visitas culturales que siempre abren horizontes,
Para la fiesta auténtica que llena de alegría a las personas.
* Haz que nuestro tiempo de verano sea tiempo santo para nuestra búsqueda constante de Ti. Para el reencuentro de nuestras raíces cristianas, para los espacios de oración y reflexión, para compartir la fe y el testimonio, para la escucha de tu Palabra, para participar en la mesa de tu Eucaristía.
* Tú vienes siempre a nosotros/as.
´ Tú siempre te haces el encontradizo.
Tus caminos buscan siempre los nuestros.
Haz que durante el verano sepamos remar mar adentro y te encontremos a Ti, el Pescador, el Pastor, el Salvador, el Hermano, el Amigo, el Compañero de camino.
Juntos/as realizaremos la gran travesía de nuestras vidas.
En tu nombre, Jesús de Nazaret, también en verano queremos estar dispuestos/as a remar mar adentro.
* Ayúdanos. Te necesitamos, también en el verano. AMÉN

* HOY, ME BROTA DE NUEVO ESTA ORACIÓN

* DIOS Y Padre nuestro, no estoy sola/o en el mundo, están también los/as demás.
Hay quien me ama y quien no se preocupa de mí, quien me ayuda y quien me fastidia, quien me recuerda y quien me olvida…
* Quisiera amar a los/as que me aman, a los/as que yo conozco, a los/as que me comprenden.
Tú, sabes cuanto me pesan las/os otros/as, no consigo aceptarlos/as. Me resulta difícil aceptar sus ideas, pensar lo que dicen…
Tú, me dices que ame a los/as demás, a los/as que me molestan, a los/as que hieren por la espalda, a los/as que no saben dar gracias, a los/as que no piensan como yo
Tú, que me has dado un corazón para amar, una mente para comprender, una paciencia para escuchar, fortaléceme en el amor por los/as demás.
* Te pido por todos/as, próximos y lejanos, amigos/as y menos…,
Por los que tienen poca fe, por los/as que no tienen esperanza.
* Haz que sea hermano/a para el que sufre.
Amigo/a del que duda, y que sepa estar cerca del que sufre soledad. AMÉN

* ZURIÑE

DOMINGO XI T.O., 17 de Junio, Mc. 4, 26 – 34

DEJA CRECER LA SEMILLA QUE HAY EN TI

Fray Marcos
FE ADULTA

Todos los exegetas están de acuerdo en que el Reino de Dios es el centro de la predicación de Jesús. Lo difícil es concretar en qué consiste esa realidad tan escurridiza. La verdad es que no se puede concretar, porque no es nada concreto. Tal vez por eso encontramos en los evangelios tantos apuntes desconcertantes sobre esa misteriosa realidad. Sobre todo en parábolas, que nos van indicando distintas perspectivas para que podamos ir intuyendo lo que puede esconderse en esa expresión aparentemente simple.

Podríamos decir que es un ámbito que abarca a la vez lo humano y lo divino. Todo el follón que se armó en el primer cristianismo a la hora de concretar la figura de Jesús, nos lo armamos nosotros a la hora de definir qué significa ser cristiano. El Reino es, a la vez, una realidad divina que ya está en cada uno de nosotros y una realidad terrena que consistiría en su manifestación en nuestra existencia terrena. Ni es Dios en sí mismo ni se puede identificar con ninguna situación política, social o religiosa.

No debemos caer en la simplicidad ingenua de identificarlo con la Iglesia. Como dice el evangelio: «no está aquí ni está allí». Tampoco puede estar solamente dentro de cada uno de vosotros, porque si está dentro, se manifestará fuera. Esa ambivalencia de dentro y fuera, de divino y humano es lo que nos impide poder encerrarlo en conceptos que no pueden expresar realidades aparentemente contradictorias. Para nuestra tranquilidad debemos recordar que no se trata de comprender sino de vivir y ese es otro cantar.

Me habéis oído decir muchas veces que las parábolas no se pueden expli¬car. Solo una actitud vital adecuada puede ser la respuesta a cada parábola. Como la postura espiritual de cada uno va cambiando, la parábola me va diciendo cosas distintas a medida que voy profundizando en mi camino.

Creo que tampoco los elementos que constituyen las dos del evangelio de hoy necesitan aclaración alguna. Todos sabemos lo que es una semilla y cómo se desenvuelve en su desarrollo hasta producir la planta completa. Si acaso, recordar que la semilla de mostaza es tan pequeña que es casi imperceptible a simple vista. Tal vez por eso es tan adecuada para precisar la fuerza del Reino, que tampoco se puede percibir.

