Orar con el Evangelio (Mc. 5, 21 – 43)

*                        DOMINGO XIII DEL T. O. – B – (Junio 28 de 2009)  

  • El evangelio de hoy nos presenta cómo jesús cura a dos mujeres y rompe con los condicionamientos sociales. Les devuelve la salud y, más importante,
  • Las reintegra en el mundo social y religioso que las marginaba…
    Jesús escucha a tod@s. Acompaña y da vida a tod@s.
    En los milagros se expresa la fuerza de Dios en la debilidad nuestra.
    La fe nos llama al encuentro personal con Él,
    a su gratuidad, a la fuerza de su presencia.

 

*

  •            O R A C I Ó N

 

  • Señor, Jesús:
    Te contemplamos hoy, “apretujado por mucha gente”
    Invitando a los necesitad@s a confiar siempre en el amor de Dios.:

 

  • Hija, le dice, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.

 

  • “No temas; basta que tengas fe”, insistes al padre de una niña muerta.
    En el fondo vemos la experiencia central de la vida de Jesús. Su relación con el Padre. Su confianza gozosa que le hacía gritar:
    ¡Bendito seas, Padre!.

 

  • “Tu Padre y nuestro Padre”.
    No viene y se va cuando oramos o salimos de la oración; Está siempre con nosotr@s, como Tú, ya resucitado; al orar nos damos cuenta de que “El da la vida, el aliento y todo, no está lejos de cada un@ de nosotr@s.
    Contigo, Jesús de la fe, queremos confiar en el amor del Padre Dios.

 

  • Queremos Cristo Jesús, acoger el Amor del Padre. Que su nombre de Padre universal, sea acogido por tod@s;

 

  • Que su proyecto de vida, su reino, nos enamore y active;
    que su voluntad de amor sea también nuestra;
    que compartamos el pan de tod@s que Él nos regala;
    que acogiendo su perdón, perdonemos a tod@s gratuitamente;
    que las limitaciones de la vida no nos hagan dudar de su Amor;
    que esperemos confiadamente en la liberación de todo mal.

 

  • Señor, que con nuestra vida hagamos que se acerquen a Ti los que no te conocen. AMÉN

       *                              Z U R I Ñ E 

Domingo 28 de junio – XIII del Tiempo Ordinario

Lecturas
Sap 1, 13-15. 2, 23-24  
Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11-13  
2Cor 8, 7. 9. 13-15   Mc 5, 21-43
 

IDEAS PRIMERAS

                De nuevo, el tema de la sabiduría. No valoramos hoy, en general, a una persona sabia. Dicen que los pueblos antiguos sí y que se la vinculaba con la experiencia de la vida y la reflexión y  conclusiones sobre ella. El mayor acopio de las dos últimas, depende del paso de los años, que, en principio, le dan garantía. La sabiduría nos descubre las claves de interpretación del conjunto de la vida y de la muerte, ese punto de mira que nos hace comprenderlo todo y descubrir su coherencia final. Por eso la sabiduría exige colocarnos ante la vida y platicar con gusto y profundidad sobre ella. Dos cosas habituales en nuestro mundo nos la hacen casi imposible y, desde luego, poco interesante. Por un lado, las prisas, la urgencia y celeridad de cuanto vivimos y  emprendemos. Si algo nos urge, es claro que ya hemos descubierto la meta del vivir y morir y a ello nos dirigimos. Pudiera ser que no tengamos meta, pero convertimos el correr en todas direcciones como meta misma de la vida. Hay que correr mucho aunque no lleguemos a nada. “Hay que hacer algo”, aunque esté demostrada desde hace mucho la inutilidad de la propuesta. Hacer, y luego ya pensaremos. Con semejantes prisas, difícil y hermética cualquier sabiduría. Ni los sucesos pasarán a experiencias, ni la celeridad permitirá que nada nos asombre o interpele. Con las prisas, y el prestigio actual de todo lo que sea hacer, el menosprecio del pensar resulta inevitable. Abrumados, asfixiados, entre noticias y desgracias inasimilables por nuestra limitación, todo queda en la banalidad. Si algo repara nuestra atención, llega rápido algo que de manera inmediata nos reclama con fuerza y nos impide el reposo mínimo para asimilar lo anterior. Dificilísimo, si no imposible, construir así una sabiduría actual y eficiente. Corriendo, imposible salvarnos de la banalidad y, tan banales, qué otra cosa queda que seguir corriendo.

