XVII. IGANDEA URTEAN ZEHAR-DOMINGO XVII T.O, GAZTE BATEN KEINUA-EL GESTO DE UN JOVEN

Gazte baten keinua/El gesto de un joven

2012ko uztailaren 29a

Jn.  6, 1-15

Jose Antonio Pagola

Jesusek bere jarduera profetikoan buruturiko seinale guztien artean, lehen kristau-elkarteek gehienik gogoratu ohi zutena, segur aski, hark landan, Galileako aintzira inguruan, antolatutako jendetza-otordu bat izan zen. Ebanjelio guztiek jaso duten pasadizo bakarra da.

Benetan aberatsa da kontakizunaren edukia. Bere ohiturari jarraiki, Joanen ebanjelioak ez dio deitzen «miraria», baizik «seinalea». Horrenbestez, kontatzen diren egintzekin ez gelditzeko esan nahi digu, baizik eta fedeaz esanahi sakon baten bila jarduteko.

Jesus dago pasadizoaren erdigunean. Inork ez dio eskatu ezer egiteko. Berak sumatu du jende hura goseak, eta jaten eman beharra planteatu du. Harrigarria da ikustea Jesus ez dela arduratzen jendeari Jainkoaren Berri Ona emateaz bakarrik, baizik eta bere seme-alaben goseak ere kezkarazten duela.

Nola elikatu, ordea, landa zabalean jendetza handi hura? Ikasleei ez zaie etorri inolako aterabiderik. Felipek dio ezin dela pentsatu ere egin guztientzat ogia erostea, ez baitute dirurik. Andresek uste du partekatu litekeela eskura dutena, baina mutiko batek bakarrik ekarri ditu bost ogi eta arrain-pare bat. Zer da hori hainbeste jenderentzat?

Jesusentzat, aski da. Gazte horrek, izenik eta aurpegirik gabe horrek, ahalbidetuko du ezina dirudiena. Eskura duena partekatzeko duen jarrera izan da jende hari guztiari jaten emateko bidea. Jesusek egingo du gainerako guztia. Gaztearen ogiak eskuetan hartu, Jainkoari eskerrak eman eta guztien artean «banatzen» hasi da.

Zoragarria da eszena. Egundoko jendetza, landako belar berdean eseria, doako otordua partekatzen, udaberriko egun batean. Ez da aberatsen jai-otordua. Ez da ardorik, ez haragirik. Aintzira inguruan bizi den jendearen janari xumea da: garagar-ogia eta arrain keztatua. Anai-arreba arteko otordua, Jesusek guztiei emana, gazte baten keinu eskuzabal bati esker.

Otordu partekatu hau sinbolo erakargarria izan zen lehen kristauentzat, gizadi berri eta anai-arreba arteko bat eraikitzeko Jesusengandik jaiotako elkartearen sinboloa. Aldi berean, Jaunaren egunean ospatu ohi zuten eukaristia iradokitzen zien, hau da, Jesusen, Jainkoagandik etorritako Ogi bizi haren, espirituaz eta indarraz elikatzeko ospatu ohi zuten eukaristia.

Baina ez ziren ahaztu sekula gazte haren keinuaz ere. Munduan gosea badago, ez da janaria eskas delako, baizik solidaritatea delako eskas. Bada guztientzako ogirik; partekatzeko eskuzabaltasuna da falta dena. Munduaren joan-etorria finantza-boterearen esku utzi dugu, beldurra ematen digu eskura duguna partekatzeak, eta jendea goseak hiltzen ari da gure egoismo irrazionala dela medio.

El gesto de un joven / Gazte baten keinua

29 de Julio de 2012

Jn.  6, 1-15

Jose Antonio Pagola

De todos los gestos realizados por Jesús durante su actividad profética, el más recordado por las primeras comunidades cristianas fue seguramente una comida multitudinaria organizada por él en medio del campo, en las cercanías del lago de Galilea. Es el único episodio recogido en todos los evangelios.

El contenido del relato es de una gran riqueza. Siguiendo su costumbre, el evangelio de Juan no lo llama «milagro» sino «signo». Con ello nos invita a no quedarnos en los hechos que se narran, sino a descubrir desde la fe un sentido más profundo.

Jesús ocupa el lugar central. Nadie le pide que intervenga. Es él mismo quien intuye el hambre de aquella gente y plantea la necesidad de alimentarla. Es conmovedor saber que Jesús no solo alimentaba a la gente con la Buena Noticia de Dios, sino que le preocupaba también el hambre de sus hijos e hijas.

¿Cómo alimentar en medio del campo a una muchedumbre numerosa? Los discípulos no encuentran ninguna solución. Felipe dice que no se puede pensar en comprar pan, pues no tienen dinero. Andrés piensa que se podría compartir lo que haya, pero solo un muchacho tiene cinco panes y un par de peces. ¿Qué es eso para tantos?

Para Jesús es suficiente. Ese joven, sin nombre ni rostro, va hacer posible lo que parece imposible. Su disponibilidad para compartir todo lo que tiene es el camino para alimentar a aquellas gentes. Jesús hará lo demás. Toma en sus manos los panes del joven, da gracias a Dios y comienza a «repartirlos» entre todos.

La escena es fascinante. Una muchedumbre, sentada sobre la hierba verde del campo, compartiendo una comida gratuita, un día de primavera. No es un banquete de ricos. No hay vino ni carne. Es la comida sencilla de la gente que vive junto al lago: pan de cebada y pescado ahumado. Una comida fraterna servida por Jesús a todos gracias al gesto generoso de un joven.

Esta comida compartida era para los primeros cristianos un símbolo atractivo de la comunidad nacida de Jesús para construir una humanidad nueva y fraterna. Les evocaba, al mismo tiempo, la eucaristía que celebraban el día del Señor para alimentarse del espíritu y la fuerza de Jesús, el Pan vivo venido de Dios.

Pero nunca olvidaron el gesto del joven. Si hay hambre en el mundo, no es por escasez de alimentos sino por falta de solidaridad. Hay pan para todos, falta generosidad para compartir. Hemos dejado la marcha del mundo en manos del poder financiero, nos da miedo compartir lo que tenemos, y la gente se muere de hambre por nuestro egoísmo irracional.

ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.6,1-15)

DOMINGO XVII. T.O. –B- JULIO 29 de 2012

* O R A C I O N

* Comenzamos nuestra oración, situándonos, con ojos cerrados, cómodamente sobre la hierba… (Quizá es un alfombra) dejamos que nuestro interior sienta su frescor… Respiramos profundamente dejando que el aire de nuestros pulmones entre y salga… Sentimos la fragancia de la hierba… Estamos en contacto con la tierra… pero, en la “montaña”, con Jesús… hacemos silencio y escuchamos el evangelio. Sus Palabras