La planta que va apareciendo lentamente no viene de fuera sino que es consecuencia de una evolución interna de los elementos que ya estaban ahí. Este aspecto es muy importante, porque nos obliga a pensar, no en algo estático sino en un proceso que no puede tener fin, porque su meta es el mismo Dios.

El Reino que es Dios está ya ahí, en cada uno y en todos a la vez, pero su manifestación tiene que ir produciéndose paulatinamente a través del tiempo y del espacio. Nuestra tarea no es producir el Reino, sino hacerlo visible.

Las dos parábolas tienen doble lectura. Se pueden aplicar a cada persona, en cuanto está en este mundo para evolucionar desde las increíbles posibilidades con las que nace hasta la plenitud que tiene que ir consiguiendo a través de su vida. Y también se puede aplicar a la humanidad en su conjunto.

Hoy estamos muy familiarizados con el concepto de la evolución y podemos entender que los seres humanos no hemos dejado de avanzar en nuestro caminar hacia una vida cada vez más humana. La advertencia para nosotros hoy es que no debemos conformarnos con un progreso material sino aspirar a mayor humanidad.

Otra reflexión interesante es que no podemos pensar en una meta preconcebida. Desde lo que cada uno es en el núcleo de su ser, debe desplegar todas las posibilidades sin pretender saber de antemano a dónde le llevará la experiencia de vivir. En la vida espiritual es ruinoso el prefijar metas a las que tienes que llegar. Se trata de desplegar una Vida y como tal, es imprevisible, porque toda vida es, ante todo, respuesta a los condicionamientos del entorno. No pretendas ninguna meta, simplemente camina hacia delante.

En cada una de las dos parábolas que hemos leído, se quiere destacar un aspecto de esa realidad potencial dentro de la semilla. En la primera, su vitalidad, es decir, la potencia que tiene para desarrollarse por sí misma. En la segunda quiere destacar la desproporción entre la pequeñez de la semilla y la planta que de ella sale. Parece imposible que de una semilla apenas perceptible, surja, en muy poco tiempo una planta de gran altura. En ambos casos, lo único que necesita la semilla es un ambiente adecuado para desplegar su vitalidad.

Cada uno de nosotros debemos preguntarnos si, de verdad, hemos descubierto y aceptado el Reino de Dios y si le hemos rodeado de unas condiciones mínimas indispensables para que pueda desplegar su propia fuerza. Si aún no se ha desarrollado, la culpa no será de la semilla, sino nuestra, por impedírselo de alguna manera. La semilla se desarrolla por sí sola, pero necesita un mínimo de humedad, de luz y de temperatura para poder desplegar su vitalidad latente. La semilla con su fuerza está en cada uno. Solo espera una oportunidad.

Con demasiada frecuencia olvidamos que no somos nosotros los que desarrollamos el Reino, sino que él se desarrolla en nosotros. Incluso los que tenemos como tarea hacer que el reino se desarrolle en los demás, olvidamos ese dato fundamental. No tenemos paciencia para dejar tranquila la semilla, o intentamos tirar de la plantita en cuanto asoma y en vez de ayudarla a crecer, lo que hacemos es desarraigarla. O damos por perdida la semilla antes de que haya tenido tiempo de germinar.

También puede hundirnos en la miseria el ansia de producir fruto sin haber pasado por las etapas de crecer como tallo, luego la espiga y por fin el fruto. También la vida espiritual tiene su ritmo y hay que procurar seguir los pasos por su orden. La mayoría de las veces nos desanimamos porque no vemos los frutos de nuestro esfuerzo. Debemos tener paciencia. Cada paso que demos es un logro y en él ya podemos descubrir el fruto, aunque nos parezca que no llega nunca.

El Reino no es ninguna realidad distinta de Dios mismo. Es la semilla divina la que está sembrada en cada uno de nosotros. Ella es la que tiene que desarrollarse y hacerse visible externamente. El Reino de Dios no es nada que podamos ver ni tocar. Es una realidad espiri¬tual. Ahora bien, si está o no está en nosotros lo tenemos que descubrir a través de las obras. Si actuamos de una manera, demostramos que el Reino está en nosotros. Si actuamos de otra demostramos que el Reino aún no se ha desarrollado.

Jesús experimentó dentro de sí mismo esa Realidad y la manifestó en su vida diaria. Toda su predicación consistió en proclamar esa posibilidad. El Reino de Dios está dentro de nosotros pero sin descubrirlo. Jesús hace referencia a esa realidad constantemente. Creo que aún hoy, nos empeñamos en identifi¬car el Reino de Dios con situaciones externas. La lucha por el Reino tiene que hacerse dentro de nosotros mismos. Solo cuando lo hayamos dejado crecer dentro, se manifestará al exterior a través nuestro.

