Urteko 29. igandea – Domingo 29 T.O., José A. Pagola

Evangelio del 18/oct/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

B (Markos 10,35-45)

GURE ARTEAN HORRELAKORIK EZ -NADA DE ESO ENTRE NOSOTROS

Jerusalemera bidean, ikasleei ohartaraziz doa Jesus ezen dolorezko zoria izango duela, bai berak, bai berari jarraitzen dion orok. Sinestezina da bidean lagun dituenak zein oharkabe bizi diren. Gauza bera gertatzen da gaur egun ere.

Santiago eta Joan, Zebedeoren semeak, taldetik apartatu eta Jesusengana doaz, biak bakarrik. Ez dute besteen beharrik. Lekurik hoberenak nahi dituzte eta lehenengo izan Jesusen egitasmoan, berek beren erara irudikatu duten hartan. Haien eskaria ez da erregua, baizik handinahi zoroa: «Eskatzera gatozkizuna eman diezaguzun nahi dugu». Jesusek gainerakoen gain ezar ditzan gura dute.

Jesus harritu egin dela ematen du. «Ez dakizue zer ari zareten eskatzen». Ez diote zipitzik ere ulertu. Patxada handiaz gonbidatu ditu Jesusek pentsatzera, ea gai diren bere doloretako zoria bera partekatzeko. Bi haien ateraldiaz konturatu direnean, biziki haserretu dira beste hamar ikasleak Santiagoren eta Joanen aurka. Berek ere amets bera dute. Handinahi horrek banatu egin ditu eta elkarren kontra jarri. Ohorearen eta probetxuzko protagonismoaren bila ibiltzeak hautsi egiten du beti kristau-elkartearen batasuna. Baita gaur egun ere. Zer hori baino okerragorik, Jesusen eta jendearen askatasunaren zerbitzari izateko hark dakarren egitasmoaren kontra?

Hain larria da gertatua, non Jesusek «bildu egin baititu» garbi uzteko zer jarrera izan behar duten bere jarraitzaileek beti. Ondo baino hobeto dakite nola jokatzen duten erromatarrek, «herrietako buruzagiek» eta lurreko «handikiek»: jendearen tirano izan ohi dira, menderatzaile eta beren boterea sentiarazi behar izaten dute. Hona bada: «zuen artean horrelakorik ez».

Jesusen jarraitzaileen artean dena bestelako izan behar du: «handi izan nahi duena izan bedi zerbitzari, eta lehenengo izan nahi duena izan bedi guztien esklabo». Handitasuna ez da neurtzen duzun boterearen arabera, gizartean duzun mailaren arabera, erakusteko dituzun tituluen arabera. Jesusen Elizan horrelako gauzen bila dabilena ez da handiago bihurtzen, baizik ezdeusago eta barregarriago. Izatez, oztopo da hori guztia Gurutziltzatuak nahi izan duen biziera sustatu nahi denean. Halakoari oinarrizko ezaugarri bat falta zaio Jesusen jarraitzaile izateko.

Elizan guztiok behar dugu izan zerbitzari. Kristau-elkartean kokatu behar dugu geure burua, ez goitik beherantz, nagusitasunetik, boteretik edo probetxuzko protagonismotik begira, baizik behetik, prestasunetik, zerbitzutik eta besteei nola lagunduko bilatzetik begira. Jesus dugu geure eredu. Hura ez zen bizi sekula «zerbitzatua izateko, baizik zerbitzari izateko». Horixe da hura zer izan zen hobekienik eta miresgarrienik adierazten duen laburpena: zerbitzari izan.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

29 Tiempo Ordinario – B (Marcos 10,35-45)

NADA DE ESO ENTRE NOSOTROS

Camino de Jerusalén, Jesús va advirtiendo a sus discípulos del destino doloroso que le espera a él y a los que sigan sus pasos. La inconsciencia de quienes lo acompañan es increíble. Todavía hoy se sigue repitiendo.

Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, se separan del grupo y se acercan ellos solos a Jesús. No necesitan de los demás. Quieren hacerse con los puestos más privilegiados y ser los primeros en el proyecto de Jesús, tal como ellos lo imaginan. Su petición no es una súplica sino una ridícula ambición: «Queremos que hagas lo que te vamos a pedir». Quieren que Jesús los ponga por encima de los demás.

Jesús parece sorprendido. «No sabéis lo que pedís». No le han entendido nada. Con paciencia grande los invita a que se pregunten si son capaces de compartir su destino doloroso. Cuando se enteran de lo que ocurre, los otros diez discípulos se llenan de indignación contra Santiago y Juan. También ellos tienen las mismas aspiraciones. La ambición los divide y enfrenta. La búsqueda de honores y protagonismos interesados rompen siempre la comunión de la comunidad cristiana. También hoy. ¿Qué puede haber más contrario a Jesús y a su proyecto de servir a la liberación de las gentes?

El hecho es tan grave que Jesús «los reúne» para dejar claro cuál es la actitud que ha de caracterizar siempre a sus seguidores. Conocen sobradamente cómo actúan los romanos, «jefes de los pueblos» y «grandes» de la tierra: tiranizan a las gentes, las someten y hacen sentir a todos el peso de su poder. Pues bien, «vosotros nada de eso».

Entre sus seguidores, todo ha de ser diferente: «El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos». La grandeza no se mide por el poder que se tiene, el rango que se ocupa o los títulos que se ostentan. Quien ambiciona estas cosas, en la Iglesia de Jesús, no se hace más grande sino más insignificante y ridículo. En realidad, es un estorbo para promover el estilo de vida querido por el Crucificado. Le falta un rasgo básico para ser seguidor de Jesús.

En la Iglesia todos hemos de ser servidores. Nos hemos de colocar en la comunidad cristiana, no desde arriba, desde la superioridad, el poder o el protagonismo interesado, sino desde abajo, desde la disponibilidad, el servicio y la ayuda a los demás. Nuestro ejemplo es Jesús. No vivió nunca «para ser servido, sino para servir». Este es el mejor y más admirable resumen de lo que fue él: servicio a todos.

