EL BAUTISMO NOS HABLA DEL VERDADERO NACIMIENTO DE JESÚS – Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Mc 1, 7-11

Estamos en el primer domingo del «tiempo ordinario», pero no se trata de un cambio radical en la liturgia. Celebramos hoy una de las tres manifestaciones de Jesús que estuvieron durante los primeros siglos integradas en la fiesta de la Epifanía. Las dos lecturas nos preparan para entender el significado del evangelio. Para Marcos, este es el comienzo. El relato  es la clave para comprender todo su evangelio. No podemos dudar de la historicidad de hecho. Lo narran los tres sinópticos, y Juan más contundente, lo da por supuesto y hace clara referencia a él cuando hace decir al Bautista: «Yo he visto que el Espíritu bajaba desde el cielo como una paloma y permanecía sobre él».

El bautismo de Jesús es el primer dato que se puede constatar históricamente por fuentes extra bíblicas. Es un relato que ningún cristiano se hubiera atrevido a inventar, porque compromete el altísimo concepto que tuvieron de su maestro. Si no hubieran creído en su importancia, seguramente se les hubiera olvidado. De ahí también la necesidad de dejar claras, en todos los relatos, las diferencias entre Jesús y Juan.

El mensaje teológico que se quiere trasmitir con el relato del bautismo de Jesús es de los más importantes de todo el NT. No fue un acto de humildad ni una comedia ante los demás, sino una actitud de total sinceridad en busca de su identidad. Resume la búsqueda que ocupó a Jesús toda su vida. Para aceptar este punto de vista, tenemos que admitir sin paliativos, que fue verdadero hombre. Esto no es tan fácil, a pesar de que un concilio lo definió como dogma de fe. Un hombre al que le hicieron tantas «judiadas» y murió como murió, tiene que obligarnos, por decreto, a aceptar que fue un ser humano.

Los humanos no podemos aceptar racionalmente que una realidad sea a la vez, dos cosas contradictorias entre sí. Desde nuestra racionalidad, no podemos pensar en un ser que es a al vez hombre y Dios, porque tenemos una idea equivocada de los que es Dios. Como no podemos pensar en una bola de billar que sea a la vez, blanca y negra. El listo de turno nos puede decir que podemos poner la mitad de pigmento blanco y la mitad negro; pero entonces resultaría una bola gris… Esto es lo que hemos hecho con Jesús.

A través de la historia del cristianismo, nos hemos visto «obligados» a pensar a Jesús como hombre, olvidándonos de lo divino o pensarlo como Dios, olvidándonos de lo humano. En una palabra, parece que no podemos hacer cristología sin caer en la herejía. Lo mismo que no podemos hacer teología sin hacernos un ídolo. Tenemos dos salidas: a) repetir las formulaciones, aceptando las cosas porque así nos lo han dicho, pero sin entender ni palabra. b) aparcar la razón y buscar la vivencia para superar la contradicción: Lo divino y lo humano ni se mezclan ni se excluyen. En Jesús está la plenitud de la humanidad y la plenitud de la divinidad.

Si aceptamos que Jesús es un ser humano, tendremos que admitir una trayectoria humana como la de cualquier hombre. No fue un extraterrestre, sino que tuvo que desarrollarse hasta alcanzar su plenitud. Desde esta perspectiva, podemos entender lo que sería para Jesús descubrir a Juan Bautista. Hacia cientos de años que no aparecían profetas en Israel; es natural que se sintiera atraído por esta figura y que intentara aprender de él. El hecho de que se bautizara, nos lleva mucho más allá de un encuentro fortuito. Jesús aceptó la predicación de Juan y se comprome­tió con ella. El contacto con él, le ayudó a descubrir el sentido de su propia existencia.

Lo importante no es que narren lo que pasó, sino el cómo nos lo dicen para que descubramos el sentido espiritual del relato. La liturgia de hoy lo pone bien de manifiesto. Las tres lecturas nos hablan del Espíritu. El evangelio, para hablar del Espíritu, tiene que emplear una imagen sensible, como una paloma. No significa que vio una paloma que bajaba sobre él como normalmente se entiende y reflejan pinturas que representan la escena. Oseas 8,1, dice: Como un águila cae el mal sobre la casa de Israel… Quiere decir que el Espíritu cayó sobre Jesús como un ave se lanza «en picado» desde lo alto. En el principio de la Biblia se dice que el Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas.

Dios se manifiesta siempre como Espíritu. Ese Espíritu transforma interiormente a Jesús, y le capacita para llevar a cabo la difícil tarea que le esperaba. En el AT se ungía al rey para que el Espíritu lo capacitara para su misión. Por eso se habla aquí de que fue ungido por el Espíritu Santo. Nos están hablando del nuevo nacimiento «del agua y del Espíritu». Lo que Jesús pide más tarde a Nicodemo lo vivió primero él mismo. «Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es Espíritu». No se puede concebir a Jesús sin el Espíritu… Porque nacer de la carne es menos importante que nacer del Espíritu, lo que estamos celebrando hoy es más importante que lo que acabamos de celebrar en Navidad.

No debemos caer en la tentación de pensar en fenómenos aparatosos. La manera de narrar el hecho puede ser una trampa. Ni Espíritu visible, ni voz audible, ni cielo rasgado. Todos estos fenómenos no son más que imágenes para comunicarnos verdades teológicas que nos lleven a la comprensión de Jesús. El Espíritu actúa siempre de la misma manera, silenciosamente, desde dentro, sin ruidos, sin aspavientos, sin violentar la naturaleza porque actúa siempre de acuerdo con ella. «No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha humeante no la apagará». (Isaías)

Aunque no tenemos datos suficientes para poder adentrarnos en la psicología de Jesús, los evangelios no dejan ninguna duda sobre la relación de Jesús con Dios. Fue una relación que desbordó lo personal. Se atreve a llamarle «Abba», papá; cosa inusitada en su época y en la nuestra. Hace su voluntad: le escucha siempre. Todo el mensaje de Jesús se reduce a manifestar su experien­cia de Dios que es Espíritu. El único objetivo de su misión fue que nosotros llegáramos a esa misma experiencia. Toda esa relación de Jesús con Dios era con un Dios que es Espíritu. En el diálogo con la Samaritana lo dejó claro. Dios es Espíritu y el que quiera adorarlo debe hacerlo en espíritu y en verdad.

Tú eres mi Hijo amado. La experiencia de ser amado, es la base del verdadero amor. La comunicación de Jesús con su «Abba» fue a través de su ser profundo. Se comunicaba con Dios como nos podemos comunicar nosotros. Solo a través de la contemplación, el Hombre Jesús descubrió quién era Dios para él. Lucas dice expresamente: «y mientras oraba…» El descubrimiento de esa presencia nace sencillamente de su concien­cia de hombre. Dios como creador está en la base de todo ser, constituyéndolo en ser. Yo soy yo, porque soy de Dios. Todo lo que tengo de positivo me lo está dando Él. Mi verdadero ser, es el mismo ser de Dios. Una cosa me diferencia de Dios; mis limitaciones.

