Responder a la extorsión

Equipo Atrio, 08-Febrero-2010

ATRIO

 

Permitan los amigos de ATRIO que difundamos esta otra mirada sobre la situación de España, escrita pos Juan Torres López, catedrático de Economía aplicada, que, a nuestro parecer, pone el dedo la llaga. Desde luego, ni este escrito ni ATRIO son neutrales en su análisis crítico de la realidad. Quien esté en desacuerdo no debe reducirse a generalidades sino discutir los análisis concretos.

Los financieros, los bancos y las agencias de rating que trabajan para ellos provocaron una crisis gigantesca. Para poder ganar más dinero influyeron de mil modos sobre los gobiernos y consiguieron que éstos y los bancos centrales cambiaran las normas legales e hicieran la vista gorda ante la acumulación ingente de riesgo que soportaban para ampliar sin cesar sus beneficios. Impusieron un modo de producir y de repartir desequilibrado e irracional, alimentando una burbuja detrás de otra. Y terminaron por quebrar y descapitalizarse. Obligaron entonces a que los gobiernos intervinieran y pusieran a su disposición billones de euros. Gobiernos, como el español, que hasta entonces incluso habían tenido superávit presupuestarios tuvieron que endeudarse. Los financieros y los bancos, con el apoyo de las agencias de rating que trabajaban para ellos, suscribieron esa deuda en gran parte con el dinero que los propios gobiernos y bancos centrales les daban para salvarlos de la quiebra y para lograr que así refluyera el crédito, cuya carencia había provocado la paralización de la actividad económica, el cierre de miles de negocios y el desempleo.  

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Los nueve meses de Joxe Arregi (Borja Agirre)

Conocí a Munilla en un plató de televisión, hace unos años; el tema era la Iglesia y la homosexualidad. Tenía curiosidad por conocer la persona que defendería los argumentos oficiales de la Iglesia, tan indefendibles a mi parecer. En anteriores debates similares no se había presentado nadie, pese al trabajo y la insistencia de los periodistas. Después de todo, no es sencillo encontrar a alguien que comulgue con la ortodoxia vaticana, que represente a la Iglesia, y que se atreva a bajar de la cátedra de teología a un simple plató de televisión.       

Pensé que aparecería, como otras veces, algún cura confuso, medio engañado, que intentaría echar balones fuera durante el debate y salir airoso de la pelea, contentándose con un empate. Me equivoqué. Apareció el párroco de Zumarraga, de negro y con alzacuellos, quizá no muy lúcido en sus palabras pero con una energía extraordinaria. Se le veía muy cómodo en el debate, y parecía tocado por una fuerza superior que le empujaba a mostrar la evidencia de que la práctica homosexual es un mal social, uno de los más graves. El huracán terminó con el debate y se fue en su coche volando a Zumarraga.        

También he podido conocer a Joxe Arregi, en varias ocasiones. Le conocí en un seminario sobre víctimas del terrorismo, organizado por Alboan, donde Joxe intercambió unas palabras enormemente lúcidas y serenas, llenas de empatía y compasión, con la viuda de un concejal asesinado. He leído bastantes de sus textos, de una sinceridad, naturalidad y profundidad apabullante, textos de esos que escasean hoy en día. Joxe se esfuerza por hablar de Dios de una manera tierna, cercana. Habla con creyentes y no creyentes, transmite pasión y reconoce errores. He conocido también lo que él y otros compañeros franciscanos están haciendo en Arantzazu, comprometiéndose con la realidad social de su pueblo y con los más pobres, renovando la espiritualidad y sembrando semillas de oración con iniciativas como la Red Asís.        

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LOS RETOS DE LA TEOLOGÍA EN EL SIGLO XXI

ATRIO 

JOSÉ COMBLIN                                                             

Nuestro punto de partida será la distinción entre religión y evangelio. El cristianismo no es originalmente una religión y Jesús no fundó ninguna religión. Más tarde los cristianos fundaron la religión cristiana, creación humana y no divina.    

La religión es producto de la cultura humana. Hay una gran variedad de religiones, y todas tienen la misma estructura aunque muy diversas en su forma exterior. Todas tienen una mitología, un culto y una clase dedicada a su ejercicio. En eso la religión cristiana no es diferente de las demás. Ella también es creación humana, producto de diversas culturas. La religión es una realidad básica de la existencia humana. Plantea los problemas del sentido de la vida en esta tierra, el problema de los valores, el lugar del ser humano en el universo, y el problema de la salvación de este mundo de todos sus males.