José Antonio Pagola

 

 

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO: Mc.10.17-30)

*DOMINGO XXVIII. T.O. –B–  11 Octubre 2015

 

*    Como todas las semanas escuchamos la Palabra de Dios, llena de Fuerza. Una Palabra que es viva y eficaz que cumple su cometido para indicarnos el camino y hacernos ver cómo tenemos que vivir. También nos habla del Reino de Dios mostrándonos las actitudes necesarias para recibirlo.

  • La escena de Jesús  y su interlocutor rebosa franqueza y espontaneidad:
    Maestro bueno. ¿Por qué me llamas bueno? Sabes los mandamientos.

Los he cumplido desde pequeño… Una cosa te falta…

El Evangelio de hoy viene a llamarnos la atención sobre un peligro, el de confundir las cosas y no saber por donde andamos.

  • Ser cristiano significa no ser mejor que los otros, solamente que es diferente, porque ser
    cristiano es tener a Dios como único bien, como único tesoro, cómo única riqueza como nos lo indica Jesús hoy en el Evangelio. Sin embargo, ¡cuántas cosas que no son Dios ni de Dios, son consideradas como buenas por nosotros hoy día!: El poder, el dinero, la vida fácil y cómoda, el que nadie nos moleste ni se meta en nuestra vida. Porque quien tiene a Dios como único bien no tiene otra alternativa que verlo todo desde la óptica de Dios. Desde esa óptica, es aceptable el tener, el poseer; pero uno descubre que no es lo principal. Lo principal es el COMPARTIR. No es malo tener dinero; lo malo es aferrarse a él, querer guardarlo para uno solo, acumularlo mientras otros no tienen ni para sobrevivir, convertirlo en el Dios de uno.

Y así podríamos ir recorriendo la lista de todos los bienes: progreso, cultura, sin ponerlo al servicio de los demás.

*          Nadie puede plantearse hoy su fe en Dios, Padre de todos, Creador del mundo, sin tener por delante “el pecado del mundo” su estructura universal injusta y mortífera. Creer en Dios reclama justicia; la justicia exige solidaridad y lucha contra las causas de la pobreza…

*          El evangelio de Marcos hoy transformó el tema de ricos y pobre en un tema de CONVERSIÓN.

También hoy, la justicia y la solidaridad exigida por la fe en Dios, pasan a ser un PROCESO DE CONVERSIÓN para nosotros.

  • Nos hace falta SABIDURÍA CRISTIANA. Sabio será el que siga a Jesús camino del Reino, o sea, el que escuche su llamada y dejando todo lo que frene su generosidad, sirven fielmente los programas del Reino de Dios tal como hoy se presentan: con Servicio, fracasos, persecuciones y gozos en el Espíritu. Sabios, por tanto, son los amigos de Jesús que se demuestran por el amor y la alegría con que se sirve a los pobres y excluidos.

 

ORAMOS

Jesús  de Nazaret, te damos gracias porque nos das a conocer dónde está la verdadera alegría y te pedimos hoy la luz del Espíritu y la sabiduría del corazón para saber escoger lo que nos hace bien, nos construye como personas y ayuda a vivir en un mundo más humano y fraterno

Que estemos siempre abiertos a acoger tu palabra, que penetre en nuestro interior y nos ayude a distinguir lo que nos hace bien y lo que nos perjudica y así descubramos la riqueza de compartir  con los demás.

Que sepamos vivir tu Reino de vida:

Que creamos que Dios es Padre que nos ama siempre.

Que trabajemos para que se realice siempre su voluntad amorosa.

Que haya pan, salud, fraternidad, vida… para todos.

Que sepamos perdonar como Dios nos perdona.

Que vivamos en “justicia, paz y alegría en el Espíritu. AMÉN. ZURIÑE

«BONDAD, RIQUEZA Y DESPRENDIMIENTO», Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano
Fe Adulta

Mc 10, 17-30

Este relato destaca, en primer lugar, por la contundencia de sus afirmaciones.

En la primera de ellas, Jesús hace una afirmación tajante: “¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios”. Son palabras que a los defensores de la divinidad de Jesús, entendida en sentido estrictamente dogmático, les planteaba una objeción de difícil salida.

Cuando se quiere abordar la cuestión de la divinidad de Jesús –“una persona, dos naturalezas”- desde el modelo mental, se entra irremisiblemente en un galimatías sin salida. Sin embargo, en la visión no-dual, se cae en la cuenta de que se trataba de un pseudoproblema porque, efectivamente, solo Uno es bueno. Todo es Uno, lo Real. Y Eso es Bondad, Verdad y Belleza.

“Lo bueno” –Dios, el Padre, lo Real, la Consciencia…- es la Fuente de donde todo procede y que se manifiesta en las formas que vemos. La bondad, como cualquier otra cualidad, es siempre transpersonal, trasciende a los individuos particulares, aunque todos participen de ella. Cuando esto se olvida, caemos fácilmente en peligrosas idealizaciones. Por todo ello, encuentro profundamente sabia la respuesta de Jesús: solo la Fuente es buena, verdadera, bella…, la misma y única Fuente que constituye nuestro núcleo más profundo.

Y sobre la riqueza la postura es igualmente tajante: “¡Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios!”.

Quizás podamos entender mejor el sentido de esta afirmación si comprendemos lo que significaba “entrar en el Reino”: compartir y vivir el proyecto de Jesús, un proyecto caracterizado por la vivencia de la fraternidad universal.

Así planteado, es evidente que se trata de dos modos de posicionarse radicalmente divergentes: no se puede vivir para el dinero y, al mismo tiempo, para los demás. Por eso, quien vive apegado al dinero no puede tener como prioridad el proyecto de Jesús.

Sin embargo, carece de sentido una lectura moralizante del texto. No se trata de “exigir” un comportamiento determinado para “merecer” la salvación, como creería una religión mercantilista. Frente a ello, el propio Jesús afirma que “para Dios no hay nada imposible”. Si uno vive la pobreza únicamente desde esa motivación, es probable que su corazón esté tan “ocupado” por esa idea de la perfección, como lo está el corazón del rico por el dinero. Y algo de eso se aprecia incluso en las palabras de Pedro, pidiendo alguna “recompensa”.

