* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.14.12-16.22-26)

  • DOMINGO X. MAYO 7 de 2015
  • EL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

  • Corpus Christi es una fiesta de alianza, pacto, con Jesús de Nazaret; una fiesta en la que hacemos memoria de su compromiso de Amor y entrega; una fiesta en la que recordamos que la celebración cristiana va unida siempre a la justicia. Jesús se da como alimento y comida, al alcance de lo que nosotros podemos comprender; para darnos vida, para hacernos partícipes de su Vida.
  • La última cena con los discípulos tiene lugar en la fiesta de la Pascua, en ella recordamos el paso del pueblo de Israel  -gracias a la intervención liberadora de Dios- de Egipto, tierra de opresión e injusticia, a la tierra prometida, de libertad y justicia.
  • En esa cena, Jesús realiza un signo de lo que ha sido su vida y de lo que está a punto de acontecer con su muerte: Un pan que se comparte, una existencia entregada y rota por todos. Es, pues, la explicación del misterio de la Encarnación y, en definitiva la historia de la Salvación, historia de donación y comunión.
  • En el pan y en el vino entregado está la presencia de una vida vivida como Don, dada y rota  por todos y que nos obliga a dar una respuesta. El gesto que Jesús hace es simbólico, pero recoge todo lo que El ha hecho: El ha ido rompiendo el pan de su vida hasta la muerte. Ha compartido con la gente su pan, su vida, su fe en el Reinado del Padre. Ahora comparte su cuerpo-pan para la vida, y su sangre será el sello de la alianza que forma el nuevo pueblo de Dios, el nuestro.
  • En el gesto simbólico-profético de Jesús en la última cena, a la que precedieron otras muchas con los pobres, hambrientos, pecadores arrepentidos y los discípulos amigos y las que siguieron después de su Resurrección con los suyos, es hoy la que Celebramos en comunidad de creyentes hasta que El vuelva. Esta es la gran fiesta del CUERPO Y SANGRE DE CRISTO que hoy celebramos y a quien recibimos cuando comulgamos. De vez en cuando, sería bueno cambiar  la expresión comulgar por la de “tragarnos a Jesús” (aunque nos parezca fuerte la expresión) para caer un poco más en la cuenta de que al recibirlo “tragamos” su mentalidad, sus preferencias, sus opciones, su estilo de vida, su entrega su vivir y su actuar. Esto tiene que ser para nosotros sus seguidores. “COMULGAR”. Que siempre seamos fieles, a vivir en Comunidad la gran fiesta de LA EUCARISTÍA. Sobre todo nuestra Misa del domingo día del Señor.

  • ORACIÓN

  • Jesús de Nazaret, Maestro y Amigo, compañero de ruta en el caminar de la vida.

¡Gracias! por “este Sacramento admirable” que nos dejaste la EUCARISTÍA, para seguir presente con nosotros y entre nosotros.

Sacramento, que es encuentro, “fuente y cumbre” de la vida de la  Iglesia.

Que significa la propia entrega.

Memorial de tu Pasión y Muerte, que actualiza la Resurrección y te hace presente.

Compromiso de solidaridad y enseñanza del compartir, para “que todos coman.”

Sacramento de unión contigo y compromiso de amor a los hermanos.

Por eso recordamos en este día a CARITAS, dimensión de caridad para nuestras vidas.

Esta es nuestra misión: ser eucaristía en la vida, como lo fue Jesús.

“Amar y vivir la justicia”.

Además, este es el camino de la verdadera felicidad. AMÉN. ZURIÑE

«EL CORAZÓN DE LA EUCARISTÍA ES LA ENTREGA», Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Mc 14,12-16.22-26

Parece que no es posible desvelar el sentido del lenguaje críptico del comienzo de este texto, que introduce el relato de la cena última de Jesús con sus discípulos. ¿Qué significan el detalle del hombre del cántaro y todo ese modo enigmático de hablar de los preparativos? Se nos escapa. No ha faltado quien ha querido ver en todo ello un modo de hacer «clandestino», propio de quienes son perseguidos. Otros buscan distintos simbolismos. Quizás lo más sensato sea reconocer que carecemos de datos suficientes para hacer una lectura adecuada del texto en cuestión.

Lo que importa al autor del evangelio es mostrar el sentido de la verdadera Pascua –«cuando se sacrificaba el cordero pascual»– que, según él, se va a realizar en Jesús.

En la pascua judía («pésaj«), el «paso» (literalmente, «salto») de la esclavitud de Egipto a la liberación se celebraba en la cena anual, en la que se comía el cordero. En ese mismo día, Marcos presenta a Jesús como aquel en quien sucede la «nueva pascua», el paso de lo viejo a lo nuevo, de la muerte a la vida. Y lo enmarca en el contexto de una comida.

Compartir la comida era un signo poderosamente elocuente de amistad e intimidad, que creaba o fortalecía entre quienes la compartían un sentimiento de solidaridad. El evangelio muestra a Jesús comiendo con distintos grupos de gente, particularmente con personas consideradas «pecadoras». Aunque ello le acarreara el reproche y la condena por parte de la autoridad religiosa y los doctores de la ley, él vivía las comidas como expresión del mismo «Reino de Dios» que anunciaba.

Pero en esta cena hay algo más. En el marco del final inminente, Jesús aparece desvelando el sentido que da a su muerte: la entrega de su vida. Va a ser «entregado» por uno de los suyos, pero realmente es él mismo quien se «entrega», como pacto o alianza de vida.

Con el pan, pronuncia la «bendición» (eulogia), según la costumbre judía, acompañando a las palabras: «Tomad, esto es mi cuerpo», que probablemente, en el arameo original, serían: «Tomad, esto soy yo». Ya que no se refiere a la «materialidad» del cuerpo, como a cierta teología muy posterior le gustaría insistir, sino a toda su persona. Ofrecer su cuerpo equivale a ofrecer su persona. Comer el pan significa, por tanto, comulgar con Jesús –tomarlo a él y a su mensaje como referencia y criterio de vida- y alimentarse/fortalecerse con él.

A continuación, al tomar la copa, pronuncia, no ya la «bendición», sino la «acción de gracias» –fórmula griega para nombrar la eucaristía-, con estas palabras: «Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos».

La «sangre» significa también la misma persona, en cuanto entregada a la muerte. Y simboliza la «nueva alianza», que viene a sustituir a la del Sinaí. Pero la escena, como señala Mercedes Navarro, «se aleja del significado sacrificial inmediato que ordinariamente se le suele dar, pues la bebida de la copa implica comunión en la bendición, en la acción de gracias en este caso».

Si el término «eucaristía» significa «acción de gracias», el contenido del gesto –a través del cual Jesús expresó el sentido que dio a su vida y que quería dar a su muerte- se condensa en una palabra: entrega…, hasta dar la vida.

