MARÍA TERESA SÁNCHEZ CARMONA, teresa_sc@hotmail.com
ECLESALIA, 24/01/13.- Cuando parecía que los ánimos se habían serenado tras el revuelo que causó la aprobación del matrimonio homosexual por el Tribunal Constitucional, las incendiarias declaraciones de un obispo vuelven a abrir dolorosas heridas. Me preocupa el sempiterno debate sobre género, sexualidad, matrimonio y familia. Me preocupa y me duele por la dureza de las opiniones vertidas. Porque hay reacciones que – independientemente de qué las origina – traslucen una infinita falta de caridad y un rechazo hacia otras maneras de ser y sentir, fruto de una realidad plural y diversa. Este dolor se acentúa cuando la postura se justifica en nombre de un Dios cuyo atributo es el Amor, y su mandamiento principal el de “amar al prójimo como a uno mismo”. Leer más
Juan G. Bedoya es el responsable de información religiosa del diario El País. Político, intelectual, literato, periodista, Bedoya nos cuenta su visión acerca de la Iglesia española y vaticana, al tiempo que desmonta algunos mitos sobre clericales y anticlericales. “Zapatero hizo más concesiones a la Iglesia que el propio Franco”, asegura.
Los sucesivos escándalos relacionados con la economía, que desde hace unos años se vienen atribuyendo a la derecha política española como presunta responsable de tales escándalos, plantean a muchos ciudadanos una pregunta inevitable y desagradable.
A principios de diciembre el Comité permanente de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO) publicó un mensaje sobre la situación del país ante el empeoramiento de la situación en la región del este. Constatan cómo sigue el proyecto de balcanización, la explotación ilegal de los recursos naturales, la proliferación de milicias y de grupos armados. La situación no ha hecho más que empeorar, la guerra ha producido enormes daños (degradación de los derechos humanos, asesinatos, violaciones secuestros, reclutamiento de menores, destrucción y saqueo, desplazamientos masivos y forzados de poblaciones). La caída de la ciudad de Goma ha hundido a todos los congoleños en una profunda consternación. 