La sabiduría no va por ahí. El afán de perfección nace del yo (ideal) y gira en torno a él. Pero de lo que se trata es justamente de desegocentrarse, es decir, de dejar de reconocerlo como si fuese nuestra verdadera identidad. Tanto el afán de riquezas como cualquier idea de mérito revelan que giramos aún a su alrededor. Cuando comprendemos quiénes somos, el comportamiento se modifica: el desprendimiento es consecuencia –gozosa- de la comprensión. De ahí que el mismo Jesús proclamara felices a quienes eligen ser pobres, es decir, a quienes se hallan desnudos del yo.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

 

Urteko 28. igandea – 28 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

B (Markos 10,17-30)

Evangelio del 11/oct/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

GAUZA BAT DUGU FALTA- UNA COSA NOS FALTA

Pasadizoari aparteko bizitasuna eman dio kontalariak. Jerusalemerako bidea hartu du Jesusek, baina leku hartatik urrundu baino lehen, ezezagun bat iritsi zaio «korrika» eta«belauniko jarri aurrean», bertan eusteko. Jesusen premia gorria du.

Ez da sendatu beharra duen gaixo bat. Maisuagandik argia lortu nahi du bere bizitza norabidetzeko. «Zer egin behar dut betiko bizia ondare izateko?» Ez da arazo teoriko hutsa, baizik existentziala. Ez da mintzo maila orokorrean; berak zer egin behar duen jakin nahi du.

Beste ezer baino lehen, Jesusek hau gogorarazi dio: «ez da inor on Jainkoa baizik». Zer «egin» planteatu aurretik, beste inor ez bezalako Jainko On baten aurrean bizi garela izan behar dugu gogoan: haren ontasun ezin ulertuan estekatu behar dugu geure bizitza. Ondoren, Jainko On horren «aginduak» gogorarazi dizkio Jesusek. Bibli tradizioaren arabera, horixe da betiko bizirako bidea.

Miresgarria da gizon haren erantzuna. Txikitandik bete du hori guztia, baina amets handiago bat sumatu du bere baitan. Beste zerbaiten bila dabil. «Jesus begira-begira jarri zaio samurkiro». Begiratu horrek, besterik gabe, gizon harekin izan nahi duen harreman pertsonala adierazten du.

Ondo ulertu du Jesusek haren ezin asea: «gauza bat duzu falta». Betiko bizia «lortzeko» agindua «betetzearen»logika horri jarraituz, bekaturik gabe bizi bada ere, ez da geldituko guztiz asea. Gizakiaren barnean bada irrika sakonago bat.

Horregatik, bere bizitza beste logika baten arabera norabidetzera gonbidatu du Jesusek. Lehenengo gauza, bere ondasunei atxikirik ez bizitzea da («saldu daukazuna»). Bigarrena, pobreei laguntzera gonbidatu du («eman haiei zeure dirua»). Azkenik, «zatoz eta jarraitu niri». Biek elkarrekin egin ahal izango dute bidea Jainkoaren erreinurantz (!).

Gizonak, ordea, altxatu eta alde egin du Jesusengandik. Ahaztu egin du Jesusen begiratuaren xarma, eta triste joan da. Badaki ezin gozatu izango duela inoiz ere Jesusi jarraitzen diotenen poza eta askatasuna. Markosek argitu digu, ezen «oso aberatsa zela».

  • Ez ote hori bera lurralde aberatsetako kristau aseon esperientzia?
  • Ez ote gara bizi ongizate materialak harrapaturik?
  • Ez ote zaio falta gure erlijioari pobreekiko maitasun bizia?
  • Ez ote zaigu falta Jesusen jarraitzaileen poza eta askatasuna?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

28 Tiempo Ordinario – B (Marcos 10,17-30)

Evangelio del 11/oct/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

UNA COSA NOS FALTA

El episodio está narrado con intensidad especial. Jesús se pone en camino hacia Jerusalén, pero antes de que se aleje de aquel lugar, llega «corriendo» un desconocido que «cae de rodillas» ante él para retenerlo. Necesita urgentemente a Jesús.

No es un enfermo que pide curación. No es un leproso que, desde el suelo, implora compasión. Su petición es de otro orden. Lo que él busca en aquel maestro bueno es luz para orientar su vida: «¿Qué haré para heredar la vida eterna?». No es una cuestión teórica, sino existencial. No habla en general; quiere saber qué ha de hacer él personalmente.

Antes que nada, Jesús le recuerda que «no hay nadie bueno más que Dios». Antes de plantearnos qué hay que«hacer», hemos de saber que vivimos ante un Dios Bueno como nadie: en su bondad insondable hemos de apoyar nuestra vida. Luego, le recuerda «los mandamientos» de ese Dios Bueno. Según la tradición bíblica, ese es el camino para la vida eterna.

La respuesta del hombre es admirable. Todo eso lo ha cumplido desde pequeño, pero siente dentro de sí una aspiración más honda. Está buscando algo más. «Jesús se le queda mirando con cariño». Su mirada está ya expresando la relación personal e intensa que quiere establecer con él.

Jesús entiende muy bien su insatisfacción: «una cosa te falta». Siguiendo esa lógica de «hacer» lo mandado para«poseer» la vida eterna, aunque viva de manera intachable, no quedará plenamente satisfecho. En el ser humano hay una aspiración más profunda.

Por eso, Jesús le invita a orientar su vida desde una lógica nueva. Lo primero es no vivir agarrado a sus posesiones:«vende lo que tienes». Lo segundo, ayudar a los pobres: «dales tu dinero». Por último, «ven y sígueme». Los dos podrán recorrer juntos el camino hacia el reino de Dios.

El hombre se levanta y se aleja de Jesús. Olvida su mirada cariñosa y se va triste. Sabe que nunca podrá conocer la alegría y la libertad de quienes siguen a Jesús. Marcos nos explica que «era muy rico».

  • ¿No es esta nuestra experiencia de cristianos satisfechos de los países ricos?
  • ¿No vivimos atrapados por el bienestar material?
  • ¿No le falta a nuestra religión el amor práctico a los pobres?
  • ¿No nos falta la alegría y libertad de los seguidores de Jesús?