 

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

«Kristoren gorputz-odolak – LA CENA DEL SEÑOR», José A. Pagola

JAUNAREN AFARIA

Markos 14,12-16.22-26

Evangelio del 07/06/15
por Coordinador Grupos de Jesús


Ikerketa soziologikoek ezin ukatuzko datuz nabarmentzen dute: mendebaldeko gure elizetako kristauak alde batera uzten ari dira igandeko meza. Ospakizun hori, mendetan barna moldatuz joan den eran, ez da gai haien fedea elikatzeko, ezta Jesusen elkartearekin lotura egiteko ere.

Hau da, ordea, gauzarik harrigarriena: meza «galtzen» uzten ari garela eta gertaera horrek ez duela sorrarazten gure artean inolako erreakziorik. Halere, ez ote da eukaristia kristau-bizitzaren bihotza? Nolatan geldi gintezke planto eginik, ezeri ekiteko kemenik gabe? Nolatan dago hierarkia hain isil, hain geldi? Nolatan ez dugu fededunok geure kezka agertzen indar eta samin handiagoz?

Mezarekiko berotasun-falta handituz doa, baita hartan erantzukizunez eta duda-mudarik gabe parte hartzen jarraitzen dutenen artean ere. Gutxiengo hauen ereduzko leialtasuna da kristau-elkarteei eusten diena; baina mezak bizirik jarraitu ote lezake, gaur egungo erritua betetzea segurtatzen duten neurri babesle batzuk direla medio?

Saihestu ezinekoak dira galderak: ez ote du behar Elizak bere bihotzean, egungo liturgiak eskaintzen diona baino Jaunaren afariaren esperientzia biziago eta haragituago bat? Hain seguru ote gara ondo egiten ari garela Jesusek bere oroigarri guk egitea nahi zuen hura?

Hainbat mendetarik hona errepikatzen ari garen liturgia hori ote da gaur egungo fededunei hobekien lagundu diezaiekeena afari gogoangarri hartan Jesusek egin zuen hura egiten? Hartan mamitzen, laburbiltzen eta agertzen baita nola eta zertako bizi eta hil zen Jesus. Meza hori ote da gehienik erakar gaitzakeena Jesusen ikasle bezala bizitzera, Aitaren erreinuarekiko Jesusek izan zuen egitasmoaren zerbitzari izatera?

Badirudi, dena dagoela gaur meza eraberritzearen kontra. Halaz guztiz, gero eta premiazkoagoa izango da eraberritze hori, Elizak Jesusekin bizi-harremanak izanez bizi nahi badu. Luzea izango da bidea. Eraldatzea daitekeen gauza izango da, Elizak indar handiagoz sentituko duenean hau: Jesusez oroitu beharra eta haren Espirituaren arabera bizi beharra. Horregatik, gaur ere erantzukizun handiagoz jokatzea izango da: ez, meza alde batera uztea, baizik Jesu Kristogan bihotz-berritzera eraginez bizitzea.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Cuerpo y Sangre de Cristo – B (Marcos 14,12-16.22-26)

Evangelio del 07/06/15
Publicado el 01/ jun/ 2015

por Coordinador Grupos de Jesús

LA CENA DEL SEÑOR

Los estudios sociológicos lo destacan con datos contundentes: los cristianos de nuestras iglesias occidentales están abandonando la misa dominical. La celebración, tal como ha quedado configurada a lo largo de los siglos, ya no es capaz de nutrir su fe ni de vincularlos a la comunidad de Jesús.

Lo sorprendente es que estamos dejando que la misa «se pierda» sin que este hecho apenas provoque reacción alguna entre nosotros. ¿No es la eucaristía el centro de la vida cristiana? ¿Cómo podemos permanecer pasivos, sin capacidad de tomar iniciativa alguna? ¿Por qué la jerarquía permanece tan callada e inmóvil? ¿Por qué los creyentes no manifestamos nuestra preocupación con más fuerza y dolor?

La desafección por la misa está creciendo incluso entre quienes participan en ella de manera responsable e incondicional. Es la fidelidad ejemplar de estas minorías la que está sosteniendo a las comunidades, pero ¿podrá la misa seguir viva solo a base de medidas protectoras que aseguren el cumplimiento del rito actual?

Las preguntas son inevitables: ¿No necesita la Iglesia en su centro una experiencia más viva y encarnada de la cena del Señor que la que ofrece la liturgia actual? ¿Estamos tan seguros de estar haciendo hoy bien lo que Jesús quiso que hiciéramos en memoria suya?

¿Es la liturgia que nosotros venimos repitiendo desde siglos la que mejor puede ayudar en estos tiempos a los creyentes a vivir lo que vivió Jesús en aquella cena memorable donde se concentra, se recapitula y se manifiesta cómo y para qué vivió y murió? ¿Es la que más nos puede atraer a vivir como discípulos suyos al servicio de su proyecto del reino del Padre?

Hoy todo parece oponerse a la reforma de la misa. Sin embargo, cada vez será más necesaria si la Iglesia quiere vivir del contacto vital con Jesucristo. El camino será largo. La transformación será posible cuando la Iglesia sienta con más fuerza la necesidad de recordar a Jesús y vivir de su Espíritu. Por eso también ahora lo más responsable no es ausentarse de la misa, sino contribuir a la conversión a Jesucristo.

José Antonio Pagola

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Jn.20.19-23)

  • LA SANTÍSIMA TRINIDAD. Mayo 31 de 2015.

La fiesta de hoy nos recuerda un punto central de nuestra fe.

Nos situamos en Galilea, allí donde Jesús realizó preferentemente su ministerio. Desde allí, son enviados los discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar “en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”
El envío tiene lugar en un monte (La Biblia sitúa a los acontecimientos importantes en un monte).

La misión a la que les envía es “hacer discípulos” que  es lo mismo que “Proclamad el Evangelio”
Es decir, hacer de quienes lo escuchan seguidores de Jesús de Nazaret. Personas que hagan de este seguimiento la pauta de sus vidas; teniendo en cuenta dos aspectos, que la palabra, sin el COMPROMISO es hueca, vacía  y el compromiso sin la palabra no es claro. Se trata de seguir el comportamiento de Jesús de Nazaret que da vida y explica su sentido con su Mensaje.

La tarea es hacer discípulos a todas las gentes”, “todos los pueblos.” El discípulo, el seguidor de Jesús no es una persona aislada, la Fe se vive en COMUNIDAD, Y LA Fe anuncia un Dios-Comunidad. (TRINIDAD) fiesta que hoy celebramos. Un Dios presente en la Historia por AMOR.

El discípulo (nosotros) es el que encarna, transmite, a través de gestos y palabras, el Evangelio de amor y justicia en la historia del día a día. Es decir en la vida diaria en la que está faltando lo más elemental. Desempleo, conflictos sociales, familiares, juveniles y por supuesto desconocimiento o rechazo de un DIOS AMOR.

El misterio de la Trinidad empapa nuestra vida. La vida cristiana consiste fundamentalmente: en desarrollar el Amor del Padre en nuestra historia, en vivir la amistad con el Hijo, hermano mayor de todos, Jesucristo y caminar según los impulsos y la luz de su Espíritu.