* Leemos hoy la multiplicación de los panes y de los peces, signo claro de la voluntad de Dios, manifestada en su Mesías.
* “Subió Jesús con sus discípulos a la montaña”. “Hay que subir”, en lo alto se siente mejor el cielo. El amor de Dios.
Y “al ver que acudía mucha gente”, baja, Jesús se siente interpelado y se adelanta a la necesidad de la multitud. Tienta a Felipe (quizá a mí) para ver si ha superado la mentalidad judía basada en la economía del dinero… Jesús, partidario del compartir solidario sabe lo que tiene que hacer. Quiere que sus discípulos sigan su Evangelio de la solidaridad.
Andrés, más metido en la experiencia cristiana dice que hay “un muchacho que tiene cinco panes y dos peces”, este muchacho es figura del grupo de discípulos dispuestos a compartir. (¿Soy de ese grupo?)… Sigo sintiendo el frescor agradable de la hierba, verde.
Andrés duda de que se pueda solucionar el problema.
El muchacho, “da todo lo que tiene” a Jesús, no guarda un poco para él…
Jesús dijo: “Decid a la gente que se siente”, había mucha hierba verde.
La multitud se convierte en una bella reunión de comunidades que quiere celebrar sencillamente y sin prisa…
La Pascua de Jesús no se come de pie y de prisa como la antigua (Éxodo 12,11).
“Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió…” Jesús acepta lo que tenemos, lo coge y con ello “dice la acción de gracias”…
• Comerán y sobrará, dice la 1ª lectura de hoy y el Evangelio indica que todos comieron y se hartaron…
• Revivimos la escena… Los discípulos debieron disfrutar un montón aquella tarde
El incordio de la gente del primer momento, se convirtió en una fiesta. La solidaridad, tiene que ver con fiesta, con celebrar, pero celebrar con esta gente, los necesitados.
• Recoged lo sobrante y que nada se desperdicie, dijo Jesús.
* Jesús como veía que ante el hecho iban a llevarlo para proclamarlo rey, SE RETIRO OTRA VEZ A LA MONTAÑA, ÉL SOLO… A Jesús no le interesan los aplausos sino las personas.

* A veces nos preguntamos ¿Por qué Dios no interviene en el mundo y arregla este asunto?.. Deberían venir a nuestra memoria sus Palabras “DADLES VOSOTROS DE COMER”. Dios puede hacer milagros, pero normalmente no lo hace, porque cuenta con nosotros/as para resolver los problemas.

• Cristo, Jesús, eres una persona exigente. Pero eres exigente contigo mismo pues nos quieres dar siempre lo mejor. Buscas la manera de hacerte presente en nuestras vidas y siempre encuentras la manera de hacerlo. Pero en tu manera de actuar, te gusta verte ayudado de las circunstancias pero especialmente de las personas. El pequeño sacrificio (o grande) de este muchacho de desprenderse de lo poco que tenía, fue suficiente para que Cristo hiciera un milagro de grandes dimensiones.
Hoy puede ser una buena ocasión para plantearme ¿Qué me estás pidiendo? Señor Jesús.
¿Me conformo con darte algo para que no me compliques la vida, o puedo tener corazón joven –como aquel muchacho- y poner a tu servicio mi tiempo y más cosas?

• Jesús, me acerco en este día con el corazón abierto a “escucharte”. Tú, sabes cuales son mis ilusiones, mis sueños, mis deseos y sabes que, aunque aquí estoy en tu presencia, tengo la mente en las preocupaciones de mi vida ordinaria. Pero vengo a darte un poco de mi tiempo, como la gente que te seguía en la ribera del mar de Galilea, y quiero hacerlo con mucho amor y generosidad. Confío además en tu providencia amorosa que nunca me abandona pues sabes perfectamente lo que necesito en cada instante. AMÉN
• Z U R I Ñ E

XVI. IGANDEA URTEAN ZEHAR – XVI DOMINGO T.O., JESUSEN BEGIRATUA – LA MIRADA DE JESÚS Mc. 6, 30-34

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

Jesusen begiratua

2012ko uztailaren 22a

Xeheki kontatu du Markosek pasadizoa. Leku patxadatsu eta bakartu baterantz doa Jesus ontziz ikasleekin. Lasai entzun nahi die, nekaturik itzuli baitira beren lehen ibilaldi ebanjelizatzailetik, eta bidali dituen Profetarekin partekatu nahi baitute beren esperientzia.

Jesusen asmok, ordea, huts egin du. Jendeak antzeman dio nora doan eta, ertzetik korrika, aurrea hartu dio. Iritsi direnean, Jesus eta ikasleak inguruko herrixka guztietatik etorri den jendetzarekin egin dute topo. Zein izango ote Jesusen erreakzioa?

Markosek grafikoki deskribatu du haren jokabidea: ikasleek ikasi beharra dute jendea nola tratatu; kristau-elkarteetan gogoan izan beharko da nola jokatzen zuen Jesusek anonimatuan galdua zen jendearekin, inork kontuan hartzen ez zuenarekin. «Ontzitik ateratzean, Jesusek jendetza ikusi eta hunkitu zen, zeren artzainik gabeko ardiak bezala baitzebiltzan, eta irakasten hasi zitzaien, batere presarik gabe».

Ebanjelizatzaileak azpimarratzen duen lehenengo gauza, Jesusen begiratua da. Ez da haserretu bere asmoa huts eginarazi diotelako. Pausatuki jarri zaie begira eta hunkitu da. Jendea Jesusek ez du sekula gogaikarri. Haren bihotzak sumatu du herrixka haietako landa-jendea zein bide galdurik eta abandonaturik bizi den.

Jendeari Jesusek bezala begiratzen ikasi beharra dugu geure Elizan: askok jasaten duen sufrimena, bakartasuna, nahasmendua edo abandonua atzemanez. Errukia ez da sortzen arauez arduratzetik edo gure betebeharrak gogoan izatetik. Sufritzen dutenei adi-adi begiratzetik sortu ohi da.

Begiratu horrekin konturatu da Jesus jende haren premiarik sakonenaz: «artzainik gabeko ardiak bezala dabiltza». Maisuek eta legelariek eskaintzen dieten irakaspenak ez die ematen behar duten janaririk. Beraiez inor arduratzen ez dela bizi dira. Ez dute ez gidatu, ez defenda ditzakeen artzainik.

Errukiak eraginda, «batere presarik gabe hasi zaie irakasten». Presarik gabe, Jainkoaren Berri Ona eta erreinuaz duen egitasmo gizatarra irakasteari emanik biziko da. Ez da ari derrigorrez. Ez da ari bere buruari begira. Jainkoaren Hitza eman nahi die, bizi duten artzain baten premiak hunkiturik.

 

La mirada de Jesús / Jesusen begiratua

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

22 de Julio de 2012

Marcos describe con todo detalle la situación. Jesús se dirige en barca con sus discípulos hacia un lugar tranquilo y retirado. Quiere escucharles con calma, pues han vuelto cansados de su primera correría evangelizadora y desean compartir su experiencia con el Profeta que los ha enviado.

El propósito de Jesús queda frustrado. La gente descubre su intención y se les adelanta corriendo por la orilla. Cuando llegan al lugar, se encuentran con una multitud venida de todas las aldeas del entorno. ¿Cómo reaccionará Jesús?

Marcos describe gráficamente su actuación: los discípulos han de aprender cómo han de tratar a la gente; en las comunidades cristianas se ha de recordar cómo era Jesús con esas personas perdidas en el anonimato, de las que nadie se preocupa. «Al desembarcar, Jesús vio la multitud, se conmovió porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles con calma».

Lo primero que destaca el evangelista es la mirada de Jesús. No se irrita porque han interrumpido sus planes. Los mira detenidamente y se conmueve. Nunca le molesta la gente. Su corazón intuye la desorientación y el abandono en que se encuentran los campesinos de aquellas aldeas.

En la Iglesia hemos de aprender a mirar a la gente como la miraba Jesús: captando el sufrimiento, la soledad, el desconcierto o el abandono que sufren muchos y muchas. La compasión no brota de la atención a las normas o el recuerdo de nuestras obligaciones. Se despierta en nosotros cuando miramos atentamente a los que sufren.

Desde esa mirada Jesús descubre la necesidad más profunda de aquellas gentes: «andan como ovejas sin pastor». La enseñanza que reciben de los maestros y letrados de la ley no les ofrece el alimento que necesitan. Viven sin que nadie cuide realmente de ellas. No tienen un pastor que las guíe y las defienda.