José Antonio Pagola

 

EL PROBLEMA DEL DIVORCIO

FE ADULTA

El relato evangélico contiene dos escenas: en la primera, los fariseos preguntan a Jesús si se puede repudiar a la mujer y reciben su respuesta (2-9); en la segunda, una vez en la casa, los discípulos insisten sobre el tema y reciben nueva respuesta (10-12).

Primera escena: los fariseos y Jesús.

La pregunta que le hacen resulta desconcertante, porque el divorcio estaba permitido en Israel y ningún grupo religioso lo ponía en discusión. Que el matrimonio es una institu­ción divina lo sabe cualquier judío por el Génesis, donde Dios crea al hombre y a la mujer para que se compenetren y complemen­ten. Pero el judío sabe también que los problemas matrimoniales comienzan con Adán y Eva. El matrimonio, incluso en una época en la que la unión íntima y la convivencia amistosa no eran los valores primordiales, se presta a graves conflictos.

Por eso, desde antiguo se admite, como en otros pueblos orientales, la posibilidad del divorcio. Más aún, la tradición rabínica piensa que el divorcio es un privilegio exclusivo de Israel. El Targum Palestinense pone en boca de Dios las siguientes palabras: «En Israel he dado yo separación, pero no he dado separación en las naciones»; tan sólo en Israel «ha unido Dios su nombre al divorcio».

La ley del divorcio se encuentra en el Deuteronomio, capítulo 24,1ss donde se estipula lo siguiente: «Si uno se casa con una mujer y luego no le gusta, porque descubre en ella algo vergonzoso, le escribe el acta de divorcio, se la entrega y la echa de casa…»

Llama la atención en esta ley su tremendo machismo: sólo el varón puede repudiar y expulsar de la casa. En la perspectiva de la época tiene su lógica, ya que la mujer se parece bastante a un objeto que se compra y que se puede devolver si no termina convenciendo. Sin embargo, aunque la sensibilidad de hace veinte siglos fuera distinta de la nuestra (tanto entre los hombres como entre las mujeres), es indudable que unas personas podían ser más sensibles que otras al destino de la mujer. Este detalle es muy interesante para comprender la postura de Jesús.

En cualquier caso, la ley es conocida y admitida por todos los grupos religiosos judíos. Por consiguiente, la pregunta de los fariseos resulta desconcertante. Cualquier judío piadoso habría respondido: sí, el hombre puede repudiar a su mujer. Pero Jesús, además de ser un judío piadoso, se muestra muy cercano a las mujeres, las acepta en su grupo, permite que le acompañen. ¿Estará de acuerdo con que el hombre repudie a su mujer? Así se comprende el comentario de Mc: le preguntaban «para ponerlo a prueba». Los fariseos quieren poner a Jesús entre la espada y la pared: entre la dignidad de la mujer y la fidelidad a la ley de Moisés. En cualquier opción que haga, quedará mal: ante sus seguidoras, o ante el pueblo y las autoridades religiosas.

La reacción de Jesús es tan atrevida como inteligente. Él también pone a los fariseos entre la espada y la pared: entre Dios y Moisés. Empieza con una pregunta muy sencilla que se puede volver en contra suya: “¿Qué os mandó Moisés?” Y luego contraataca, distinguiendo entre lo que escribió Moisés en determinado momento y lo que Dios proyectó al comienzo de la historia humana.

En el Génesis, Dios no crea a la mujer para torturar al varón (como en el mito griego de Pandora), sino como un complemento íntimo, hasta el punto de formar una sola carne. En el plan inicial de Dios, no cabe que el hombre abandone a su mujer; a quienes debe abandonar es a su padre y a su madre, para formar una nueva familia.

Las palabras de Génesis 1,27 sugieren claramente la indisolubilidad: el varón y la mujer se convierten en un solo ser. Pero Jesús refuerza esa idea añadiendo que esa unión la ha creado Dios; por consiguiente, «lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». Jesús rechaza de entrada cualquier motivo de divorcio.

La aceptación posterior del repudio por parte de Moisés no constituye algo ideal sino que se debió a «vuestro carácter obstinado». Esta interpretación de Jesús supone una gran novedad, porque sitúa la ley de Moisés en su contexto histórico. La tendencia espontánea del judío era considerar toda la Torá (el Pentateuco) como un bloque inmutable y sin fisuras. Algunos rabinos condenaban como herejes a los que decían: «Toda la Ley de Moisés es de Dios, menos tal frase». Jesús, en cambio, distingue entre el proyecto inicial de Dios y las interpretaciones posteriores, que no tienen el mismo valor e incluso pueden ir en contra de ese proyecto.

Segunda escena: los discípulos y Jesús.

Saca las conclusiones prácticas de la anterior, tanto para el varón como para la mujer que se divorcian. Las palabras: Si ella se divorcia del marido y se casa con otro, comete adulterio, cuentan con la posibilidad de que la mujer se divorcie, cosa que no contemplaba la ley judía, pero sí la romana. Por eso, algunos autores ven aquí un indicio de que el evangelio de Marcos fue escrito para la comunidad de Roma. Aunque en los cinco primeros siglos de la historia de Roma (VIII-III a.C.) no se conoció el divorcio, más tarde se introdujo.

 

José Luis Sicre

 

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc. 10.2-16)

  • DOMINGO XXVII. T.O. –B- (4 octubre 2015)

En este Evangelio descubrimos, que los fariseos preguntan a Jesús no de conocer el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia, sino “para ponerlo a prueba” y ver si estaba del lado de  los más permisivos o con los más rigoristas.  Ellos se amparan en la ley, pero Jesús la aclara y corrige con una autoridad sorprendente. Sus palabras no son jurídicas sino proféticas y evangélicas. El proyecto de Dios es un proyecto de amor, de ayuda mutua, de unión estable y permanente, en igualdad de derechos del hombre y la mujer.

Lo que Dios ha unido, el hombre no puede separarlo. Pero tampoco es voluntad de Dios que no pueda enmendarse un error,  ni que la gente viva infeliz para siempre por prolongar una situación insostenible.

