Por José Comblin
La disolución progresiva de la cristiandad con sus estructuras sociales dio oportunidad al surgimiento de movimientos sectarios extremistas y permitió que conquistasen posiciones de poder impresionantes en la Iglesia. Aprovecharon el sentimiento de desolación de los nostálgicos de la cristiandad para ofrecerse como salvadores de la Iglesia. Pero entienden la salvación de la Iglesia como un movimiento fascista ultra disciplinado, totalmente manipulado por algunos líderes generalmente muy desequilibrados psicológicamente. La jerarquía está vacilando. Permitió que ocupasen un gran espacio en la visibilidad de la Iglesia , sobre todo gracias al pontificado de Juan Pablo II, papa bastante insensible a la democracia y muy inclinado a los movimientos autoritarios. En América Latina, esos movimientos son particularmente activos y políticamente muy importantes. He aquí algunos de estos movimientos nacidos en América Latina. Leer más

Magnífico y evangélico este pacto de las catacumbas de estos cerca de 40 obispos, liderados por Helder Cámara. Gestos como éstos se echan muy en falta en los pastores de hoy, tan preocupados por otras cosas…
A la atención de Fray Marcos.

El Foro Curas de Madrid ve con preocupación, dolor y rabia cómo más de cinco años después de que comenzara la crisis económica la situación que están viviendo muchas de las familias de nuestros barrios, gente de clase media y baja, es cada vez más angustiosa y desesperante al tiempo que salen a la luz un día tras otro casos de corrupción política y económica a gran escala, protagonizados con frecuencia por algunos de los que generaron la crisis o de los que se la están haciendo pagar a los más desfavorecidos de la sociedad, especuladores financieros, empresarios, gestores de lo público o banqueros, unidos por un mismo afán, el de ganar cuanto más dinero mejor pagando al Estado en impuestos lo menos posible.
Voy a echarle mucho de menos, ahora que se va. Y así le digo con el corazón «queda con Dios», hermano Benedicto, con Dios quede tu trabajo al servicio de la Iglesia, y que él te lo premie, pues nosotros premiamos poco (y quizá menos algunos de los que ahora te aplauden).