Por eso, el misterio, no hay que entenderlo, sino ASUMIRLO, CREERLO Y VIVIRLO. Así va creciendo la vida de nuestra FE

* ORACIÓN

Gracias Dios Padre, por infundir en nuestros corazones la alegría festiva de sentirte entre nosotros, regalándonos tu Amor y recordándonos tu promesa de seguir con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Danos tu mismo Espíritu para ser fieles nosotros, cumpliendo la promesa de vivir como hijos tuyos y seguidores de Jesús.

Que nuestro estilo de vida cristiana y nuestro amor mutuo sean un reflejo del Amor que tú compartes con Jesús, con el Espíritu y con cada una de tus criaturas.

Que sepamos cada día, anunciar el Evangelio, aunque surjan conflictos al estilo de Jesús y ser, como Él, constructores de comunidad, y saber estar al lado de los enfermos, pobres, marginados

Como Él,  seguir construyendo el REINO, aquí y ahora. AMÉN.

 

* SEGUIMOS ORANDO

Creo en Ti, Dios Padre. Creo en Ti, Dios Hijo. Creo en Ti, Dios Espíritu Santo

Pero aumentad mi fe.

Espero en Ti, Dios Padre, Espero en Ti, Dios Hijo. Espero en Ti Dios Espíritu Santo.

Pero aumentad mi esperanza.

Te amo Dios Padre. Te amo Dios Hijo Jesucristo, Dios y hombre verdadero.
Te amo Dios Espíritu Santo.
Pero aumentad mi amor.

Gloria al Padre. Gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Gloria a la Santísima trinidad, como era en el principio, ahora y siempre,
por todos los siglos de los siglos. AMÉN. ZURIÑE

 

«Hirutasun Guztiz Santua – SANTÍSIMA TRINIDAD» B José A. Pagola

Evangelio del 31/05/15
por Coordinador Grupos de Jesús

KREDOAREN FUNTSA

Mendetan barna, ikerketa sakonak egin dituzte kristau-teologoek Hirutasun Santuaz. Halaz guztiz, gaur egungo hainbat kristauk ezin ikusi du zer duten ikustekorik irakaspen horiek beren bizitzarekin.

Ematen du, gaur egun Jainkoaz hitz egitean, hitz apalez eta xumez behar dugula hitz egin, gure bihotz pobre, nahasi eta erdi-etsipenezko hau ukituko duten hitzez, gure fede koloka hau indartuko dutenez. Agian, geure kredoaren funtsa berreskuratu beharra dugu, hura poz berriaz bizitzen ikasteko.

«Sinesten dut Jainko Aitagan, zeru-lurrak kreatu dituen harengan».
Geure arazo eta gatazka artean ez gara bizi geu bakarrik. Ez gara bizi bertan behera utzirik: gure «Aitta» da Jainkoa. Halaxe dei egiten zion Jesusek, eta halaxe dei egiten diogu geuk ere. Gure biziaren jatorria eta helmuga da Jainkoa. Guztiok kreatu gaitu, maitasun hutsez kreatu ere, eta guztion zain dugu, Aitta baten bihotzez, mundu honetako geure erromesaldiaren bukaeran.
Jende askok du ahantzia eta ukatua haren izena. Gure seme-alabak ere urrunduz doaz harengandik, eta fededunok ez gara gauza geure fedea kutsakor egiteko; halere, Jainkoak guztioi begira jarraitzen du, maitasunez. Duda-muda askok inguraturik bizi gara; halere, ez dezagun gal geure Jainko Kreatzaile eta Aittarekiko fedea; geure azken esperantza galtzea izango genuke hori.

«Sinesten dut Jesu Kristogan, haren Seme bakarra eta gure Jauna den horrengan».
Jainkoak munduari egin dion erregalua da. Aitta hori nolakoa eta zer den adierazi digu Jesu Kristok. Guretzat, Jesus ez da izango sekula beste gizaki bat gehiago. Horri begiratuz, Aitta ikusiko dugu: Jesusen keinuetan Aittaren samurtasunaz eta ulergarritasunaz jabetuko gara. Jesusengan, gizon eginik, hurbileko, adiskide nabari dugu Jainkoa.
Jesus horrek, Jainkoaren Seme kuttun horrek, bizitza haurridetsuago egitera eragin digu, guztientzat zoriontsuago egitera. Horixe da Aittaren nahirik handiena. Gainera, zein bide egin agertu digu: «Izan errukitsu zuen Aitta errukitsu den bezala». Jesusez ahazten bagara, zeinek bete haren hutsunea? Zeinek eskain diezaguke haren argia eta haren esperantza?

«Sinesten dut Espiritu Santuagan, Jauna eta bizi-emailea den horrengan».
Jainkoaren misterio hau ez da urruneko gauza. Gutako bakoitzaren barru-barruan presente da. Suma dezakegu, bai gure bizitza arnasten duen Espiritu bezala, bai sufritzen ari direnengana bultza egiten digun Maitasun bezala. Geure baitan dugun gauzarik hoberena dugu Espiritu hau.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Santísima Trinidad – B (Mateo 28,16-20)

Evangelio del 31/05/15
por Coordinador Grupos de Jesús

LO ESENCIAL DEL CREDO

A lo largo de los siglos, los teólogos cristianos han elaborado profundos estudios sobre la Trinidad. Sin embargo, bastantes cristianos de nuestros días no logran captar qué tienen que ver con su vida esas admirables doctrinas.

Al parecer, hoy necesitamos oír hablar de Dios con palabras humildes y sencillas, que toquen nuestro pobre corazón, confuso y desalentado, y reconforten nuestra fe vacilante. Necesitamos, tal vez, recuperar lo esencial de nuestro credo para aprender a vivirlo con alegría nueva.

«Creo en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra».
No estamos solos ante nuestros problemas y conflictos. No vivimos olvidados, Dios es nuestro «Padre» querido. Así lo llamaba Jesús y así lo llamamos nosotros. Él es el origen y la meta de nuestra vida. Nos ha creado a todos solo por amor, y nos espera a todos con corazón de Padre al final de nuestra peregrinación por este mundo.
Su nombre es hoy olvidado y negado por muchos. Nuestros hijos se van alejando de él, y los creyentes no sabemos contagiarles nuestra fe, pero Dios nos sigue mirando a todos con amor. Aunque vivamos llenos de dudas, no hemos de perder la fe en un Dios Creador y Padre pues habríamos perdido nuestra última esperanza.

«Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor».
Es el gran regalo que Dios ha hecho al mundo. Él nos ha contado cómo es el Padre. Para nosotros, Jesús nunca será un hombre más. Mirándolo a él, vemos al Padre: en sus gestos captamos su ternura y comprensión. En él podemos sentir a Dios humano, cercano, amigo.
Este Jesús, el Hijo amado de Dios, nos ha animado a construir una vida más fraterna y dichosa para todos. Es lo que más quiere el Padre. Nos ha indicado, además, el camino a seguir: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo». Si olvidamos a Jesús, ¿quién ocupará su vacío?, ¿quién nos podrá ofrecer su luz y su esperanza?

«Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida».
Este misterio de Dios no es algo lejano. Está presente en el fondo de cada uno de nosotros. Lo podemos captar como Espíritu que alienta nuestras vidas, como Amor que nos lleva hacia los que sufren. Este Espíritu es lo mejor que hay dentro de nosotros.

José Antonio Pagola

 

«PENSAR A DIOS NO SIRVE DE NADA; VIVIRLO SÍ», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Mt 28, 16-20

Es verdad que la Biblia dice que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, pero, en realidad, es el hombre el que está fabricando a cada instante un Dios a su medida. Es verdad que nunca podremos llegar a un concepto adecuado de lo que es Dios, pero no es menos cierto que muchas ideas de Dios pueden y deben ser superadas. Si ha cambiado nuestro conocimiento de la realidad, y del hombre, será lógico que cambie nuestra idea de Dios. El Dios antropomórfico tiene que dejar paso a un Dios-Espíritu, cada vez menos cosificado.

Decir que la Trinidad es un dogma o un misterio, no hace más comprensible la formulación trinitaria. La verdad es que hoy no nos dice casi nada, y menos aún las explicaciones que se han dado a través de los siglos. Todas las teologías surgieron de una elaboración racional que siempre se hace desde una filosofía de la vida, determinada por un tiempo y una cultura. También la primitiva teología cristiana se desarrolló en el marco de una cultura y una filosofía, la griega. Pudo ser muy útil a través de la historia, pero no tenemos por qué atarnos a ella y negarnos a buscar otras maneras de hablar de Dios.

Cada día se nos hace más difícil la comprensión del misterio, entre otras cosas porque no sabemos qué querían decir los que elaboraron el dogma. Aplicar hoy a las tres personas de la Trinidad la clásica definición de Boecio «individua sustantia, racionalis natura», se antoja un poco ridículo. Aplicar a Dios la individualidad y la racionalidad propia del hombre es ridículo. Dios no es un individuo, ni es una sustancia ni es una naturaleza racional.

La dificultad para hablar de Dios como tres personas, la encontra­mos en el mismo concepto de persona, que lejos de ser una constante a través de la historia, ha experimentado sucesivos cambios de sentido. Desde el «prosopon» griego, que era la máscara que se ponían en el teatro para que «resonara» la voz; pasando a significar el personaje que se representaba; al final terminó significando el individuo físico. El sentido moderno de persona, es el de yo individual, conciencia subjetiva, es decir, el núcleo íntimo del ser humano.

En la raíz del significado está la limitación. Existe la persona porque existe la diferencia y la separación. Esto es imposible aplicárselo a Dios. En los últimos años se está hablando del ámbito transpersonal. Creo que va a ser uno de los temas más apasionantes de los próximos decenios. Si  el hombre está anhelando lo transpersonal, es ridículo seguir encasillando a Dios en un concepto personal, que siempre supone la limitación del propio ser.

Siempre que nos atrevemos a decir «Dios es…,» estamos expresando una idea, es decir, un ídolo. Ídolo no es solamente una escultura o una pintura de dios. También es un ídolo cualquier concepto que aplicamos a dios. El ateo sincero está más cerca del verdadero Dios, que los teólogos que creen haberlo atrapado en sus intrincados conceptos. Dios no es nada que podemos nombrar. El «soy el que soy» del AT, tiene más miga de lo que parece. Dios es solo verbo, pero un verbo que no se conjuga, porque no tiene tiempos ni modos. Dios ES un inmenso presente que lo llena todo. Dios es la realidad que hace posible toda realidad.

Hoy podemos comprender que Dios no se identifica con la creación, pero tampoco es nada separado de ella. De la misma manera que no podemos imaginar la Vida como algo separado del ser que está vivo. No podemos imaginar lo divino separado de todo ser creado, que, por el mero hecho de existir, está traspasado de Dios. En los últimos tiempos muchos pensadores llaman a esa conexión inextricable, «no dualidad».Tampoco podemos decir que está donde actúa, porque tampoco puede actuar de una manera causal a semejanza de las causas segundas. La acción de Dios no podemos percibirla por los sentidos ni ser objeto de  ciencia. Dios es acto puro y lo que hace se identifica con lo que es. Lo está haciendo todo de una vez, por lo tanto no puede empezar a hacer algo o dejar de hacer lo que está haciendo.

El Dios de Jesús no es el Dios de los buenos, de los piadosos, de los religiosos ni de los sabios, es también el Dios de los excluidos y marginados, de los enfermos y tarados; incluso de los irreligiosos inmorales y ateos. El evangelio no puede ser más claro: «las prostitutas y los pecadores os llevan la delantera en el Reino de Dios». El Dios de Jesús no nos interesa porque no aporta nada a los «buenos» que ya lo tienen todo. En cambio, llena de esperanza a los «malos» que se sienten perdidos. «No tienen necesidad de médico los sanos si no los enfermos; no he venido a llamar a los justos si no a los pecadores» El mensaje de Jesús escandalizó, porque hablaba de un Dios que se da a todos sin que tengamos que merecerlo.

Para nosotros, es sobre todo la experiencia que Jesús tuvo de su Abba, lo que nos debe orientar en nuestra búsqueda. Jesús no se propuso inventar una nueva religión ni un nuevo Dios. Lo que intentó con todas sus fuerzas, fue purificar la idea de Dios que tenía el pueblo judío en su época. Ese esfuerzo le costó la vida. Jesús en todo momento quiere dejar claro que su Dios es el mismo del AT. Eso sí, tan purificado y limpio de adherencias idolátricas, que da la impresión de ser una realidad completamente distinta.

La forma en que Jesús habla de Dios como amor-salvación para los hombres, se inspira directamente en su experiencia personal. Naturalmen­te esa vivencia no hubiera sido posible sin hacer suyo el bagaje religioso heredado de la tradición bíblica. En ella se encuentran ya claros chispazos de lo que iba ser la revelación de Jesús. La experiencia básica de Jesús fue la presencia de Dios en su propio ser. Descubrió que Dios lo era todo para él y decidió corresponder siendo él mismo todo para los demás. Tomó concien­cia de la fidelidad de Dios y respondió siendo fiel a sí mismo. Al llamar a Dios «Abba», Jesús abre un horizonte completamente nuevo en las relaciones con el absoluto.

La base de toda experiencia religiosa reside en la condición de criaturas. El hombre se descubre sustentado por la permanente acción creadora de Dios. El modo finito de ser uno mismo, demuestra que no se da a sí mismo la existencia, por lo tanto, es más de Dios que de sí mismo. Sin Dios no sería posible nuestra existencia. El reconoci­miento de nuestra limitación, es el camino para llegar a la experiencia de Dios. Él es el único verdadero y sólido fundamento sin el cual, nada existe. Jesús descubre que el centro de su vida está en Dios. Pero eso no quiere decir que tenga que salir de sí para encontrar su centro. Descubrir a Dios como fundamento, es fuente de una insospechada humanidad.

