Ángel Oliver, Diario de Noticias, 21-10-2009
Como ablitero y, sobre todo, como creyente me da mucha pena que mi pueblo, Ablitas, sea noticia en los periódicos estos últimos días por una decisión que adopta el Sr. Obispo y que yo considero unilateral y con rebrotes de autoritarismo y nepotismo. Es más, me atrevería a decir que es anticomunitaria y antieclesial.
Porque prescindir, más todavía marginar y rechazar la colaboración de una persona que desde hace más de 20 años la viene prestando, generosa y desinteresadamente, entregando parte de su vida al servicio de la comunidad, seguro que no entra en los planes de Dios ni en los P. Conciliares del Vaticano II, ni en las comunidades de base de Navarra, ni por supuesto en la dinámica de la teología de la liberación, ni en persona alguna que sea capaz de reflexionar desde el Evangelio y enfrentarse a él con sinceridad y honradez. Ninguna persona que tenga sentido común.