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Orar con el Evangelio (Mc. 14, 35 – 41)

*DOMINGO  XII  DIEMPO ORDINARIO. B. (21 Junio 09) 

  • Jesús está dormido mientras la barca se está llenando de agua, con peligro de hundirse, a causa de un fuerte huracán, nos narra el evangelio de hoy.
  • Esta situación recuerda muchas circunstancias nuestras personales; también la reacción de los discípulos, a quienes Jesús

      Reprende enérgicamente:
    “¡POR QUÉ SOIS TAN COBARDES?. ¿AÚN NO TENÉIS FE?.

  • En cuantas ocasiones ante las dificultades, nos entran los “miedos”
  • Nos falta fe, nos falta  valentía, nos falta confianza en la palabra de Dios.
  • Olvidamos que Jesús está en la “barca”; aunque parezca que duerme, que no se entera,  no percibimos su presencia…
  • La confianza en la presencia de Jesús entre nosotr@s, en la Iglesia, en el mundo nos debería hacer ver las cosas con otros ojos, con los ojos de la fe. La “confianza” y no el “miedo”  debería impulsar nuestro vivir.

 

 

  •                    O R A C I Ó N

 

  • Señor Jesús, líbranos del miedo
    que en tiempos de crisis es el peor pecado
    porque agiganta los problemas
    y despierta añoranza del pasado.

 

  • Líbranos del miedo que nos lleva a
    culpabilizar al mundo en lugar de amarlo.

 

  • Señor llénanos de fe, devuélvenos la esperanza para vivir con alegría
    y se flexibles  con los herman@s.

 

  • Señor, el “miedo”  nos invade
    y nos hace perder la fe.
    En las tempestades de la vida, pareces dormido, pero nos hablas en lo profundo del corazón: y nos dices
     ¿“POR QUÉ TENÉIS MIEDO”?.

 

  • Que en estos momentos , cuando la barca parece que se hunde… recordemos   que Tú también, Señor, pasaste por momentos de desierto  y que desde la RESURRECCIÓN
    estás siempre a nuestro lado.

 

  • Señor, que a lo largo de la semana
    tengamos presente
    que vas en nuestra misma barca.
    Que creamos en tu presencia
    cuando las cosas vayan bien y cuando surjan problemas.
    ¡Señor!, aumenta nuestra fe. AMÉN-

 

  •               Z U R I Ñ E

   

Domingo 21 de junio – XII del ordinario

Lecturas
Jb 38, 1. 8-11  
Sal 106 23-26. 28-31  
2Cor 5, 14-17  
Mc 4, 35-40
                

IDEAS SUELTAS

         Estamos en el llamado tiempo ordinario. Tras el tiempo pascual ha habido dos domingos dedicados a sendas fiestas, que les han privado de ser plenamente ‘ordinarios’. Hoy, sí. Surge, como siempre, la cuestión de cómo unir ordinario y extraordinario, pero esto es así en todos los ámbitos de la vida: en la salud, en el amor, en la política, en el desarrollo personal. Cualquier momento se nos convierte en extraordinario en medio de la rutina de los días con una mirada, una emoción, una desgracia, una lotería. Nada más extra-ordinario -fuera de todo lo normal y ordinario-, que la resurrección y vida perpetua del Señor. Pero nada más “ordinario” que vivir o estar vivo (aunque quizá sea la mayor y más olvidada sorpresa) y, en el vivir, recordar y tener presente lo “extraordinario” de la resurrección. Hacer de ese recuerdo el centro y el motor de la vida es lo no-ordinario de una vida que fluye sin alicientes extraordinarios. El secreto también de los “días del Señor” en tiempo ordinario. Bien, es el domingo XII del tiempo ordinario.