Esta idea de Dios supone un salto sobre la idea del AT. Allí Dios era el Todopoderoso que hace un pacto al modo humano, y observa desde su atalaya a los hombres para ver si cumplen o no su «Alianza», y reacciona en consecuencia. Si la cumplen, los ama y los premia, si no la cumplen, los reprueba y castiga. En Jesús Dios actúa de modo muy diferente. Él es don absoluto e incondicional. Él es agape y se da totalmente. Es el hombre el que tiene que reaccionar al descubrir lo que Dios es para él. La fidelidad de Dios es lo primero y el verdadero fundamento de una actitud humana.

Dios no puede ser un «tú» en el mismo sentido que lo es otro ser humano. Dios sería más bien la realidad que posibilita el encuentro con un tú;es decir, sería como ese tú ilimitado que se experimenta en todo encuentro humano con el otro. Pero a Dios nunca se le puede experimentar directa­mente como tal tú, sin el rodeo del encuentro con un tú humano. No se trata pues, de evitar a toda costa el vocabulario teísta (nos quedaríamos sin lenguaje sobre Dios), sino exponer con suficiente claridad el carácter analógico de todo lenguaje sobre Dios. Toda nuestra vida religiosa quedará afectada por estas ideas que acabamos de exponer, desde la oración hasta la esperanza en la vida futura.

 

meditación-contemplación

La mejor pista nos la da Jesús: «yo y el Padre somos uno».
Bien entendido que esto lo dijo como ser humano.
Jesús sigue siendo Jesús y Dios sigue siendo Dios,
pero toda diferencia ha desaparecido.
…………………..

En su evangelio, Juan pone en boca de Jesús, uno y otra vez: «Yo soy…»
Es la definición que da Dios de sí mismo desde la zarza.
Lo que sustituye a los puntos suspensivos no tiene importancia.
Lo importante es que ha descubierto su ser.
…………….

Este es el único camino para conocer a Dios.
Descubrir que lo que Él es y lo que soy yo se identifica.
Sólo si llego a descubrir lo que soy,
puedo llegar, no a conocer, sino a vivir lo que es Dios.
……………

 

Fray Marcos

 

* ORAR CONEL EVANGELIO: (Jn.20.19-23)

  • PENTECOSTÉS. LA FIESTA DEL ESPÍRITU

  • Pentecostés, la fiesta del ESPÍRITU. Difícil en pequeña reflexión, expresar la riqueza y grandiosidad de esta fiesta. Sólo a través de símbolos, podemos acercarnos a ella. Y la gozaremos, cuando de verdad, vivamos la experiencia de esa fuerza del Espíritu en nosotros.
    Por eso, hago, una pequeñísima reflexión, después de un rato de Oración e invocación a este Santo Espíritu.
    El Espíritu Santo es el propio Dios en cuanto a cercanía a las personas y al mundo. Lo simbolizamos:
  • VIENTO. Es la idea de energía, dinamismo. Se contrapone a la tierra, inerte y estéril, por su ligereza y poder de dar vida.
  • EL FUEGO. Figura también del Espíritu por lo que tiene de Luz y Calor, ardor, amor.
  • EL AGUA. aspecto de fecundidad en todos los aspectos: la lluvia, el rocío, el agua “viva” de los manantiales.

En estos tres símbolos vemos claramente dos sentidos: El viento es brisa o tempestad. El fuego, ilumina y calienta, pero también consume; el agua purifica y fecunda pero a veces también devasta…Es lo mismo que lo que puede ocurrir con el Espíritu de Dios en nosotros…
Lo importante en lo que nos tenemos que centrar, es que Jesús se nos presenta como “El Hombre del Espíritu,” (Hechos 10,38), nació del Espíritu (Lc. 1.31-33)… A Jesús, Dios le concedió el Espíritu sin medida (Jn.3,34). El Espíritu de Jesús lo envuelve todo y nos hace caminar en la realidad de cada día.
Con el Espíritu podemos caminar con serenidad e ir a la plenitud interior. El Espíritu de Dios y de Cristo es un Espíritu de Libertad, que impulsa el futuro, que orienta a las personas hacia adelante, a un presente comprometido en el mundo de cada día.

Jesús ha transmitido el Espíritu que Él tuvo a su Iglesia y gracias a Él ésta ha podido llevar adelante y debe llevar adelante al estilo de Jesús, el Reino de Dios en el aquí y ahora. Por eso necesitamos como Iglesia un fuerte “viento” de renovación. El primer pentecostés, comenzó estando en “grupo”  en “comunidad”. “Estando todos reunidos…”

Termino con unas frases que se dijeron en un consejo Ecuménico de la Iglesia:

  • “Sin el Espíritu Santo, Dios está lejano,
  • El evangelio es como letra muerta.
  • La Iglesia una simple organización
  • La misión una propaganda.
  • La autoridad una dominación,
  • El culto una evocación.
  • El actuar cristiano una moral sin libertad.”
  • Que como San Pablo nos dice: No apaguemos el Espíritu… porque en cualquier parte, en un acontecimiento, en cualquier persona, puede hacerse presente el Espíritu de Dios, teniendo unos criterios por lo que podemos discernirlo:
  • El Espíritu de Dios crea comunión. (II Cor. 13,13; Flp.2,1)
  • El Espíritu de Dios está a favor de la vida. (Ez.37.14: salmo 33,6)
  • El Espíritu de Dios crea libertad. (II Cor. 3,17; Lc.14.12-14; Gal.5,13)
  • El Espíritu nos mueve siempre hacia adelante (Gal.5.25; Ef.4.23; IICor.5,17)

Que este nuevo PENTECOSTÉS, nos impulse a vivir hoy:

  • “AL AIRE DE JESÚS”

Recordamos las palabras de Jesús a sus discípulos cuando les promete el envío del Espíritu:

  • “El os enseñará todo y os irá recordando todo lo que os he dicho (Jn.14.26), y además os guiará hasta la verdad plena…, y os anunciará lo que ha de venir” (Jn. 16.13).
  • Y  lo que el Espíritu recuerda no son conocimientos o doctrinas, sino al propio JESÚS, que es nuestro
    CAMINO, VERDAD Y VIDA.

 

  • ORAMOS CON FE, AL ESPÍRITU DE DIOS

La fuerza de tu Espíritu, Señor lo llena todo; pero sobre todo invade a hombres y mujeres que son capaces de hablar y de hacer signos que revelan tu presencia.

