La función de la mezquita en el islam

Dolors Bramon  Profesora de estudios islámicos
El Periódico

 

La mezquita es fundamentalmente el lugar donde los musulmanes van a rezar. También se utiliza para otras funciones, como lugar de reunión, de enseñanza e incluso de descanso, pero no para ceremonias de circuncisiones, bodas o funerales. Su estructura suele ser rectangular para que los fieles puedan situarse en filas mirando hacia la alquibla, o sea, en dirección a La Meca, ciudad santa del islam. Esta alquibla, u orientación hacia el sur sureste en nuestra tierra, es indicada mediante una señal fija con una decoración especial –generalmente, en forma de hornacina en la pared– que recibe el nombre de mihrab. A veces es muy suntuosa, como puede verse aún en la que se conserva en la actual catedral de Córdoba, antes mezquita, como es sabido.

El conjunto consta también de un lugar con agua corriente para que los musulmanes hagan sus abluciones y recuperen así el estado de pureza ritual antes de entrar a orar y de una torre adosada o minarete desde donde hasta hace poco tiempo la voz de un muecín –preferentemente ciego para preservar la intimidad de las casas– invitaba a los creyentes a rezar momentos antes del inicio de cada oración. Últimamente, en los países islámicos, su canto en directo ha sido sustituido por una grabación difundida por medio de altavoces, mientras que en los países no musulmanes este llamamiento público es inexistente.

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Los papas, sucesores de Pedro

José María Díez Alegría, teólogo

 Fe adulta

Estamos reproduciendo varios fragmentos tomados de “Teología en serio y en broma”, en homenaje a José María Díez Alegría.
Está escrito hace treinta y cinco años, lo que nos permite asombrarnos de la lucidez y el sentido profético de este hombre.

LOS PAPAS, SUCESORES DE PEDRO

Los papas son sucesores de un primer papa que no existió. Esta afirmación, extraordinariamente paradójica, no es un juego de ingenio humorístico, sino muy probablemente una realidad histórica. Esto la carga mucho más de «humor». Es el humor de la realidad y, en último término, el humor de Yahve Dios.

Porque para mí (que creo en Jesús y permanezco consciente y voluntariamente en la iglesia católica romana, sostenido por mi fe en Jesús), no se trata de negar que el papa tenga un ministerio cualificado específico, referido a la universalidad de la iglesia. Ni de negar que les fieles debamos estar abiertos con gran amor y sincero respeto al servicio que ese ministerio pueda aportar a nuestra fe.

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BAUTIZADA

CARMEN ILABACA H., ccbilabaca@hotmail.com

CHILE.

ECLESALIA ECLESALIA, 29/07/10.-  “No tengas miedo de mirarlo a Él”, me dijeron una vez… y hasta hoy… lo sigo mirando y encantando.  ¡Y, aquí estoy firme en mi fe! No hay lugar a dudas, sigo a Jesús en mi corazón y en mi actuar… ¡y soy mujer!

Al igual que yo, muchas mujeres seguimos a Jesús solo con la estola de nuestro bautismo. “Fuiste bautizada en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… ¿y qué más quieres?”, me dijo una vez un sacerdote vestido de plomo con cuello romano. ¿Qué más quiero?, pero si yo quiero hacer lo que Jesús dijo: “Hagan esto en memoria mía”, pero cánones y decretos no me dejan porque soy mujer, como si fuera una impura de hoy, incapaz de tomar el cáliz.

Y así he ido diciendo lo que mi corazón y mi fe siente… y mientras más lo hago… más me empujan hacia fuera. Ya no me llaman a dar encuentros sobre Jesús en parroquias del sector… ya no participo en talleres o cursos parroquiales… y eso no me tiene triste. ¡Sí!, igual sigo su camino con las preferidas del Reino… la mujer pobre.

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LA CONCIENCIA DE JESÚS

 

José Arregui
FE ADULTA (Carta de otros años)
 

¿Qué conciencia tenía Jesús acerca de sí? Es decir, ¿quién pensaba que era? ¿Pensaba que era un profeta? ¿O el Hijo de Dios? ¿O el Mesías? ¿O el Hijo del hombre? ¿Qué pensaba Jesús de sí mismo, de su relación con Dios, de la misión encomendada por Dios?  