El cielo rasgado, recuerda unas palabras de Isaías: «¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!». El cielo se había cerrado. Hacía siglos que no había aparecido un profeta; ahora se abre. La comunicación entre el cielo y la tierra queda abierta para siempre por medio de este ser humano que se siente identificado con Dios. Marcos nos está trasmitiendo el descubrimiento de la vocación de Jesús y su conciencia de enviado del Padre.

Pedro nos ofrece el modelo: pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo porque Dios estaba con él. Dios también está contigo, solo falta que tú respondas como respondió él. La más importante tarea de tu vida es desplegar tus posibilidades de ser. Si despliegas solamente tus posibilidades biológicas, habrás desarrollado solo una parte de ti. Eres también Espíritu y si quieres alcanzar tu plenitud, tienes que desplegar el Espíritu.

Meditación-contemplación

Vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar como una paloma.
Está hablando de una experiencia interior,
Que se resume en un momento determinado de la vida de Jesús.
En ese instante Jesús toma conciencia de lo que es.
……………..

El Espíritu (Dios) no tiene que venir de ninguna parte.
Ya estaba en él desde siempre,
Como está en cada uno de nosotros.
Descubrir esa presencia es nacer del Espíritu.
………………

Ya sabemos el camino.
Ese descubrimiento marcará un antes y un después.
Lo que nació de la carne, seguirá siendo carne,
Pero una vez nacido del Espíritu, la carne no significará nada.
…………….

Fray Marcos

 

Jaunaren Bataioa – El Bautismo del Señor – B (Marcos 1,7-11) José A. Pagola

Evangelio del 11/01/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

ENTZUN ESPIRITUAK ZER DUEN ESATEN

Lehen kristauek konbentzimendu osoa zuten, ezen Jesusi jarraitzeko ez dela aski urez bataiatua izatea edo antzeko erritu bat. Jesusen Espiritu Santuak blai eginik bizi behar du haren jarraitzaileak. Horregatik, hainbat eratara jaso dira Ebanjelioetan Bataiatzailearen hitz hauek: «Nik urez bataiatu zaituztet, baina hark (Jesusek) Espiritu Santuaz bataiatuko zaituzte».

Ez da harritzekoa, lehen kristauek, beren krisialdietan, modu berezian gogoratu izana ezen Espiritua gidari, sostengu eta indar izanik bizi beharra zutela. Apokalipsi liburuak, Domiziano enperadorearen agintepean Elizak bizi izandako urte kritikoetan idatzia den hark, behin eta berriz errepikatu die kristauei: «Belarririk duenak entzun dezala zer dien esaten Espirituak Elizei».

Bizitzen ari garen inoiz ez bezalako kultur aldaketa hau inoiz ez bezalako leialtasuna ari zaigu eskatzen kristauoi gaur egun Jesusen Espirituarekiko. Krisiari buruz estrategiak eta errezeta automatikoak asmatzen hasi aurretik, hau aztertu beharko genuke: zer harrera ari gara egiten gaur Jesusen Espirituari?

Haziz doan sekularizazioaz behin eta berriz lantuka jardun ordez, hau dugu aztertu beharra: zein bide berriren bila ari da gaur Jainkoa gure garaiko gizon-emakumeekin egoteko?, nola behar dugu berritu fedea hausnartu, esan eta bizitzeko modua, gizakiak bihotzean sumatzen dituen galderei, duda-mudei eta beldurrei Jainkoaren Hitzak erantzun ahal diezaien?

Azken punturaino moldaturiko egitasmoak landu aurretik, eraldatu beharra dugu egungo munduarekiko geure begirada, geure jarrera eta geure harremanak. Jesusen antzekoago izan beharra dugu. Haren Espirituak molda gaitzan utzi beharra. Jesusek bakarrik eman diezaioke Elizari beste aurpegi bat.

Jesusen Espirituak bizi-bizi eta eragile jarraitzen du gaur ere jendearen bihotzean, Elizatik erabat urrundu direnekin nolako harremanak dituen geure buruari galdetzen ez badiogu ere. Guztientzat, «Jesusen Eliza» izaten ikasteko ordua iritsia da, eta hark bakarrik irakats diezaguke hori.

Ez gaitezen mugatu krisiaz hitz egitera. Ari dira sortzen egoerak, zeinetan ebanjelioaren muinak oihartzun-hots berria izan baitezake. Eliza hauskorrago, ahulago eta umilago batek ekar dezake Jesusen Espiritua modu egiazkoagoan ulertua eta onartua izatea.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

El Bautismo del Señor – B (Marcos 1,7-11)

Evangelio del 11/01/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

ESCUCHAR LO QUE DICE EL ESPÍRITU

Los primeros cristianos vivían convencidos de que para seguir a Jesús es insuficiente un bautismo de agua o un rito parecido. Es necesario vivir empapados de su Espíritu Santo. Por eso en los evangelios se recogen de diversas maneras estas palabras del Bautista: «Yo os he bautizado con agua, pero él (Jesús) os bautizará con Espíritu Santo».

No es extraño que en los momentos de crisis recordaran de manera especial la necesidad de vivir guiados, sostenidos y fortalecidos por su Espíritu. El Apocalipsis, escrito en los momentos críticos que vive la Iglesia bajo el emperador Domiciano, repite una y otra vez a los cristianos: «El que tenga oídos, que escuche lo que el Espíritu dice a las Iglesias».

La mutación cultural sin precedentes que estamos viviendo, nos está pidiendo hoy a los cristianos una fidelidad sin precedentes al Espíritu de Jesús. Antes de pensar en estrategias y recetas pastorales ante la crisis, hemos de preguntarnos cómo estamos acogiendo nosotros el Espíritu de Jesús.

En vez de lamentarnos una y otra vez de la secularización creciente, hemos de preguntarnos qué caminos nuevos anda buscando hoy Dios para encontrarse con los hombres y mujeres de nuestro tiempo; cómo hemos de renovar nuestra manera de pensar, de decir y de vivir la fe para que su Palabra pueda llegar hasta los interrogantes, las dudas y los miedos que brotan en su corazón.

Antes de elaborar proyectos pensados hasta sus últimos detalles, necesitamos transformar nuestra mirada, nuestra actitud y nuestra relación con el mundo de hoy. Necesitamos parecernos más a Jesús. Dejarnos trabajar por su Espíritu. Solo Jesús puede darle a la Iglesia un rostro nuevo.