Movido por su compasión, Jesús «se pone a enseñarles con calma». Sin prisas, se dedica pacientemente a enseñarles la Buena Noticia de Dios y su proyecto humanizador del reino. No lo hace por obligación. No piensa en sí mismo. Les comunica la Palabra de Dios, conmovido por la necesidad que tienen de un pastor.

No podemos permanecer indiferentes ante tanta gente que, dentro de nuestras comunidades cristianas, anda buscando un alimento más sólido que el que recibe. No hemos de aceptar como normal la desorientación religiosa dentro de la Iglesia. Hemos de reaccionar de manera lúcida y responsable. No pocos cristianos buscan ser mejor alimentados. Necesitan pastores que les transmitan la enseñanza de Jesús.

DOMINGO XVI T.O., 22 de Julio 2012, Mc. 6, 30 – 34

Mc 6, 30-34

FRAY MARCOS – COMENTARIO

CONTEXTO

Para comprender los distintos aspectos del evangelio de hoy, tenemos que tener presente el contexto. Los apóstoles acaban de volver de la misión a la que Jesús les ha envidado (evangelio del domingo pasado). Entre el envío y el regreso, nos ha contado la muerte de Juan Bautista.

El hecho de retirarse a un sitio tranquilo y apartado, puede tener dos motivos aparentes: que los discípulos descansen del trabajo, o que, ante el peligro de Herodes, buscasen menor notoriedad. Pero estos motivos nos dirían muy poco. Lo importante está un poco más allá. Marcos nos está diciendo que los discípulos necesitan una seria reflexión sobre el éxito de su misión, como Jesús necesitó meditar sobre su mesianismo.

EXPLICACIÓN

Después de la misión de los doce, se vuelven a reunir y se cuentan las peripecias de la tarea que acaba de terminar. Parece ser que les ha ido bien y vienen encantados (Lucas lo dice expresamente). La euforia de la gente que les busca ratifica esa visión. El éxito se les está subiendo a la cabeza y no les deja tomar la postura adecuada.

«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». El mismo Jesús que les empujó a una actividad febril entre la gente, les lleva ahora a un alejamiento de esa misma gente para dedicarse a ellos mismos. No se trata solamente de la preocupación por su cansancio. Se trata, sobre todo, de que entiendan bien el sentido de lo que está sucediendo y no se dejen llevar por falsos espejismos. Por dos veces se dice que van al desierto, para dejar claro que necesitan una reconversión.

El texto griego no dice ‘lugar tranquilo o despoblado’ sino ‘lugar desértico’. La diferencia es importante si tenemos en cuenta el significado que Marcos da al desierto, como lugar de lucha contra el falso mesianismo. Inmediatamente después de ser bautizado, Marcos coloca a Jesús en el desierto, para que allí aclare cuál va a ser su verdadera misión, superando la tentación de un mesianismo triunfalista. Después del primer éxito en la sinagoga de Cafarnaún y la curación de la suegra de Pedro, se marcha él solo al desierto (exactamente la misma expresión). Ahora Jesús pretende que una reflexión calmada, haga superar el estado de euforia.

«Se les adelantaron». Los planes van a ser frustrados por una urgencia mayor, la de la gente que le esperaba. En la profunda humanidad manifestada por Jesús en el evangelio de hoy, tenemos que descubrir su verdadera divinidad. Es de notar que el relato habla ahora del grupo. «Los reconocieron», «se les adelantaron». Al incorporar a los doce a su propia misión, queda establecido el grupo como comunidad. La búsqueda de la gente refleja una carencia de apoyo y estímulo que posibilita la tarea de Jesús. Como la hemorroísa, como Jairo, el pueblo oprimido descubre su necesidad de salvación y la busca en Jesús.

«Como ovejas sin pastor». Es una imagen clásica en el AT. En una cultura en que la ganadería era el principal medio de sustento, todos sabían perfectamente lo que se estaba insinuando con la imagen del pastor. Siguiendo la primera lectura (Jr 23,1-6), Jesús hace una crítica a los dirigentes que, en vez de cuidar de las ovejas, las utilizan en beneficio propio. Siempre ha pasado lo mismo. Nunca han faltado pastores, pero han sido tantas las ofertas y hechas con tanta persuasión, que el pueblo se ha sentido indefenso ante las ofertas más disparatadas.

«Le dio lástima». Hoy no le conmueve un ciego o leproso, sino la gente normal, que anda descarriada. La ‘compasión’ sería una manera más adecuada de expresar el amor, superando los malentendidos que la palabra ‘lástima’ puede comportar. Podemos sentir lástima de una persona, pero no mover un dedo para sacarle de su lastimosa situación.

En todos los tiempos podemos constatar políticos y eclesiásticos que no tienen en cuenta al pueblo a la hora de tomar sus decisiones. La actitud de Jesús (enseñar y dar de comer) es el mejor antídoto contra la tentación de buscar en la gente el aplauso y la sumisión.

«Y se puso a enseñarles con calma». Una manera muy sutil de decir que por encima de los planes de Jesús, está la necesidad de la gente. Por cierto, el texto griego no dice «con calma», sino «muchas cosas». La verdad es que del contexto se deduce que dedicó todo el día a esa tarea, pues a continuación Marcos narra la primera multiplicación de los panes, que empieza advirtiendo de que ‘se hizo tarde’.

El tiempo es lo más preciado que tenemos porque es limitado. Tener tiempo para los demás es la mejor manera de responder a las exigencias del evangelio. En realidad, la vocación del cristiano es ésta: ser para los demás.

APLICACIÓN

Se cumple la promesa de Jeremías. Jesús es el único pastor. Como dice Juan, él es el modelo de pastor, el único que no nos va a engañar ni se va a aprovechar de nosotros. Con todos los demás que se presenten como intermediarios, hay que tener cuidado, porque nos pueden desviar poniendo sus intereses por delante de los nuestros. Es una tentación en la que los seres humanos caemos casi siempre; incluso cuando hablamos de Dios es para manipularlo y ponerlo a nuestro servicio.

También hoy andan las ovejas sin pastor. No faltan pastores, pero cada uno las manda por un camino diferente. No sé lo que pasaría en otras épocas, pero si hay una característica de la nuestra, es precisamente la desorientación. Es urgente descubrir el verdadero mensaje de evangelio para poder superar tanta ideología y legalismo como se le ha adherido a través del tiempo.

Cuando Pablo dice que derribó el muro que los separaba (Ef 2,13-18), no se refiere a una situación externa, sino a una actitud interna de fidelidad a sí mismos, que permite a los seres humanos superar la barrera del odio. Lo que nos separa es siempre nuestro «ego» (falso yo). Nuestro verdadero ser, lo que hay de Dios en nosotros, es idéntico en todos.

Cuando en el evangelio Jesús invita a los apóstoles a retirarse al «desierto», está tratando de decirnos que solo en el silencio y en el recogimiento interior, podemos encontrar el verdadero ser, y solo después de saber donde está, podemos indicar a los demás el camino para encontrarlo. Sin vida interior, sin meditación profunda, no puede haber una verdadera vida espiritual. Sin esa vivencia no podemos ayudar a los demás a descubrir el manantial de agua viva que llevan dentro. Si encontramos a Dios en nosotros, llevarlo a los demás se convertirá en la tarea más urgente y más fácil de nuestra vida.

El evangelio de hoy es un reconocimiento de la necesidad del silencio para recuperar la armonía interna, amenazada por el exceso de actividad en cualquier orden de cosas. El estrés que hoy padecemos se debe a que no tenemos tiempo para nosotros mismos. Esta falta de tiempos tranquilos nos impide asimilar y ordenar los acontecimientos, que de esa manera, nos pueden destrozar, como la comida no digerida y por lo tanto indigesta.

