*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc. 9,38-43.45.47.48)

  • DOMINGO XXVI. T.O.-B- SEPT. 27 DE 2015

En el Evangelio de hoy, vemos como Jesús sigue como buen Maestro con sus discípulos. Les habla de tolerancia hacia fuera y de exigencia consigo mismo.

Jesús corrige una actitud arrogante y exclusivista de los discípulos; sin embargo, anima y aprecia cualquier gesto, por pequeño que sea, en favor de los que no son de sus seguidores. Esto contrasta con las palabras duras que tiene contra los que ponen tropiezos  o escándalos a los sencillos que creen… No hay que poner ningún tropiezo a la fe de los demás.

Ser capaces de percibir el Reino fuera de la Iglesia, en los que luchan incluso contra ella (¡qué difícil!). ¡Somos tan propensos a crear partidos y a excluir a los otros dentro de la Iglesia misma!

Muchas veces la Palabra de Dios, que es el tesoro de nuestra identidad cristiana, ha servido para ponernos por encima de los demás.

Se habla de la mano, el pie, el ojo, indicando toda la persona con sus posibilidades positivas y negativas. Que sepamos seguir el ejemplo de Jesús que usa las manos para bendecir, para acariciar, para servir, para ayudar a los demás a levantarse. Que sepamos andar en la paz, la justicia y la fraternidad. Que procuremos tener la mirada misericordiosa del propio Jesús.

Comprometerse con la causa de Jesús, no es para bromas, lleva a serias exigencias de coherencia. El Evangelio nos trae, por encima de todo, un mensaje de vida; puede, que algunas veces aparezca la cruz… pero la meta es la RESURRECCIÓN.

Con esta esperanza caminamos, apostamos y arriesgamos nuestra propia vida, con esa esperanza seguimos adelante, en medio de las dificultades y dolores de la vida, repartiendo el bálsamo de la paz, el amor, la justicia, la fraternidad y la esperanza, al ESTILO DE JESÚS.

  • ORAMOS
  • Jesús de Nazaret. Tú nos enseñas, a confiar en todo momento en tu Proyecto de Salvación, donde hay sitio para todas las personas, donde no se piden seguros ni papeleos.
    Un Proyecto de tu Reino que se va haciendo en silencio, día a día, donde las personas se quieran y se respeten.

Te damos gracias, por todo el bien que se hace cada día en el mundo  guiados por tu mismo Espíritu.
Haz, Jesús de Nazaret, que aprendamos a colaborar con todas las personas de buena voluntad que trabajan para el bien de los demás.

Que no nos rindamos ni nos dejemos vencer por el mal que existe en el mundo sino que sigamos valientes construyendo tu Reino de igualdad, justicia y paz con la fuerza de tu AMOR, a toda persona.

Que seamos  en la Iglesia no coto cerrado sino puertas abiertas recibiendo los frutos del Espíritu

Que sopla donde quiere y cuando quiere. Teniéndonos a nosotros como mediadores  para el bien. AMÉN. ZURIÑE

 

 

 

«ENCERRARME EN LA SECTA A LA QUE PERTENEZCO, ES IDOLATRÍA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

Mc 9, 38-48

El texto de hoy es continuación inmediata del que leímos el domingo pasado. Es Juan el que, sin hacer mucho caso a lo que acaba de decir Jesús, salta con una cuestión al margen de lo que se viene tratando. Este texto tiene un significado aún más profundo si recordamos que, es este mismo capítulo (Mc 9,14-29), justo antes del episodio que hemos leído el domingo pasado, se cuenta que los discípulos no pudieron expulsar un demonio.

Una vez más, Jesús tiene que corregir su afán de superioridad. Siguen empeñados en ser ellos los que controlen el naciente movimiento en torno a Jesús. Con el pretexto de celo, buscan afianzar privilegios. Seguramente se trata de un problema, planteado ya en la comunidad donde se escribe el evangelio. El resto de lo que hemos leído no es un discurso, sino una colección de dichos que pueden remontarse a Jesús.

No es de los nuestros. El texto griego dice: “porque no nos sigue a nosotros”. Este pequeño matiz podría abrirnos una perspectiva nueva en la interpretación. Solo pronunciar esta frase, supone alguna clase de exclusión y una falta de compresión del evangelio. Todo lo que nos hace diferentes como individuos es accidental y anecdótico. Unirnos a un grupo con la intención de ser superiores y más fuertes es una amplificación del ego.

Muchas veces me habéis oído hablar de las contradicciones del evangelio; pues hoy lo vemos con toda claridad. (Mt 12,30) dice exactamente lo contrario de lo que acabamos de oír a Mc: “El que no está con nosotros está en contra nuestra, y el que con nosotros no recoge, desparrama.” En Lc encontramos las dos fórmulas, (10,50) y (11,23); así que no hay manera de desempatar. Además, estas palabras de Jesús están en contradicción con lo que él mismo dice en (Mt 7,22) “No hemos profetizado en tu nombre, y no hemos expulsado muchos demonios… Yo les responderé: No os conozco de nada, apartaros de mí, malvados”.

La contradicción es aparente. El mensaje del Jesús no se puede meter en conceptos. La razón necesita crear opuestos para poder explicar la realidad. Sólo puede entender lo que es el frío en contraposición con lo que es el calor. Entenderá lo que es el color blanco, sólo cuando tenga la idea de negro. La luz sólo se puede comprender si tenemos en cuenta la oscuridad. Para poder afirmar algo como verdadero, tenemos que considerar lo opuesto como falso. En el orden espiritual, una formulación puede ser falsa y verdadera.

El que no está conmigo está contra mí, se refiere a que la pertenencia al Reino es una opción personal, no es lo natural, no viene dada por el ADN. Hay que hacer un verdadero esfuerzo por descubrirlo y entrar en él. Recordad las frases del evangelio: “El reino de los cielos padece violencia y solo los esforzados lo arrebatan”; y “estrecha y angosta es la senda que lleva a la vida y pocos dan con ella”. Para entrar en el reino es imprescindible un proceso. Hay que nacer de nuevo, y para ello es preciso morir a lo terreno. La pertenencia al Reino es responsabilidad de cada individuo, exige una actitud vital y positiva de cada uno.

En el orden del ser, ese mecanismo no funciona. En realidad las cosas simplemente son y punto. Las contradicciones que encontramos en el evangelio son consecuencia de esta necesidad de la razón de comprender. En el punto que nos ocupa, nadie tiene que estar contra nosotros ni nosotros tenemos que estar contra nadie. En el momento que diga que hay alguien a favor mío, estoy diciendo que hay alguien en contra. Esta es la trampa del lenguaje cuando lo aplicamos a las realidades eternas.

El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Quiere decir, que del Reino no se excluye a nadie. Todo el que busca el bien del hombre, está a favor del Reino, que predica Jesús. Solo queda fuera el egoísta que rechaza al hombre. La posesión diabólica era el paradigma de toda opresión. Expulsar demonios era el paradigma de toda liberación. En contra de todos los movimientos religiosos de la época, saduceos, fariseos, Qumrán, etc., Jesús anuncia un Dios que es amor y que no excluye a nadie, ni siquiera a los pecadores.