El Espíritu de Jesús sigue vivo y operante también hoy en el corazón de las personas, aunque nosotros ni nos preguntemos cómo se relaciona con quienes se han alejado definitivamente de la Iglesia. Ha llegado el momento de aprender a ser la «Iglesia de Jesús» para todos, y esto solo él nos lo puede enseñar.

No hemos de hablar solo en términos de crisis. Se están creando unas condiciones en las que lo esencial del evangelio puede resonar de manera nueva. Una Iglesia más frágil, débil y humilde puede hacer que el Espíritu de Jesús sea entendido y acogido con más verdad.

José Antonio Pagola

 

 

Epifanía del Señor – ¿A QUIÉN ADORAMOS? – B (Mateo 2,1-12)

por Coordinador Grupos de Jesús

¿A QUIÉN ADORAMOS?

Los magos vienen del «Oriente», un lugar que evoca en los judíos la patria de la astrología y de otras ciencias extrañas. Son paganos. No conocen las Escrituras Sagradas de Israel, pero sí el lenguaje de las estrellas. Buscan la verdad y se ponen en marcha para descubrirla. Se dejan guiar por el misterio, sienten necesidad de «adorar».

Su presencia provoca un sobresalto en todo Jerusalén. Los magos han visto brillar una estrella nueva que les hace pensar que ya ha nacido «el rey de los judíos» y vienen a «adorarlo». Este rey no es Augusto. Tampoco Herodes. ¿Dónde está? Esta es su pregunta.

Herodes se «sobresalta». La noticia no le produce alegría alguna. Él es quien ha sido designado por Roma «rey de los judíos». Hay que acabar con el recién nacido: ¿Dónde está ese rival extraño? Los «sumos sacerdotes y letrados»conocen las Escrituras y saben que ha de nacer en Belén, pero no se interesan por el niño ni se ponen en marcha para adorarlo.

Esto es lo que encontrará Jesús a lo largo de su vida: hostilidad y rechazo en los representantes del poder político; indiferencia y resistencia en los dirigentes religiosos. Solo quienes buscan el reino de Dios y su justicia lo acogerán.

Los magos prosiguen su larga búsqueda. A veces, la estrella que los guía desaparece dejándolos en la incertidumbre. Otras veces, brilla de nuevo llenándolos de «inmensa alegría». Por fin se encuentran con el Niño y,«cayendo de rodillas, lo adoran». Después, ponen a su servicio las riquezas que tienen y los tesoros más valiosos que poseen. Este Niño puede contar con ellos pues lo reconocen como su Rey y Señor.

En su aparente ingenuidad, este relato nos plantea preguntas decisivas: ¿Ante quién nos arrodillamos nosotros? ¿Cómo se llama el «dios» que adoramos en el fondo de nuestro ser? Nos decimos cristianos, pero ¿vivimos adorando al Niño de Belén? ¿Ponemos a sus pies nuestras riquezas y nuestro bienestar?¿Estamos dispuestos a escuchar su llamada a entrar en el reino de Dios y su justicia?

En nuestras vidas siempre hay alguna estrella que nos guía hacia Belén.

José Antonio Pagola

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt.2.1-12)

  • LA EPIFANÍA DEL SEÑOR. 2015
  • La Epifanía es la segunda gran fiesta del ciclo de Navidad. Nos acerca al gran regalo que dios Padre nos hace, su Hijo, Jesús.
    “Unos magos de Oriente”. No analizamos los personajes, nos identificamos con ellos descubriendo algo importante que les mueve en sus vidas, la fe en el Hijo de dios que nace en Belén. “Hemos visto salir su estrella.
    cuando estos magos ven la estrella se remueve lo más profundo de sí mismos: llegar al encuentro de Alguien esperado que va a transformar sus vidas. No lo conocen ni saben donde está, pero ellos están con afán de búsqueda.

Inician un viaje guiados por la “estrella de Jesús”, que es una luz interior. No saben cual es la meta final. Pero se fían de esa luz de la estrella interior que les ilumina.
Sienten también dificultades en el proceso de búsqueda. A veces la estrella se oculta y necesitan indagar…

Finalmente se produce el ENCUENTRO anhelado, que les colma de alegría.
Se postran ante JESÚS  para ofrecerle lo mejor de si mismos, sus personas, entrega total al NIÑO  que es Hijo de Dios. Después de este encuentro decisivo, su vida cambia de rumbo:
“Se volvieron a su casa por otro camino”

  • Este es para nosotros un relato ejemplar que muestra el proceso de fe de cada uno.
    Hemos descubierto dentro de nosotros la estrella de Jesús. La luz interior para acudir al encuentro del Hijo de Dios, Jesús, en quien descubrimos todos los valores: bondad, alegría, fe, solidaridad, amor, paz, compromiso, libertad, esperanza, entrega… Este camino tiene dificultades. A veces la estrella se culta y viene el desencanto. Necesitamos descubrir la estrella otra vez. Volviendo a nuestro interior. Ahí, en el silencio Dios nos ofrece su Luz.
  • Al final del viaje nos postramos ante el Niño “Venimos a adorarlo” para ofrecerle nuestra persona y El nos colma de alegría. El ENCUENTRO transforma nuestra vida.
    Como los magos regresamos a las tareas cotidianas “Por otro camino”. Llenos de esperanza y compromiso.
  • “EN ESTE NUEVO AÑO 2015 SIGUE ILUMINÁNDONOS LA ESTRELLA”.

No lo olvides: “ESTÁ DENTRO DE TI Y DE MÍ, DE TODOS”

ORACIÓN.

Queridos Reyes magos: Hoy ya no os escribimos cartas, porque somos mayores; pero a pesar de todo, necesitamos de vuestros regalos. ¿Cuáles? Entre otros os pedimos:

Capacidad de ponernos en camino, buscando sin cesar a Jesús. Fe, para seguir la “estrella” del Evangelio. Constancia para no desanimarnos nunca, aunque perdamos el rumbo y nos despistemos. Humildad, para postrarnos ante las grandezas del “misterio”. Confianza, para “Seguir tu Palabra” Y fuerza para llevar tu Mensaje a los demás, como misioneros de la comunidad eclesial.

Vosotros, queridos Reyes Magos que tenéis experiencia de esta “LUZ”, ayudarnos a vivir, porque nuestro mundo lo necesita con urgencia:

Nos postramos ante Jesús:

  • Con el “Oro” (tesoro) que significa encontrar a JESÚS.
  • Aceptando y afrontando la “mirra” de la cruz y
  • Ofreciendo a Dios el “incienso” de nuestra adoración. AMÉN. ZURIÑE

1 DE ENERO Y 2º DOMINGO NAVIDAD: «TODO PASA Y TODO PERMANECE», Fray Marcos

Fray Marcos
FE ADULTA

Escrito por  Fray Marcos

Lc 2, 16-21

El texto de Lucas que acabo de leer está en línea con lo que venimos diciendo estos días: total inserción de Jesús en las tradiciones judías. Al decirnos que María rumiaba todo esto, está apuntando a la importancia de lo que estaba pasando dentro de ella y de los demás protagonistas. Importante el nombre: Jesús=Dios salva, lo dice todo.

