Orar con el Evangelio (Mc. 12, 38 – 44)

* DOMINGO  XXXII. T. O. – B – (Noviembre 8 de 2009) 

*           Hoy parece que cuando Jesús nos habla de “amar”,
no habla de ofrecer cosas sino de “
ofrecerse”.
            No nos hace libres la abundancia sino la
generosidad.
Y no la generosidad de cosas, sino de nuestras propias personas.
            Hoy tu Palabra, Señor, es una pregunta:
*          ¿Qué haces, por el Reino de  Dios?
 

*                  O R A C I Ó N

*           Señor, haznos generos@s como la viuda del templo
que entrega lo que tiene… no lo que le sobra…
Una viuda y pobre es un símbolo del desamparo;
una mujer que ha perdido el amor de su vida es una persona rota por la mitad;
y a este destrozo del corazón, se le une la carencia de bienes  para alimentarse
ella y  los suyos

            Que sepamos descubrir  las necesidades de las personas que nos rodean
y de las que están lejos y nos sintamos felices, compartiendo lo que tenemos.

*           Que sepamos fiarnos del Amor de  Dios, que siempre responde a quien se entrega, como respondió a la entrega de CRISTO, con la RESURRECCIÓN.

*           Señor, nos da miedo entregarnos a tu servicio; siempre nos estamos reservando algo; en el fondo no nos fiamos plenamente de Ti.

*           Y  tú, Señor, que observas la realidad de la vida, llamas a tus discípulos,
hoy a nosotr@s y nos invitas a ser como esta viuda: es la que más entrega a favor del Reino de Dios. Lo poco que tenía lo puso a disposición de Dios.

*           Es el programa viviente de tus seguidor@s: poner lo que tenemos al servicio del Reino.

*           Y nosotr@s, quizá, malgastando o escatimando tiempo, salud, cultura, dinero, trabajo, familia… Nos cuesta ponerlo todo a tu disposición, en favor de los demás.

*           Ayúdame, Señor, y ayúdanos a tod@s, a entregar lo  que somos  y tenemos
– todo regalo de tu bondad- para que tu Reino sea una realidad. AMÉN

*                      Z U R I Ñ E

 

 

Orar con el Evangelio (Mt. 5, 1 -12)

DOMINGO XXXI. T.O. – B – TODOS LOS SANTOS

*          Bienaventuranzas de la solidaridad  

* Felices los que siguen al Señor
por la senda del buen Samaritano
Los que se atreven a andar tras sus pasos.
A superar las dificultades del camino.
A vencer los cansancios de la marcha.
Los que al andar van trazando sendas nuevas
para que otros sigan, entusiasmados,
y continúen la obra del Señor.
Los que, atentos y presurosos, cambian su ruta
para salir al encuentro del Señor vivo en el que sufre,
tan presente en estos tiempos,
tan cercano para algunos, para otros tan lejano. 

*Felices los que dan la vida por los demás.
Los que trabajan duro por la justicia anhelada.
Los que construyen el Reino desde lugares remotos.
Los que, anónimos y sin primeras planas,
entregan su vida para que otros vivan más y mejor.
Los que con su diario sacrificio
abren huellas de humanidad nueva
en un mundo tan desigual  por el egoísmo neoliberal
del "dios-mercado". 

*Felices TODOS los que trabajan por los pobres.
Desde los pobres. Junto a los pobres.
Con corazón de pobre.
Contemplando a diario la hermana muerte temprana,
injusta, dolorosa, en los rostros de los niños olvidados,
sin salud, ni educación, ni juegos
(infancias robadas por milesen mi continente sufrido desde antaño).

*Felices los que viven solidarios
dejando el asfalto limpio y prolijo
para caminar los senderos pedregosos,  polvorientos
que entran al mundo de los que no cuentan
en los números o estadísticas de los ministerios de turno. 

*Felices los  que aman al hermano concreto.
Los que no se van en palabras
sino que muestran su amor verdadero
en obras de vida, de compañía y de entrega sincera.

*Felices los que enseñan,
los que intentan que todos aprendan
sin distinciones de color, piel o dinero.