Estas dos parábolas desbaratan el afán moralizante que ya enseña la oreja en muchas partes de los evangelios. No nos dicen lo que tenemos que hacer, y mucho menos lo que no tenemos que hacer. Parece más bien que nos invita a no hacer y dejar que otro haga. Este aspecto me encanta, porque creo que nadie tiene derecho a decir a otro lo que tiene que hacer o dejar de hacer. Lo importante está en descubrir lo que somos y actuar o dejar de actuar según las exigencias de nuestro verdadero ser. Decían los escolásticos que el obrar sigue al ser. Ser más y aparentar menos. Tal vez debemos olvidarnos de muchas normas que hemos cumplido mecánicamente y tratar de que lo que nos hace más humano surja de lo hondo de nuestro ser y no de las programaciones recibidas de fuera.

 

Meditación- contemplación

El Reino de los cielos no se parece a nada.

Solo tú puedes crearlo y mantenerlo.

Dios en ti será siempre único e irrepetible.

La manera de manifestarlo será siempre original.

……………………..

El Reino nunca será el fruto de una programación.

No surgirá por muchas doctrinas que atesores.

No lo encontrarás en los ritos litúrgicos.

Tampoco es producto del cumplimiento de unas normas morales.

……………………

Surgirá de una intuición de lo que en realidad eres,

manifestada en tus relaciones con los demás;

cuando dejes de considerarte como un yo aislado

y descubras que eres uno con toda la Realidad.

URTEAN ZEHAR XI. IGANDEA, Ekainaren 17a, Mc. 4, 26-34

APAL-APAL ETA KONFIANTZAZ

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesusek kezka handia bizi zuen bere jarraitzaileak halako batean etsipenean eroriko ote ziren pentsatuz; hain zuzen ere, mundua gizatarrago eta zoriontsuago egiteko beren ahaleginek arrakastarik ez zutela ikustegatik. Ahaztu egingo ote ziren Jainkoaren erregetzaz? Eutsiko ote zioten zeruko Aitarekiko konfiantzari? Nolanahi ere, hau izan beharko lukete gauzarik garrantzizkoena: ez dezatela sekula ahaztu nola lan egin.

Galileako nekazarien esperientziatik jasotako etsenpluez baliatuz, beti oinak lurrean izan ditzatela, pazientziaz eta konfiantza handiz lan egin dezatela eskatzen die. Ezinezkoa da Jainkoaren Erregetzari bidea nolanahi irekitzea. Kontu egin behar dute, hartan nola lan egin.

Lehenik eta behin, jakin behar dute, beren lana ereitea dela ez ez uzta biltzea. Ezin bizi dira emaitzak zein izango begira. Ez dute kezkarik izan behar ez eginkortasunez, ez berehalako arrakastaz. Ebanjelioa ereitea izan behar dute bere ardura nagusia. Jesusen lankideek ereile izan behar dute. Besterik ez.

Hedapen erlijioso eta ahalmen sozialeko mende askoren ondoren, ereilearen keinu apala berreskuratu beharko genuke Elizan kristauek. Beti fruituak jasotzera doan uzta-biltzailearen logikaz ahaztu, eta etorkizun hobea erein nahi duenaren pazientziazko logika besarkatu.

Ereite ororen hasierak apalak izan ohi dira beti. Askoz gehiago arazoa gizakiaren bihotzean Jainkoaren Egitasmoa ereitea baldin bada. Ebanjelioaren indarra ez da sekula gauza handios edo arranditsua. Jesusen arabera, «mostaza-hazia» bezalako gauza txiki eta ezdeus bat ereitea bezala da, fedea jendearen bihotzean ezkutuan ernetzen baita.

Horregatik, fedeaz bakarrik erein daiteke Ebanjelioa. Hori eman nahi die aditzera Jesusek bere parabola xumeen bidez. Mundua gizatasun handiagoko egiteko Jainkoaren Egitasmoak berekin du indar salbatzaile eta eraldatzailea, jada ereilearen esku ez dagoena. Jainko horren Berri Ona pertsona batengan edo gizatalde batengan sartzen denean, gure gainetik dagoen zerbait hasten da hazten han.

Elizan ez dakigu une honetan no jokatu, egoera berri eta besterik ez bezalako honetan, dogma erlijioso eta kode moralei dagokienez gero eta ez-axolago den gizarte honetan. Inork ez du errezetarik. Inork ez daki juxtu zer egin. Egin behar duguna, bide berriren bila jotzea da, apal-apal eta konfiantza Jesusengan jarriz.