El tema de María Madre merecería más aclaración de la que permite este pequeño comentario. ¡Claro que la maternidad de María es un dogma! Pero no se discutió en el concilio como un tema mariológico, sino cristológico. Fue definido en Éfeso en el 431. Inmediatamente fue mal entendido (hay que tener en cuenta que, en aquella ciudad, se veneraba a la «Magna Mater», diosa virgen Artemisa o Diana) y tuvo que ser aclarado veinte años después por el concilio de Calcedonia (451) matizando lo formulado en Éfeso y aclarando que María era madre de Dios «en cuanto a su humanidad».

Debemos tener en cuenta el contexto en que fue formulado este dogma. Se definió como un intento de confirmar, contra la herejía nestoriana que afirmaba dos personas en Jesús, que el fruto del parto de María fue una única persona. No olvidemos que el concilio de Éfeso lo promovió Nestóreo para condenar como hereje a Cirilo, que proclamaba una sola persona en Cristo; y por lo tanto que María era con pleno sentido, madre de Dios. A Nestóreo le salió el tiro por la culata, pero faltó el canto de un duro para que se condenara como herejía lo que se definió como dogma.

En efecto, en una primera sesión, sin la asistencia de Nestóreo, que no quería que se celebrara antes de que llegara su amigo el patriarca de Antioquia, se definió el dogma condenando a Nestóreo. Cuando a los pocos días llegó su amigo Juan de Antioquia, se celebró una sesión paralela y definieron lo contrario, condenando como hereje a Cirilo. Visto lo cual, el Emperador Teodosio depone a los dos, (Cirilo y Nestóreo) y los encarcela. Unos días más tarde, cuando llegan los delegados del Papa, convencen al emperador para que acepte lo definido en la primera sesión y libere a Cirilo. A Nestóreo le obligó a retirarse a un monasterio. Teodosio decidió qué era dogma y qué era herejía.

Este dogma es el mejor ejemplo de cómo conservando las palabras originales, tergiversamos el sentido que se le quiso dar al enunciado. Cuando se definió que María era Madre de Dios, se tenía una idea completamente distinta de la maternidad. Se creía entonces que la madre era solo el recipiente donde el varón depositaba la semilla del nuevo ser, en el que la madre no tenía mas misión que la de acogerle y alimentarle. De hecho la traducción correcta del termino griego «theotokos», sería «la que pare a Dios». Sólo desde esa concepción de la maternidad, se pudieron desarrollar las mitologías sobre seres humanos que se consideraron hijos de Dios. Hoy sabemos que tanto el padre como la madre colaboran al cincuenta por ciento en la producción del nuevo ser.

Lo que estamos celebrando es que María hace presente a Dios alumbrando a Jesús. S. Agustín dice que María fue madre de Dios, no por su relación biológica, sino por haber aceptado el proyecto de Dios. El evangelio deja bien claro lo que es importante en María. Cuando le dicen a Jesús, que su Madre y sus hermanos están fuera, contesta: ¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos? El que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre. ¿Por qué sentimos la necesidad de dar tanto valor a lo que el evangelio no da ninguno? Tal vez no estemos muy interesados en descubrir lo importante. Todos tenemos que engendrar a Dios y todos tenemos que dar a luz a Dios. Dios no puede venir al mundo sin nuestra colaboración.

Año Nuevo.- Estamos en el tiempo para darme cuenta de mi verdadero ser y descubrir que estoy ya en la eternidad, que mi verdadero ser no está en el chronos sino en el kairos. Seré cada año más joven si soy cada día más libre. Mi verdadero ser lo constituye lo que de divino hay en mí, y eso es eterno. No tengo que esperar nada. Soy ya la plenitud y estoy en lo eterno. Mi singularidad e individualidad es apariencia. No debemos empeñarnos en meter a Dios en el tiempo, sino en salir nosotros de él. Soy la ola que aún no se ha dado cuenta de que es océano. El océano aún no se ha reflejado en mí. Tengo que darme cuenta de que soy océano y entonces el océano me dirá que él es ola. Cuando Jesús dice: «Yo y el padre somos uno», no lo dice desde el falso yo, sino desde su verdadero ser. Lo que hay en mí de Dios es quien dice: Yo y Dios somos uno.

El tiempo en el que se desarrolla nuestra existencia tiene mucha importancia, pero solo como medio para conseguir esa toma de conciencia que me hará trascender. Nuestra reflexión de hoy tiene que estar encaminada a descubrir qué estoy haciendo yo con mi tiempo. Puedo estar malgastando o perdiendo lo que se me ha dado para que lo aproveche. Van pasando mis años y con ellos las oportunidades de dar verdadero sentido a mi vida. Esta tiene que ser mi preocupación cuando estamos pasando de un año a otro.

Día de la paz.- Creo que merece la pena hacer una denuncia de las circunstancias en las que nos encontramos y tratar de poner un poco de luz en la maraña de informaciones e intereses que nos envuelven. En nombre de la libertad, no se puede defender todo.  En nombre de la libertad religiosa no se puede propugnar ideas que vayan contra los más elementales derechos de las personas ni siquiera de una sola persona. En nombre de la libertad política no se pueden defender ideas que no respeten los derechos fundamentales de los demás. Tengo la obligación de defender mis derechos; pero mis derechos terminan donde empiezan los derechos del otro, que se convierten en obligaciones para mí.

Creo que hemos perdido toda capacidad de autocrítica. Debemos desenmascarar el fariseísmo de nuestro mundo occidental cristiano, que se atreve a celebrar un día mundial de la paz, mientras está sosteniendo, por acción o por omisión, situaciones de injusticia que claman al cielo. Nos hemos arrogado el derecho de decidir quién es el bueno y quién es el malo. Nos hemos colocado en estadios éticos anteriores a la ley del talión. En ella se decía, hace más de tres mil años, que si te rompen un diente, tienes derecho a romperle un diente al agresor, no más. Hoy estamos oyendo todos los días, que hay que romperle todos los dientes al otro, porque si no, el día de mañana me puede morder.