La pretensión de exclusividad, ha hecho polvolas mejores iniciativas religiosas de todos los tiempos. Considerar absoluta cualquier idea de Dios como si fuera definiti­va, es la mejor manera de entrar en el integrismo, fanatismo e intransigen­cia. Monopolizar a Dios, es negarlo. Poner límites a su amor es ridiculizarlo. Nuestra religión ha ido más lejos que ninguna otra en esa pretensión de verdades absolutas. Recordad: “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Fuera de la Iglesia hay salvación, y a veces, más que dentro de ella.

En un ocasión en que no los recibieron en Samaría, Santiago y Juan dicen a Jesús: ¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo para que les destruya. Jesús les reprendió, pero algunas traducciones añaden: no sabéis de qué espíritu sois. Seguimos sin enterarnos del espíritu de Jesús. Seguimos pretendiendo defender a Dios, sin darnos cuenta de que estamos defendiendo nuestros intereses más rastreros.No se trata simplemente de tolerar lo malo que hay en los otros. Se trata de apreciar todo lo que hay en los demás de bueno.

Entre el episodio de la primera lectura y el que nos narra el evangelio hay doce siglos de distancia, pero la actitud es idéntica. Desde que se escribió el evangelio hasta hoy, han pasado veinte siglos, y aún no nos hemos movido ni un milímetro. Seguimos esgrimiendo el “no es de los nuestros”. Todo aquel que se atreve a disentir, todo el que piense o actúe de modo diferente sigue excluido. Incluso arremetemos contra todo el que se atreve a pensar.

Tenemos que decirlo con toda claridad. Para los seres humanos ha sido mucho más nefasta la idolatría teísta que el ateísmo. Las mayores barbaridades de la historia se han cometido en nombre de dios. Es un ídolo el dios que hace diferencia entre buenos y malos. Es un ídolo el dios que depende de lo nosotros hagamos para estar de nuestra parte o en contra nuestra. Claro que ese dios nos tranquiliza, porque si él hace eso, está más que justificado que nosotros estemos a favor de los nuestros y en contra de los que no lo son.

El espíritu de Jesús va mucho más allá de lo que abarca el cristianismo oficial. Se ha acuñado una frase últimamente: “patrimonio de la humanidad”, que se podía aplicar a Jesús sin restricción alguna: Cristo no es de la Iglesia. En realidad, el mensaje de Jesús no se puede encerrar en ninguna iglesia o institución religiosa. Jesús intentó que todas las religiones, incluida la suya, descubriesen que el único objetivo de todas ellas es hacer seres cada vez más humanos. Cualquier religión que no tenga esa meta, es simplemente falsa.

Que en el evangelio de Mc, la causa de Jesús no coincida con la causa del grupo de los doce, es un toque de atención para los cristianos de todos los tiempos. Jesús no es monopolio de nadie. Todo el que está a favor del hombre está con él. Todo el que trabaja por la justicia, por la paz, por la libertad, es cristiano. Nada de lo que hace a los hombres más humanos debe ser ajeno a un seguidor de Jesús. Es inquietante que todas las grandes religiones monoteístas hayan sido y sigan siendo causa de las mayores divisiones y guerras.

Ha llegado el momento de cambiar los parámetros de pertenencia. Debemos olvidar si “tenemos papeles” de cristianos o de budistas o de mahometanos, y valorar si de verdad luchamos por el bien de todo ser humano. Los jóvenes de hoy van es esta dirección, por eso critican y se apartan de nuestra religión. No están de acuerdo con ese cristianismo formal que a nada nos obliga y que lo único que aporta son falsas seguridades. Por fortuna, todos pertenecemos a un mismo Dios, es decir, lo esencial de cada uno de nosotros es idéntico.

Meditación-contemplación

El que no está contra nosotros, está a favor nuestro.
Y aunque alguien se empeñe es estar en contra nuestra,
nosotros nunca debemos estar contra nadie.
Mi actitud no debe depender de la actitud el otro

Si mi verdadero ser consiste en lo que hay de Dios en mí,
Siempre será más lo que nos une, que lo que nos separa.
Buscar en todos los seres humanos esa realidad que no une,
Es la verdadera tarea de un seguidor de Jesús.

Si aún me cuesta aceptar al otro tal cual es,
es señal de que aún no he comprendido el evangelio.
Estoy esperando que cambie él para sentirme yo bien.
¿Puedo imaginarme que Dios hiciera conmigo lo mismo?

 

Fray Marcos

 

 

Urteko 26. igandea – 26 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

B (Markos 9,38-43.45.47-48)

Evangelio del 27/sept/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

ADISKIDEAK DIRA, ETA EZ ETSAIAK- SON AMIGOS, NO ADVERSARIOS

Bera bezala, Jainkoaren erreinuaren zerbitzuan, jendearen bizitza gizatarrago, duinago eta zoriontsuago eginez, bizi daitezen, asko saiatu da Jesus; halere, ikasleak ez dira iritsi Jesusi zein Espirituk eragiten dion ikustera; ez dira iritsi konturatzera premiarik handiena dutenentzat Jesusek duen maitasunaz eta haren bizitza gidatzen duen norabide sakonaz.

Markosen kontakizuna oso argitzailea da. Oso gogaikarri gertatu zaien gertakizun baten berri eman diote ikasleek Jesusi. Ezezagun bat ikusi dute «deabruak botatzen». Eta «Jesusen izenean» dihardu, eta Jesusen hari berean: modu gizatarrean eta bakean bizitzea eragozten dion gaitzetik jendea liberatzen ari da. Baina ikasleek ez dute gustukoa haren eginkizun liberatzaile hori. Ez zaie axola gizon hark sendatzen duen jendearen poza. Uste dute ezen jokabide hori eltze askotan burruntzalia sartu nahi izatea dela, eta errotik atera beharrekoa.

Jesusi agertu diote beren erreakzioa: «Eragotzi egin nahi izan diogu, zeren ez baita gutakoa». Arrotz hari ez zaio zilegi sendatzen jarraitzea, ez baita gure taldekoa. Bost axola zaie ikasleei jendearen osasuna, baizik taldearen izena dute gogoan. Monopolizatu egin nahi dute Jesusen egintza salbatzailea: inork ez du sendatu behar haren izenean, baldin eta taldeari atxikitzen ez bazaio.

Jesusek, ordea, gaitzetsi egin du ikasleen jarrera eta beste jarrera guztiz desberdin bati lotu zaio. Beste era batean dakusa Jesusek arazoa. Lehenengo gauza eta garrantzizkoena ez da talde txikia hazten joatea, baizik Jainkoaren salbazioa gizaki ororengana iristea, nahiz taldekide ez den jendearen bitartez izan: «gure aurka ez dena, gure alde ari da». Jesusen indar sendatzailea eta askatzailea munduan presente egiten ari den oro Jesusen taldearen alde ari da.

Jesusek uko egin dio ikasleen jarrera sektario eta baztertzaileari, beren izena eta handitzea soilik baitituzte gogoan, eta jarrera irekia eta barne-hartzailea hartu du, zeinen arabera lehenengo gauza gizakia askatzea baita, suntsitzaile eta zorionaren kontrako den orotatik askatzea. Horrek izan behar du beti Jesusen zinezko jarraitzaile guztiei eragin behar dien Espiritua.