El ideal es el para siempre y ojala que lo fuera así para todas las parejas que se casan. El amor de Dios para con nosotros es un amor eterno y el amor del sacramento del matrimonio significa el amor de Cristo a su Iglesia; un amor que no es temporal, sino para siempre. Pero nuestra imperfección humana nos hace torpes para lo eterno. Eso Dios lo sabe y hasta nos comprende. Esto nos debe impulsar a una necesaria y esmerada preparación para el matrimonio. Los nuevos esposos deben descubrir “desde la experiencia cristiana” la exigencia que conlleva y afrontarla por el Reino, además de por su felicidad humana personal.

En los matrimonios rotos se mueve un mundo de personas llenas de sufrimientos, soledades, fracaso y angustia. La Iglesia, todos nosotros debemos tener una actitud de cercanía, atención y misericordia ante estas personas que han quedado gravemente heridas por la ruptura.  En unos casos siguen conservando la fe; en otros, la han perdido. Pero todos necesitan especial atención, amor y comprensión.

La familia unida por el amor sigue siendo la base de una sociedad sana y bien equipada para afrontar los tiempos de la historia. En ella reside una de las principales escuelas donde aprendemos a amar aunque no es la única.

Como los niños que no entienden mucho de leyes y nos muestran lo que el se humano necesita:

Ser queridos permanentemente y así sentir seguridad

 

 

ORACIÓN.
Jesús de Nazaret, tú nos invitas a actuar siempre buscando la voluntad de Dios y a no ser mujeres y hombres de corazón duro en nuestras relaciones familiares, sociales y en la vida política.

Bendice y da fuerzas a las familias que quieren vivir el proyecto de Dios creando comunión de vida en amor y fidelidad.

Danos capacidad de escucha y de acompañar con respeto y solidaridad  a las parejas que pasan dificultades o que están viviendo dolorosos fracasos en la vida familiar.

Haz de nuestra comunidad Eclesial una familia de vida fraterna con capacidad de perdón, comprensión, acogida y que así seamos testimonio vivo del Evangelio. AMÉN. ZURIÑE

 

Urteko 27. igandea – 27 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

Urteko 27. igandea – 27 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

B (Markos 10,2-16)

Evangelio del 04/10/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

TXIKIAK ONARTU- ACOGER A LOS PEQUEÑOS

Pasadizo honek gauza ezdeusa ematen du. Halere, inportantzia handiko hondoa du Jesusen jarraitzaileentzat. Markosen kontakizunaren arabera, zenbait jendek Jesusengana eraman nahi ditu han inguruan jolasean ari diren haur batzuk. Jende horrek nahi duen gauza bakarra Jesusek uki ditzan da, bere indarrez eta bere biziaz apur bat kutsa ditzan. Itxuraz, uste herrikoia zen hori.

Ikasleei gogaikarri gertatu zaie, eta saihestu egin nahi dituzte haurrak. Hesia eratu nahi dute Jesusen inguruan. Beren buruari egotzi nahi diote Jesusengana zein iritsi eta zein ez erabakitzeko ahala. Jesusen eta txikienen, ahulenen eta gizartean premiarik handiena dutenen artean jarri dira berak. Jesusengana iristea erraztu ordez, zaildu egin dute.

Ahaztu egin dira jada Jesusen keinuaz, egun batzuk lehenago taldearen erdian Jesusek haur bat jarri izanaz, ikas dezaten ezen txikienek izan behar dutela ikasleen arduraren eta arretaren erdigune. Ahaztu egin dira guztien aurrean haurra besarkatu duela, gonbidatu dituelarik bere izenean eta bere txera beraz halakoak onar ditzaten.

Hori ikusirik, haserretu egin da Jesus. Ikasleen portaera hori jasanezina du. Eta, haserre, bi agindu hauek eman dizkie: «Utzi haurrei nigana hurbiltzen. Ez eragotzi». Zeinek irakatsi die, ordea, Jesusen Espirituaren hain kontrakoa den era horretan jokatzen? Hain juxtu, txikiak, makalak eta babesgabeak dira Jesusengana hurbiltzeko aukera izan behar duten lehenengoak.

Oso sakona da arrazoia; Aitaren asmoari dagokiona izaki: «Horiek bezalako direnena da Jainkoaren Erreinua».Jainkoaren erreinuan eta Jesusen taldean, txikiak ez, baizik handiak eta boteretsuak dira gogaikarri, hau da, dominatzaile eta lehenengo izan nahi dutenak.

Elkartearen erdigunea ez du bete behar jende indartsu eta boteretsuak, gainerakoei goitik behera begiratzen dienak. Aitzitik, Jesusen elkartean honelako jendea behar da: azken postuaren bila dabilena, ahulenak eta premia handienekoak onartzeko, zerbitzatzeko, besarkatzeko eta bedeinkatzeko.

Hain zuzen, Jainkoaren erreinua ezin zabaldu da handien gogoak ezartzen duenaz, baizik txikiak onartuz eta defendatuz. Azken hauek arduraren eta arretaren erdigune direnean, hor ari da garatzen Jainkoaren erreinua, Aitak gogoko duen gizartea, alegia.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

27 Tiempo Ordinario – B (Marcos 10,2-16)

Evangelio del 04/10/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

ACOGER A LOS PEQUEÑOS

El episodio parece insignificante. Sin embargo, encierra un trasfondo de gran importancia para los seguidores de Jesús. Según el relato de Marcos, algunos tratan de acercar a Jesús a unos niños y niñas que corretean por allí. Lo único que buscan es que aquel hombre de Dios los pueda tocar para comunicarles algo de su fuerza y de su vida. Al parecer, era una creencia popular.

Los discípulos se molestan y tratan de impedirlo. Pretenden levantar un cerco en torno a Jesús. Se atribuyen el poder de decidir quiénes pueden llegar hasta Jesús y quiénes no. Se interponen entre él y los más pequeños, frágiles y necesitados de aquella sociedad. En vez de facilitar su acceso a Jesús, lo obstaculizan.

Se han olvidado ya del gesto de Jesús que, unos días antes, ha puesto en el centro del grupo a un niño para que aprendan bien que son los pequeños los que han de ser el centro de atención y cuidado de sus discípulos. Se han olvidado de cómo lo ha abrazado delante de todos, invitándoles a acogerlos en su nombre y con su mismo cariño.