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Orar con el Evangelio (Mt. 14, 12-16. 22-26)

                        FESTIVIDAD  DE  CORPUS  CHRISTI. (14 Junio 2009)  

  • Señor, hoy, día de la Eucaristía, queremos darte gracias por cuanto has hecho por nosotr@s.
  • Gracias, porque  la eucaristía no termina con la celebración, sino que actúa en toda nuestra vida, nos transforma  y transforma a cuanto hay a nuestro alrededor.
  • Señor, que recordemos que en tu mesa cabemos tod@s.
    Los que comulgan
    y los que viven la Eucaristía como espectadores.
  • Haznos comprender, Señor, 
    Que tu Palabra acompañada de la Eucaristía
    es símbolo de la hospitalidad 
    que es el sello de la comunidad cristiana.
     

  •             O R A C I Ó N

 

  • Señor Jesús:
    ¡Gracias por “este sacramento admirable”
    que es
    LA  EUCARISTÍA!.
    Sacramento “fuente y cumbre” de la vida de la Iglesia.

 

 *Sacramento, que, según el mensaje bíblico, supone:
 *Donación y ofrenda del  “pan y el vino”,
  que significa la propia entrega;
 *Memorial de tu “pasión” y muerte,
  que actualiza la resurrección y te hace presente;
 *Compromiso de solidaridad y capacidad de compartir, para hacer que
 “tod@s  coman”.
*Sacramento que  “hace la Iglesia”
 e Iglesia que “hace la Eucaristía”.
*Sacramento de unión e identificación contigo,
y compromiso de amor a los herman@s.
 

 

*Por eso, también en este día, recordamos la
dimensión de la caridad en nuestras vidas.
*Quizás sólo disponemos de “cinco panes y dos peces”,
pero lo importante es ponerlos a disposición de los demás.
 

 

*Ayúdanos, Jesús, a vivir este Sacramento en plenitud:
Como Comunión contigo y los herman@s,
para renovar en nuestra historia presente
la Alianza Nueva y Eterna entre Dios y todas las personas. AMÉN
 
                 
      
                  
*    Z U R I Ñ E
                   

                    “ ES  EL  DÍA  DE  LA  CARIDAD”. 

  • La Eucaristía es la presencia real de Jesús que se sigue partiendo y repartiendo para la vida del mundo.
  • Y si queremos honrar a Jesús no tenemos que ir muy lejos: en cada persona está Su rostro; en cada necesidad de los más sencillos está su voz que llama a nuestra responsabilidad como cristian@s.. Por eso

      Nuestra Oración final hecha poema. 
  

  • Si yo fuera pan,
    cantaría un himno de alabanza
    a Dios, que me creó para la vida,
    Y a la tierra, al sol y al agua,
    que me nutrieron generosamente.
    Y a las personas del campo,
    que me cultivaron con ternura.

 

  • Si yo fuera pan,
    Bendeciría a Dios, que, entre todas las criaturas,
    después de la persona humana,
    me escogió como “vestido suyo”.
    Si hay un Dios Encarnado,
    También hay un Dios “empanado”.
    Donde hay pan, allí está Dios.
    El lo dijo: “YO  SOY  PAN”,
    quiero  alimentar a mis hij@s hambrient@s.

 

  • El pan es signo de Amor:
    Donde hay un “pan partido”,
    allí está  Dios entregándose a las PERSONAS,
    y son signo de comunión.

 

  • Donde hay un pan partido y compartido,
    allÍ se aprende, la parábola de la solidaridad.

 

  • Venid, amigos y amigas, a compartir el pan
    nos dice el Señor,
    Es gratis para tod@s.
    Que nadie pase hambre.
    Yo me parto y reparto por vosotr@s

 

  • Que esta lección del “PAN HECHO VIDA”,
    sea nuestra lección bien aprendida.
    Hoy es el día de la CARIDAD . AMÉN

 

  •           Z U R I Ñ E

Domingo 14 de junio – Cuerpo y Sangre de Cristo

Lecturas
Ex 24, 3-8  
Sal 115, 12-13. 15-18  
Hb 9. 11-15  
Mc 14, 12-16. 22-26
 

PRIMERAS IDEAS

                Otro domingo con fiesta especial, la del cuerpo y la sangre de Cristo. De origen medieval marca el inicio de la transformación de la eucaristía en objeto sagrado más que en “acción litúrgica”. Recordar también como algo más que una curiosidad otro cambio muy anterior: de llamar “cuerpo místico de Cristo” a la Eucaristía se denomina así a la congregación de la Iglesia, y de “cuerpo de Cristo” a la comunidad se desplaza a la eucaristía.