No es deseable la paz a cualquier precio. A nadie le interesa la paz de los cementerios. Tampoco debería interesarnos la paz sobre la que se fundaron todos los imperios, desde el egipcio hasta el que padecemos hoy. La paz que se basa en la fuerza no es verdadera paz. No se trata solo de la fuerza física; también la fuerza de una legalidad que hemos construido los poderosos basados en la ley del embudo. La norma debe ser la verdadera justicia. Hemos pasado milenios predicando la guerra justa. Yo no he encontrado esa idea en ninguna parte del evangelio. Toda violencia es inhumana. Tenemos la obligación de defendernos de las agresiones, pero nunca utilizando la violencia.

La paz no se puede conseguir por sí misma. Es un fruto y, como tal, si quiero recogerlo, tengo que plantar primero el árbol y cuidarlo para que lo produzca. El mínimo indispensable para que surja la paz es la justicia. La paz para el que tiene el poder, es que nadie se mueva. Para el que está sometido a la injusticia será algo muy distinto. Si de verdad nos interesa la paz del mundo, debemos luchar cada día por abandonar toda opresión  (el pecado del mundo) y entrar en la dinámica de la sincera preocupación por el otro. Si de verdad queremos la paz, tendremos que dar voz a los que sufren la violencia injustificada. Ellos nos indicarían cómo alcanzar la verdadera justicia.

Meditación-contemplación

María conservaba estas cosas, meditándolas en su corazón.
Aquí podemos descubrir el verdadero mensaje teológico.
No entiende nada de lo que está pasando,
pero hace un esfuerzo de penetración del misterio.
……………………

Tanto las cosas como los acontecimientos tienen varias lecturas.
Podemos quedarnos en una comprensión superficial,
o podemos profundizar en el mensaje
que toda realidad comporta, más allá de si misma.
………………

Lo trascendente está en lo inmanente.
Lo espiritual está en lo material.
Lo divino está en lo humano.
Solo hay que saber descubrirlo y vivirlo.
……………

 

Eguberri ondoko 2. Igandea: «JAINKOA ONARTU-ACOGER A DIOS» José A. Pagola

Eguberri ondoko 2. Igandea – B (Joan 1,1-8)2 Domingo después de Navidad – B (Juan 1,1-18)

Evangelio del 04/01/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

JAINKOA ONARTU

Jesus Galilean agertu, judu-herriak krisialdi sakona bizi zuenean agertu zen. Denbora asko zeramaten Jainkoaren urruntasuna sentitzen. Zerua «itxia» zegoen. Ematen zuen murru ikusezin bezalako batek eragozten ziola Jainkoari bere herriarekin komunikatzea. Inor ez zen gai Jainkoaren ahotsa entzuteko. Jada ez zen profetarik. inork ez zuen hitz egiten espirituaren eraginez.

Gauzarik latzena, Jainkoa beraiez ahaztu egin zelako sentsazioa zen. Jada ez zitzaizkion axola Israelen arazoak. Zergatik jarraitzen zuen ezkutuan? Zergatik zegoen hain urrun? Segur aski, israeldar asko gogoratzen zen Jainkoari otoitz egiten zion antzinako profeta baten errezo suhar honetaz: «Ai, zerua urratu eta jaitsiko bazina».

Markosen ebanjelioa entzun zuten lehenengoak harriturik gelditu ziren, inondik ere. Markosen kontakizunaren arabera, Jordango uretik irten orduko, bataiatua izan zelarik, Jesusek «zerua urratzen ikusi zuen» eta «Jainkoaren espiritua bere gainera jaisten zela» sumatu. Azkenean, posible zen Jainkoarekin topo egitea. Jainkoaren espirituaz betea zen gizon bat zebilen lurrean. Jesus zuen izena eta Nazaretekoa zen.

Jesusen gainera jaitsi den espiritu hori Jainkoaren arnasa da, bizia kreatzen duena, bizidunak berritzen eta sendatzen dituen indarra, dena eraldatzen duen maitasuna. Horregatik bizi da Jesus bizitza askatzeari emanik, bizitza sendatzeari eta gizakoiago bihurtzeari emanik. Lehen kristauek ez zuten nahi bataiatzailearen ikasleekin nahastu zitzaten. Kristau haiek sentitzen zuten, Jesusek bere espirituaz bataiatu zituela.

Espiritu hori gabe, dena da itzaltzen kristautasunean. Galdu egiten da Jainkoarekiko konfiantza. Fedea ahuldu egiten da. Jesus iraganeko pertsonaia huts bilakatzen da, ebanjelioa hildako letra bihurtzen da, maitasuna hoztu egiten da eta Eliza erakunde erlijioso bat gehiago bihurtzen.

Jesusen espiritua gabe, askatasuna itorik gertatzen da, poza itzalia, ospakizuna ohitura bihurtua, elkartasuna hautsia. Espiritua gabe, misioa ahaztu egiten da, esperantza hil, ikara hazi, Jesusi jarraitzea eskastasun erlijioso bihurtzen da.

Gure arazorik handiena Jesusez ahaztea da eta haren espirituaz ardurarik ez izatea. Ikusmolde okerra da pentsatzea, Jesusen espirituarekin bakarrik lor daitekeena, antolatzearekin, lanarekin, debozioarekin edo askotariko estrategiekin lortuko dela. Sustraira itzuli beharra dugu, ebanjelioa bere freskotasun eta egiatasun betean berreskuratu beharra, Jesusen espirituaz bataiatu beharra.

Ez gaitezen engaina. Espiritu horri biziberritu eta birkreatu gaitzan uzten ez badiogu, kristauok ez dugu izango ekarpen garrantzizkorik gaur egungo gizartearentzat, eta badakigu zein egoeratan dagoen: barnetasunik gabe, maitasun solidariorako gai ez, egundoko esperantza-premian.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

2 Domingo después de Navidad – B (Juan 1,1-18)

Evangelio del 04/01/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

ACOGER A DIOS

Jesús apareció en Galilea cuando el pueblo judío vivía una profunda crisis religiosa. Llevaban mucho tiempo sintiendo la lejanía de Dios. Los cielos estaban «cerrados». Una especie de muro invisible parecía impedir la comunicación de Dios con su pueblo. Nadie era capaz de escuchar su voz. Ya no había profetas. Nadie hablaba impulsado por su Espíritu.

Lo más duro era esa sensación de que Dios los había olvidado. Ya no le preocupaban los problemas de Israel. ¿Por qué permanecía oculto? ¿Por qué estaba tan lejos? Seguramente muchos recordaban la ardiente oración de un antiguo profeta que rezaba así a Dios: «Ojalá rasgaras el cielo y bajases».

Los primeros que escucharon el evangelio de Marcos tuvieron que quedar sorprendidos. Según su relato, al salir de las aguas del Jordán, después de ser bautizado, Jesús «vio rasgarse el cielo» y experimentó que «el Espíritu de Dios bajaba sobre él». Por fin era posible el encuentro con Dios. Sobre la tierra caminaba un hombre lleno del Espíritu de Dios. Se llamaba Jesús y venía de Nazaret.