Eliza katolikotik kanpo, kontaezin ahalako gizon-emakumeen multzoa ari da on egiten eta lanean, gizartea duinago egiteko, zuzenago eta askeago egiteko. Halakoengan bizirik da Jesusen Espiritua. Adiskidetzat eta aliatutzat hartu behar ditugu halakoak, eta ez etsaitzat, inoiz ere. Ez dihardute gure aurka, zeren gizakiaren alde ari baitira, Jesus bezala.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

26 Tiempo Ordinario – B (Marcos 9,38-43.45.47-48)
Evangelio del 27/sept/2015

por Coordinador Grupos de Jesús

SON AMIGOS, NO ADVERSARIOS

A pesar de los esfuerzos de Jesús por enseñarles a vivir como él, al servicio del reino de Dios, haciendo la vida de las personas más humana, más digna y dichosa, los discípulos no terminan de entender el Espíritu que lo anima, su amor grande a los más necesitados y la orientación profunda de su vida.

El relato de Marcos es muy iluminador. Los discípulos informan a Jesús de un hecho que les ha molestado mucho. Han visto a un desconocido «expulsando demonios». Está actuando «en nombre de Jesús» y en su misma línea: se dedica a liberar a las personas del mal que les impide vivir de manera humana y en paz. Sin embargo, a los discípulos no les gusta su trabajo liberador. No piensan en la alegría de los que son curados por aquel hombre. Su actuación les parece una intrusión que hay que cortar.

Le exponen a Jesús su reacción: «Se lo hemos querido impedir porque no es de los nuestros». Aquel extraño no debe seguir curando porque no es miembro del grupo. No les preocupa la salud de la gente, sino su prestigio de grupo. Pretenden monopolizar la acción salvadora de Jesús: nadie debe curar en su nombre si no se adhiere al grupo.

Jesús reprueba la actitud de sus discípulos y se coloca en una lógica radicalmente diferente. Él ve las cosas de otra manera. Lo primero y más importante no es el crecimiento de aquel pequeño grupo, sino que la salvación de Dios llegue a todo ser humano, incluso por medio de personas que no pertenecen al grupo: «el que no está contra nosotros, está a favor nuestro». El que hace presente en el mundo la fuerza curadora y liberadora de Jesús está a favor de su grupo.

Jesús rechaza la postura sectaria y excluyente de sus discípulos que solo piensan en su prestigio y crecimiento, y adopta una actitud abierta e inclusiva donde lo primero es liberar al ser humano de aquello que lo destruye y hace desdichado. Este es el Espíritu que ha de animar siempre a sus verdaderos seguidores.

Fuera de la Iglesia católica, hay en el mundo un número incontable de hombres y mujeres que hacen el bien y viven trabajando por una humanidad más digna, más justa y más liberada. En ellos está vivo el Espíritu de Jesús. Hemos de sentirlos como amigos y aliados, nunca como adversarios. No están contra nosotros pues están a favor del ser humano, como estaba Jesús.

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc. 9,30-37)

  • DOMINGO XXV. T.O. – B – SEPTIEMBRE 20

*           Jesús, dedicó tiempo, energías, amor y paciencia instruyendo a sus discípulos  ahora sin duda la Los tiene con nosotros también… Pero los discípulos no terminar de entender que el, el Mesías fuese a la pasión, muerte y Resurrección, ya que para ellos “Mesías”, era poder, triunfo. Además, Jesús los descubre en el camino  discutiendo y con paciencia  les pregunta: ¿De qué discutíais en el camino? Venían discutiendo sobre quien sería el más importante del grupo.
Los llama (vendrían en grupitos), se sienta y les transmite el principio básico de toda actuación creyente:
QUIEN QUIERA SER EL PRIMERO, QUE SEA EL  ÚLTIMO DE TODOS EL SERVIDOR”

Luego Jesús se acerca a un niño, lo coloca en medio de ellos, lo abraza con ternura y les inculca a los suyos: “EL QUE ACOGE A UN NIÑO COMO ÉSTE EN MI NOMBRE, ME ACOGE A MÍ”

La verdadera autoridad sólo encuentra sentido, si es servicio por los demás, nunca como prepotencia. A los ojos de Dios el primero es quién más y mejor sirve.

El Dios de Jesús no se muestra en los grandes sino en los débiles, no por la fuerza y el dominio. Es el Padre de los pequeños, insignificantes, marginados. Lo mejor que puede pasar al discípulo, a quienes queremos seguirle es apasionarse, apasionarnos por los necesitados y ayudarles al estilo de Jesús.

Los seguidores del Reino, aquí y ahora, debemos poner como objetivo prioritario en nuestras vidas el servicio a los demás y todo en gratuidad. Sin duda la cruz también estará presente, pero Jesús resucitado nos dará fuerza.

Ser cristiano sin duda es costoso, porque significa renunciar al poder y denunciar lo que va mal, toda injusticia, dar la cara por los que no tienen sitio en la sociedad.

Nos hace falta, hoy como ayer, coraje para vivir a contracorriente, si queremos de verdad permanecer en nuestro mundo como discípulos que siguen a un MAESTRO. Jesús fue una persona entregada totalmente al servicio de la humanidad.

La vida es un servicio. Es la única manera de multiplicar la vida.

La tarea está ahí por si queremos hacerla nuestra.

 

  • ORACIÓN

  • Jesús de Nazaret, dedicaste toda tu vida a enseñarnos el Amor del Padre:

Acogiste a los pecadores, a los enfermos, a los marginados; te sentabas con ellos a la mesa; les invitabas a servirse, ayudarse unos a otros, decías que esta era la religión que Dios quería.

Acoger a los desgraciados de este mundo.

A pesar de que descubrías que esto te iba a llevar a la muerte, pero con la Resurrección se aclararon las cosas.

*Jesús de Nazaret, sabemos que todos nosotros, igual que los primeros discípulos necesitamos tu paciencia y tus enseñanzas:

Por eso te agradecemos tu PALABRA que escuchamos.

El PAN DE LA EUCARISTÍA que nos alimenta.

Las comunidades, familias, grupos y personas que nos dan tus enseñanzas.

  • Te damos gracias por poder celebrar unidos tu presencia entre nosotros.
  • Ayúdanos a construir comunidad y unidos seguir construyendo tu REINO DE VIDA Y VERDAD. AMÉN. ZURIÑE

 

«SOLO EL SERVICIO POR AMOR ME LLEVA A LA PLENITUD», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE  ADULTA

Mc 9, 29-37

También hoy hemos saltado dos episodios en la lectura del evangelio: la transfiguración y la curación de un muchacho que los discípulos no pudieron curar. Pasamos al segundo anuncio de la Pasión. Tiene su lógica, porque el tema principal que leemos hoy es el mismo que leímos al final del domingo pasado y que no comentamos. Jesús atraviesa Galilea camino de Jerusalén, donde le espera la Cruz. El evangelio nos dice expresamente que quería pasar desapercibido, porque ahora está dedicado a la instrucción de sus discípulos. Esa nueva enseñanza tiene como centro la cruz. Trata de convencerles de que no ha venido a desplegar un mesianismo de poder sino de servicio a los demás, pero no lo consigue.

Este segundo anuncio de la pasión es prácticamente repetición del primero. No deja lugar a dudas sobre lo que Jesús quiere transmitir. Los discípulos siguen sin comprender, a pesar de que ya el domingo pasado nos decía que se lo explicaba “con toda claridad”. Si les daba miedo preguntar es porque algo intuían que no les gustaba. Esa indicación nos muestra que más que no comprender, es que no querían entender, porque la muerte ignominiosa de Jesús significaba el fin de sus pretensiones mesiánicas. Hasta que no llegue la experiencia pascual, seguirán sin entender la parte más original del mensaje.