Jesús se indigna. Aquel comportamiento de sus discípulos es intolerable. Enfadado, les da dos órdenes: «Dejad que los niños se acerquen a mí. No se lo impidáis». ¿Quién les ha enseñado a actuar de una manera tan contraria a su Espíritu? Son, precisamente, los pequeños, débiles e indefensos, los primeros que han de tener abierto el acceso a Jesús.

La razón es muy profunda pues obedece a los designios del Padre: «De los que son como ellos es el reino de Dios».n el reino de Dios y en el grupo de Jesús, los que molestan no son los pequeños, sino los grandes y poderosos, los que quieren dominar y ser los primeros.

El centro de su comunidad no ha de estar ocupado por personas fuertes y poderosas que se imponen a los demás desde arriba. En su comunidad se necesitan hombres y mujeres que buscan el último lugar para acoger, servir, abrazar y bendecir a los más débiles y necesitados.

El reino de Dios no se difunde desde la imposición de los grandes sino desde la acogida y defensa a los pequeños. Donde estos se convierten en el centro de atención y cuidado, ahí está llegando el reino de Dios, la sociedad humana que quiere el Padre.

José Antonio Pagola

 

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc. 9,38-43.45.47.48)

  • DOMINGO XXVI. T.O.-B- SEPT. 27 DE 2015

En el Evangelio de hoy, vemos como Jesús sigue como buen Maestro con sus discípulos. Les habla de tolerancia hacia fuera y de exigencia consigo mismo.

Jesús corrige una actitud arrogante y exclusivista de los discípulos; sin embargo, anima y aprecia cualquier gesto, por pequeño que sea, en favor de los que no son de sus seguidores. Esto contrasta con las palabras duras que tiene contra los que ponen tropiezos  o escándalos a los sencillos que creen… No hay que poner ningún tropiezo a la fe de los demás.

Ser capaces de percibir el Reino fuera de la Iglesia, en los que luchan incluso contra ella (¡qué difícil!). ¡Somos tan propensos a crear partidos y a excluir a los otros dentro de la Iglesia misma!

Muchas veces la Palabra de Dios, que es el tesoro de nuestra identidad cristiana, ha servido para ponernos por encima de los demás.

Se habla de la mano, el pie, el ojo, indicando toda la persona con sus posibilidades positivas y negativas. Que sepamos seguir el ejemplo de Jesús que usa las manos para bendecir, para acariciar, para servir, para ayudar a los demás a levantarse. Que sepamos andar en la paz, la justicia y la fraternidad. Que procuremos tener la mirada misericordiosa del propio Jesús.

Comprometerse con la causa de Jesús, no es para bromas, lleva a serias exigencias de coherencia. El Evangelio nos trae, por encima de todo, un mensaje de vida; puede, que algunas veces aparezca la cruz… pero la meta es la RESURRECCIÓN.

Con esta esperanza caminamos, apostamos y arriesgamos nuestra propia vida, con esa esperanza seguimos adelante, en medio de las dificultades y dolores de la vida, repartiendo el bálsamo de la paz, el amor, la justicia, la fraternidad y la esperanza, al ESTILO DE JESÚS.

  • ORAMOS
  • Jesús de Nazaret. Tú nos enseñas, a confiar en todo momento en tu Proyecto de Salvación, donde hay sitio para todas las personas, donde no se piden seguros ni papeleos.
    Un Proyecto de tu Reino que se va haciendo en silencio, día a día, donde las personas se quieran y se respeten.

Te damos gracias, por todo el bien que se hace cada día en el mundo  guiados por tu mismo Espíritu.
Haz, Jesús de Nazaret, que aprendamos a colaborar con todas las personas de buena voluntad que trabajan para el bien de los demás.

Que no nos rindamos ni nos dejemos vencer por el mal que existe en el mundo sino que sigamos valientes construyendo tu Reino de igualdad, justicia y paz con la fuerza de tu AMOR, a toda persona.

Que seamos  en la Iglesia no coto cerrado sino puertas abiertas recibiendo los frutos del Espíritu

Que sopla donde quiere y cuando quiere. Teniéndonos a nosotros como mediadores  para el bien. AMÉN. ZURIÑE

 

 

 

«ENCERRARME EN LA SECTA A LA QUE PERTENEZCO, ES IDOLATRÍA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

Mc 9, 38-48

El texto de hoy es continuación inmediata del que leímos el domingo pasado. Es Juan el que, sin hacer mucho caso a lo que acaba de decir Jesús, salta con una cuestión al margen de lo que se viene tratando. Este texto tiene un significado aún más profundo si recordamos que, es este mismo capítulo (Mc 9,14-29), justo antes del episodio que hemos leído el domingo pasado, se cuenta que los discípulos no pudieron expulsar un demonio.

Una vez más, Jesús tiene que corregir su afán de superioridad. Siguen empeñados en ser ellos los que controlen el naciente movimiento en torno a Jesús. Con el pretexto de celo, buscan afianzar privilegios. Seguramente se trata de un problema, planteado ya en la comunidad donde se escribe el evangelio. El resto de lo que hemos leído no es un discurso, sino una colección de dichos que pueden remontarse a Jesús.

No es de los nuestros. El texto griego dice: “porque no nos sigue a nosotros”. Este pequeño matiz podría abrirnos una perspectiva nueva en la interpretación. Solo pronunciar esta frase, supone alguna clase de exclusión y una falta de compresión del evangelio. Todo lo que nos hace diferentes como individuos es accidental y anecdótico. Unirnos a un grupo con la intención de ser superiores y más fuertes es una amplificación del ego.

Muchas veces me habéis oído hablar de las contradicciones del evangelio; pues hoy lo vemos con toda claridad. (Mt 12,30) dice exactamente lo contrario de lo que acabamos de oír a Mc: “El que no está con nosotros está en contra nuestra, y el que con nosotros no recoge, desparrama.” En Lc encontramos las dos fórmulas, (10,50) y (11,23); así que no hay manera de desempatar. Además, estas palabras de Jesús están en contradicción con lo que él mismo dice en (Mt 7,22) “No hemos profetizado en tu nombre, y no hemos expulsado muchos demonios… Yo les responderé: No os conozco de nada, apartaros de mí, malvados”.