Busca en tu interior y descubre allí el verdadero guía. No mendigues más agua que se te da a cuentagotas y por un precio; busca la fuente que está siempre manando y a tu entera disposición. Las mediaciones serán buenas en la medida que no se conviertan en fines o en medios para que otro se aproveche. Te ayudará todo aquel que te ayude a entrar dentro de ti y a ser fiel a las exigencias que nacen de lo hondo del ser. La exigencia fundamental del ser humano es el amor. Sin ser amado puedes desplegar tu humanidad, sin amar, no.

El dedicarse a los demás y la dedicación a uno mismo no son dos aspectos que se puedan separar. La contemplación y la acción no pueden disociarse. Ni una ni otra serían auténticas si las separáramos. Todo acercamiento a Dios lleva directamente a los demás. Todo verdadero acercamiento a los demás, nos acerca inevitablemente a Dios. Si en nuestra vida somos capaces de olvidar uno de los dos aspectos, será la señal de que nos estamos equivocando de objetivo y además, nos estamos alejando del evangelio.

ORAR CON EL EVANGELIO. Mc. 6, (30-34)

• ORAR CON EL EVANGELIO.(Mc.6,30-34)

DOMINGO XVI. T.O. –B- Julio 22 de 2012

ORACIÓN

• Sería bueno que nos preparásemos para hacer un rato de Oración, con el Evangelio y con esta sencilla reflexión hecha con el.
• Vamos a un sito tranquilo, silencioso. Dejamos que nos hable elsilencio… Respiran y poder os profundamente varias veces, sintiendo que nuestro interior está tranquilo… Pedimos al Señor luz para sentirle y escucharle… Podemos poner música suave si nos ayuda…
• El domingo pasado contemplábamos a los discípulos, enviados por Jesús, marchando “de dos en dos”… (Hacemos silencio imaginando la escena).
Hoy les vemos volver, rebosantes de gozo y deseosos de contar lo que habían hecho y visto.
Jesús aprovecha esta ocasión para invitarlos a un merecido descanso, y, de paso, quizá a entrenarles a dedicar tiempo para “interiorizar” todo aquello que pasa por nosotros/as y poder sopesar si es válido o no… ¿Queremos éxitos?… ¿Nos acercamos con capacidad de escucha?… ¿Con sencillez, con humildad?…
También nos puede ocurrir. Jesús les dice: “Vamos a un lugar tranquilo”. Sí, nos es necesario. Pero a veces los planes de Dios no son nuestros planes, y siempre imprevisibles!… eran otros mucho mejores. (Los contratiempos cuantas veces nos molestan). Pero para Jesús lo primero es, la compasión. Al desembarcar, nos dice el evangelio, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos/as… la persona. La gente ha percibido y “reconocido” al grupo de Jesús. Ha empezado, como grupo, a ser signo del Reino. “Muchos… fueron corriendo… De algún modo Jesús y los “enviados” les habían seducido como “comunidad de vida”. ¿Y yo y nosotros, seducimos como Cdad de vida?
Nunca llegaremos al “conocimiento interno, profundo” de Jesús de Nazaret que se hizo hombre por nosotros/as… ante esa “multitud” que le buscaba… que andaban como “ovejas sin pastor”, el descanso personal, la enseñanza a los discípulos y otras muchas cosas “normales”, quedan en un segundo lugar. Ésa es la tarea, sin duda alguna, y…
“Se puso a enseñarles con CALMA”.
• Cuatro veces nos nombra la 1ª lectura “pastor, pastorear” y una el Evangelio.
• Los Pastores de nuestra Iglesia ¿Actúan cómo Jesús?….
Pero no olvidemos, que de una forma u otra, también somos pastores y enviados/as a “pastorear”… que todo este mensaje, nos lleve a interiorizar nuestra misión, de enviados/as en la familia, en los grupos, en las comunidades, allí donde nos necesitan y… a lo mejor tenemos que CAMBIAR nuestras actitudes y con CALMA aprender de Jesús y enseñar.
• Jesús de Nazaret, te contemplamos reunido con los enviados a la misión: les escuchas “todo lo que han hecho y enseñado”, les invitas a ir solos a un despoblado y a descansar. Es una reunión necesaria, una tarea comunitaria debe compartirse y valorarse, es el momento de la sinceridad y de la ayuda mutua, es la ocasión para corregir, rehacer la esperanza, planificar.
Jesús, ante la multitud, se conmueve, porque estaban “como ovejas que no tienen pastor”. Cambias tus planes para cuidar tu multitud…
Tú, Jesús de Nazaret, con tu ejemplo, nos invitas a organizar nuestra vida desde el interior. Desde la gratitud por los dones recibidos. Desde el Espíritu de Amor que nos habita y nos mueve a querer a todos/as y con espíritu de “misericordia” a los/as más débiles. Jesús de Nazaret. Enséñanos a “interiorizar” y ver con “calma” lo que tenemos que cambiar para ser buenos pastores y pastorear. AMÉN
ZURIÑE

XV DOMINGO T.O., Mc. 6, 7-13, 15 julio 2012

¿QUÉ MISIÓN?

Enrique Martínez Lozano
FE ADULTA

«Misión» es una palabra que actualmente cotiza a la baja, hasta el punto de que corre el peligro de resultar inutilizable.

El motivo tiene que ver con la nueva sensibilidad que emerge a partir de la modernidad, que lleva a cuestionar radicalmente los supuestos habituales sobre los que la idea de la «misión» se sustentaba.

Nacida en una etapa mítica y, por tanto, etnocéntrica, tal idea comportaba inevitablemente un componente de «superioridad» y de proselitismo. Quienes se consideraban en posesión de la verdad –fuera filosófica, política o religiosa- se sentían en la obligación interior de («enviados a») darla a conocer, para que también los otros accedieran a ella.

A partir de ese planteamiento, tácita y definitivamente aceptado, todo lo demás era consecuencia. Tanto el sentimiento de superioridad –con frecuencia, en forma de paternalismo-, como el afán de «convertir» a los otros proclamando que así se buscaba su bien, constituían elementos imprescindibles de aquella cosmovisión.

A medida que se iba superando el nivel mítico, empezó a chirriar cualquier idea de «superioridad». Y a partir del momento en que fuimos siendo capaces de tomar distancia del modelo mental de conocer, vinimos a reconocer que la trampa se encerraba justamente en aquel principio que se daba por supuesto: la idea misma de estar en posesión de la verdad.

Tanto las personas como los grupos poseemos diferentes «mapas», con los que tratamos de comprender el «Territorio» de lo Real. Esos mapas –no puede ser de otro modo- están formados por un conjunto de ideas, normas y creencias, que buscan apuntar más allá de sí mismas. Cuando esto se olvida y se absolutizan las creencias, se cae en un error grave y sumamente perjudicial: el de creerse en posesión de la verdad, considerando erróneos todos aquellos otros «mapas» que no coincidan con el propio.

Entre esta postura que podemos designar como «absolutismo dogmático» y el otro extremo del relativismo vulgar, empezamos a ser cada día más conscientes de que nuestro modo de conocer siempre es relativo, por cuanto se halla situado dentro de unas determinadas coordenadas espaciotemporales. Si a eso añadimos que la Verdad no se puede pensar –por cuanto no es un «objeto» delimitable-, nos dejaremos conducir a una actitud humilde. En ella, no renunciamos al espíritu crítico, pero no caemos tampoco en la prepotencia arrogante de quien se identifica con los resultados –siempre pobres- de la propia razón.