¿De qué discutíais por el camino? Jesús quiere que saquen a la luz sus íntimos sentimientos, pero guardan silencio porque saben que no están de acuerdo con lo que Jesús viene enseñándoles. Entre ellos siguen en la dinámica de la búsqueda del dominio y del poder. Tenemos que recordar que en aquella cultura el rango de las personas se tomaba muy a pecho, y era la clave de todas las relaciones sociales.

Quien quiera ser el primero que sea el último y el servidor de todos”. Exactamente el mismo mensaje del domingo pasado. Y lo encontraremos una vez más en el episodio de la madre de los Zebedeos, pidiendo a Jesús los primeros puestos para sus hijos. No nos pide Jesús que no pretendamos ser más, al contrario, nos anima a ser el primero, pero por un camino muy distinto al que nosotros nos apuntamos. Debemos aspirar a ser todos, no sólo “primeros”, sino “únicos”. En esa posibilidad estriba la grandeza del ser humano. Pero esa grandeza está en nuestro verdadero ser, no en añadidos que nos distingan de los demás.

Dios no quiere que renunciemos a nada. A veces los cristianos hemos dado a los de fuera la impresión de que para ser Él grande, Dios nos quería empequeñecidos. Jesús dice: ¿Quieres ser el primero? Muy bien. ¡Ojalá todos estuvieran en esa dinámica! Pero no lo conseguirás machacando a los demás, sino poniéndote a su servicio. Cuanto más sirvas, más señor serás. Cuanto menos domines, mayor humanidad. La sabiduría me hará ver que el bien espiritual (el mío y el del otro) está por encima del material. Si me pongo en esta perspectiva nunca haré daño al otro buscando un interés egoísta a costa de los demás.

Acercando a un niño lo puso en medio… El chiquillo abrazado por Jesús, está muy lejos de ser una estampa bucólica. No es fácil descubrir su sentido y la conexión con lo que antecede. Para ello es precisa alguna aclaración. En tiempos de Jesús, los niños no gozaban de ninguna consideración; eran simples instrumentos de los mayores que lo utilizaban como pequeños esclavos. Por otra parte, la palabra griega “paidion” que emplea el texto es un diminutivo de “país”, que ya significa niño y también criado y esclavo. En algún códice lo pone con artículo determinado, que indicaría “el chiquillo”, no uno cualquiera. Sería, el pequeño esclavo, el botones o chico de los recados. El último en la escala de mandados.

Tampoco se trata de un niño pequeño digno de lástima sino de un muchacho que ya puede desenvolverse en la vida. En el contexto de la narración, sería el chico de los recados de la casa donde estaban o que el grupo tenía a su disposición. Aquí descubrimos la relación con el texto anterior. El niño estaría en la escala más baja de los que se dedican a servir.

El que acoge a un niño como éste, me acoge a mí. No se trata de manifestar cariño o protección al débil sino de identificarse con él.Al abrazarle, Jesús está manifestando que él y el muchacho forman una unidad, y que si quieren estar cerca de él, tienen que identificarse con el insignificante muchacho de los recados, es decir hacerse servidor de todos. Uno de los significados del verbo griego es preferir. Sería: el que prefiere ser como este niño me prefiere a mí. El que no cuenta, el utilizado por todos, pero sirve a los demás, ese es el que ha entendido el mensaje de Jesús y le sigue de verdad.

Y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Este paso es muy importante: acoger a Jesús es acoger al Padre. Identificarse con Jesús es identificarse con Dios. La esencia del mensaje de Jesús consiste en esta identificación. Repito, el mensaje no consiste en que debemos acoger y proteger a los débiles. Se trata de identificarnos con el más pequeño de los esclavos que sirven sin que se lo reconozcan ni le paguen por ello. Esa actitud es la que mantiene Jesús, reflejando la actitud de Dios para con todos.

Después de dos mil años seguimos sin enterarnos. Y además, como los discípulos, preferimos que no nos aclaren las cosas; porque intuimos que no iban a responder a nuestras expectativas. Ni como individuos ni como grupo (comunidad o Iglesia) hemos aceptado el mensaje del evangelio. La mayoría de nosotros seguimos luchando por el poder que nos permita utilizar a los demás en beneficio propio. Siguen siendo inmensa minoría los que ponen su vida al servicio de los demás y les ayudan a vivir sin esperar nada a cambio.

Hay dos maneras de servir: una es la del que voluntariamente se somete al poderoso para conseguir su favor y aprovechar de alguna manera su poderío. Esto no es servicio sino servidumbre, y lejos de hacer más humana a una persona la envilece. Esta actitud es muy criticada por Jesús. En torno a todo poder despótico pulula siempre una banda de aduladores que hacen posible el despotismo. La diaconía que se desarrolló en la primitiva Iglesia, significaba, en su acepción civil, “servir a la mesa”. En cristiano indicaba el servicio a los más necesitados, por lo que no tenían obligación de hacerlo. Este servicio es el que humaniza.

Si es la esencia del mensaje. ¿Por qué ha fracasado estrepitosamente? El domingo dijimos que no podía conocer a Jesús si no me conocía a mí mismo. Dando un paso más, decimos hoy que sin ese conocimiento, es imposible llegar a ser auténtico cristiano. Ahora bien, como llegar a conocerse a sí mismo es muy difícil, la iglesia trató de racionalizar el mensaje con razones externas. Resumiendo mucho, tal vez demasiado, podíamos resumirlo en dos: 1ª Es la voluntad de Dios. 2º Si lo cumples, Dios te premiará, si no lo cumples, te castigará.

A la 1ª hay que decir: esa pretensión es tan etérea y difusa que con la mayor facilidad se puede tergiversar y deteriorar sin que tengamos posibilidad de advertirlo. Por otra parte, ¿Quién me asegura que esas exigencias son la voluntad de Dios? La 2ª es aún más burda. Bastaría caer en la cuenta de que es la misma técnica que utilizamos los seres humanos para domesticar a los animales: palo y zanahoria. ¿Cómo hemos podido llegar a pensar que Dios nos tiene que tratar como animales para que alcancemos nuestra meta?

Hoy hemos superado la idea de un Dios antropomórfico con cualidades humanas y motivaciones exactamente iguales a las nuestras. Como no nos han conducido por el camino del conocimiento de nosotros mismos y el Dios que nos habían propuesto es absurdo, los cristianos nos hemos quedado con el “culo al aire”. Ni somos capaces de descubrir las exigencias del evangelio en lo hondo de nuestro propio ser, ni encontramos razones externas suficientes para que nos motiven. Hemos quedado en la inopia.

El que quiera ser primero que sea el último.

Debemos estar muy atentos a esta lección.
En la medida que sirva a los demás sin esperar nada a cambio,
en esa medida me estaré acercando al ideal cristiano.
…………….