  • Gracias por llenar de silencio profundo a quienes han escuchado tu Palabra y la proclaman desde el susurro.
  • Gracias porque tú construyes comunidad y estás en ella.
  • Gracias por llenar de voz clamorosa a quienes han sentido la urgencia de pregonar tu Mensaje por todo lugar.
  • Gracias por llenar de fuerza a quienes han sellado con su compromiso de vida una fidelidad por siempre a las exigencias de tus Palabras.
  • Gracias por llenar de futuro a quienes han entendido que el Reino es una tarea larga y tiene la meta más allá de cada día.
  • Gracias por llenar de ternura a quienes son capaces de verte donde hay sufrimiento de cualquier forma.
  • Gracias por llenar de valentía a quienes saben denunciar lo que es mentira y lo que es injusto.
  • Gracias, Jesús, porque la fuerza de tu Espíritu desciende sobre nosotros y sobre gente sencilla que sabe anunciar tu Mensaje.
  • Gracias, Jesús de Nazaret, por invadir la geografía de nuestra tierra con presencia profética, con palabras de salvación, con gestos de generosidad y ayuda, con creyentes que quieren seguir construyendo tu Reino.
  • Ven, ESPÍRITU DE DIOS SOBRE NOSOTROS Y SOBRE EL MUNDO ENTERO.  AMÉN

    SEGUIMOS ORANDO

  • “MANARÁN TORRENTES DE AGUA VIVA” (Jn. 7,39)
    Espíritu Santo: eres Dios igual al Padre y al Hijo.
  • Eres el “alma de la Iglesia naciente”, y sigues dándonos los “torrentes de agua viva” que necesitamos para saciar nuestra “sed” y “beber” del Amor de
    Jesús de Nazaret.
  • Eres el que “infundes el conocimiento de Dios” y permites “encender en nosotros la llama” para darla a conocer a todos los pueblos.
  • Eres el “soplo” que revitaliza nuestras vidas. Por eso te pedimos:
  • VEN ESPÍRITU SANTO, LLENA LOS CORAZONES DE TUS FIELES Y ENCIENDE EN NOSOTROS EL FUEGO DE TU AMOR”.
  • Ayúdanos a trabajar por tu Reino renovando la Iglesia y trabajando por la justicia y la paz. AMÉN. ZURIÑE

 

PENTECOSTES: «DIOS ES ESPÍRITU Y ESTÁ EN CADA A UNO DE NOSOTROS», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Religión Digital

Jn 20, 19-23

Para entender hoy lo que celebramos, debemos mirar a la Trinidad. Lo que digamos lo tenemos adelantado para el próximo domingo. Que yo sepa, la teología oficial nunca ha dicho que al Padre, el Hijo o el Espíritu, anduvieran por ahí haciendo de las suyas por separado. La distinción de las personas en la Trinidad, solo se manifiesta en sus relaciones «ad intra», es decir, cuando se relacionan una con otra. En sus relaciones «ad extra», es decir, en sus relaciones con las criaturas, se comportan siempre como uno. El pueblo y algunos manuales piadosos han atribuido a cada persona tareas diferentes, pero esto no es más que una manera inadecuada de hablar. Nuestra relación es siempre con Dios.

La fiesta de Pentecostés está encuadrada en la Pascua, más aún, es la culminación de todo el tiempo pascual. Las primeras comunidades tenían claro que todo lo que estaba pasando en ellas era obra del Espíritu. Todo lo que había realizado el Espíritu en Jesús, lo estaba realizando ahora en cada uno de ellos. Todo esto queda reflejado en la idea de Pentecostés. Es el símbolo de la acción espectacular de Espíritu a través de Jesús. También para cada uno de nosotros, celebrar la Pascua significa descubrir la presencia en nosotros del Espíritu.

Según lo que acabamos de decir, siempre que hablamos del Espíritu, hablamos de Dios. Y siempre que hablamos de Dios, hablamos del Espíritu, porque Dios es Espíritu. Pentecostés era una fiesta judía que conmemoraba la alianza del Sinaí (Ley), y que se celebraba a los cincuenta días de la Pascua. Nosotros celebramos hoy la venida del Espíritu, también a los cincuenta días de la Pascua, pero sabiendo que no tiene que venir de ninguna parte. Queremos significar que el fundamento de la nueva comunidad no es la Ley sino el  Espíritu.

Tanto el «ruah» hebreo como el «pneuma» griego, significan viento. La raíz de esta palabra en las lenguas semíticas es rwh que significa el espacio existente entre el cielo y la tierra, que puede estar en calma o en movimiento. Sería el ámbito del que los seres vivos beben la vida. En estas culturas el signo de vida era la respiración. Ruah vino a significar soplo vital. Cuando Dios modela al hombre de barro, le sopla en la nariz el hálito de vida. En el evangelio que hemos leído hoy, Jesús exhala su aliento para comunicar el Espíritu. La misma tierra era concebida como un ser vivo, el viento era su respiración. Su comparación con la vida, sigue siendo el mejor camino para intentar comprender lo que significa «Espíritu».

No es tan corriente como suele creerse el uso específicamente teológico del término «ruah» (espíritu). Solamente en 20pasajes del las 389 veces que aparece en el AT, podemos encontrar este sentido. En los textos más antiguos se habla del espíritu de Dios que capacita a alguna persona, para llevar a cabo una misión concreta que salva al pueblo de algún peligro. Con la monarquía el Espíritu se convierte en un don permanente para el monarca (ungido). De aquí se pasa a hablar del Mesías como portador del Espíritu. Solo después del exilio, se habla también del don del espíritu a todo el pueblo.

En el NT, «espíritu» tiene un significado fluctuante, hasta cierto punto, todavía judío. El mismo término «ruah» se presta a asumir un significado figurado o simbólico. Solamente en algunos textos de Juan parece tener el significado de una persona distinta de Dios o de Jesús. «Os mandaré otro consolador.» El NT no determina con precisión la relación de la obra salvífica de Jesús con la obra del E. S. No está claro si el Pneuma es una entidad personal o no. Jesús nace del E. S., baja sobre él en el bautismo, es conducido por él en al desierto, etc. No podemos pensar en un Jesús teledirigido por otra entidad desde fuera de él. Según el NT, Cristo y el Espíritu desempeñan evidentemente la misma función. Dios es llamado Pneuma; y el mismo Cristo en algunas ocasiones. En unos relatos lo promete, en otros lo comunica. Unas veces les dice que la fuerza del E. S. está siempre con ellos, en otros dice que no les dejará desamparados, que él mismo estará siempre con ellos.

Hoy sabemos que el Espíritu Santo es un aspecto del mismo Dios. Por lo tanto, forma parte de nosotros mismos y no tiene que venir de ninguna parte. Está en mí, antes de que yo mismo empezara a existir. Es el fundamento de mi ser y la causa de todas mis posibilidades de crecer en el orden espiritual. Nada puedo hacer sin él y nunca estaré privado de su presencia. Todas las oraciones encaminadas a pedir la venida del Espíritu, nacen de una ignorancia de lo que queremos significar con ese término. Lo que tenemos que hacer es tomar conciencia de su presencia y dejarle actuar en nosotros.