Ese Espíritu que desciende sobre él es el aliento de Dios que crea la vida, la fuerza que renueva y cura a los vivientes, el amor que lo transforma todo. Por eso Jesús se dedica a liberar la vida, curarla y hacerla más humana. Los primeros cristianos no quisieron ser confundidos con los discípulos del Bautista. Ellos se sentían bautizados por Jesús con su Espíritu.

Sin ese Espíritu todo se apaga en el cristianismo. La confianza en Dios desaparece. La fe se debilita. Jesús queda reducido a un personaje del pasado, el Evangelio se convierte en letra muerta. El amor se enfría y la Iglesia no pasa de ser una institución religiosa más.

Sin el Espíritu de Jesús, la libertad se ahoga, la alegría se apaga, la celebración se convierte en costumbre, la comunión se resquebraja. Sin el Espíritu la misión se olvida, la esperanza muere, los miedos crecen, el seguimiento a Jesús termina en mediocridad religiosa.

Nuestro mayor problema es el olvido de Jesús y el descuido de su Espíritu. Es un error pretender lograr con organización, trabajo, devociones o estrategias diversas lo que solo puede nacer del Espíritu. Hemos de volver a la raíz, recuperar el Evangelio en toda su frescura y verdad, bautizarnos con el Espíritu de Jesús.

No nos hemos de engañar. Si no nos dejamos reavivar y recrear por ese Espíritu, los cristianos no tenemos nada importante que aportar a la sociedad actual, tan vacía de interioridad, tan incapacitada para el amor solidario y tan necesitada de esperanza.

José Antonio Pagola

 

• ORAR CON EL EVANGELIO: (Lc.2.16-21)

  • SANTA MARÍA MADRE DE DIOS. (Enero 1 de 2015)
  • PAZ PARA EL MUNDO
  • Comenzamos el año  “En el nombre del Señor” y bajo la protección de MARÍA.
    Muchos interrogantes se abren ante 2015. Pero algo podemos afirmar con fuerza los cristianos: DIOS ESTARÁ CON NOSOTROS. Y de nosotros tiene que brotar un compromiso: Vivir responsablemente durante este año como hijos de Dios y como hermanos de todos; trabajando para que el Reino de Dios crezca en intensidad en cada uno de nosotros, y en extensión para que sean más los que lo conozcan y lo vivan y así reine la PAZ.
  • María es modelo, el más completo, de discípula de Cristo. Por eso, al mismo tiempo que damos gracias a Dios por ello, nos proponemos fijarnos más en María, para conocerla mejor y descubrir en Ella el poder y el Amor de Dios.
    Si María, como Madre, nos trajo a Jesús, Ella es el camino más seguro para llegar a El. Por su medio, llegaremos a Jesús de Nazaret, nuestro Maestro, Verdad y Vida y así vivir este nuevo año 2015, recién nacido, siguiendo los planes de Dios en nosotros.
    Y uno de los planes que Dios quiere para todo el mundo es
    “LA PAZ”. Pero ¿Hay caminos para la paz?  No hay caminos para la paz. ¡La PAZ es el camino! (Gandhi).
    Sólo puede llegarse a la paz desde la paz. Sólo puede llegarse a la paz, cuando uno se ha pacificado interiormente, cuando se desarma incondicionalmente, cuando dialoga sinceramente, cuando se acerca fraternalmente, cuando se comparte generosamente, cuando se rechaza toda injusticia definitivamente.
    Las jornadas de la paz son diarias. No se trata de una celebración de un día. Se trata de un querer la paz de forma continuada, con empeño, con entusiasmo. Solo habrá paz en la tierra si reina la justicia
    Pidamos al Dios-con-nosotros, Jesús de Nazaret que nos ilumine para que a través del año que comenzamos vivamos como hijos de PAZ…

ORACIÓN

Ayúdanos, Santa Madre de Dios a caminar en La Paz.

  • Paz en cada uno.
  • Paz familiar.
  • Paz social, política, ciudadana…
  • Paz internacional.

Jesús de Nazaret, nos acercamos en oración al corazón de tu Madre.
Lucas en su evangelio nos entreabre la puerta para comprender a María:
“Conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.. Que como Ella, llevemos una vida sencilla, pero fiel, meditando en nuestro corazón La PALABRA. Viendo lo positivo o negativo interrogándonos los porqués y los para qué, buscando así la Voluntad de Dios en nuestras Vidas.
Gracias, Dios Padre nuestro, porque podemos empezar, un Nuevo año, que recibimos como regalo tuyo y como nueva oportunidad de colaborar contigo para que tu BENDICIÓN y tu PAZ llegue a todos en todos los rincones del mundo.

“VEN CON NOSOTROS AL CAMINAR, SANTA MARÍA” ¡VEN!
¡FELIZ AÑO NUEVO! ¡URTE BERRION!
AMÉN. ZURIÑE

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO(Lc.2.22-40)

  • LA SAGRADA FAMILIA
  • DOMINGO 28 DE DICIEMBRE de 2014

Resulta Alentador reconocer que Dios se acerca a nosotros siguiendo los cauces normales de la vida. Jesús nació de una mujer, María y creció en el seno de una familia.
Como cualquier niño, Jesús fue educado, creció, recibió amor, trabajó y adquirió unos valores en el ambiente de una familia, la familia de Nazaret. Jesús, María y José. Para Jesús la Sagrada familia fue lugar de encuentro humano. Los vínculos familiares le ayudaron en el crecimiento personal, aunque sus proyectos fueran muy distintos. Aprendió las relaciones humanas, el respeto y el perdón. La familia fue para él presencia de Dios. En ella vivió los valores de “misericordia, bondad, humildad, dulzura, comprensión, perdón, paz y amor por encima de todo”. Todos necesitamos un hogar donde encontramos el amor y seguridad que nos haga crecer como personas.
El evangelio no oculta las dificultades de la sagrada familia. Vivir al día, desplazarse, huir a Egipto porque son perseguidos: Nos muestra la realidad actual de la emigración e inmigración, que tantos problemas acarrea para las familias.
Por eso podemos decir que las familias tienen un espejo donde mirarse y un modelo que imitar:
La familia de Nazaret.
Nazaret es una escuela de Oración, de diálogo, de comprensión. Nazaret es la casa del artesano en la que Jesús vive con sus padres “creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y las personas.
`    La familia es, o debe ser, la escuela del corazón y del crecimiento en el amor donde descubrimos el valor del otro por sí mismo y lo amamos tal como es. En ella comprendemos el sentido del perdón como aceptación incondicional  y como paso del egoísmo a la comprensión.
La familia de hoy necesita de Dios para realizar mejor su función educadora y humanizadora…
Jesús, llamó siempre a Dios Padre, por eso nosotros vamos a acudir a Dios llamándole fuertemente PADRE NUESTRO.
ORACIÓN  DE LOS PADRES Y MADRES.
* PADRE NUESTRO
De todos nosotros que también somos padres, que hemos dado vida a nuestros hijos y que los amamos más que a todo.