¿Pero acaso nos importa conocer la conciencia de Jesús? ¿Y a quién no le interesa saber acerca de alguien que nos quiere y a quien queremos? ¿Cómo no le va a interesar al discípulo saber de qué manera se situaba Jesús en relación con Dios y con la historia humana? Y no ciertamente por “saberlo”, sino para seguirle. Para aprender a vivir como él.  

Y lo fundamental para ello no es saber con seguridad lo que Jesús dijo acerca de sí, sino más bien conocer qué y cómo enseñó acerca del reino/reinado de Dios, cómo se comportó con los pecadores, qué actitud adoptó frente a las autoridades…  La “conciencia” que Jesús tenía de sí se manifiesta sobre todo en su “carisma” personal.

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La ley natural

José María Castillo, teólogo

REDES CRISTIANAS

En los comentarios, que hacen los visitantes de este blog, con frecuencia se recurre a la “ley natural”. Como es un asunto al que algunos le conceden notable importancia, me ha parecido que puede ayudar a los lectores aclarar algunas cuestiones relativas a esa ley.

Lo más elemental: en todos los manuales de filosofía y de ética (los que hablan de este tema), lo primero que se explica es que no es lo mismo la ley “natural” que la ley “positiva”. La ley “natural” (si es que existe) es la que está inscrita en la naturaleza del ser humano, de forma que todo ser humano, por el solo hecho de serlo, por eso lleva en sí la ley “natural”, como lleva en sí todo lo que es “natural” al ser humano, por ejemplo, respirar, tener hambre, sufrir, morir…

La ley “positiva” es la que brota, no de la “naturaleza” humana, sino de una “autoridad” (religiosa, civil, militar…). Si la autoridad es religiosa, en ese caso, la ley ya no se percibe por la “naturaleza”, sino por la “fe” (por la “creencia”). El acto religioso no es nunca (ni puede serlo) una “necesidad natural”, sino que es siempre una “creencia libre”. Si deja de ser libre, deja de ser meritorio y, por tanto, deja de ser religioso.

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Dónde está la verdadera crisis de la Iglesia

Leonardo Boff, teólogo

Koinonía 

La crisis de la pedofilia en la Iglesia romano-católica no es nada en comparación con la verdadera crisis, esta sí, estructural, crisis que concierne a su institucionalidad histórico-social. No me refiero a la Iglesia como comunidad de fieles. Ésta sigue viva a pesar de la crisis, organizándose de forma comunitaria, y no piramidal como la Iglesia de la Tradición.

La cuestión es: ¿que tipo de institución representa a esta comunidad de fe? ¿Cómo se organiza? Actualmente, ella aparece como desfasada de la cultura contemporánea y en fuerte contradicción con el sueño de Jesús, percibido por las comunidades que se acostumbraron a leer los evangelios en grupos y hacer así sus análisis.

Dicho de forma breve pero sin caricatura: la institución-Iglesia se sustenta sobre dos formas de poder: uno secular, organizativo, jurídico y jerárquico, heredado del Imperio Romano y otro espiritual, asentado sobre la teología política de San Agustín acerca de la Ciudad de Dios que él identifica con la institución-Iglesia.

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LAS RAÍCES DE JESÚS (y 2)

 FE ADULTA
JOSÉ ARREGUI 

¿Qué hay detrás de un nombre? 

Jesús (Josué/Yehoshua) significa "Yahvé ayuda" o "Yahvé ayude". Ese es su nombre, y eso es Jesús. Su nombre es ya toda una "cristología". En Jesús se nos muestra Dios como "ayuda": ¿hace falta más cristología? 

Jesús era un nombre muy común en su época. Josefo menciona en sus escritos unos veinte hombres llamados Josué o Jesús, y al menos 10 de ellos pertenecen a la época de Jesús de Nazaret. Tuvo un nombre muy común… También ahí podemos encontrar una lección. 

Miremos también a los nombres de sus familiares más próximos. Llevan, como él mismo, nombres que recuerdan a los patriarcas, el éxodo de Egipto y la entrada en la tierra prometida, y este hecho no es probablemente casual. Su padre se llamaba José, nombre de uno de los doce hijos de Jacob. Su madre era María (Miryam), nombre de la hermana de Moisés. Sus cuatro hermanos se llamaban Santiago (= Jacob), José, Simón (= Simeón) y Judas (= Judá). Todos estos nombres son reveladores de la atmósfera que respiraba Jesús entre los suyos.