Está siempre en nosotros, pero no siempre somos conscientes de ello y como Dios no puede violentar ninguna naturaleza, en realidad es como si no existieras. Un ejemplo puede ilustrar esta idea. En una semilla, hay vida, pero en estado latente. Si no coloco la bellota en unas condiciones adecuadas, nunca se convertirá en un roble. Para que la vida que hay en ella se desarrolle, necesita una tierra, una humedad y una temperatura adecuada. Pero una vez que se encuentra en las condiciones adecuadas, es ella la que germina; es ella la que, desde dentro, desarrolla el árbol que llevaba en potencia.

Dios (Espíritu) es el mismo en todos y nos empuja hacia la misma meta. Pero como cada uno está en un «lugar» diferente, el camino que nos obliga a recorrer, será siempre distinto. No son pues, la meta la que distinguen a los que se dejan mover por el Espíritu, sino los caminos que llevan a ella. El labrador, el médico, el sacerdote tienen que tener el mismo objetivo vital si están movidos por el mismo Espíritu. Pero su tarea es completamente diferente. ¿Cuál es la meta a la que empuja el Espíritu? Este es el nudo gordiano de la cuestión. Una mayor humanidad es la manifestación de esa presencia del Espíritu. La mayor preocupación por los demás, es la mejor muestra de que uno se está dejando llevar por él.

Si Dios está en cada uno de nosotros como lo que es, simple y a la vez, absoluto. No hay manera de imaginar que pueda darse más a uno que a otro. En toda criatura se ha derramado todo el Espíritu. Esgrimir el Espíritu como garantía de autoridad, es la mejor prueba de que uno no se ha enterado de lo que tiene dentro. Porque tiene la fuerza del Espíritu, el campesino será responsable y solícito en su trabajo y con su familia. En nombre del mismo Espíritu, el obispo desempeñará las tareas propias de su cargo. Siempre que queremos imponernos a los demás con cualquier clase de violencia o imposición, estamos dejándonos llevar, no del Espíritu, sino de nuestro espíritu raquítico.

La presencia de Dios en nosotros, nos mueve a parecernos a Él. Pero si tenemos una idea de Dios como poder, señorío y mando, que premia y castiga, intentaremos repetir esas cualidades en nosotros. El intento de ser como Dios en el relato de la torre de Babel, queda contrarrestado en este relato que nos habla de reunir y unificar lo que era diverso. El único lenguaje que todo el mundo entiende es el amor. Si descubrimos el Dios de Jesús que es amor y don total, intentaremos repetir en nosotros ese Dios, amando, reconciliando y sirviendo a los demás. Esta es la diferencia abismal entre seguir al Espíritu del que nos habla el evangelio, o seguir lo que nos dicta nuestro propio espíritu en nombre de un falso dios.

Dios llega a nuestra conciencia desde lo hondo del ser, y acomodándose totalmente a la manera de ser de cada uno. Por eso la presencia del Espíritu nunca supone violencia alguna. No lleva a la uniformidad, sino que potencia la pluralidad. Pablo lo vio claro: Formamos un solo cuerpo, pero cada uno es un miembro con una función diferente e igualmente útil para el todo. Esa uniformidad pretendida por los superiores en nombre del Espíritu, no tiene nada de evangélica, porque, lo que se intenta es que todos piensen y actúen como el superior. Si todos tocaran el mismo instrumento y la misma nota, no habría nunca sinfonía.

Meditación-contemplación

El Espíritu es la clave de la VIDA.
Mi verdadero ser es lo que hay de Dios en mí.
Dios en mí está como Espíritu que se me da.
Es el único y total Don de Dios a cada criatura.
………….

Desde nuestro ser aparente (lo que creemos ser),
debemos dar el salto a nuestra verdadera realidad.
Desde la parte reflejada del espejo,
tenemos que dar el salto al ser reflejado.
…………….

Mi verdadero ser y el ser de Dios no son dos realidades separadas.
Aunque yo sigo siendo yo y Dios sigue siendo Dios.
Para la razón es algo incomprensible.
Para el místico es la cosa más simple del mundo.
…………….

Fray Marcos

 

 

Mendekoste igandea – Domingo de Pentecostés B (Joan 20,19-23), José A. Pagola

Evangelio del 24/05/15
por Coordinador Grupos de Jesús

ESPIRITUARI DEI EGINEZ- INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

Zatoz, Espiritu Santua. Esnatu gure fede ahul, arin eta dardarati hau. Egizu, konfiantza ezar dezagun Jainko gure Aitaren maitasun hondorik gabean, bere seme-alaba guztientzat, Elizaren baitako nahiz kanpoko, duen maitasunean. Izan ere, fede hori itzaliko balitz, laster itoko litzateke gure elkarteetan ere, elizetan ere.

Zatoz, Espiritu Santua. Egizu Jesus izan dadin zeure Elizaren erdigune. Ez dezala ezerk, ez inork, Jesus ordezkatu, ez lausotu. Ez zaitezela bizi gure artean gu haren Ebanjeliora erakarri gabe, guri haren ondoren bihotz-berritzera eragin gabe. Ez dezagula jo haren Hitzari ihes egitera, ez gaitezela desbideratu haren maitasun-agindutik. Ez dadila gal munduan haren oroitzapena.

Zatoz, Espiritu Santua. Ireki gure belarriak zure deia entzuteko, gaur egun gizon-emakumeen galderetatik, sufrimenduetatik, gatazketatik eta kontraesanetatik iristen zaigun deia entzuteko. Egizu, bizi gaitezela zure ahalari irekirik, gizarte berri honek behar duen fede berria sorrarazteko. Zure Elizan, bizi gaitezela jaiotzen ari denari adiago, hiltzen ari denari baino; izan dezagula esperantza bihotzaren sostengu, eta ez haren hondatzaile den nostalgia.

Zatoz, Espiritu Santua. Garbi egizu zeure Elizaren bihotza. Ezarri egia gure artean. Erakutsi guztioi geure bekatuak eta mugak aitortzen. Gogorarazi guri beste guztiak bezalako garela: hauskor, erdipurdiko, bekatari. Libra gaitzazu geure harrokeriatik eta sasi-segurtasunetik. Egizu, ibil gaitezela gizartean egia eta apaltasun handiagoz.

Zatoz, Espiritu Santua. Erakutsi guri beste modu batean ikusten bizitza, mundua eta, nagusiki, jendea. Ikas dezagula begiratzen, Jesusek egiten zuen moduan, sufritzen ari direnei, negar dagitenei, erortzen direnei, bakarrik eta bazter utzirik bizi direnei. Gure begiratua kanbiatuko balitz, kanbiatuko lirateke zure Elizaren bihotza eta begitartea ere. Jesusen ikasleok bizikiago distiraraziko genuke haren hurbiltasuna, hark zuen ulertzeko era eta solidaritatea, premiarik handienekoen aurrean. Geure Maisu eta Jaunaren antzekoago izango ginateke.

