FE ADULTA
ELOY ROY
El Agua se parece a la Palabra de Dios, y el Aire, el soplo, el viento, se parecen al Espíritu de Dios. Pero, de todas las maravillas de la Naturaleza, la que mejor nos puede dar una pequeña idea de lo que es Dios, es ¡El SOL!
¿Qué sería nuestro planeta sin el Sol?… ¿Qué sería de la Tierra sin la Luz y sin el Calor del Sol?
Conocemos la respuesta. Eso nos da la pauta de lo que sería nuestro mundo si Dios no existiera para darle vida, alumbrándolo con su Luz misteriosa y calentándolo con su Calor divino.
Es muy interesante comparar a Dios con el Sol, porque, durante miles de años, muchísimos pueblos adoraron a Dios bajo la todopoderosa y muy hermosa figura del Sol. No eran estúpidos quienes lo hacían, porque el Sol fue siempre la imagen más bella que Dios nos pudo dar de sí mismo a través de las obras de su creación.
Por supuesto, el Sol no es más que una criatura de Dios, pero nos ayuda a imaginar un poco cómo podría ser el rostro glorioso del Dios que lo ha hecho. Incluso, nos puede ayudar bastante a captar aunque sea una brizna del misterio íntimo de Dios en la Santísima Trinidad.