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Más sobre Jesús Lezaun

El sábado 23 de enero, a las cuatro de la tarde, en San Miguel de Aralar, se cumplirá la voluntad de Jesús Lezaun de que sus cenizas reposen allá.

El domingo 24, a las doce del mediodía tendrá lugar en la parroquia de la Virgen del Río la Eucaristía en su memoria organizada por las comunidades de base y la coordinadora de curas. 

A continuación, incluimos algunos obituarios y testimonios que se han publicado estos días:

– José Mari Esparza: Lágrimas ateas por un cura

– Fede de los Ríos: Un cura que merecía la pena

– Iosu Moracho: El grito de Ezequiel

– Pedro Leoz y Juan del Barrio: Jesús Lezaun y la defensa del patrimonio navarro

– Andrés Osa: Jesus Lezaun: izar distiratsua

– Nafarroan: Ha muerto Jesús Lezaun, amigo y colaborador

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Jesús Lezáun – La superación de la violencia entre nosotros

http://www.noticiasdenavarra.com/2010/01/17/sociedad/la-superacion-de-la-violencia-entre-nosotros 

Este artículo fue enviado por Jesús Lezaun esta semana para su publicación, ahora ya a título póstumo

 

QUIERO hacer algunas reflexiones sobre un tema que siempre me ha inquietado mucho. A mí y a todos, creo. Quiero hablar del tema de la violencia. Si queremos de la violencia de ETA. Naturalmente, no sólo me inquieta el tema de ETA, sino también el tema de la violencia del Estado. Porque si hay algo violento entre nosotros son los estados, el nuestro en particular. Ellos están constituidos sobre la violencia y la ejercen como algo sacral. Incluso todas las gentes la dan por buena, hasta por necesaria. Para ello están constituidos por toda clase de instituciones, armas, ejércitos, policías y, si se quiere, hasta le apoya el clero. Sirva de ejemplo nuestra terrible guerra de 1936 con un millón de muertos. Entre nosotros ahora mismo la violencia del Estado es total y de todo género, desde luego política o sobre todo política. Y, como digo, todo el mundo la da por buena, sobre todo la Iglesia. Basta citar su silencio sobre todo, y especialmente sobre la referida guerra.

Pero ahora quiero hablar de la violencia de ETA. Ella también es variada, cruel y, sobre todo, inútil.

ETA debe desaparecer cuanto antes, hoy antes que mañana. Urge.

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Haití­: La continuada catástrofe de un pueblo

Carlos Iaquinandi Castro

 Alainet

Redes Cristianas

Faltaban pocos minutos para las cinco de la tarde cuando el suelo en Puerto Príncipe, capital haitiana, comenzó a sacudirse como una gigantesca alfombra. Edificios y endebles y precarias viviendas cayeron en medio de gritos y expresiones de angustia. Rápidamente se instaló el horror, el miedo, el desconcierto entre la población. El territorio más empobrecido y abandonado de América Latina, se convirtió en un gemido colectivo.

Una parte importante de sus casi diez millones de habitantes perdió sus pocas pertenencias. Al momento de redactar esta crónica, no se sabe cuantos miles de personas han muerto bajo los escombros o como consecuencia de diversas heridas. Todos los gobiernos, en especial los de los países desarrollados anuncian el envío de sus ayudas. Pero 24 horas después de la tragedia, los periodistas que intentaban cruzar la frontera de la isla desde la República Dominicana, relataban que los puestos permanecían cerrados y afirmaban que la capital, situada a solo 15 kms del epicentro del terremoto y sus réplicas permanecía aislada. La carencia de infraestructuras básicas dificultará y en algunos casos hará imposible que la ayuda más elemental llegue a quienes lo necesitan.

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2010: Al salir de la crisis

José María Castillo, teólogo

Redes Cristianas

 Se nos dice que este año empezamos a salir de la crisis. Y nadie que duda que eso es importante. Pero, más importante que salir de la crisis, es aprender de esta situación las lecciones que tendríamos que aprender. De lo mucho que podemos (y debemos) aprender, propongo tres cosas que, a mi juicio, deben ser determinantes en en los próximos años.1. Dar más importancia al papel y a la intervención del Estado. Porque, si algo ha dejado claro esta crisis, es que hay situaciones, en la vida de los pueblos y de la sociedad, de las que no se sale como no sea a base de una intervención eficaz de los poderes del Estado.

