FE ADULTA
Pedro Miguel Lamet
“La verdad es un país sin caminos”. Esta frase de Krishnamurti puede ayudarnos a comprender que la verdad profunda está dentro de nosotros. Jesús de Nazaret dijo: “El reino de los cielos está dentro de vosotros”. No hay que buscarlo más lejos. Ya lo tenemos sin darnos cuenta, sin saberlo, puesto que la mente se encarga de rodearnos de pensamientos confundiéndonos sobre nuestro verdadero yo: ese silencio interior, ese “yo soy”, que toca lo infinito.
En este sentido algo está muy claro: Cuando la religión nos oprime, si nos hace infelices, si se convierte en una carga, no puede ser de Jesús. Todo lo demás es fanatismo, norma, guardería de adultos, cárcel con el sagrado nombre de Dios.
Decía el jesuita indio Tony de Mello: ‘Para los no creyentes, Jesús y el Padre que Él anuncia, tienen un fama pésima por culpa de lo que se predica en muchos púlpitos, y sobre todo por cómo se deforma su verdad en la vida por seguidores fanáticos o simplemente dormidos’. Y añadía: ‘El peligro está en que buscamos a Dios montados en un burro (el concepto), pero para entrar en la casa (la realidad de Dios) has de dejar el burro afuera”.