*Felices los que comparten sus bienes
Dones-regalos del Buen Diospara vivir como hermanos
y demostrarlo en la práctica.
Los que no guardan con egoísmo
sino que brindan y comparten. AMÉN

         Z U R I Ñ E

TODOS LOS SANTOS. 1 de noviembre de 2009

Lecturas
Ap 7, 2-4. 9-14  
Sal 23, 1-6  
1Jn 3, 1-3  
Mt 5, 1-12ª
 

APROXIMACIONES A DÍA Y TEMA

                La santidad es la característica más exclusiva y más identitaria de Dios. “Yo el Señor vuestro Dios soy santo” (Lv 19, 2) “No hay santo como el Señor” (1S 2, 2). “porque sólo tú eres santo”, del himno litúrgico Gloria a Dios en el cielo. “Santo, santo, santo es el Señor” (Is 6, 3 y Ap 4, 8).

                Participando de ella, el primero e idéntico también, Jesús, el Ungido, el Señor. “El santo de Dios” (Lc 4, 34), reconocido -“sé quién eres”- hasta por los demonios (Mc 1, 24).

                Y nosotros, el pueblo de los santos. En los saludos o despedidas de las cartas de Pablo y su círculo, “los santos” corresponde a todos los bautizados. “Santos y fieles” en el saludo de Ef. En Ro, a los que forman parte de los santos” (1, 7) “a todos los santos que están con ellos” (16, 15). Sin multiplicar los textos, parece que para Pablo y sus primeros grupos, todos llevamos el título de santos por nuestra consagración bautismal.

                Si todos los fieles llevan el título de santos, los hombres buenos, limpios de corazón, generosos, profundamente unidos a Dios, ¿no serán también santos? Muchos discuten la expresión “cristianos anónimos” por inadecuada o excesivamente inclusiva. Y ¿santos anónimos, pues la santidad viene de Dios solo? Respecto a alguna religión hablamos con respeto de sus “santones”, ¿serán ajenos a la unión íntima con Dios, serán santos?

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Orar con el Evangelio (Mc. 10, 46-52)

*   DOMINGO XXX. T.O. –B – (Octubre 25 de 09)

*   Para ir a Jesús, a veces, necesitamos intermediarios.
En el evangelio, los que actúan entre Jesús y el ciego
tienen una doble actitud. Por un lado, le regañaban
para que no molestase a Jesús;  por otro lado le dicen:
“Ánimo, levántate que te llama”.
    Momento culminante de fe del ciego:
   Da un salto, deja el manto y se acerca a Jesús”
    Deja, todo lo que le impide ir a Jesús…
*  ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA POR TI?
*   Maestro que pueda ver…
*  TU FE TE HA SALVADO”
*  Quedó curado… y  siguió a Jesús…               

ORACIÓN
   * A ti levantamos nuestros ojos, Padre Dios.
A ti elevamos nuestro  corazón
A ti encomendamos  nuestro ser, nuestra vida entera. 

*  Como los ojos del niñ@ pequeño que están pendientes
del padre y de la madre, así están nuestros ojos puestos en ti, Señor,
esperando tu amor, recibiendo la vida, seguros del perdón de quien ama. 

* Muchas veces somos como el ciego del camino:
 tenemos los ojos cerrados a la luz  que nos impide  ver lo bello
que hay a nuestro  alrededor.  
 

-Señor, nos ciegan tantas cosas:
es la vida con sus luces de colores;
es la comodidad y el deseo irresistible de placer;
es el dinero con sus cadenas que nos aprisionan.
Llega a nosotros cada día
ese mundo calculado y sin piedad de la propaganda.
Llega a nosotros cada día ese mundo de lo fácil,
de lo cómodo, …
y nos dejamos atrapar porque estamos ciegos.

* Señor, ábrenos  los ojos a tu vida.
Enséñanos a descubrir y a mirar
las cosas bellas que has puesto en nuestra vida.
Enséñanos  a ver lo bueno y bello 
que has puesto en las personas que viven
 a nuestro lado.
Queremos ver el mundo con ojos limpios.
Queremos abrir nuestros ojos a la luz de tu evangelio.
Queremos mirar la vida de frente y con sentido. 
 
Queremos que la fe sea antorcha en nuestro camino.
Queremos  verte y queremos  aprender
que la vida, el dolor y la muerte, sin tu luz son caos.