En la crisis nos metieron sobre todo las instituciones privadas, especialmente las instituciones financieras. Es más, si eso ocurrió es porque la intervención del Estado no fue eficaz para evitar el desastre. Y si estamos saliendo es porque el Estado se está empleando a fondo, con más o menos acierto. Pero el hecho que, lo mismo en Estados Unidos que en la Unión Europea, si estamos saliendo de la crisis, es porque los Estados están tomando medidas eficaces. Por supuesto, las instituciones privadas son más eficaces que las estatales para determinados asuntos.
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Cambio climático: rumbo al desastre (Leonardo Boff)

No me vienen otras palabras al asistir al melancólico desenlace de la COP-15 sobre el cambio climático en Copenhague. La humanidad ha penetrado en una zona de tiniebla y de horror. Estamos yendo hacia el desastre. Años de preparación, diez días de discusión, la presencia de los principales líderes políticos del mundo… no fueron suficientes para despejar la tiniebla mediante un acuerdo consensuado de reducción de gases de efecto invernadero que impidiera llegar a los dos grados Celsius. Sobrepasado ese nivel y rozando los tres grados, el clima ya no será controlable, y quedaríamos entregados a la lógica del caos destructivo, amenazando la biodiversidad y diezmando millones y millones de personas. 

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Navidad, la ilusión perdida

ATRIO

29-Diciembre-2009    José Mª Castillo

 Desde niños nos han acostumbrado a celebrar la Navidad como una fiesta de luces, regalos, comidas abundantes de familias, amigos y empresas, fiesta de posibles excesos y, en todo caso, la ocasión del año para encontrarse, escribirse y desearse lo mejor de lo mejor. Sin duda, las palabras “felicidad”, “felicitación”, “felices” son las que más se repiten en estos días. La ocasión lo merece, decimos los cristianos. Porque es motivo de gozo y alegría lo que recordamos: el nacimiento de Cristo, cantado por ángeles del cielo y adorado por reyes de la tierra. ¡Cualquier cosa!

Y, sin embargo, como bien dijo, hace unos años, el conocido escritor italiano Ernesto Balducci, “la Navidad es, para el que llega al fondo de las cosas, una fiesta severa, una fiesta muy dura, como el Viernes Santo, de forma que sólo el que comprende esto puede abrirse a la alegría frágil, simple, familiar, de convivencia y amistad, sabiendo sin embargo que no debe engañarse con fábulas. Los tiempos que corren son severos. Y dichosos los que tienen la fuerza de escoger, en contraste con la cultura del poder, la grande, infinita, eterna cultura del amor, cuyo misterio es el mismo misterio de Dios”.

 

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Quiero celebrar la Navidad

JOSÉ ARREGUI

No sé si has puesto ya un Belén en tu casa, no sé si esperas que un ángel te visite, que una estrella te guíe, que un niño te bendiga. No sé si estos días te alegran o te entristecen. Sé muy bien que todo es inseguro y ambiguo, también en Navidad, más en Navidad. Pero déjame que te diga con toda sencillez: yo quiero celebrar la Navidad de Jesús.

Yo sé que no se conoce el día en que nació Jesús. No tenemos ninguna razón para pensar que fuera un 25 de Diciembre, pero ése es el día en que el sol vuelve a ascender, la noche empieza a decrecer, el día vuelve a crecer. Y tuvieron razón los celtas y los romanos y todas las viejas culturas para festejar en ese día el sol, el día, la vida. Y tuvieron razón los cristianos para celebrar en ese día el nacimiento de Jesús, pues él les alumbraba el día y les calentaba la vida. Es verdad, sin embargo, que cuando el sol asciende en el Norte desciende en el Sur, y que cuanto más crece el día en el Norte más crece la noche en el Sur, y a uno le asalta la terrible pregunta de si no habremos construido milenariamente un cristianismo desde el Norte y para el Norte o incluso contra el Sur… Pero quiero celebrar la Navidad y dejar que un niño en un pesebre transforme los puntos cardinales de mi geografía y de mi religión.

Yo sé que Jesús, muy probablemente, no nació en Belén, sino en Nazaret, pero ¡qué importa!, yo llamo "Belén" ("Casa del pan" o "Casa del Dios pan") a ese pesebre bendito y a todos los pobres pesebres donde sigue naciendo Jesús, y quiero que mis labios se relaman cuando pronuncian "Belén", "Betlehem", como le sucedía al hermano Francisco en la Nochebuena de Greccio, y que las palabras vuelvan a ser milagrosas y nuevas.

 

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