Xavier Pikaza, teólogo
REDES CRISTIANAS
La discusión comenzó el mismo día del entierro (4-5 abril 2005), cuando aparecieron en la Plaza del Vaticano, de forma espontánea o dirigida por instituciones de poder, las pancartas del Santo Subito (Santo ya, inmediatamente). No fue canonizado “inmediatamente” (subito), como pedían las pancartas, pero casi. No he dudado de la santidad del papa Wojtyla, de su sacrificio y de su entrega al servicio de la Iglesia. Pero tengo mis dudas sobre la conveniencia “inmediata” de su beatificación, por dos razones básicas:
(a) Porque su figura sigue marcando una escisión en la Iglesia actual. Por eso, presento mis “reparos” sobre la conveniencia de beatificarle en este momento (cuando no se han curado las heridas que él pudo causar).
(b) Porque la forma de ratificar su santidad con un presunto milagro, que los cardenales de la comisión de canonizaciones ya han aprobado (curación de un caso de “parkinson”), me parece menos “evangélica”.