-Queremos poner los ojos en las cosas
y buscar en ellas tus huellas.
Señor, enséñame a ver.
Porque el pecado es tiniebla densa.
Señor, limpia nuestros ojos y nuestro corazón
para que podamos ver desde dentro.
¡SEÑOR!, ten misericordia de nosotros.
¡QUÉ VEAMOS!. AMÉN
                          
                     
Z U R I Ñ E

Domingo 25 de octubre – XXX del ordinario

Lecturas
Jer 31, 7-9  
Sal 125, 1-6  
Hb 5, 1-6  
Mc 10, 46-52
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                Podemos reflexionar sobre el seguimiento de Jesús. Es la tarea y la identidad de todo cristiano, de todo bautizado. Por malos usos en los últimos siglos ha quedado la idea entre el pueblo fiel de que el seguir a Jesús es cosa de los “vocacionados”, monjes, monjas, frailes y consagrados en general. Seguir a Jesús, es de todos, de absolutamente todos, es nuestro compromiso y tarea de bautizados. Es nuestra identidad. Incluso por el título de bautizados -consagrados-, con exigencia de novedad e innovación por ese seguirle incorporados a su resurrección que es vida novedosa y desconocida para todos.

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Orar con el Evangelio (Mc. 10, 35 – 45)

DOMINGO  XXIX – T. O. – B – (Octubre 18 de2009)

 *  El que quiera ser grande, sea vuestro servidor”
  
Eso es lo que les (nos) intenta explicar Jesús.
   Manifiesta a la comunidad  de los discípulos que el papel de “grande”,
de dirigente en la comunidad, no es poder ni prestigio, ni privilegios, ni nada parecido.
Los que tienen alguna responsabilidad en la comunidad han de ser  quienes están a su servicio.
   
Es lo que nos pide Jesús, lo que Él vivió: “Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por tod@s”.
                        

*                 
                               
O R A C I Ó N

 *           “VOSOTR@S, NADA DE ESO”…
    Señor, Jesús, acabas de decirnos que “no has venido para que te sirvan,
sino para servir y dar tu vida en rescate por tod@s”.
 

*   Los apóstoles tienen que aguantar tu reprimenda;
ellos quieren honores, dinero, poder.
Están esclavizados por estas fuerzas que hacen vivir a muchos hombres.

 *   Tú, Jesús quieres que toda persona humana viva en abundancia;
tus palabras son espíritu y vida.
   
    
Tú modo de vivir es CAMINO, VERDAD, y VIDA.
Por eso, Señor, nos dices rotundamente:
  
VOSOTR@S, NADA DE ESO”.

*   Y “eso” de lo que hay que huir, es la tiranía y la opresión
que hacen l@s grandes de este mundo;
    Tiranía y opresión con sus consecuencias:
    El hambre, la droga, la incultura, el odio, la insolidaridad,
la mentira, la guerra, la destrucción de la persona.

*   Lo que nos pides es: aceptar el Amor del Padre que nos quiere a tod@s incondicionalmente y nos pides el servicio gratuito al que lo necesita.

*   Si confiamos en Ti surgirá una sociedad nueva.
    ¿Seremos capaces de que tu Palabra transforme nuestras vidas?. 
    
Así nos dice hoy el slogan del DOMUND:
  “LA PALABRA DE DIOS LUZ PARA LOS PUEBLOS”
    Luz para mí… luz para ti… luz para tod@s…

*   Señor, ayúdanos a seguir nuestro camino de CONVERSIÓN  a Ti,
así los otr@s, serán también heman@s nuestr@s
con quienes sólo puedo compartir y servirles si lo necesitan.

*  Esto es lo que Dios quiere de nosotr@s: que te conozcamos de verdad a  Ti,
Señor, tu Palabra es Luz. Y que nos llene de tu Espíritu de amor para tod@s.

*   Por eso tod@s tienen derecho, Señor Jesús, a conocerte, seguirte, a vivir como Tú.
    Ayúdanos, Señor Jesús, a que así sea. AMÉN
 
                          Z U R I Ñ E

*    LA PALABRA LUZ PARA LOS PUEBLOS 

                    
*    Así nos dice el  eslogan del “DOMUND”:
*    Sí, la Palabra de Dios debe ser para nuestra vida 
como el oxígeno para los pulmones.
      Sin duda, si la leemos, la “rumiamos”, la profundizamos,
seguro que nuestra vida irá cambiando.
*    La Palabra impulsa a la misión.
      Que la Palabra nos lleve a vivir el seguimiento de Jesús
en fidelidad que se entregó hasta dar la vida.

*                  O R A C I Ó N

*    Señor, tu voz sigue resonando en nuestros oídos:
“La mies es mucha… pero escasos los obreros…”
     
“Id y haced discípulos…bautizándoles…enseñándoles…;
“Yo estoy con vosotr@s hasta el fin del mundo…”

*    Confiamos en tu Palabra, abrimos nuestro corazón a tu mensaje misionero
y te suplicamos con la fuerza de la fe recibida.