La contradicción es aparente. El mensaje del Jesús no se puede meter en conceptos. La razón necesita crear opuestos para poder explicar la realidad. Sólo puede entender lo que es el frío en contraposición con lo que es el calor. Entenderá lo que es el color blanco, sólo cuando tenga la idea de negro. La luz sólo se puede comprender si tenemos en cuenta la oscuridad. Para poder afirmar algo como verdadero, tenemos que considerar lo opuesto como falso. En el orden espiritual, una formulación puede ser falsa y verdadera.

El que no está conmigo está contra mí, se refiere a que la pertenencia al Reino es una opción personal, no es lo natural, no viene dada por el ADN. Hay que hacer un verdadero esfuerzo por descubrirlo y entrar en él. Recordad las frases del evangelio: “El reino de los cielos padece violencia y solo los esforzados lo arrebatan”; y “estrecha y angosta es la senda que lleva a la vida y pocos dan con ella”. Para entrar en el reino es imprescindible un proceso. Hay que nacer de nuevo, y para ello es preciso morir a lo terreno. La pertenencia al Reino es responsabilidad de cada individuo, exige una actitud vital y positiva de cada uno.

En el orden del ser, ese mecanismo no funciona. En realidad las cosas simplemente son y punto. Las contradicciones que encontramos en el evangelio son consecuencia de esta necesidad de la razón de comprender. En el punto que nos ocupa, nadie tiene que estar contra nosotros ni nosotros tenemos que estar contra nadie. En el momento que diga que hay alguien a favor mío, estoy diciendo que hay alguien en contra. Esta es la trampa del lenguaje cuando lo aplicamos a las realidades eternas.

El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Quiere decir, que del Reino no se excluye a nadie. Todo el que busca el bien del hombre, está a favor del Reino, que predica Jesús. Solo queda fuera el egoísta que rechaza al hombre. La posesión diabólica era el paradigma de toda opresión. Expulsar demonios era el paradigma de toda liberación. En contra de todos los movimientos religiosos de la época, saduceos, fariseos, Qumrán, etc., Jesús anuncia un Dios que es amor y que no excluye a nadie, ni siquiera a los pecadores.

La pretensión de exclusividad, ha hecho polvolas mejores iniciativas religiosas de todos los tiempos. Considerar absoluta cualquier idea de Dios como si fuera definiti­va, es la mejor manera de entrar en el integrismo, fanatismo e intransigen­cia. Monopolizar a Dios, es negarlo. Poner límites a su amor es ridiculizarlo. Nuestra religión ha ido más lejos que ninguna otra en esa pretensión de verdades absolutas. Recordad: “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Fuera de la Iglesia hay salvación, y a veces, más que dentro de ella.

En un ocasión en que no los recibieron en Samaría, Santiago y Juan dicen a Jesús: ¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo para que les destruya. Jesús les reprendió, pero algunas traducciones añaden: no sabéis de qué espíritu sois. Seguimos sin enterarnos del espíritu de Jesús. Seguimos pretendiendo defender a Dios, sin darnos cuenta de que estamos defendiendo nuestros intereses más rastreros.No se trata simplemente de tolerar lo malo que hay en los otros. Se trata de apreciar todo lo que hay en los demás de bueno.

Entre el episodio de la primera lectura y el que nos narra el evangelio hay doce siglos de distancia, pero la actitud es idéntica. Desde que se escribió el evangelio hasta hoy, han pasado veinte siglos, y aún no nos hemos movido ni un milímetro. Seguimos esgrimiendo el “no es de los nuestros”. Todo aquel que se atreve a disentir, todo el que piense o actúe de modo diferente sigue excluido. Incluso arremetemos contra todo el que se atreve a pensar.

Tenemos que decirlo con toda claridad. Para los seres humanos ha sido mucho más nefasta la idolatría teísta que el ateísmo. Las mayores barbaridades de la historia se han cometido en nombre de dios. Es un ídolo el dios que hace diferencia entre buenos y malos. Es un ídolo el dios que depende de lo nosotros hagamos para estar de nuestra parte o en contra nuestra. Claro que ese dios nos tranquiliza, porque si él hace eso, está más que justificado que nosotros estemos a favor de los nuestros y en contra de los que no lo son.

El espíritu de Jesús va mucho más allá de lo que abarca el cristianismo oficial. Se ha acuñado una frase últimamente: “patrimonio de la humanidad”, que se podía aplicar a Jesús sin restricción alguna: Cristo no es de la Iglesia. En realidad, el mensaje de Jesús no se puede encerrar en ninguna iglesia o institución religiosa. Jesús intentó que todas las religiones, incluida la suya, descubriesen que el único objetivo de todas ellas es hacer seres cada vez más humanos. Cualquier religión que no tenga esa meta, es simplemente falsa.

Que en el evangelio de Mc, la causa de Jesús no coincida con la causa del grupo de los doce, es un toque de atención para los cristianos de todos los tiempos. Jesús no es monopolio de nadie. Todo el que está a favor del hombre está con él. Todo el que trabaja por la justicia, por la paz, por la libertad, es cristiano. Nada de lo que hace a los hombres más humanos debe ser ajeno a un seguidor de Jesús. Es inquietante que todas las grandes religiones monoteístas hayan sido y sigan siendo causa de las mayores divisiones y guerras.

Ha llegado el momento de cambiar los parámetros de pertenencia. Debemos olvidar si “tenemos papeles” de cristianos o de budistas o de mahometanos, y valorar si de verdad luchamos por el bien de todo ser humano. Los jóvenes de hoy van es esta dirección, por eso critican y se apartan de nuestra religión. No están de acuerdo con ese cristianismo formal que a nada nos obliga y que lo único que aporta son falsas seguridades. Por fortuna, todos pertenecemos a un mismo Dios, es decir, lo esencial de cada uno de nosotros es idéntico.

Meditación-contemplación

El que no está contra nosotros, está a favor nuestro.
Y aunque alguien se empeñe es estar en contra nuestra,
nosotros nunca debemos estar contra nadie.
Mi actitud no debe depender de la actitud el otro

Si mi verdadero ser consiste en lo que hay de Dios en mí,
Siempre será más lo que nos une, que lo que nos separa.
Buscar en todos los seres humanos esa realidad que no une,
Es la verdadera tarea de un seguidor de Jesús.