QUE ESTÁS EN EL CIELO
Y también en la tierra entre nosotros, en las realidades de cada día.
* SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
Que reconozcamos que Tú eres Santo y Bueno que comprendamos que sólo eres Amor.
* VENGA A NOSOTROS TU REINO
En el mundo y en nuestro hogar: que reine un clima de paz, de estima y alegría.
* HÁGASE TU VOLUNTAD
Aunque no la entendamos, porque estamos seguros de tu Amor.
* EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO.
En las cosa importantes y en las materiales y en las espirituales y en las pequeñas cosas
* DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA

Todo lo que nos tiene que dar fuerza: tu Palabra y tu presencia.  También esfuerzo, paciencia, ternura, capacidad de perdón.
PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN

Que creamos en tu perdón y que, como Tú, deseemos perdonar cada día.
*NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN.
En la tentación del desánimo, del cansancio, de la desconfianza, de la exigencia.

  • Y LÍBRANOS DEL MAL…
    Del mal y de hacer el mal, de la incomprensión y de la tristeza para que podamos vivir en tu presencia.
    Y ASÍ NO DEJEMOS NUNCA DE SER SAL Y LUZ PARA NUESTROS HIJOS. AMÉN.

SEGUIMOS DANDO GRACIAS EN ORACIÓN
Te damos gracias también Padre nuestro por la familia donde nacimos, fuimos acogidos y donde sentimos el valor de ser amados y estar al servicio de los demás;  por la fe y vida eclesial que nos transmitieron.
Te damos gracias por la comunidad cristiana, que es la familia donde cada día compartimos la fe, el Pan de la Palabra y de la eucaristía y donde nos ayudamos a vivir como seguidores de Jesús de Nazaret y servidores de los demás especialmente del que más lo necesita.
Que tu amor Padre nuestro y la fuerza del Espíritu nos ayuden a ser, como Jesús de Nazaret, constructores de vida familiar. AMÉN .ZURIÑE

DIOS ESTÁ SIEMPRE ENCARNADO – Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Lc 2, 1-14

El relato de Lucas no es una crónica de sucesos, sino teología narrativa que es algo muy distinto. Hoy identificamos verdadero con histórico. En tiempo de Jesús era distinto y lo importante era la verdad, no la historia. Jesús vivió en un momento y en un lugar histórico. Pero lo importante es que nos invitó a vivir la realidad de un Dios que no está atado a un tiempo ni a un espacio, sino que está siempre ahí.

Lo importante de este relato es la idea de Dios que trata de comunicarnos. Como decíamos el domingo, la profundización no es nada fácil, porque exige una actitud personal de silencio y de escucha. Desde fuera, es muy poco lo que se puede ayudar a esta tarea.

Lo que deja claro el evangelista es, que Jesús se inserta plenamente en la historia universal. Nadie puede poner en duda su condición humana. Un censo oficial al que están sujetos como cualquier mortal, sus padres. Importa poco que los datos no sean exactos. Lo que nos interesa es la intención de Lucas, es decir, conectar la buena noticia con Jesús que nace en un lugar y en un momento de la historia. A nosotros hoy lo que de verdad nos cuesta es descubrir al Jesús humano que nos puede servir de modelo.

Para Lucas, de mentalidad helenista, Dios está en el cielo. Si quiere hacerse presente, tiene que bajar. Viene a salvar a los pobres y empieza por compartir su condición. La salvación se hará desde abajo. Pero solo la encontrará el que está en camino, el que está buscando, no los que están instalados cómodamente en este mundo. No la encontrarán en el bullicio de las relaciones sociales del día, sino en el silencio de la noche.

Los dioses tienen sus intermediarios. Estos se ponen en acción y quieren anunciar el acontecimiento. ¿Quién estará preparado para escucharlo? Solo los pastores, la profesión más despreciada y marginada de la sociedad. La salvación se anuncia en primer lugar a los oprimidos. Los demás están descansando, dormidos; no necesitan ninguna salvación.

El anuncio es una buena noticia. Dios es siempre buena noticia. La noticia es que Dios viene para salvarnos. «Os ha nacido un Salvador». Los pastores salen corriendo. No será fácil encontrarlo. Alguna pista: Un niño en un pesebre (comedero) semidesnudo y entre pajas, él mismo es alimento (apuntando a la eucaristía), acompañado por sus padres que no dicen nada. ¿Qué podrían decir?

Además, cuando Dios decide enviar su Palabra a los hombres, resulta que nos envía a un niño que no sabe hablar.

La salvación es para todo el pueblo, no para los privilegiados del momento. No en Jerusalén, sino en la ciudad de David. Él viene a destronar a los poderosos, pero se presenta como uno de los pobres y oprimidos. Esto es la causa de la alegría en el cielo y de la alabanza a Dios en la tierra. Los pastores proclaman la buena noticia. Entre los que escuchan, sorpresa. Dios se encuentra lejos de las instituciones, lejos del templo.

El evangelista no está dando los primeros datos de una biografía sino poniendo los fundamentos de una teología. Desde la perspectiva de una biografía, tendríamos que decir: No sabemos nada; ni dónde nació, ni cuando, ni cómo.

Por el contrario, tenemos suficientes elementos de juicio para saber que no pasó nada extraordi­nario desde el punto de vista externo. Ni María ni José ni nadie se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo allí. Nació como todos los niños. Fue un niño normal.

Cuando Jesús empezó su vida pública, decían sus vecinos: ¿No es este el hijo de José, su madre no se llama María? ¿De donde saca todo eso? En otra ocasión su madre y sus hermanos vinieron a llevárselo porque decían que estaba loco. ¿Se habían olvidado de los prodigios de su nacimiento?

Y sin embargo, aquello era el comienzo de todo. Allí empezaba Jesús su andadura humana, que iba a ser capaz de hacer presente a Dios entre los hombres. Era Emmanuel (Dios-con-nosotros) y era Jesús (salvador).

Nacimiento, vida y muerte de Jesús, forman una unidad inseparable. Es importante su nacimiento por lo que fue su vida y su muerte. Hizo presente a Dios, amando, dándose, entregándose a los demás. Eso es lo que es Dios. Salió a su Padre. Es Hijo de Dios.

Como pasó con todos los grandes personajes anteriores a él, se hace la biografía de la infancia desde la perspectiva de su vida y milagros.