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LAS RAÍCES DE JESÚS

 FE ADULTA
José Arregui

 

Nos preguntamos sobre el origen, la familia, la lengua, la formación, el estado civil… de Jesús. Constituyen parte de las "raíces" de Jesús. También Jesús tuvo raíces. Merecen nuestro interés y cariño: nos acercan a lo terreno, humilde, sencillo de Jesús. De Dios mismo. 

¿Y qué conocemos sobre el nacimiento, la infancia y la primera juventud de Jesús? Menos de lo que quisiéramos, pero más que lo que sabemos del nacimiento e infancia de la mayoría de los personajes famosos de la antigüedad en torno al Mediterráneo. 

En todo este tema sigo mucho a J.P. Meier, un exegeta moderado, para muchos demasiado; es, pues, muy "fiable".(Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico, Verbo Divino, 1998; cinco volúmenes).  

Marco cronológico 

Nacimiento. Jesús nació durante el reinado del emperador Augusto (37 a.C.-14 d.C.), como lo indica Lc 2,1. ¿En qué año? No hay forma de saberlo con certeza. Pero lo más probable es que haya nacido hacia el final del reinado de Herodes el Grande, que murió en el año 4 a.C.;  así lo sugerirían las historias (legendarias y simbólicas) de los magos y de la matanza de los inocentes (Mt 2,1-23), así como Lc 1,5 (En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote, llamado Zacarías…).

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LA IGLESIA DEL SILENCIO

FE ADULTA
Rafael Fernando Navarro
Blog de Rafael Fernando Navarro   

La Iglesia debería ser el ámbito de la palabra. En ella se funda, se consolida y se abre a la epifanía lúcida del mensaje de Jesús. Es palabra el vértigo de la fe, entrega amorosa la palabra, esperanza la palabra creadora. Todo se compendia en la palabra hecha humanidad, compañera y prójima, amor y preocupación, gozo y dolor al lado de cada ser en el tiempo, del hombre empujado y angustiado, libre y sorprendido, eternamente sorprendido, ante la grandeza del propio misterio y la ontológica pobreza de sí mismo. 

Durante gran parte del siglo XX, la Iglesia se sintió perseguida, prohibida la voz, la presencia y la gestualidad en los llamados países situados tras el telón de acero, la antigua URSS. Entonces se sentía víctima de una ordenación injusta, aplastada por un régimen totalitario, por un comunismo opresor erigido como baluarte del ateísmo activo. Era la llamada Iglesia del silencio.

La historia siguió su camino, cayó el muro de Berlín, se desmoronó el bloque de los pases soviéticos y cada cual retomó su quehacer. La Iglesia católica volvió a tener sus nuncios-embajadores. Polonia aportó un Papa genéticamente parido en la prohibición y la ortodoxia más exigente y la Iglesia sufrió un retroceso histórico cegando la apertura aportada por el Concilio Vaticano II.  

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LA ORACIÓN DE PETICIÓN

JOSÉ ARREGUI
ATRIO  

Queridos amigos: 

Imaginemos que viene a misa con nosotros una persona –¡son ya tantas!– totalmente ajena a nuestras creencias y prácticas religiosas; viene por simple curiosidad, simplemente a ver. ¿Qué pensaría? A menudo me hago esta pregunta: ¿qué pensaría o qué diría esa persona, escuchándonos en misa? 

Me parece, por ejemplo, que se extrañaría muchísimo al oír cómo hablamos de Dios y cómo le oramos. Me parece que diría entre sí: "¿Pero qué clase de Dios es éste? La iglesia llena de gente no cesa de pedirle: de pedirle piedad, de pedirle perdón, de pedirle salud, de pedirle pan, de pedirle paz, de pedirle por éste y aquél, y de pedirle y de rogarle que les escuche. ¿Quién será este Dios? No aparece por ningún lado, pero debe de ser sin duda algún señor enfurruñado, cuando se hace de rogar tanto para darles algo".  

Perdonadme, amigos, pero muchas veces me vienen a la mente pensamientos así, cuando me pongo a observar la retahíla de nuestras oraciones. Cuando oramos, la mayor parte del tiempo la pasamos pidiendo, y me cuesta creer que a Dios le agrade nuestro incesante pedir.

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