*   Haz que el día del DOMUND sea un “nuevo Pentecostés del amor”.
    Que nuestra diócesis y nuestra comunidad cristiana sean misioneras
y rechacen la tentación de encerrarse en sí mismas.
    Que las Iglesias nacientes en la misión cooperen con otras más necesitadas
y den de su pobreza.
    Que l@s  jóvenes, enferm@s y personas consagradas, participen en el compromiso misionero.
    Que l@s llamad@s a la vocación misionera respondan a ella con generosidad.
    Que l@s bautizad@s participemos en la actividad misionera de la Iglesia como responsables de tu encargo misionero.
    Te lo pedimos con María, reina de las Misiones. 
    AMÉN.
                                 Z U R I Ñ E
   
   

 

Domingo 18 de octubre – XXIX del ordinario

Lecturas
Is 53, 10-11  
Sal 32, 4-5. 18-20. 22  
Hb 4, 14-16   Mc 10, 35-45
 

REFLEXIONES INICIALES

                Si el domingo pasado sobresalía el brillo del dinero, éste ocupa el centro de mira el poder. Oscuro, solapado, inexorable. Quizá otro de los nombres posibles para lo que solemos designar como pecado de origen. De nuevo, tras un anuncio de la pasión y resurrección, una catequesis o desarrollo sobre algo que lo contradice de raíz. El poder.

                 Puede que muchos lo dejen todo con tal de alcanzar dinero y bienes económicos. Sobrepasado ese límite de lo que podemos necesitar para vivir y sobre vivir y asegurarnos con holgura nuestra vida y la de los nuestros, ¿para qué querremos o querrán el dinero? Muchos otros, y lo conocemos bien, lo entregan todo por un poco de poder. Un poder real por pequeño que sea atornilla y sujeta las vidas de otros, y así dirige, o cree hacerlo, pequeños trocitos de historia. Un poder que ni siquiera da gloria, sólo poder y control. Tan oscuro en ocasiones que no es fácil descubrir quién lo detenta. Un gusto, un placer de dominio y sometimiento, de notar en la muñeca el temblor de otros. O sencillamente de poder ver cómo baja los ojos. Parece insustituible para la propia valoración, para sentirse algo concreto uno mismo en el conjunto. ¿Qué es antes o qué es más fuerte, el poder o el dinero? Quien tiene dinero percibe que tiene poder o lo puede tener. ¿Le moverá el poder para mantener en posesión tan absurdas cantidades de dinero? ¿Quieren otros el poder simplemente para enriquecerse más?

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Gauza bat dugu falta

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Pasadizoari aparteko bizitasuna eman dio kontalariak. Jerusalemerako bidea hartu du Jesusek, baina leku hartatik urrundu baino lehen, ezezagun bat iritsi zaio «korrika» eta «belauniko jarri aurrean», bertan eusteko. Jesusen premia gorria du.    Ez da sendatu beharra duen gaixo bat. Maisuagandik argia lortu nahi du bere bizitza norabidetzeko. «Zer egin behar dut betiko bizia ondare izateko?» Ez da arazo teoriko hutsa, baizik existentziala. Ez da mintzo maila orokorrean; berak zer egin behar duen jakin nahi du.    

Beste ezer baino lehen, Jesusek hau gogorarazi dio: «ez da inor on Jainkoa baizik». Zer «egin» planteatu aurretik, beste inor ez bezalako Jainko ON baten aurrean bizi garela izan behar dugu gogoan: haren ontasun ezin ulertuan estekatu behar dugu geure bizitza. Ondoren, Jainko On horren «aginduak» gogorarazi dizkio Jesusek. Bibli tradizioaren arabera, horixe da betiko bizirako bidea.    

Miresgarria da gizon haren erantzuna. Txikitandik bete du hori guztia, baina amets handiago bat sumatu du bere baitan. Beste zerbaiten bila dabil. «Jesus begira-begira jarri zaio samurkiro». Begiratu horrek, besterik gabe, gizon harekin izan nahi duen harreman pertsonala adierazten du Ondo ulertu du Jesusek haren ezin asea: «gauza bat duzu falta». Betiko bizia «lortzeko» agindua «betetzearen» logika horri jarraituz, bekaturik gabe bizi bada ere, ez da geldituko guztiz asea. Gizakiaren barnean bada irrika sakonago bat.    

 

Horregatik, bere bizitza logika berri baten arabera norabidetzera gonbidatu du Jesusek. Lehenengo gauza, bere ondasunei atxikirik ez bizitzea da («saldu daukazuna»). Bigarrena, pobreei laguntzera gonbidatu du («eman haiei zeure dirua»). Azkenik, «zatoz eta jarraitu niri». Biek elkarrekin egin ahal izango dute bidea Jainkoaren erreinurantz (!).    