Nuestro espíritu crítico nos hará ver que no todos los mapas son iguales, que hay afirmaciones más ciertas que otras y modos de actuar más positivos que otros. Pero todo eso no nos ahorrará el esfuerzo de la búsqueda ni la flexibilidad para tomar distancia de nuestros propios mapas, abriéndonos a la Verdad que los trasciende.

En todo este camino, que habrá de estar marcado por el encuentro y el diálogo, así como por el respeto y la valoración del otro diferente –la diferencia no tiene por qué ser fuente de inseguridad, como ocurría en el nivel mítico, sino aporte enriquecedor-, me parece que podremos empezar a ponernos de acuerdo en dos indicadores.

El primero de ellos, que ya ha quedado insinuado, podría formularse de este modo: la Verdad no puede ser pensada ni encerrada o reducida a una creencia –»el Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao»-; solo podemos conocerla cuando la somos. No se trata, por tanto, de tener la verdad –algo inaccesible a nuestra mente-, sino de ser Verdad. Y únicamente cuando la somos, es cuando la conocemos.

Evidentemente, este camino es mucho más honesto, exigente y humilde. Ya no me veo a mí mismo como alguien que –con un más o menos disimulado sentimiento de superioridad- se cree en posesión de la Verdad, sino como aquel que va descubriendo que solo en la medida en que tome distancia de su propio ego, podrá abrirse al Territorio que trasciende la mente y la perspectiva egoica.

No solo eso. Al salir de la identificación con el propio yo, emergerá la Identidad compartida y, con ella, el Amor y la valoración hacia todos los seres.

También desde esta perspectiva, se hace patente que la apertura a la Verdad pasa por ir respondiendo adecuadamente a la pregunta primera: «¿quién soy yo?». Las respuestas inadecuadas o «incompletas» a la misma, que nos llevan a identificarnos con determinados objetos (cuerpo, mente, afectividad, experiencias, creencias…) nos mantendrán sumidos en la ignorancia, la confusión y el sufrimiento. Solo la respuesta adecuada –soy aquello que no puede ser observado, lo que no es «objeto»- hará posible la sabiduría y la liberación.

Hablaba también de un segundo indicador para el camino. Se trata, a mi modo de ver, de la posibilidad de compartir un «mínimo común denominador», en el que todos, más allá de los «mapas» de cada cual, podamos encontrarnos.

Ese mínimo me parece que no puede ser otro que el cuidado de la Vida –de toda vida- y el Amor a todos los seres. De modo que cualquier «mapa» pueda ser sometido a este test.

Me parece claro que todas las tradiciones espirituales han planteado, de un modo u otro, este «doble indicador», aunque posteriormente las «formas» adoptadas históricamente lo hayan podido oscurecer.

Si venimos al texto del evangelio que leemos hoy, reconocemos esa misma intuición original, antes de lo que fuera la «práctica» concreta de aquellas primeras comunidades. El horizonte del envío no es otro que el de favorecer la vida. La «autoridad sobre los espíritus inmundos» no es otra cosa que el compromiso a favor de la vida y de las personas, frente a aquellas fuerzas que tienden a doblegar y a dañar.

Desde esta perspectiva, la «misión» puede reencontrar su sentido. Enviados a favor de la Vida, por el camino de ser, que nos conducirá a la experiencia de nuestra verdadera identidad, una Identidad que percibiremos compartida y no-dual. Será esta experiencia la que hará posible que modifiquemos nuestros patrones de comportamiento, en la línea que pone de relieve el siguiente relato.

Un antropólogo que estudiaba los hábitos y costumbres de una tribu en África, que siempre estaba rodeado de niños de la tribu, decidió hacer algo divertido entre ellos; consiguieron una buena cantidad de caramelos en la ciudad y los pusieron a todos en una canasta decorada con cinta y otros adornos, y luego dejaron la canasta debajo de un árbol.

Luego llamó a los niños y propuso un juego: que cuando él dijese «ahora», ellos deberían correr hasta aquel árbol y el primero que llegase a la canasta sería el ganador, y tendría derecho a comerse todos los caramelos él solo.

Los niños fueron colocados en fila, esperando la señal acordada.

Cuando dijo «¡Ahora!», todos los niños se tomaron de las manos y salieron corriendo juntos hacia la canasta. Llegaron juntos, y comenzaron a dividir los caramelos, y sentados en el suelo, los comieron felices.

El antropólogo fue a su encuentro y les preguntó indignado por qué habían ido todos juntos, si solo uno pudo haber tenido toda la canasta.

Entonces, los niños respondieron: ¡¡¡UBUNTU!!! ¿Cómo uno de nosotros podría ser feliz si todos los otros estuviesen tristes?

UBUNTU significa: «¡Yo soy porque nosotros somos!».

 

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

XV. IGANDEA URTEAN ZEHAR-XV DOMINGO T.O., EBANJELIZAZIO BERRIA – EVANGELIZACIÓN NUEVA

EBANJELIZAZIO BERRIA – EVANGELIZACIÓN NUEVA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Ebanjelizazio berri baten premia sentitzen dugu gaur egun Elizan. Zer izan daiteke, ordea? Zein izan daiteke berritasuna? Zer behar dugu aldatu? Zein izan zen egiaz Jesusen asmoa, ikasleak bere ebanjelio-eginkizuna luzatzera bidali zituenean?

Markosen kontakizunak argi uzten du Jesus bakarrik dela haren jarraitzaileen egintza ebanjelizatzailearen iturria, inspiratzailea eta eredua. Jesusen aginpidez jardungo dute jarraitzaileek. Ez dute ezer egingo beren izenean. Jesusen «bidaliak» dira. Ez dira izango beren buruaren predikari: Jesusen Ebanjelioa hots egingo dute, soilik. Ez dute izango beste interesik: soilik, Jainkoaren erreinuari bideak urratzeari emanak biziko dira.

«Ebanjelizazio berri» bat eragiteko era bakarra Jesusekiko lotura hau garbitu eta indartzea izango da. Ez da izango ebanjelizazio berririk, ez badago ebanjelizatzaile berririk, eta ez da izango ebanjelizatzaile berririk, ez badago Jesusekin harreman biziagorik, argiagorik eta suharragorik. Hura gabe, munduan haren Espiritua sartu ez beste edozer gauza egingo dugu.

Bidali dituenean, Jesusek ez ditu utzi ikasleak beren indarraren baitan. «Bere aginpidea» eman die; ez da, ordea, gainerakoak kontrolatzeko, gobernatzeko edo dominatzeko boterea, baizik «espiritu lohiak bota» ahal izateko bere indarra da, jendea askatzen duena pertsona eta gizartea esklabutzen, estutzen eta gizatasuna kentzen duen orotatik.

Ikasleek oso ondo dakite zer dien Jesusek gomendatu. Ez dute ikusi hura sekula inor mendean hartzen. Beti ezagutu dute zaurituak sendatzen, sufrimendua arintzen, bizitza eraberritzen, beldurretik liberatzen, Jainkoaganako konfiantza kutsatzen. «Sendatu» eta «liberatu» dira lehenengo egitekoak Jesusen jardueran. Horrek guztiak errotik aldatuko luke gure ebanjelizazioaren aurpegiera.

Premiazkoa berekin dutela bidali ditu ebanjelizatzera. Markosen arabera, «makila, sandaliak eta tunika bat» eramango dute soilik. Ez dute beste ezeren beharrik funtsezkoaren lekuko izateko. Aske eta loturarik gabe ikusi nahi ditu Jesusek; beti prest, ongizateari lotu gabe; Ebanjelioaren indarrean fidaturik.