Zatoz, Espiritu Santua. Egin gaitzazu ateak irekirik dituen Eliza, bihotz errukitsua eta esperantza kutsakorra dituen Eliza. Ez gaitzala ezerk, ez inork oharkabetu edo desbideratu Jesusen egitasmotik: mundua zuzenago eta duinago, maitagarriago eta zoriontsuago egiten saiatzetik, Jainkoaren Erreinurako bidea urratuz.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Pentecostés – B (Juan 20,19-23)
por Coordinador Grupos de Jesús

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

Ven, Espíritu Santo. Despierta nuestra fe débil, pequeña y vacilante. Enséñanos a vivir confiando en el amor insondable de Dios, nuestro Padre, a todos sus hijos e hijas, estén dentro o fuera de tu Iglesia. Si se apaga esta fe en nuestros corazones, pronto morirá también en nuestras comunidades e iglesias.

Ven, Espíritu Santo. Haz que Jesús ocupe el centro de tu Iglesia. Que nada ni nadie lo suplante ni oscurezca. No vivas entre nosotros sin atraernos hacia su Evangelio y sin convertirnos a su seguimiento. Que no huyamos de su Palabra, ni nos desviemos de su mandato del amor. Que no se pierda en el mundo su memoria.

Ven, Espíritu Santo. Abre nuestros oídos para escuchar tus llamadas, las que nos llegan hoy, desde los interrogantes, sufrimientos, conflictos y contradicciones de los hombres y mujeres de nuestros días. Haznos vivir abiertos a tu poder para engendrar la fe nueva que necesita esta sociedad nueva. Que, en tu Iglesia, vivamos más atentos a lo que nace que a lo que muere, con el corazón sostenido por la esperanza y no minado por la nostalgia.

Ven, Espíritu Santo. Purifica el corazón de tu Iglesia. Pon verdad entre nosotros. Enséñanos a reconocer nuestros pecados y limitaciones. Recuérdanos que somos como todos: frágiles, mediocres y pecadores. Libéranos de nuestra arrogancia y falsa seguridad. Haz que aprendamos a caminar entre los hombres con más verdad y humildad.

Ven, Espíritu Santo. Enséñanos a mirar de manera nueva la vida, el mundo y, sobre todo, las personas. Que aprendamos a mirar como Jesús miraba a los que sufren, los que lloran, los que caen, los que viven solos y olvidados. Si cambia nuestra mirada, cambiará también el corazón y el rostro de tu Iglesia. Los discípulos de Jesús irradiaremos mejor su cercanía, su comprensión y solidaridad hacia los más necesitados. Nos pareceremos más a nuestro Maestro y Señor.

Ven, Espíritu Santo. Haz de nosotros una Iglesia de puertas abiertas, corazón compasivo y esperanza contagiosa. Que nada ni nadie nos distraiga o desvíe del proyecto de Jesús: hacer un mundo más justo y digno, más amable y dichoso, abriendo caminos al reino de Dios.

José Antonio Pagola

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO. (mC. 16.15-20)

  • DOMINGO VII DE PASCUA – B –  Mayo 17
  • LA ASCENSIÓN  DEL  SEÑOR.

*          La fiesta de hoy, la Ascensión del Señor, es fundamentalmente, la culminación de la Resurrección de Jesús. Su vuelta al Padre. Pero hay también algo que se refiere a nosotros. Jesús, acabada la tarea que el Padre le encomendó, nos mira y nos dice:
¡Ahora os toca a vosotros! “ID por todo el mundo”
ID”, es decir: ¡Poneos en marcha!  No nos impone, nos impulsa. Se acabó el tiempo de apoyarse en la persona visible de Jesús, de su sonora palabra, gestos, hechos…
ID” “Yo estoy con vosotros”, pero de otra manera. A veces, muchas veces quizá, no le sentiremos y nos puede venir la tentación de que nos hemos quedado solos, dejados de la mano de Dios.

“ID”, es como decir: ¡No os detengáis! Mirad Más hacia delante que hacia atrás.

Jesús de Nazaret, sin duda, con este “ID” nos quiere impulsar a ser una Iglesia caminante, desinstalada, misionera. Quiere que demos a la Evangelización nuestras mejores energías, nuestros mejores recursos. Nos va a seguir hablando desde los que todavía no le conocen, desde el sufrimiento de los olvidados, desde los  gozos y alegrías de la gente.

“ID”, Es como decir ¡El mundo os necesita! En este “ID”, nos hace descubrir que la Buena Noticia no es sólo para nosotros. El nos dice:

“Yo os he elegido para que vayáis y llevéis la buena Noticia por el mundo”

Es decir por todas las culturas, edades y preferentemente a los más sencillos y necesitados.

Es mucho lo que nos pide para nuestras fuerzas, pero así quedará más claro que la fuerza  nos viene como le vino a El (a veces difícil de entender) del Padre.

Y Jesús nos sigue diciendo: “No temáis, yo seré vuestra fortaleza”.

“ID”, Nos quedamos hoy con este sencillo imperativo “ID” Y con la ilusión de ponernos en marcha. El mundo nos necesita… Y mucha fuerza nos la da por medio del grupo de la comunidad. El, no fue en solitario.

“No temáis”. Alentadoras palabras de despedida, las de Jesús de Nazaret, para nosotros, para su Iglesia. Ha llegado la hora de que no se nos quede en palabras. Ha llegado la hora de ¡Ponernos en marcha!

ORACIÓN

Jesús de Nazaret, compañero de nuestro camino. La semana pasada nos decías que eras nuestro Amigo. Te pedimos hoy  que descubramos de verdad, que hemos sido Bautizados

Con la fuerza de Tu Espíritu para ser tus testigos por toda la tierra y en el día a día de la vida; no permitas que nos quedemos “MIRANDO AL CIELO” sino que sigamos construyendo tu Reino con la Luz de tu Evangelio.

Que tu gracia nos ayude a vivir, sin dejarnos llevar por lo negativo de la sociedad que a veces nos atrae.

Que seamos capaces de estar al lado de los que de una manera o de otra sufren.

Que vivamos de tal modo que el mundo al vernos entienda que la Salvación consiste en vivir según tu Evangelio  que es el verdadero mandamiento del Amor. AMÉN. ZURIÑE

 

SEGUIMOS ORANDO. HACIENDO DEL CANTO ORACIÓN A MARÍA.

¡AVE MARÍA!. ¡AVE!. ¡AVE MARÍA!. ¡AVE!.

Madre de la espera y mujer de la esperanza. ¡Ora pronobis!

Madre de sonrisa y mujer de los silencios. ¡Ora pronobis!

Madre de frontera y mujer apasionada. ¡Ora pronobis!.

Madre del descanso y mujer de los caminos. ¡Ora pronobis!.

¡AVE MARÍA!. ¡AVE!. ¡AVE MARÍA!. ¡AVE!.

Madre del respiro y mujer de los desiertos. ¡Ora pronobis!

Madre del ocaso y mujer de los recuerdos. ¡Ora pronobis!

Madre del presente y mujer de los retornos. ¡Ora pronobis!.
Madre del Amor y mujer de la ternura. ¡Ora pronobis!.

¡AVE MARÍA! ¡AVE!. ¡AVE MARÍA!. ¡AVE!