 

Gizonak, ordea, altxatu eta alde egin du Jesusengandik. Ahaztu egin du Jesusen begiratuaren xarma, eta triste joan da. Badaki ezin gozatu izango duela inoiz ere Jesusi jarraitzen diotenen poza eta askatasuna. Markosek argitu digu, ezen «oso aberatsa zela».    

 

Ez ote hori bera lurralde aberatsetako kristau aseon esperientzia? Ez ote gara bizi ongizate materialak harrapaturik? Ez ote zaio falta gure erlijioari pobreekiko maitasun bizia? Ez ote zaigu falta Jesusen jarraitzaileen poza eta askatasuna?

Orar con el Evangelio (Mc. 10, 17-30)

*   DOMINGO  XXVIII – T. O. – B – (Octubre 11 de 2009)         

         No tod@s los que fueron llamad@s por Jesús, le siguieron.
En algunos casos, su llamada fracasó.
                
       
Hoy nos habla el Evangelio de una llamada que nosupo responder.
Nos dice la palabra de Dios: “era muy rico”. Estaba pegado a muchas cosas.
No tenía fuerzas para desprenderse y pensar en l@s más necesitad@s.

        ¿Nos pasa a nosotr@s lo mismo?…

 

                          *  O R A C I Ó N 

*. Se ha acercado a ti, Señor. Ha tomado él la iniciativa.
Venía buscando algo. Te ha hecho una pregunta.
Te ha llamado Maestro. Y se ha mirado a sí mismo,
porque quiere hacer, “hacer de bueno” para conseguir la vida eterna.
 

*. Te ha pedido un consejo para irse tranquilo. Sólo quiere tus ideas.
Busca estar seguro y quiere que alguien le confirme “que es bueno”. 
Tú le has dicho que  sólo el Padre es bueno pero él no ha entendido.

*. No te ha escuchado, Jesús, porque el corazón no podía estar atento a tu Palabra.
El dinero le tenía sucio y sus ojos no podían verte. Se ha ido entristecido.
Ha vuelto a su tierra vieja. Tenía muchas presiones y no era libre para seguirte
en los caminos desnudos. 

*. Señor, le has pedido lo más suyo;
Le has pedido un corazón desnudo de dinero. No ha querido dar el paso
y se ha quedado con la tristeza.
 

*. Después de irse, Tú has recordado que preferir la riqueza antes que a Dios 
es camino amurallado, cortado y roto para entrar en tu Reino.

 *. Aquí estamos, Señor. También buscamos. Te buscamos a  Ti.
Queremos alcanzar la plenitud de la vida. Danos generosidad;
Que nuestro corazón no se apegue a las cosas, al dinero,
a todo aquello que nunca puede darnos la felicidad plena.

*  Señor, danos fe en tu palabra. Danos, Señor, valor para seguirte. AMÉN                
                                 
                                      
Z U R I Ñ E
 
 

Domingo 11 de octubre – XVIII del ordinario

Lecturas
Sb 7, 7-11  
Sal 89, 12-17  
Hb 4, 12-13  
Mc 10, 17-30
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                En las lecturas, el tema de la riqueza. Un bocado fácil de tratar o predicar y endiablado a la hora de digerir. En el evangelio, el tema no son las riquezas, sino el seguimiento de Jesús. De esto último se trata y, en él, de las exigencias respecto a los bienes. Con un desarrollo posterior sobre la vida en las comunidades.

                Comentar cualquier cosa respecto a las riquezas, creo que nos exige hoy huir de todo simplismo. No valen las pelis en blanco y negro, ni las éticas de buenos y malos (aquí, pobres y ricos). Lo sabemos todos bien, pero en asuntos de riqueza y pobreza nos manejamos con facilidad en esquemas simples y casi siempre anticuados. Pasaron los soñados 60 y 70 y nuestro discurso sigue impertérrito, cargado de voluntarismo y comprobada ineficacia. Los pobres y empobrecidos siguen en aumento, los hambrientos pasan de los mil millones, las ayudas internacionales –siempre fáciles a la crítica- son  primeras en apuntarse a la crisis y dejan de fluir, vuelven los tiempos de paro descomunal y, con su miedo, el recorte general de derechos en el trabajo y la precariedad en el mismo. Y no parece que nadie se levante en armas o en bocas y quienes lo hacen, cubiertos de símbolos religiosos. ¿Dónde estamos?

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