Goiz edo berandu, funtsezkora itzuli beharra sentituko dugu kristauek. Konturatuko gara, Jesusen indarrak bakarrik biziberritu dezakeela fedea gure egun hauetako gizarte deskristautu honetan. Orduan ikasiko dugu Ebanjelioa apal-apal ereiten, fede berritu baten hasiera bezala, ez geure ahalegin pastoralez eskualdatua, baizik Ebanjelioak berak sortua.

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mc.4,26-34)

* DOMINGO 11 T.O –B- (Junio 17 de 2012)

* “El Reino de Dios se parece”… Es preciosover como Jesús, busca en la vida y en los acontecimientos elementos e imágenes que pueden ayudar a experimentar la presencia del Reino.
* Jesús hoy de nuevo cuenta pequeñas historias que acontecen todos los días en la vida de todo/as nosotros/as: *La semilla que crece por si sola”… el agricultor que planta conoce el proceso: semilla, hilito verde, hoja, espiga, trigo etc… No siega antes de tiempo, “sabe esperar”. Pero no sabe como la tierra, la lluvia, el sol y la semilla tienen la fuerza de hacer crecer, desde la casi nada, hasta el fruto.
* Así descubrimos es el Reino de Dios. Sigue un proceso, tiene etapas, crece. Produce fruto en un tiempo determinado. Pero nadie sabe explicar.
Así descubrimos, el actuar de Dios. Actúa desde dentro…
* Sucede todo lo contrario a lo que en esta sociedad actual vivimos, todo son prisas, quisiéramos los frutos enseguida.
Aquí, descubrimos, la “gran paciencia de Dios” que nos pide que su Reino vaya creciendo día a día.
* La mostaza, semilla pequeña, crece y se vuelve grande. Y los pajarillos hacen nidos en sus ramas. Así, podemos descubrir el Reino. Empezó con Jesús y unos pocos discípulos. Jesús fue perseguido y calumniado, preso y crucificado. Pero creció y sus ramas se fueron extendiendo. Lo que si nos deja una pregunta es ¿Quiénes son los pajarillos? Quizá, los paganos que podrán entrar en la comunidad y participar del Reino…
* Jesús hablaba con parábolas, así ayudaba a las personas a descubrir las cosas de Dios en la vida de cada día. ¿Llegamos a descubrir a Dios en el día a día con sus acontecimientos?… La grandeza de Dios, se esconde en las cosas ordinarias y comunes de la vida de cada día.
* Por eso las parábolas pueden ser para nosotros/as también como la llave para abrirla y encontrar los signos de Dios en ella. Que así sea.

* O R A C I Ó N
* “El Reino de Dios se parece”… “A cuando se siembra la semilla en la tierra”,
Pero en estos tiempos de prisas, vértigo… parece que queremos que todo crezca de un día para otro y así venderlo cuanto antes.
* Jesús de Nazaret, nos hablas de la semilla más pequeña, “la mostaza”, que se convierte en árbol frondoso. Eso quieres de nosotros/as, pero para ello tenemos que cultivar nuestra pequeñez y tus dones, día a día, para que el Reino avance y se desarrolle en cada uno/a de nosotros, siendo como una rama viva por la que circule la savia de la caridad y del Amor.
* Ayúdanos a descubrir que nuestro trabajo también es sembrar. Tú harás fructificar nuestras tareas.
* Ayúdanos a seguir descubriendo que el Reino se extiende con nuestro esfuerzo. Quieres que te hagamos presente en nuestro mundo y sembremos esperanza.
* Que aprendamos de tu vivir y enseñar con parábolas, la inmensa PACIENCIA DE DIOS. ASÍ SEA.

* SEGUIMOS ORANDO
* “¡Te necesito, Señor!, porque sin ti mi vida se seca.
Quiero encontrarte en la Oración, en tu presencia inconfundible,
Durante esos momentos en los que el silencio se sitúa ante Ti
¡Quiero buscarte!
Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que Tú has creado;
En el horizonte lejano desde un cerro, y en la profundidad de un bosque.
¡Necesito sentirte alrededor!
Quiero encontrarte en tus sacramentos. En el encuentro con tu perdón.
En la escucha de tu Palabra. En el misterio de tu cotidiana entrega.
¡Necesito sentirte dentro!
Quiero encontrarte en el rostro de las personas
En la convivencia con mis hermanos/as, en la necesidad del pobre,
Y en el amor de mis amistades, en la sonrisa de un niño/a y en el ruido de la muchedumbre.
¡Tengo que verte!
Quiero encontrarte en la pobreza de mi ser, en las capacidades que me has dado, en los deseos y sentimientos que fluyen en mí, en mi trabajo y mi descanso, y, un día, en la debilidad de mi vida, cuando me acerque a las puertas del encuentro cara a cara contigo”. AMÉN.
* Z U R I Ñ E