Aunque sea muy frecuente entre nosotros,
el confiar en las obras para esperar una gloria mayor,
no deja de ser una visión raquítica de Dios
y una visión raquítica del ser humano.
…………

Si me doy a los demás hasta consumirme,
¿Dónde colocaré los adornos (la gloria) que pretendo alcanzar?
Si estoy pensando en mí mismo, cuando me doy al otro,
¿Qué clase de entrega estoy llevando a cabo?
…………

 

Fray Marcos

 

 

Urteko 25. igandea – 25 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

Urteko 25. igandea – B (Markos 9,30-37)

Evangelio del 20/09/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

BI JARRERA OSO JESUSENAK – DOS ACTITUDES MUY DE JESÚS

Jesusen taldea Galilean barna doa, Jerusalemera bidean. Modu isilean doaz, inor konturatu gabe. Bere ikasleak eskolatzeari ekin nahi dio Jesusek bete-betean. Joan-etorri handikoa da haien bihotzean grabatu nahi duena: bere bidea ez da aintzaren, arrakastaren eta boterearen bidea. Kontrakoa da: gurutzera darama eta ukatua izatera, nahiz piztueran amaituko den.

Ikasleei ez zaie buruan sartzen Jesus esaten ari zaiena. Beldurra ematen die hari galdetzeak berak. Ez dute pentsatu ere nahi gurutzean josia izan beharra. Ez dator hori haien planekin bat, ezta espero dutenarekin ere. Jesus buru-eskaintzaz eta gurutzeaz mintzo zaien bitartean, beren handinahiez mintzo dira haiek: zein izango da handiena taldean?, zein izango da buru?, zein ohoratuena?

Jesus «eseri da». Inoiz ere ahaztuko ez duten zerbait irakatsi nahi die. Hamabiei dei egin, bere egitekoari atxikienik dauden haiei, eta hurbiltzeko gonbita egin die, beragandik urrun samar ikusten baititu. Bere urratsei jarraitu eta bere antzeko izateko, oinarrizko bi jarduera ikasi beharra dute.

  • Lehen jarrera: «Lehenengo izan nahi duena, izan dadila guztietan azkena eta guztien zerbitzari». Jesusen ikasleak uko egin beharra die bai handinahiari, bai goi-mailari, bai ohoreari eta harrokeriari. Taldeko inork ez du jo behar gainerakoen gain egotera. Aitzitik, azken postua hartu behar du, botererik eta goi-mailarik ez dutenen mailan bizi behar du. Eta, horrela, Jesus bezalako izan: «guztien zerbitzari».
  • Bigarren jarrera: hain inportantea da, non keinu sinboliko bihozkoiaz argitzen baitie Jesusek. Haur bat jarri du Hamabien erdian, taldearen erdi-erdian, handinahiak hartuak diren gizon haiek ohoreez eta handikeriaz ahaztu eta begiak txikiengan, ahulengan, babes- eta zaintza-premiarik handiena behar dutenengan ezar ditzaten.
    Ondoren, haurra besarkatu eta diotse: «Hau bezalako haur bat nire izenean onartzen duenak, ni neu onartzen nau». «Txiki bat» onartzen duena, munduan denik «handiena», Jesus bera, onartzen ari da. Eta Jesus onartzen ari dena, hura bidali duen Aita onartzen ari da.

Txikiak eta babes gabeak onartzen ari den Eliza, Jainkoa nola onartu irakasten ari da. Aldiz, handikiei begira bizi den eta boteretsuekin bat egiten duen Eliza, Jesusek hots egin duen Jainkoaren Berri Ona nahasten eta gaiztotzen ari da.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

25 Tiempo Ordinario – B (Marcos 9,30-37)

Evangelio del 20/09/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

DOS ACTITUDES MUY DE JESÚS

El grupo de Jesús atraviesa Galilea, camino de Jerusalén. Lo hacen de manera reservada, sin que nadie se entere. Jesús quiere dedicarse enteramente a instruir a sus discípulos. Es muy importante lo que quiere grabar en sus corazones: su camino no es un camino de gloria, éxito y poder. Es lo contrario: conduce a la crucifixión y al rechazo, aunque terminará en resurrección.

A los discípulos no les entra en la cabeza lo que les dice Jesús. Les da miedo hasta preguntarle. No quieren pensar en la crucifixión. No entra en sus planes ni expectativas. Mientras Jesús les habla de entrega y de cruz, ellos hablan de sus ambiciones: ¿Quién será el más importante en el grupo? ¿Quién ocupará el puesto más elevado? ¿Quién recibirá más honores?

Jesús «se sienta». Quiere enseñarles algo que nunca han de olvidar. Llama a los Doce, los que están más estrechamente asociados a su misión y los invita a que se acerquen, pues los ve muy distanciados de él. Para seguir sus pasos y parecerse a él han de aprender dos actitudes fundamentales.

  • Primera actitud: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y servidor de todos». El discípulo de Jesús ha de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades. En su grupo nadie ha de pretender estar sobre los demás. Al contrario, ha de ocupar el último lugar, ponerse al nivel de quienes no tienen poder ni ostentan rango alguno. Y, desde ahí, ser como Jesús: «servidor de todos».
  • La segunda actitud es tan importante que Jesús la ilustra con un gesto simbólico entrañable. Pone a un niño en medio de los Doce, en el centro del grupo, para que aquellos hombres ambiciosos se olviden de honores y grandezas, y pongan sus ojos en los pequeños, los débiles, los más necesitados de defensa y cuidado.
    Luego, lo abraza y les dice: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí». Quien acoge a un «pequeño» está acogiendo al más «grande», a Jesús. Y quien acoge a Jesús está acogiendo al Padre que lo ha enviado.

Una Iglesia que acoge a los pequeños e indefensos está enseñando a acoger a Dios. Una Iglesia que mira hacia los grandes y se asocia con los poderosos de la tierra está pervirtiendo la Buena Noticia de Dios anunciada por Jesús.

José Antonio Pagola

 

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.8,27-35)

  • DOMINGO XXIV. T.O –B– Septiembre 13 de 2015.
  • El evangelio nos muestra un momento decisivo de la vida de Jesús; ha dado pruebas de Mesías en su actividad, su mensaje, sus milagros… especialmente en la multiplicación de los panes. Ahora en su camino hacia Jerusalén hace a sus discípulos dos preguntas, una:
    “¿QUIÉN DICE LA GENTE QUE SOY YO?

La respuesta que da la gente a esta pregunta es como si fuera un profeta al estilo de Juan el Bautista y otros. Se ve, que no han comprendido el mensaje de su vida, su actividad, en definitiva su identidad.  Jesús ha anunciado y realizado la Buena Noticia del Reino, pero sus acciones han sido mal interpretadas y no han suscitado la fe que esperaba. ¿Qué ha logrado hasta ahora? ¿Será que se ha equivocado de camino?  Le entran las dudas y la tentación. Por eso, necesita clarificarse y lanza la pregunta a sus “seguidores”: Y VOSOTROS ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO? Pedro, como portavoz del grupo, da una respuesta correcta: Tú eres el Mesías. Pero es curioso que Jesús les dice que lo mantengan en secreto ya que puede interpretarse mal. Y en el camino, les sigue instruyendo de lo que  le sucederá como Mesías, lo que le espera al “Hijo del hombre” Entregarse, hasta dar la vida. Y reprende duramente a Pedro que le quiere desviar de la voluntad divina.

*    La tentación de Pedro puede ser la nuestra. Nos cuesta entender, y aún más vivir, que el único camino cristiano es el que siguió Jesús. Y cuando no andamos por ese camino, ponemos tropiezos a la construcción del Reino. Los discípulos parece que aspiraban a triunfar. Y Jesús les habla de “Perder la vida” No se trata de negar la vida, sino de vivirla con sentido como “DON”, como entrega. Quien sigue a Jesús, vive totalmente para los demás. Es el Mensaje del Reino: LAS BIENAVENTURANZAS.

