por Fernando Armendáriz Arbizu
El fenómeno migratorio provoca controversias enconadas en los países receptores de la Unión Europea. Los gobiernos responden con políticas cada vez más restrictivas y en ocasiones con prácticas que vulneran derechos fundamentales y disposiciones legales de la propia U.E.
El apasionamiento con el que se discute los temas relativos a la emigración alejan de un acercamiento racional y, lo que es más peligroso, se hace desde afirmaciones erróneas cargadas de xenofobia que ignoran que los emigrantes y las emigrantes son personas titulares de derechos y obligaciones, aun más cuando procediendo de países europeos pertenecen a una misma comunidad regional.
Estas breves consideraciones no pretenden agotar el tema sino más bien partir de ellas para un debate abierto que se puede extender, siempre teniendo en cuenta que el marco en donde nos movemos es la consideración del respeto a los Derechos Humanos sin distinción de raza, religión o procedencia.
Las declaraciones del portavoz de la banca española (y antiguo subgobernador del Banco de España, por cierto) con motivo de las normas recién aprobadas por el gobierno sobre desahucios muestran que los banqueros españoles están perdiendo ya los niveles mínimos de responsabilidad, decencia y vergüenza.

ECLESALIA


La caridad no crea riqueza, solo pone parches a la pobreza