Religión Digital
No es, como debería ser, "bien vista entre la gente". Se siente atacada y acosada, pero a la vez toma posiciones agresivas y beligerantes.
Cuando se utiliza este calificativo para definir la postura actual de la Iglesia no hay que equivocarse: no se está hablando del conjunto de la Iglesia sino de la jerarquía, de sus seguidores y sus corifeos. El término búnker tiene resonancias bélicas y designa un reducto en el que alguien se encierra para defenderse de quienes buscan acabar con él pero es a la vez un lugar desde el que atacar con ventaja al enemigo. Las dos posturas definen a la Iglesia de hoy. Se siente -y así lo proclama- atacada y acosada pero a la vez toma posiciones agresivas y beligerantes.
Ambas actitudes parecen contradictorias pero distan mucho de serlo. Por una parte este grupo de católicos asustados y temerosos, se cierra porque se siente víctima de una sociedad -así la ven ellos- agnóstica, laicista, relativista. Por otra se tiene por poseedor de toda y la única verdad, lo que les lleva al adoctrinamiento, al proselitismo y al enfrentamiento, buscando por todos los medios imponer en la sociedad sus posiciones, todas marcadas con el cuño preconciliar.