*    También hoy nos tenemos que hacer esas preguntas.

*    ¿Qué opina la gente acerca de Jesús?… ¿De los cristianos?… ¿De la Iglesia?…

No será que como sus discípulos, buscamos el triunfalismo, proyectos personales y no somos sal, luz…

¿Miramos el mundo, como Jesús, con ojos y sentimientos de misericordia, perdón, acercándonos a los olvidados, a los crucificados por la crisis?

  • Y hoy también dejemos que resuene su pregunta en nosotros, en la comunidad.
  • ¿QUIÉN DICES TÚ, VOSOTROS QUE SOY YO?…
    Después de nuestra respuesta, hagamos realidad, lo que de nuevo Jesús nos dice:
    ¡VEN! Y SÍGUEME

 

ORAMOS

Jesús de Nazaret, tanto a cada uno personalmente, como a toda la humanidad nos preguntas de nuevo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Por eso te pedimos que nos concedas la inquietud de conocerte más y más y de seguirte.

“Rumiando el evangelio”, creo descubrirte como:

*Una persona cercana: atento a todos. Sabes valorar el esfuerzo de los que se te acercan. Tienes entrañas de misericordia; sin miedo te acercas a los mal vistos y marginados, eres valiente.

Descubro que Tú sabes lo que quieres en tu vivir que es hacer la voluntad del Padre lo primero de todo.

Que sabes amar y sobre todo amar hasta el fin. Los marginados, la familia, los amigos.
Persona libre frente a las riquezas, la autoridad, las leyes injustas, el qué dirán.

Te veo alegre, a pesar del fracaso, del dolor y llena tu presencia de esperanza en el desánimo.

Veo que amas apasionadamente al ser humano y que lo amas no con palabras, sino con hechos y de verdad. Siempre perdonas, tienes compasión, sirves, te acercas, te entregas a los demás.

Eres el hombre-para-los-demás.

Vives centrado en el Padre, tu fe en El da la clave a tu personalidad.

Seguiría, Jesús de Nazaret… Pero, nos dices. “VEN, Y SÍGUEME”.

Comienzan en mí los “miedos”…

Por eso te pedimos, que no caigamos en la tentación, como Pedro, de buscar lo fácil y desechar cuando llega lo difícil, incluso tu Cruz.

Que quienes ya empezamos a conocerte, no nos cansemos de estar cada día más atentos a tu Palabra, para acogerla y llevarla a la práctica. AMÉN. ZURIÑE

«PARA SABER QUIÉN ES JESÚS, TENGO QUE SABER QUIÉN SOY YO», Mc 8, 27-35, Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Mc 8, 27-35

Nos hemos saltado la segunda multiplicación de los panes y la curación del ciego de Betsaida. El relato presenta a Jesús en la región de Cesarea de Filipo, que está río Jordán arriba, en las estribaciones del monte Hermón, donde nace. Este episodio  marca un antes y un después en el evangelio de Mc. Por una parte, Jesús comienza a proclamar un nuevo mensaje, el de la cruz. En esta enseñanza Jesús va a traspasar el límite de lo comprensible. Comienza también el “camino” hacia Jerusalén donde se consumará su obra.

Seguramente no es un relato histórico. No puedo imaginarme a Jesús preocupándose de lo que pensaban de él los demás. Toda su vida la empleó en descubrir su verdadera identidad; no es verosímil que esperase de los seguidores un conocimiento de su persona y menos aún un reconocimiento de lo que era. Sabía de sobra que no habían entendido nada.

La doble pregunta de Jesús parece suponer que esperaba una respuesta distinta. La realidad es que, a pesar de la rotunda respuesta de Pedro: “tú eres el Mesías”, la manera de entender ese mesianismo, estaba  lejos de la verdadera comprensión de Jesús. Pedro, como se manifestará más adelante, sigue en la dinámica de un Mesías terreno y glorioso. Para él es incomprensible un Mesías vencido y humillado hasta la aparente aniquilación total. A penas tres versículos después, Pedro increpa a Jesús por hablarles de la cruz.

El Hijo de hombre tiene que padecer mucho. “Hijo de hombre” significa, perteneciente a la raza humana, pero en plenitud. Por cierto, “este hombre” es el único titulo que se atribuye Jesús a sí mismo. “Tiene que” no alude a una necesidad metafísica o a una voluntad de Dios externa, sino a la exigencia del verdadero ser del hombre. “Padecer mucho” hace referencia no solo a la intensidad del dolor en un momento determinado (su muerte), sino a la multitud de sufrimientos que se van a extender durante el tiempo que le queda de vida.

Jesús proclama, con toda claridad, cual es el sentido de su misión como ser humano. Diametralmente opuesta a la que esperaban los judíos y la que también esperaban los discípulos de un Mesías. Nada de poder y dominio sobre los enemigos, sino todo los contrario, dejarse matar, antes de hacer daño a nadie. Pedro se ve obligado a decirle a Jesús lo que tiene que hacer, porque su postura equivocada le hace pensar que ni Dios puede estar de acuerdo con lo que acaba de proponer Jesús como itinerario de salvación.

Como Pedro habla en nombre de los apóstoles, Jesús responde de cara a los discípulos, para que todos se den por enterados del tremendo error que supone no aceptar el mesianismo de la entrega al servicio de los demás y de la cruz. Ese mensaje es irrenunciable. Pedro le propone exactamente lo mismo que le propuso Satanás en el desierto: el mesianismo del triunfo y del poder, por eso le llama Satanás. Claro que esa manera de pensar es la más humana que podríamos imaginar, pero no es la manera de pensar de Dios.

Lo que acaba de decir de sí mismo, lo explica ahora a la gente. “Si uno quiere venirse conmigo, que se niegue a sí mismo…” No es fácil aquilatar el verdadero significado de esta frase; sobre todo si tenemos en cuenta que el texto no dice negar, sino renegar de sí mismo. Aquí el ‘sí mismo’ hace referencia a nuestro falso yo, lo que creemos ser. El desapego del falso yo es imprescindible para poder entrar por el camino que Jesús propone.

“El que quiera salvar su vida la perderá…” No está claro el sentido de ‘psykhe’: no puede significar vida biológica, porque diría ‘bios’; tampoco significa alma porque los judíos no tenían el concepto de alma, propio de los griegos. No se trata de elegir entre dos vidas, sino buscar la plenitud de la vida en su totalidad. El que no es capaz de superar el yo y no dejar de preocuparse de su individualidad, malogra toda su existencia; pero el que superando el egoísmo, descubre su verdadero ser y actúa en consecuencia, dándose a los demás, dará pleno sentido a toda la vida y alcanzará su verdadera plenitud humana.

La inmensa mayoría de los cristianos seguimos en la postura de Pedro. La esencia del mensaje de Jesús sigue sin ser aceptada porque nos empeñamos en comprenderlo desde nuestra raquítica racionalidad. Ni el ADN ni los sentidos ni la razón podrán comprender nunca que el fin del individuo sea el fracaso absoluto. Por eso hemos hecho verdaderas filigranas intelectuales para terminar tergiversando el evangelio. Si creemos que lo importante es lo sensible, lo material, lo que me da seguridades egoístas, lo defenderemos con uñas y dientes y no dejaremos que lo que vale de veras cobre su importancia.