Ebanjelio-jarrera hau berreskuratu ezean, ez da izango ebanjelizazio berririk. Garrantzizkoa ez da jarduera eta estrategia berriak abian jartzea, baizik eta alde batera uztea ohiturak, egiturak, mirabetzak, Ebanjelioaren funtsa egiaz eta xume kutsatzeko aske izatea eragozten diguten neurrian.

Elizak galdu egin du Jesusek iradokitzen duen bidari-estilo hau. Eta bidari nagi eta astun bihurtu da Eliza. Ez da gai gizadiari lagun egiteko. Ez dugu zalutasunik kultura batetik bestera igarotzeko. Izan dugun botereari eutsi nahi diogu. Jainkoaren erreinuarekin zerikusirik ez duten interesetan katramilatu gara. Bihotz-berritu beharra dugu.

EVANGELIZACIÓN NUEVA

José Antonio Pagola

En la Iglesia se siente hoy la necesidad de una nueva evangelización. ¿En qué puede consistir? ¿Dónde puede estar su novedad? ¿Qué hemos de cambiar? ¿Cuál fue realmente la intención de Jesús al enviar a sus discípulos a prolongar su tarea evangelizadora?

El relato de Marcos deja claro que solo Jesús es la fuente, el inspirador y el modelo de la acción evangelizadora de sus seguidores. Estos actuarán con su autoridad. No harán nada en nombre propio. Son «enviados» de Jesús. No se predicarán a sí mismos: solo anunciarán su Evangelio. No tendrán otros intereses: solo se dedicarán a abrir caminos al reino de Dios.

La única manera de impulsar una «nueva evangelización» es purificar e intensificar esta vinculación con Jesús. No habrá nueva evangelización si no hay nuevos evangelizadores, y no habrá nuevos evangelizadores si no hay un contacto más vivo, lúcido y apasionado con Jesús. Sin él haremos todo menos introducir su Espíritu en el mundo.

Al enviarlos, Jesús no deja a sus discípulos abandonados a sus fuerzas. Les da su «autoridad», que no es un poder para controlar, gobernar o dominar a los demás, sino su fuerza para «expulsar espíritus inmundos», liberando a las gentes de lo que esclaviza, oprime y deshumaniza a las personas y a la sociedad.

Los discípulos saben muy bien qué les encarga Jesús. Nunca lo han visto gobernando a nadie. Siempre lo han conocido curando heridas, aliviando el sufrimiento, regenerando vidas, liberando de miedos, contagiando confianza en Dios. «Curar» y «liberar» son tareas prioritarias en la actuación de Jesús. Darían un rostro radicalmente diferente a nuestra evangelización.

Jesús los envía con lo necesario para caminar. Según Marcos, solo llevarán «bastón, sandalias y una túnica». No necesitan de más para ser testigos de lo esencial. Jesús los quiere ver libres y sin ataduras; siempre disponibles, sin instalarse en el bienestar; confiando en la fuerza del Evangelio.

Sin recuperar este estilo evangélico, no hay nueva evangelización. Lo importante no es poner en marcha nuevas actividades y estrategias, sino desprendernos de costumbres, estructuras y servidumbres que nos están impidiendo ser libres para contagiar lo esencial del Evangelio con verdad y sencillez.

La Iglesia ha perdido ese estilo itinerante que sugiere Jesús. Su caminar es lento y pesado. No acierta a acompañar a la humanidad. No tenemos agilidad para pasar de una cultura a otra. Nos agarramos al poder que hemos tenido. Nos enredamos en intereses que no coinciden con el reino de Dios. Necesitamos conversión.

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO.(mc.6,7-13)

• ORAR CON EL EVANGELIO. (Mc.6, 7-13)

* DOMINGO XV. T.O. –B- (Julio 15 de 2012)

* En este Domingo vemos como la primera realidad de su discípulos es evangelizar. Han de sentirse responsables de que la Buena Noticia de parte de Dios, que ha traído e iniciado Jesús, llegue al mayor número de personas posibles, a todos/as. Este envío es consecuencia de la llamada y del seguimiento…
* El contacto con Jesús, el observar atentos los “signos” que hacia en beneficio de todos, pero más especialmente a los más necesitados, a pesar de ser mal interpretados por muchos. El entusiasmo que despertó en sus primeros tiempos, allí por donde pasaba…fueron creando en los discípulos una carga de vida, gozo y esperanza que les era difícil mantener en silencio y secreto. El bien es comunicativo, contagioso.
* Los envió “de dos en dos…” El proyecto del Reino no se realiza con el individualismo.
Les envía con “autoridad” y “poder”, no para “dominar”o “imponer”,sinopara “servir”, “liberar”. Devolver a todos/as los seres humanos, la categoría y experiencia de hijos de Dios
*… A nosotros/as hoy… El Mensaje se dirige no solo a nuestra mente para que veamos y conozcamos “los caminos del Señor”. Se dirige también a nuestra sensibilidad y a nuestra voluntad para que pongamos al servicio de la buena Noticia todo aquello que se nos regaló a manos llenas. Los “enviados/as” no pueden ser siempre los “otros”. Todos/as somos llamados/as y enviados/as hoy a nuestro mundo, tan olvidado de Dios y con tanto problema.
Estamos “marcados/as por Cristo con el Espíritu Santo” y como los discípulos/as, capacitados/as para hacer el bien allí donde estemos, o sintamos la llamada de “marchar”. El bien que muchas personas hacen, son verdaderos signos del Reino que Jesús puso en marcha.
* ¿Cómo? En comunidad humana y de fe. “De dos en dos” para darse apoyo mutuo y testimonio. El cristiano/a evangeliza humanizando y humaniza evangelizando.
* Quizá ante el Mensaje del Evangelio de hoy, que es múltiple, descubrimos que necesitamos de nuevo CONVERSIÓN.

* O R A C I Ó N

* Jesús De Nazaret, creer en el envío es algo indispensable para todo creyente.
A veces nos cuesta hablar de Ti y de nuestra fe. (Tenemos miedo al rechazo…)
* Al enviar a tus discípulos, les repetiste hasta la saciedad que anduvieran ligeros de equipaje. A veces confiamos más en nuestros preparativos y nuestros medios que en la fuerza de tu Palabra.
* Señor, los enviaste “de dos en dos”. El mensaje nos hace ver que siempre es envío de la comunidad. . No se trata de protagonismos. Quien enseña tu Palabra, tu Camino, tu Vida, tiene que sentir el apoyo nuestro, de sus hermanos. Quizá lo olvidamos…
* Son tantos los modos de ser testigos tuyos… que todos/as tenemos trabajo en tu viña…
* Sabemos que Tú, Jesús de Nazaret, estás con nosotros/as siempre, nuestra pequeñez hace que a veces lo olvidemos, cuando la vida nos prueba y resulta dura.
Por eso te pedimos hoy por aquellos que quieren comprometerse, pero las circunstancias de su vida no les dejan; por aquellos/as que ante tanta dificultad se sienten cansados/as, por los que ven flaquear su fe, por los que no obtienen lo que esperaban, por los que han enfermado y les cuesta su cruz…
* Ayúdales a ellos/as y a nosotros/as a mantenernos en el camino emprendido; que todos sintamos tu presencia cercana, que podamos ser la sal y la luz en medio de nosotros precisamente porque queremos ser tus testigos, tus enviados/as, tus apóstoles. AMÉN

* Z U R I Ñ E

XIV. DOMINGO T.O., Mc. 6, 1-6, 8 de Julio de 2012

EL MIEDO A CAMBIAR ARRUINA CUALQUIER «BUENA NOTICIA»

Fray Marcos

FE ADULTA

CONTEXTO

Las tres lecturas de hoy nos hablan de limitaciones del ser humano. Tanto Ezequiel como Pablo como Jesús se dan cuenta de lo poca cosa que son, pero terminan descubriendo que esas limitaciones no anulan las posibilidades de humanidad plena que Dios espera de ellos. Somos humanos, tal vez ‘demasiado humanos’ como decía Nietzsche, pero la plenitud de humanidad, que podemos alcanzar, es algo increíblemente grandioso y más que suficiente para dar sentido a una vida.