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Orar con el Evangelio (Mt. 28, 16 – 20)

FIESTA  DE  LA  TRINIDAD  SANTA

* Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad. Dios es único pero, al mismo tiempo, es comunidad amorosa: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO. Amor donde está presente la diversidad: tres personas distintas; y Amor que une y que los humanos no llegamos a alcanzar: UN SOLO DIOS.

* Y esta realidad nos interpela a nosotr@s la comunidad cristiana. Estamos invitad@s a vivir a vivir el misterio del Amor trinitario de Dios, a compartir este  amor con tod@s. “Somos hij@s de Dios”.

* Convencid@s que nada hay mejor para la humanidad que este mensaje de AMOR, de RESPETO DE  UNIDAD. Por eso el Evangelio nos invita a proclamarlo a “TODOS LOS PUEBLOS”, a “TODAS LAS PERSONAS”., con nuestra palabra aunque, sobre todo, con nuestros gestos, con nuestras vidas. Jesús se queda entre nosotr@s “todos los días hasta el fin del mundo”: Es nuestro consuelo, nuestra fuerza, quien hace posible    que nos empeñemos  y no desfallezcamos en esta tarea de evangelizar.

 

 *                   O R A C I Ó N
             
SANTÍSIMA  TRINIDAD: 

·                     Caminamos hacia Dios, PADRE todopoderoso que nos ama con ternura.
Él creó el cielo y la tierra, nos creó a tod@s nosotr@s y nos llama hacia Él desde el fondo de nuestro corazón y desde todo lo que nos rodea.
 

·                     Y caminamos con JESÚS DE NAZARET, nuestro Maestro, nuestro Compañero y Guía en el camino hacia el Padre.
Su testimonio nos ilumina.
Queremos que su camino sea nuestro camino.
Él proclamó el Amor y la justicia como caminos de vida plena.
Su Palabra era viva, su comportamiento era libre y nos abrió a nosotr@s la esperanza con su muerte y Resurrección.
 

·                     Y caminamos sin desfallecimiento, gracias a la Fuerza del ESPÍRITU.  Él nos llena de Esperanza y nos mantiene en el camino
hacia la plenitud.
 

·                     Y no caminamos sol@s, sino que nos reunimos en Iglesia  en nombre de JESUCRISTO, para hacer junt@s el camino, como pueblo, como comunidad.
Como pueblo en marcha, Iglesia en marcha, activos y abiert@s.
Como comunidad gozosa, con ganas de vivir el Amor y la Paz.

Por eso decimos en el día de hoy y siempre: GLORIA AL PADRE, GLORIA AL HIJO Y GLORIA AL ESPÍRITU SANTO. AMÉN   
                                                
Z U R I Ñ E
 

ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 28, 16 – 20)

*FIESTA  DE  LA  TRINIDAD  SANTA. (Junio 7 de 09) *Hoy celebramos la fiesta de la Santísima
Trinidad. Dios es único pero, al mismo tiempo, es comunidad amorosa: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO. Amor donde está presente la diversidad: tres personas distintas; y Amor que une y que los humanos no llegamos a alcanzar.: UN SOLO DIOS.
*Y esta realidad nos interpela a nosotr@s la comunidad cristiana. Estamos invitad@s a vivir a vivir el misterio del Amor trinitario de Dios, a compartir este  amor con tod@s. “Somos hij@s de Dios”.* Convencid@s que nada hay mejor para la humanidad que este mensaje de AMOR, de RESPETO DE  UNIDAD. Por eso el Evangelio nos invita a proclamarlo a “TODOS LOS PUEBLOS”, a “TODAS LAS PERSONAS”., con nuestra palabra aunque, sobre todo, con nuestros gestos, con nuestras vidas. Jesús se queda entre nosotr@s “todos los días hasta el fin del mundo”: Es nuestro consuelo, nuestra fuerza, quien hace posible    que nos empeñemos  y no desfallezcamos en esta tarea de evangelizar.  
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Domingo 7 de junio – Santí­sima Trinidad