¿Quién es Jesús? La respuesta no puede ser la conclusión de un razonamiento discursivo. No servirán de nada ni filosofías ni sicologías ni teologías. Los análisis externos de lo que hizo y dijo no nos lleva a ninguna parte, porque no son comprensibles. Solo una vivencia interior que te haga descubrir dentro de ti lo que vivió Jesús, podrá llevarte al conocimiento de su persona. Jesús desplegó todas las posibilidades de ser que el hombre tiene. La clave de todo el mensaje de Jesús es esta: dejarse machacar es más humano que hacer daño a alguien; morir a manos de otro es más humano que matarle.

Debemos seguir preguntándonos quién es Jesús. Pero lo que nos debe interesar es un Jesús que encarna el ideal del ser humano querido por Dios, que nos puede descubrir quién es Dios y quien es el hombre. La pregunta que debo contestar es: ¿Qué significa, para mí, Jesús? Pero tendremos que dejar muy claro, que no se puede responder a esa pregunta si no nos preguntamos a la vez ¿Quién soy yo? Porque no se trata del conocimiento externo de una persona: Cuándo y cómo vivió, quienes son sus padres, en qué cultura se desarrolló, cuál era su entorno social y religioso. Ni siquiera se trata de conocer y aceptar su doctrina. Se trata de algo más profundo y vital: responder a la pregunta, con mi propia vida.

Dios no puede querer ninguna clase de sufrimiento. Dios quiere siempre el bien total del hombre. El hombre, como fruto de una larga evolución, es un ser complicado. La razón, recién llegada, se sustenta sobre una estructura biológica, fruto de 3.800 años de evolución. La razón no puede funcionar sin apoyarse en lo biológico, pero puede ir más allá de sus planteamientos. Aquí está el verdadero conflicto. Hay dos mecanismos que la han hecho posible el desarrollo biológico: Todo aquello que favorece la vida biológica y la seguridad del ser vivo, le produce placer el individuo lo buscará con ahínco. Todo aquello que deteriora su estructura física, le producirá dolor y el individuo huirá de ello por todos los medios.

Pero el hombre no puede tener como principal objetivo la seguridad biológica, sino lo específicamente humano. La razón puede dejarse llevar de las exigencias biológicas y ponerse a su servicio; puede utilizar toda su capacidad para buscar el placer o para huir del dolor. Pero el hombre, desde su vivencia interior, puede descubrir que su meta no es el gozo inmediato, sino alcanzar la plenitud humana, que le llevará más allá de lo que le ofrecen los sentidos y apetitos. Si la mente no cede a las exigencias de la parte inferior, y pretende imponer su criterio de buscar el bien superior, la biología reaccionará  produciendo dolor. Este dolor es el que Jesús propone como inevitable para alcanzar la plenitud.

La cruz, como símbolo de la entrega total, es la meta de la vida humana. La hora de la plenitud de Jesús fue la hora de la muerte en la cruz. Ahí consumó su carrera. Se identificó con Dios que es don total. Ya no necesita más glorificaciones ni exaltaciones; entre otras razones, porque no hay después, sino un eterno ser en Dios. Jesús vivió y predicó que lo específicamente humano, es consumirse en la entrega al bien del hombre concreto.

Hoy traigo una pena que todo lo inunda.
La imagen de un mundo inhumano que a todos golpea.
Una playa turca sí acepta la víctima limpia de una guerra sucia.

La nana del agua durmió para siempre al niño de Siria.
El ara de arena ofrece a los dioses la sangre inocente.
Y solo la espuma con gesto de madre, le abraza y le besa.

Un gendarme lo recoge en sus brazos como frágil joya.
Con gesto distante, respeta su sueño y lo deposita en la tierra firme.
Dejando a la vista la suma vergüenza de la raza humana.

También yo en la distancia que creo me ampara,
Soy culpable del drama infinito de tanta injusticia.
Mi terco egoísmo golpea siniestro a tanto inocente.

 

Fray Marcos

 

 

Urteko 24. igandea – 24 Tiempo O., José A. Pagola

B (Markos 8,27-35)

Evangelio del 13/09/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

JESUS KRISTO EZAGUTU – RECONOCER A JESÚS EL CRISTO

Gaurko pasarte hau erdigunea da eta funtsezkoa Markosen kontakizunean. Ikasleek denboralditxoa daramate jada Jesusekin bizitzen. Iritsia dute beren hautua argi eta garbi egiteko ordua. Zeinen jarraitzaile dira? Zer da Jesusengan aurkitu dutena? Zer atzeman dute haren bizitzan, haren mezuan, haren egitasmoan?

Harekin ibiltzen hasi diren momentutik, galde eta galde ari dira Jesusen nortasunaz. Hau da haren baitan sumatu duten gauzarik harrigarriena: hitz egitean nabari zaion aginpidea, gaixoak sendatzeko duen ahala, bekatariei Jainkoaren barkazioa eskaintzeko duen maitasuna. Nor da gizon hau, zeinengan hain presente eta hain hurbil sumatzen baitute Jainkoa, biziaren eta barkazioaren Adiskide bezala?

Harekin bizi izan ez den jendeagan mila zurrumurru dabil, baina bere ikasleen jarrera zaio axola Jesusi: «Eta zuek, nor naizela diozue?» Ez da aski haien artean iritzi desberdinak izatea, gutxi-asko zuzenak. Funtsezkoa da Jesusen arazoan bat egin dutenek haren baitako misterioa ezagut dezaten. Horrela ez bada, zeinek gordeko du bizirik haren mezua?, zer gertatuko zaio Jainkoaren erreinuaz hark duen egitasmoari?, zer izango da hark abian jarri nahi duen talde hartaz?

Ikasleentzat ere hil ala bizikoa da arazoa. Errotik doakie. Ezin jarraitu zaio Jesusi oharkabean eta kaskarin. Gero eta sakonkiago ezagutu beharra dute. Une hori arte bizi izan dituzten esperientziak bilduz, Pedrok erantzun dio guztien izenean: «Mesias zara zu».

Mugatua da, artean, Pedroren aitorpen hori. Ikasleek ez dute ezagutu, artean, Jesusek bere etsaien eskuz jasango duen gurutzeko heriotza. Ezin izan dute burutik pasatu ere Aitak Seme kutun bezala piztuko duela. Ez dute izan Jesusen baitan den guztia atzematea emango dien esperientziarik. Hurbiletik hari jarraituz bakarrik joango dira hura ezagutzen, gero eta fede handiagoz.

Kristauentzat ere hil ala bizikoa da Jesusen, Kristoren, misterioa gero eta sakonago ezagutu eta aitortzea. Elizak, Kristo ezagutzen ez badu, bere burua ere ez du ezagutuko. Kristo ezagutzen ez badu, ezin ezagutuko du bere egitekoaren eta bere eginkizunaren alderik funtsezkoena eta erabakitzaileena. Baina, Jesu Kristo ezagutu eta aitortzeko, ez da aski gure ahoa titulu kristologiko miresgarriez betetzea. Hari hurbiletik jarraitzea da beharrezkoa, eta haren lankide izatea egunez egun. Horra kristau-taldeetan eta elkarteetan eragin beharko genukeen zereginik nagusiena.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

24 Tiempo Ordinario

B (Marcos 8,27-35)

Evangelio del 13/09/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

RECONOCER A JESÚS EL CRISTO

El episodio ocupa un lugar central y decisivo en el relato de Marcos. Los discípulos llevan ya un tiempo conviviendo con Jesús. Ha llegado el momento en que se han de pronunciar con claridad. ¿A quién están siguiendo? ¿Qué es lo que descubren en Jesús? ¿Qué captan en su vida, su mensaje y su proyecto?