Viniendo al evangelio, con este texto concluye Marcos una parte de su obra. Después de este relato, que manifiesta la aceptación por el pueblo (la mayoría) de las tesis de los dirigentes, nos vuelve a poner a Jesús en relación con los representantes oficiales de la religión. Sigue enseñando, pero al pueblo (los menos) oprimido, que quiere liberarse. Jesús se convence de que no hay nada que hacer con la institución, y en adelante se va a dedicar al pueblo marginado. Este episodio se encuentra en los tres sinópticos, pero relatos paralelos se pueden encontrar en Juan y en otros lugares de los mismos sinópticos.

Marcos no tiene relatos de la infancia. Por eso puede narrar sin prejuicios este encuentro con los de su «pueblo». Es un toque de alerta ante el afán de divinizar la vida humana de Jesús. Para los que mejor le conocían, era solo uno más del pueblo. Sus paisanos estaban tan seguros de que era una persona normal, que no pueden aceptar otra cosa. Eran sus compañeros de niñez, habían corrido, jugado y trabajado con él, sabían perfectamente quién era. Lo encuadraban en una familia (requisito indispensable en aquella época para ser alguien). Hasta ese momento no habían descubierto nada fuera de lo normal en él. Es lógico que no esperasen nada extraordinario. ¿De dónde saca todo eso?

EXPLICACIÓN

Jesús vuelve a su pueblo (el texto griego y la Vulgata dicen «patria»). Ni nombra al pueblo ni hace referencia al lugar geográfico. Se refiere más bien al ambiente social en que desarrolló su vida. Llega con sus discípulos, es decir, convertido en un rabino que tiene sus seguidores fijos. No sale nadie a recibirle. Tuvo que esperar al sábado, e ir él a la sinagoga a hablarles. No fueron a la sinagoga a escucharle, sino a cumplir con el precepto del sábado. Es Jesús el que, por su cuenta y riesgo, se pone a enseñarles sin que se lo pidan.

Marcos ya había advertido de la relación de Jesús con sus parientes. En 3,21 dice que sus parientes vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales. Quedan impresionados, como ya sucediera en la sinagoga de Cafarnaúm.

El texto griego no dice: «desconfiaban de él», sino «se escandalizaban» (exkandalizonto), que indica una postura mucho más radical. No se dignan pronunciar su nombre, se refieren a él despectivamente con el pronombre «ese». Le dicen que es hijo de María; no nombran a su padre, que era la manera de considerar digna a una persona.

Es curioso que Mateo corrige el texto de Marcos y dice: «hijo del carpintero». Pero Lucas va más lejos y dice: «el hijo de José». Estos evangelistas, que copian de Marcos, seguramente intentan quitarle al texto toda posible interpretación peyorativa. Para Marcos, no era hijo de José, porque había roto con la tradición de su padre; ya no era un seguidor de las tradiciones, como era su obligación…

Fijémonos bien. Ese conocimiento, yo diría excesivo, de Jesús, es lo que les impide creer en él. Conocen muy bien a Jesús, pero se niegan a reconocerle como lo que es. Hay que estar muy atentos al texto. En aquel tiempo, cualquiera de la asamblea podía hacer la lectura y comentarla. Si no aceptan la enseñanza de Jesús, es porque no se presentó como carpintero sino con pretensiones de maestro.

Tampoco lo rechazan por enseñar como un Rabí, sino por enseñar cosas nuevas. La religión judía estaba demasiado segura de sí misma como para admitir novedades. Ya se encargaban los jefes religiosos de adoctrinar al pueblo para que no admitiera nada distinto a lo que ellos enseñaban.

Jesús no ha estudiado con ningún rabino ni tiene títulos oficiales. Precisamente por eso, la sabiduría que manifiesta tiene que venir de Dios (profeta) o del diablo (magia). Al hacer Jesús alusión al rechazo del «profeta», está respondiendo a las cinco preguntas puramente retóricas que se habían hecho sus paisanos. Jesús no enseña nada de su cosecha, sino que habla en nombre de Dios. Esa era la primera característica de un profeta. Al no aceptarle, están rechazando a Dios mismo.

La extrañeza de Jesús no es por verse rechazado sino por verse rechazado por su pueblo. Rechazado por los sometidos a quienes intentaba liberar. El golpe psicológico que recibió Jesús fue realmente muy fuerte.

Nos queda por aclarar un apunte muy interesante en el relato. Su desconfianza impide que Jesús pueda hacer allí milagro alguno. El domingo pasado decía Jesús a la hemorroísa: «tu fe te ha curado»; y a Jairo: «basta que tengas fe». La fe o la falta de fe, son determinantes a la hora de producirse un milagro.

¿Dónde está entonces el poder de Jesús? Tenemos que superar la idea de un Jesús que tiene la omnipotencia de Dios y que puede hace lo que quiere en cada momento. Ni Dios ni Jesús pueden hacer lo que quieren si entendemos el «hacer» como causalidad física. La idea de un Jesús con el comodín de la divinidad disponible en cualquier momento, ha falseado el verdadero rostro de Jesús.

APLICACIÓN

El relato de hoy nos está hablando de la humanidad plena de Jesús. Nos está confirmando que es uno de tantos, sin privilegios de ninguna clase. Por eso es tan difícil aceptarle como profeta envidado de Dios.

También para nosotros sigue siendo difícil descubrir a Dios en aquel, que simplemente se muestra como muy humano. También hoy rechazamos por instinto cualquier Jesús que no esté de acuerdo con el que aprendimos de pequeños. Yo he oído más de una vez esta frase: «No nos compliques la vida. ¿Por qué no nos dices lo de siempre?» Acostumbrados a oír siempre lo mismo, si a alguien se le ocurre decir algo distinto, aunque esté más de acuerdo con el evangelio, saltamos como hienas.

Todo lo que no responda a lo sabido, a lo esperado, no puede venir de Dios. Esa fue la postura de los jefes religiosos del tiempo de Jesús y esa es la postura de los jerarcas de todos los tiempos. Pero esa es también la postura de todos los que lo niegan. Como no responde a las expectativas, no existe.

Aceptar a Jesús, como aceptar a Dios, implica el estar despegado de todas las imágenes que nos podemos hacer sobre él. Siempre que nos encerremos en ideas fijas sobre Jesús, estamos preparándonos para el escándalo.

Dios nunca se presenta dos veces con la misma cara. Si de verdad le buscamos lo descubriremos siempre diferente y desconcertante. Si esperamos encontrar al Dios domesticado, nos engañamos a nosotros mismos aceptando al ídolo que ya nos es familiar. La consecuencia inesperada de toda religión institucionalizada, será siempre el tratar de manipular y domesticar a Dios para hacer que se acomode a nuestras expectativas.

El profeta no es el que adivina el porvenir, sino el que habla de un Dios desconcertante e imprevisible que puede salir en cualquier instante por peteneras.

El profeta nunca estará conforme con la situación actual, ni personal ni social, porque sabe que la exigencia de Dios es la perfección total a la que no podemos llegar nunca. El auténtico profeta será siempre un inconformista (hoy diríamos un indignado). Lo más «antiprofético» y antievangélico será siempre la persona o la institución instalada.