DOMINGO DE LA MUY SANTA TRINIDAD
Lecturas
Dt 4, 32-34. 39-40  
Sal 32, 4-6. 9. 18-19. 20-22  
Rom 8, 14-17   Mt 28, 16-20
 

PRIMERAS IDEAS

                Siempre Dios. No hablamos de otra cosa. Creo que, hablemos de lo que hablemos, siempre hablamos de Dios. Un texto del Eclesiástico nos dice: “Dios lo es todo” (Si 43, 27). Hablamos de la vida y sus cosas más nimias, o de si es amenaza tan sólo o promesa. De la muerte y del fracaso, de la soledad y la ausencia, de la compañía y el gozo, de la felicidad, la alegría, la plenitud. Para mí que todo eso encierra un último fondo de Dios y, si hablamos de Dios, hemos de poder nombrarlo en todo eso. Hoy -quizá nunca- no vale o no ha valido hablar de Dios en los términos del prefacio de esta fiesta. O llevamos a Dios absolutamente a todos nuestros ámbitos de experiencia, sin exceptuar ninguno por sucio o despreciable, o no estamos hablando de ningún Dios verdadero. Si estorba o no tiene sitio en algún lugar innombrable, no es Dios.

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ESPIRITUARI DEI EGINEZ

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Zatoz, Espiritu Santua. Esnatu gure fede ahul, arin eta dardarati hau. Egizu, konfiantza ezar dezagun Jainko gure Aita maitasun hondorik gabean, bere seme-alaba guztientzat, Elizaren baitako nahiz kanpoko, duen maitasunean. Izan ere, fede hori itzaliko balitz, laster itoko litzateke gure elkarteetan, elizetan ere.

Zatoz, Espiritu Santua. Egizu Jesus izan dadin zeure Elizaren erdigune. Ez dezala ezerk, ez inork, Jesus ordezkatu, ez lausotu. Ez zaitezela bizi gure artean gu haren Ebanjeliora erakarri gabe, guri haren ondoren bihozberritzera eragin gabe. Ez dezagula jo haren Hitzari ihes egitera, ez gaitezela desbideratu haren maitasun-agindutik. Ez dadila gal munduan haren oroitzapena.

Zatoz, Espiritu Santua. Ireki gure belarriak zure deia entzuteko, gaur egun egungo gizon-emakumeen galderetatik, sufrimenduetatik, gatazketatik eta kontraesanetatik iristen zaigun deia entzuteko. Egizu, bizi gaitezela zure ahalari irekirik, gizarte berri honek behar duen fede berria sorrarazteko. Zure Elizan, bizi gaitezela jaiotzen denari adiago, hiltzen denari baino; izan dezagula esperantza bihotzaren sostengu, eta ez haren hondatzaile den nostalgia.

Zatoz, Espiritu Santua. Garbi egizu zeure Elizaren bihotza. Ezarri egia gure artean. Erakutsi guztioi geure bekatuak eta mugak aitortzen. Gogorarazi guri beste guztiak bezalako garela: hauskor, erdipurdiko, bekatari. Libra gaitzazu geure harrokeriatik eta sasi-segurtasunetik. Egizu, ibil gaitezela gizartean egia eta apaltasun handiagoz.

Zatoz, Espiritu Santua. Erakutsi guri beste modu batean ikusten bizitza, mundua eta, nagusiki, jendea. Ikas dezagula begiratzen, Jesusek egiten zuen moduan, sufritzen ari direnei, negar dagitenei, erortzen direnei, bakarrik eta bazter utzirik bizi direnei. Gure begiratua kanbiatuko balitz, kanbiatuko lirateke zure Elizaren bihotza eta begitartea ere. Jesusen ikasleok bizikiago distiraraziko genuke haren hurbiltasuna, hark zuen ulertzeko era eta solidaritatea, premiarik handienekoen aurrean. Geure Maisu eta Jaunaren antzekoago izango ginateke.

Zatoz, Espiritu Santua. Egin gaitzazu ateak irekirik dituen Eliza, bihotz errukitsua eta esperantza kutsakorra dituen Eliza. Ez gaitzala ezerk, ez inork, oharkabetu edo desbideratu Jesusen egitasmotik: mundua zuzenago eta duinago, maitagarriago eta zoriontsuago egiten saiatzetik, Jainkoaren erreinurako bidea urratuz.