Desde que se han unido a él, viven interrogándose sobre su identidad. Lo que más les sorprende es la autoridad con que habla, la fuerza con que cura a los enfermos y el amor con que ofrece el perdón de Dios a los pecadores. ¿Quién es este hombre en quien sienten tan presente y tan cercano a Dios como Amigo de la vida y del perdón?

Entre la gente que no ha convivido con él se corren toda clase de rumores, pero a Jesús le interesa la posición de sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». No basta que entre ellos haya opiniones diferentes más o menos acertadas. Es fundamental que los que se han comprometido con su causa, reconozcan el misterio que se encierra en él. Si no es así, ¿quién mantendrá vivo su mensaje? ¿Qué será de su proyecto del reino de Dios? ¿En qué terminará aquel grupo que está tratando de poner en marcha?

Pero la cuestión es vital también para sus discípulos. Les afecta radicalmente. No es posible seguir a Jesús de manera inconsciente y ligera. Tienen que conocerlo cada vez con más hondura. Pedro, recogiendo las experiencias que han vivido junto a él hasta ese momento, le responde en nombre de todos: «Tú eres el Mesías».

La confesión de Pedro es todavía limitada. Los discípulos no conocen aún la crucifixión de Jesús a manos de sus adversarios. No pueden ni sospechar que será resucitado por el Padre como Hijo amado. No conocen experiencias que les permitan captar todo lo que se encierra en Jesús. Solo siguiéndolo de cerca, lo irán descubriendo con fe creciente.

Para los cristianos es vital reconocer y confesar cada vez con más hondura el misterio de Jesús el Cristo. Si ignora a Cristo, la Iglesia vive ignorándose a sí misma. Si no lo conoce, no puede conocer lo más esencial y decisivo de su tarea y misión. Pero, para conocer y confesar a Jesucristo, no basta llenar nuestra boca con títulos cristológicos admirables. Es necesario seguirlo de cerca y colaborar con él día a día. Esta es la principal tarea que hemos de promover en los grupos y comunidades cristianas.

José Antonio Pagola

 

 

ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.7,31-37)

  • DOMINGO XXIII. T.O. –B– SEPTIEMBRE 6 de 2015

Hoy el evangelio insiste en la capacidad de saber ESCUCHAR lo que Jesús nos dice a través de su Palabra y los acontecimientos de cada día.

El relato de la curación del sordomudo resalta la participación de los paganos (no creyentes) en el banquete de la salvación ofrecido por Jesús…

El sordomudo nos refleja bien la situación del paganismo en aquel tiempo (no creyentes ahora).

Sordo respecto a Dios e incapaz de alabarlo. Pero a su vez  de los que se dicen creyentes con la sordera y mudez de los letrados y fariseos…

(Sería bueno, pararnos aquí y ESCUCHAR lo que a cada uno nos va diciendo esta Palabra)…

El relato se fija más en los gestos de Jesús, y la Palabra salvadora es “EFFETÁ”. “ÁBRETE”.

El resultado es un hombre nuevo: abierto a la Palabra, libre para anunciar la Buena noticia y que habla sin dificultad ni miedo.

El proceso interior para nosotros creyentes se traduce muy bien por este “soltarse” del sordomudo.

Muchas veces no nos damos cuenta de lo atados que estamos… con ataduras de todo tipo:

Psicológicas, Bloqueos de relación con personas. Incapacidad para salir de nosotros mismos. Miedo al sufrimiento. Amor estrecho, calculador y… etc… Cada uno sabe lo que le “ata”.

Posible camino de cambio con la Luz de la ESCUCHA en Jesús y su Palabra:

Algún acontecimiento imprevisto, la lectura de algún libro, la conversación con alguna persona que nos lee por dentro, una luz en la oración… Y comienza a hacerse el cambio en nuestro interior.

La liberación va a depender del espíritu de verdad, de no escapar de la propia realidad y, con la disponibilidad de dejarse ayudar.

Los textos litúrgicos de hoy nos animan a una  participación consciente, libre y responsable en la misión de la Iglesia.

Dios es capaz de dar vista a los ciegos, de abrir los oídos del sordo, de abrir nuestros labios a una palabra alentadora hacia el otro. Dios es capaz de dar energía a nuestras vidas cansadas. Pero necesita nuestra fe y nuestra disponibilidad. Dios (aunque suene fuerte) necesita de nosotros para realizar su proyecto, su REINO.

En la Iglesia no hay otra autoridad que la del servicio, como Jesús.

Nos podemos preguntar:

¿Estamos dispuestos a aportar aquellas semillas del Reino que Dios ha plantado en nosotros?

Que sepamos hacer nuestros los criterios de Dios, abriendo nuestros oídos a sus Palabras y entonando con nuestra lengua su alabanza.

 

ORACIÓN

Jesús de Nazaret: Tú que has abierto los oídos de un sordo que además, apenas podía hablar, abre también  nuestros oídos y desata nuestra lengua para ESCUCHAR TU PALABRA en los lamentos del pobre y de los que sufren, de todo el que necesite ayuda de la necesidad que sea. Escucha, amistad, perdón, alegría, esperanza.

Y para proclamar unidos en comunidad y en familia: QUE TODO LO HAS HECHO BIEN.

Que tu grito “ABRETE” actúe con eficacia en cada uno de nosotros y seamos personas abiertas a tu Espíritu y a toda persona que lo necesite. AMÉN

 

SEGUIMOS REFLEXIONANDO

Jesús de Nazaret: ayúdanos a escucharte, a abrirnos a tus caminos, ahora que estamos comenzando eso que llamamos curso escolar, que orienta y configura en buena parte La vida social, familiar y eclesial… Es un momento propicio para replantear nuestras actividades, nuestro vivir y nuestra participación en la vida de la sociedad, de las comunidades ya existentes, de los nuevos grupos y la construcción del Reino de Dios. Hay muchas posibilidades de participación, en barrios, colegios, ancianos, Parroquias. Y cerca de las necesidades urgentes. En alguna podríamos encajar…

Isaías, en la 1ª lectura de este domingo nos anima a una participación consciente, libre y responsable en la misión de la Iglesia. Sus palabras son de estímulo y ánimo ante nuestras limitaciones. Dios es capaz de dar vista a los ciegos, abrir los oídos de los sordos, de abrir nuestros labios a una palabra alentadora a quien la necesite. Dios es capaz de dar energía a nuestras vidas cansadas. Una vez más descubrimos que Dios quiere necesitar de nosotros para realizar su proyecto, su REINO.
Jesús, nuestro hermano mayor, vivió dedicado en cuerpo y alma a la realización de ese proyecto del Padre que Él mismo llamó “EL REINO DE DIOS”.

¿En qué medida tomo parte activa en la vida social y eclesial? ”EFFETÁ”. “ÁBRETE”. ZURIÑE