Si aún me cuesta aceptar al otro tal cual es,
es señal de que aún no he comprendido el evangelio.
Estoy esperando que cambie él para sentirme yo bien.
¿Puedo imaginarme que Dios hiciera conmigo lo mismo?

 

Fray Marcos

 

 

Urteko 26. igandea – 26 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

B (Markos 9,38-43.45.47-48)

Evangelio del 27/sept/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

ADISKIDEAK DIRA, ETA EZ ETSAIAK- SON AMIGOS, NO ADVERSARIOS

Bera bezala, Jainkoaren erreinuaren zerbitzuan, jendearen bizitza gizatarrago, duinago eta zoriontsuago eginez, bizi daitezen, asko saiatu da Jesus; halere, ikasleak ez dira iritsi Jesusi zein Espirituk eragiten dion ikustera; ez dira iritsi konturatzera premiarik handiena dutenentzat Jesusek duen maitasunaz eta haren bizitza gidatzen duen norabide sakonaz.

Markosen kontakizuna oso argitzailea da. Oso gogaikarri gertatu zaien gertakizun baten berri eman diote ikasleek Jesusi. Ezezagun bat ikusi dute «deabruak botatzen». Eta «Jesusen izenean» dihardu, eta Jesusen hari berean: modu gizatarrean eta bakean bizitzea eragozten dion gaitzetik jendea liberatzen ari da. Baina ikasleek ez dute gustukoa haren eginkizun liberatzaile hori. Ez zaie axola gizon hark sendatzen duen jendearen poza. Uste dute ezen jokabide hori eltze askotan burruntzalia sartu nahi izatea dela, eta errotik atera beharrekoa.

Jesusi agertu diote beren erreakzioa: «Eragotzi egin nahi izan diogu, zeren ez baita gutakoa». Arrotz hari ez zaio zilegi sendatzen jarraitzea, ez baita gure taldekoa. Bost axola zaie ikasleei jendearen osasuna, baizik taldearen izena dute gogoan. Monopolizatu egin nahi dute Jesusen egintza salbatzailea: inork ez du sendatu behar haren izenean, baldin eta taldeari atxikitzen ez bazaio.

Jesusek, ordea, gaitzetsi egin du ikasleen jarrera eta beste jarrera guztiz desberdin bati lotu zaio. Beste era batean dakusa Jesusek arazoa. Lehenengo gauza eta garrantzizkoena ez da talde txikia hazten joatea, baizik Jainkoaren salbazioa gizaki ororengana iristea, nahiz taldekide ez den jendearen bitartez izan: «gure aurka ez dena, gure alde ari da». Jesusen indar sendatzailea eta askatzailea munduan presente egiten ari den oro Jesusen taldearen alde ari da.

Jesusek uko egin dio ikasleen jarrera sektario eta baztertzaileari, beren izena eta handitzea soilik baitituzte gogoan, eta jarrera irekia eta barne-hartzailea hartu du, zeinen arabera lehenengo gauza gizakia askatzea baita, suntsitzaile eta zorionaren kontrako den orotatik askatzea. Horrek izan behar du beti Jesusen zinezko jarraitzaile guztiei eragin behar dien Espiritua.

Eliza katolikotik kanpo, kontaezin ahalako gizon-emakumeen multzoa ari da on egiten eta lanean, gizartea duinago egiteko, zuzenago eta askeago egiteko. Halakoengan bizirik da Jesusen Espiritua. Adiskidetzat eta aliatutzat hartu behar ditugu halakoak, eta ez etsaitzat, inoiz ere. Ez dihardute gure aurka, zeren gizakiaren alde ari baitira, Jesus bezala.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

26 Tiempo Ordinario – B (Marcos 9,38-43.45.47-48)
Evangelio del 27/sept/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

SON AMIGOS, NO ADVERSARIOS

A pesar de los esfuerzos de Jesús por enseñarles a vivir como él, al servicio del reino de Dios, haciendo la vida de las personas más humana, más digna y dichosa, los discípulos no terminan de entender el Espíritu que lo anima, su amor grande a los más necesitados y la orientación profunda de su vida.

El relato de Marcos es muy iluminador. Los discípulos informan a Jesús de un hecho que les ha molestado mucho. Han visto a un desconocido «expulsando demonios». Está actuando «en nombre de Jesús» y en su misma línea: se dedica a liberar a las personas del mal que les impide vivir de manera humana y en paz. Sin embargo, a los discípulos no les gusta su trabajo liberador. No piensan en la alegría de los que son curados por aquel hombre. Su actuación les parece una intrusión que hay que cortar.

Le exponen a Jesús su reacción: «Se lo hemos querido impedir porque no es de los nuestros». Aquel extraño no debe seguir curando porque no es miembro del grupo. No les preocupa la salud de la gente, sino su prestigio de grupo. Pretenden monopolizar la acción salvadora de Jesús: nadie debe curar en su nombre si no se adhiere al grupo.

Jesús reprueba la actitud de sus discípulos y se coloca en una lógica radicalmente diferente. Él ve las cosas de otra manera. Lo primero y más importante no es el crecimiento de aquel pequeño grupo, sino que la salvación de Dios llegue a todo ser humano, incluso por medio de personas que no pertenecen al grupo: «el que no está contra nosotros, está a favor nuestro». El que hace presente en el mundo la fuerza curadora y liberadora de Jesús está a favor de su grupo.

Jesús rechaza la postura sectaria y excluyente de sus discípulos que solo piensan en su prestigio y crecimiento, y adopta una actitud abierta e inclusiva donde lo primero es liberar al ser humano de aquello que lo destruye y hace desdichado. Este es el Espíritu que ha de animar siempre a sus verdaderos seguidores.

Fuera de la Iglesia católica, hay en el mundo un número incontable de hombres y mujeres que hacen el bien y viven trabajando por una humanidad más digna, más justa y más liberada. En ellos está vivo el Espíritu de Jesús. Hemos de sentirlos como amigos y aliados, nunca como adversarios. No están contra nosotros pues están a favor del ser humano, como estaba Jesús.