No nos quedemos en las pajas y vayamos al grano. La importancia del acontecimiento se la tengo que dar yo, aquí y ahora. Dios no tiene que venir de ninguna parte, ni puede estar en ninguna parte más que en otra. Dios está donde nosotros le descubramos y le hagamos presente.

Dios está donde hay amor. Allí donde un ser humano es capaz de superar su egoísmo y darse al otro. Allí donde hay comprensión, perdón, tolerancia, allí está Dios. Dios no será nada si yo no lo hago presente con mi postura ante los demás.

El único objetivo de esta fiesta es que aprendamos a amar. Que aprendamos a salir de nosotros mismos y seamos capaces de ir al otro. El verdadero amor es el resultado del nacimiento de Dios en mí, en todo ser humano, en todo niño recién nacido; también en aquellos que en este momento están muriendo de hambre o de cualquier enfermedad perfectamente curable. Mueren porque nosotros preferimos adorar un muñeco de cartón, antes que aceptar que cualquier recién nacido es divino porque en él reside Dios.

 

Fray Marcos

 

Jaunaren Jaiotza (Eguberri eguna) – Natividad del Señor, José A. Pagola

Jaunaren Jaiotza (Eguberri eguna) – B (Joan 1,1-18)

por Coordinador Grupos de Jesús

JAINKOAREN GIZA AURPEGIA

Laugarren ebanjelioa hitzaurre berezi batez hasten da. Gorazarre baten antzekoa da; lehen mendeez gero, biziro lagundu zien horrek kristauei Jesusen baitako misterioan sakontzen. Fede xumez hartuko bagenu, gaur ere lagunduko liguke Jesusengan era sakon eta biziagoan sinesten. Baieztapen nagusi batzuk bakarrik aipatuko ditugu.

«Jainkoaren Hitza gizon (haragi) egin da». Jainkoa ez da mutua. Ez da isilik gelditu, betiko bere Misterioan mutu hesiturik. Jainkoak bere burua komunikatu nahi izan digu. Hitz egin nahi izan digu, bere maitasuna esan, bere egitasmoa argitu. Jainkoaren Egitasmoa da Jesus, Egitasmo haragi egina.

Jainkoa ez zaigu agertu kontzeptu eta doktrina handiosen bidez, adituek bakarrik uler ditzaketenez. Jesusen bizitza bihotzetikoan haragitu da Jainkoaren Hitza, jende xumeenak ere ulertzeko eran, Jesusen bizitzari darion ontasunaren, maitasunaren eta egiaren aurrean hunkitzeko gai direnek ere ulertzeko eran.

Jainkoaren Hitz hau «gure artean kanpatu da». Urruntasunarena galdu da. Jainkoa «gizon (haragi)» egin da. Gure artean bizi da. Harekin topo egin ahal izateko, ez dugu zertan irten mundutik, Jesusengana hurbildu besterik ez. Hura ezagutzeko, ez dugu zertan teologia ikasi, Jesusekin sintonizatu besterik ez, Jesusekin bat egin besterik ez.

«Jainkoa ez du inork inoiz ikusi». Profetek, apaizek, lege-maisuek asko hitz egiten zuten Jainkoaz; haietako inork ez zuen, ordea, ikusi haren aurpegia. Beste horrenbeste gertatu ohi da gaur gure artean: Elizan asko hitz egiten dugu Jainkoaz, baina ez dugu ikusi inork. Jesusek bakarrik, «Aitaren altzoan den Jainkoaren Semeak bakarrik ezagutarazi digu».

Ez genuke ahaztu behar. Jesusek bakarrik adierazi digu nolakoa eta zer den Jainkoa. Jesus bakarrik dugu iturburua Jainkoaren Misteriora hurbildu ahal izateko. Jainkoaz ditugun zenbat eta zenbat ideia eskas eta ez-gizatar behar ditugun desegin eta ahantzi, Jesusengan agertu zaigun Jainko horrek erakar eta lilura gaitzan!

Nola aldatzen den guztia, sumatzen dugunean Jesus Jainkoaren giza aurpegia dela! Dena lauago, dena argiago gertatzen da. Orain badakigu nola begiratzen digun Jainkoak sufritzen ari garenean, nola ibiltzen den gure bila galtzen garenean, nola ulertzen eta barkatzen digun uko egiten diogunean. Jesusengan agertu zaigu Jainkoaren«onginahia eta egia».

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Natividad del Señor – B (Juan 1,1-18)

por Coordinador Grupos de Jesús

EL ROSTRO HUMANO DE DIOS

El cuarto evangelio comienza con un prólogo muy especial. Es una especie de himno que, desde los primeros siglos, ayudó decisivamente a los cristianos a ahondar en el misterio encerrado en Jesús. Si lo escuchamos con fe sencilla, también hoy nos puede ayudar a creer en Jesús de manera más profunda. Solo nos detenemos en algunas afirmaciones centrales.

«La Palabra de Dios se ha hecho carne». Dios no es mudo. No ha permanecido callado, encerrado para siempre en su Misterio. Dios se nos ha querido comunicar. Ha querido hablarnos, decirnos su amor, explicarnos su proyecto. Jesús es sencillamente el Proyecto de Dios hecho carne.

Dios no se nos ha comunicado por medio de conceptos y doctrinas sublimes que solo pueden entender los doctos. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús, para que lo puedan entender hasta los más sencillos, los que saben conmoverse ante la bondad, el amor y la verdad que se encierra en su vida.

Esta Palabra de Dios «ha acampado entre nosotros». Han desaparecido las distancias. Dios se ha hecho «carne». Habita entre nosotros. Para encontrarnos con él, no tenemos que salir fuera del mundo, sino acercarnos a Jesús. Para conocerlo, no hay que estudiar teología, sino sintonizar con Jesús, comulgar con él.

«A Dios nadie lo ha visto jamás». Los profetas, los sacerdotes, los maestros de la ley hablaban mucho de Dios, pero ninguno había visto su rostro. Lo mismo sucede hoy entre nosotros: en la Iglesia hablamos mucho de Dios, pero nadie lo hemos visto. Solo Jesús, «el Hijo de Dios, que está en el seno del Padre es quien lo ha dado a conocer».

No lo hemos de olvidar. Solo Jesús nos ha contado cómo es Dios. Solo él es la fuente para acercarnos a su Misterio. ¡Cuántas ideas raquíticas y poco humanas de Dios hemos de desaprender y olvidar para dejarnos atraer y seducir por ese Dios que se nos revela en Jesús!

Cómo cambia todo cuando uno capta por fin que Jesús es el rostro humano de Dios. Todo se hace más simple y más claro. Ahora sabemos cómo nos mira Dios cuando sufrimos, cómo nos busca cuando nos perdemos, cómo nos entiende y perdona cuando lo negamos. En él se nos revela «la gracia y la verdad» de Dios.

José Antonio Pagola