A pesar del rechazo de «muchos» queda siempre la esperanza de que «pocos» sigan abiertos a la enseñanza y a la acción de Jesús. El gran espejismo en que hemos caído en el pasado, fue pensar que «todos» tenían la obligación de aceptar el mensaje de Jesús. Nada ha hecho más daño al cristianismo, que el querer imponerlo a todos. Desde Constantino hasta nuestra historia reciente, hemos cometido el disparate de hacer cristianos por «decreto». La opción por el evangelio seguirá siendo cuestión de minorías.

Meditación-contemplación

 

El conocimiento de Jesús nos impide descubrirlo.

Todo lo aprendido sobre él, se convierte en prejuicio,

que nos impide abrirnos a su significado profundo.

Lo que es y significa Jesús, no se puede meter en doctrinas.

……………

También las «ideas» que tenemos sobre Dios,

impiden la apertura a lo que Él es en realidad.

Toda idea sobre Dios es un ídolo, que nos impide acercarnos a Él.

Si quieres conocer a Dios, abandona toda «idea» sobre Él.

……………

A Dios solo se llega viviendo su presencia en nosotros.

Para llegar a la vivencia tengo que superar el conocimiento.

El conocimiento de Dios me ha venido de fuera.

La experiencia de Dios me llegará de dentro.

…………………

URTEAN ZEHAR XIV. IGANDEA, Mc. 6, 1 – 6, 2012ko uztailaren 8a

BEREEN ARTEAN UKATUA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesus ez da Tenpluko apaiz bat, erlijioa zaintzera eta sustatzera emana. Ez du hartzen inork Lege-maisutzat ere, Moisesen Tora defenditzera emana. Galileako landa-jendeak, haren keinu sendatzaileetan eta haren suzko hitzetan, Jainkoaren Espirituak eragina den profeta baten jarduera ikusten du.

Jesusek badaki bizitza zaila eta gatazkatsua izango duela. Erlijio-buruzagiek aurre egin diote. Profeta ororen zoria da. Ez du barruntatzen artean, hain xuxen bereek egingo diotela uko, haurtzarotik hobekien ezagutzen dutenek.

Nazareteko herrian Jesusi egin zioten ukoa oso komentatua izan zen lehen kristauen artean. Hiru ebanjelarik xeheki jaso dute pasadizoa. Markosen arabera, ikasle-talde bat lagun duela iritsi da Jesus Nazaretera, eta profeta sendatzaile baten fama duela. Jesusen auzotarrek ez dakite zer pentsa.

Larunbata iristean, herriko sinagoga txikira doa Jesus. Eta «irakasten hasi da». Auzokoek eta familiartekoek doi-doi entzuten diote. Galdera-mota asko sortu zaizkie. Haurtzarotik dute ezaguna Jesus: auzotar bat gehiago da. Non ikasi du mezu harrigarri hori Jainkoaren erreinuaz? Nondik datorkio sendatzeko ahalmen hori? Markosek dio ezen dena «eskandalagarri gertatzen zitzaiela». Zergatik?

Landa-jende hark uste du dena dakiela Jesusez. Haurtzarotik moldatu dute hartaz beren ideia. Beren aurrean agertu zaien bezala onartu ordez, hartaz duten irudiak blokeatu egin ditu. Irudi horrek eragotzi egin die Jesusen baitan den misterioari bihotza irekitzea. Gogor egin diote harengan Jainkoaren hurbiltasun salbatzailea aurkitzeari.

Bada besterik ere. Profetatzat onartzeak Jainkoaren izenean agertu dien mezua entzuteko prest egotea eskatuko lieke. Eta horrek arazoak ekartzen ahal lizkieke. Beren sinagoga dute, beren liburu sakratuak eta beren tradizioak. Bakean bizi dute beren erlijioa. Jesusen presentzia profetikoak herrixkako bakea hausten ahal du.

Kristauek irudi aski desberdinak ditugu Jesusez. Denak ez datoz bat hurbiletik ezagutu eta jarraitu ziotenen irudiarekin. Nork bere irudia dugu Jesusez. Irudi honek baldintzatzen du fedea bizitzeko era. Jesusez dugun irudia pobrea, erdizkakoa edo desitxuratua bada, pobrea, erdizkakoa edo desitxuratua izango da gure fedea.

Zergatik saiatzen gara hain gutxi Jesus ezagutzen? Zergatik eskandalizatzen gaitu haren giza ezaugarriak gogoratzeak? Zergatik egiten diogu gogor Jainkoa Profeta batengan haragitu dela aitortzeari? Haren bizitza profetikoak haren Eliza sakon eraldatzera behartuko gintuzkeela barruntatzen dugulako ote?

14 Tiempo ordinario (B) Marcos 6, 1-6

RECHAZADO ENTRE LOS SUYOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA,04/07/08.- Jesús no es un sacerdote del Templo, ocupado en cuidar y promover la religión. Tampoco lo confunde nadie con un maestro de la Ley, dedicado a defender la Torá de Moisés. Los campesinos de Galilea ven en sus gestos curadores y en sus palabras de fuego la actuación de un profeta movido por el Espíritu de Dios.

Jesús sabe que le espera una vida difícil y conflictiva. Los dirigentes religiosos se le enfrentarán. Es el destino de todo profeta. No sospecha todavía que será rechazado precisamente entre los suyos, los que mejor lo conocen desde niño.

El rechazo de Jesús en su pueblo de Nazaret era muy comentado entre los primeros cristianos. Tres evangelistas recogen el episodio con todo detalle. Según Marcos, Jesús llega a Nazaret acompañado de un grupo de discípulos y con fama de profeta curador. Sus vecinos no saben qué pensar.

Al llegar el sábado, Jesús entra en la pequeña sinagoga del pueblo y “empieza a enseñar”. Sus vecinos y familiares apenas le escuchan. Entre ellos nacen toda clase de preguntas. Conocen a Jesús desde niño: es un vecino más. ¿Dónde ha aprendido ese mensaje sorprendente del reino de Dios? ¿De quién ha recibido esa fuerza para curar? Marcos dice que todo “les resultaba escandaloso”. ¿Por qué?

Aquellos campesinos creen que lo saben todo de Jesús. Se han hecho una idea de él desde niños. En lugar de acogerlo tal como se presenta ante ellos, quedan bloqueados por la imagen que tienen de él. Esa imagen les impide abrirse al misterio que se encierra en Jesús. Se resisten a descubrir en él la cercanía salvadora de Dios.

Pero hay algo más. Acogerlo como profeta significa estar dispuestos a escuchar el mensaje que les dirige en nombre de Dios. Y esto puede traerles problemas. Ellos tienen su sinagoga, sus libros sagrados y sus tradiciones. Viven con paz su religión. La presencia profética de Jesús puede romper la tranquilidad de la aldea.

Los cristianos tenemos imágenes bastante diferentes de Jesús. No todas coinciden con las que tenían los que lo conocieron de cerca y lo siguieron. Cada uno nos hacemos nuestra idea de él. Esta imagen condiciona nuestra forma de vivir la fe. Si nuestra imagen de Jesús es pobre, parcial o distorsionada, nuestra fe será pobre, parcial o distorsionada.

¿Por qué nos esforzamos tan poco en conocer a Jesús? ¿Por qué nos escandaliza recordar sus rasgos humanos? ¿Por qué nos resistimos a confesar que Dios se ha encarnado en un Profeta? ¿Tal vez intuimos que su vida profética nos obligaría a transformar profundamente su Iglesia?