Maciel o Arrupe. Fracaso del modelo fundamentalista católico

La Vanguardia

Oriol Domingo
Periodista
  

1. El otrora superbendecido Marcial Maciel, superior de los Legionarios de Cristo, es hoy el rostro más relevante del escándalo pederasta que sufre la Iglesia católica. El teólogo José Sols Lucia, director de la cátedra de Ética y Pensamiento Cristiano del IQS, lo contrapone a Pedro Arrupe, superior que fue de la Compañía de Jesús. Lo explica en el artículo "Una Iglesia mejor es posible" (La Vanguardia, 1 de junio).

2. Puntualización. No se trata de contraponer unas formas conservadora o progresista de entender y vivir el Evangelio de Jesús. Es algo mucho más complejo, radical y situado en las profundidades del ser humano y del ser cristiano.

3. La hecatombe de Maciel es el fracaso del modelo fundamentalista católico que él representa. ¿Características de este modelo? Dogmatismo doctrinal. Pietismo exacerbado. Rigorismo (aparente) en moral. Exaltación de formas superficiales y externas (sotanas, alzacuellos en los curas…). Papismo irracional. Lenguaje agresivo. Defensa aguerrida de la cristiandad consistente en agarrarse al poder político para imponer la fe.

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Canción triste para conjurar a un ejército loco

El Farolito
Diario Noticias

Por una parte parece increíble. El Ejército israelí ataca militarmente (en aguas internacionales) a una flotilla de barcos que transportaban ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Un asalto nocturno, con abordaje de tropas de élite especializadas en este tipo de operaciones desde helicópteros, haciendo uso de fuego real y causando no sé cuántos muertos (cuando escribo esto hablaban de entre 9 y 20) y decenas de heridos. Todos civiles. Gente desarmada (perdón, armada de sillas de plástico y palos), que forma parte de grupos solidarios y ONG. Por una parte parece increíble, claro, pero por otra no. Siento decirlo. Por otra, no resulta en absoluto difícil de creer. La cantidad de abusos y ataques desproporcionados y criminales que el Ejército israelí ha llevado a cabo contra Palestina en los últimos años y décadas es atroz. Repito: es atroz. Una vez más: atroz. No quieren la paz. A ningún otro país, a ningún otro ejército de ningún otro Estado se le consentiría una cosa así. ¿Y quién lo consiente? En primer lugar, EEUU, naturalmente, que es quien está o no está dispuesto a consentir según qué cosas. Y tras él toda la comunidad internacional que habitualmente se limita a fruncir el ceño durante unos minutos ante los repetidos crímenes y transgresiones de la legalidad internacional por parte de este pequeño y artificial país armado hasta los dientes. Si no quieren la paz, ¿qué quieren? ¿Ése es el dulce hogar de los buenos judíos, la patria soñada? ¿Qué clase de Estado es uno que se sirve del terrorismo y la brutalidad más extrema? ¿Cuál es su ley, en qué principios se basa? Ahí están, ya ven, solos frente al mundo sin que parezca importarles demasiado. Orgullosos y ajenos al resto de la humanidad. ¿Qué va a hacer EEUU? Ya es la hora, más que pasada, de que la ONU sancione tanta prepotencia, tanta crueldad y tanta impunidad. Lamentablemente, parece que tampoco esta vez se atreverán. Eso me temo. De todas formas, echo de menos la voz de los judíos del mundo. De los judíos supuestamente civilizados, solidarios, progresistas y justos. ¿Dónde están? ¿Por qué no dicen algo?

Esto es Israel

Redacción de Atrio

El asesinato por parte de Israel de 19 inocentes con otros 60 heridos más debe tener las máximas consecuencias

La impunidad de Israel es una amenaza para todos

Incluso para ojos que están dolidos de ser testigos del sufrimiento humano hay algo chocante, algo imposible, en el hecho de ver a soldados israelíes, armados y con máscaras antigas descolgándose con cuerdas sobre la cubierta de un barco de ayuda repleto de civiles  — periodistas, parlamentarios, activistas de derechos humanos, madres, médicos  — navegando hacia Gaza para romper el inhumano bloqueo que mantiene a un millón y medio de personas entre la vida y la muerte.

En el Mavi Marmara, que transportaba 10.000 toneladas de ayuda humanitaria, ondeaban una bandera blanca: un símbolo universal de no violencia. También ondeaba una bandera turca, en aguas internacionales, que le otorgaba un estatuto como extensión soberana de Turquía. A pesar de todo, Israel atacó. ¿Para qué lucha Israel? ¿Por su existencia o por la continuación de un régimen de castigo colectivo calculado para destruir a los palestinos? ¿O bien son ambas cosas lo mismo? 19 muertos y 60 heridos. ¿Quién dio la orden? ¿Reaccionará la OTAN ante el ataque a unos de sus miembros?

 

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10 Consejos para militantes de izquierdas

Redacción de Atrio, 27-Mayo-2010

Este texto de Frei Betto es del año 2003. Lo publicó en 2004 la Revista “Misión Joven” del Centro de Pastoral Juvenil de los Salesianos… Nos lo ha enviado un “atriero” y sirve como declaración de identidad de muchos los que tomamos ATRIO como una comunidad de buscadores de alternativas al sistema económico social y a los sistemas religiosos-clericales.

1. Mantenga viva la indignación

Verifique periódicamente si Vd. es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre día y noche. La izquierda lo enfrenta como una aberración que debe ser erradicada.

Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus socialdemócrata, cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda, y en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.

2. La cabeza piensa donde los pies pisanNo se puede ser de izquierdas sin “ensuciar” los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y victorias. Teoría sin práctica es hacer el juego a la derecha.
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De las casas llenas a los templos vací­os

por josé Mª castillo, Teólogo y escritor –
DIARIO DE NOTICIAS

Es sabido que en la Iglesia primitiva no había templos. Los cristianos se reunían en las casas, ya que la casa era la estructura base del cristianismo primitivo. Es decir, la Iglesia era la institución que aglutinaba a las iglesias domésticas (R. Aguirre). Esta situación duró hasta el s. IV, cuando (a partir de Constantino) se construyeron los primeros templos cristianos. Fue el concilio de Laodicea (del 360 al 370) el que prohibió la celebración de las eucaristías domésticas. Hasta entonces, o sea durante tres siglos, la Iglesia no tuvo templos, es decir, no tuvo espacios sagrados. Porque lo sagrado, para la Iglesia de aquellos tiempos, no estaba en determinados edificios o locales concretos, sino que lo sagrado eran las personas. Vale la pena explicar esto y sacar las debidas consecuencias.

Por lo que cuentan los evangelios, Jesús no levantó ningún templo o capilla. Ni organizó un centro de espiritualidad o una casa de retiros. Jesús fue un laico que vivió laicamente como un profeta itinerante. Un profeta además que, como sabemos, tuvo serios conflictos con el templo de Jerusalén y sus sacerdotes. Hasta que aquello terminó trágicamente en la Pasión y en la cruz. Después de la Resurrección y de Pentecostés, el libro de los Hechos cuenta que, cuando mataron al primer mártir, Esteban, éste, precisamente cuando lo iban a matar, dijo que "el Altísimo no habita en edificios construidos por hombres" (Hech 7, 48). Y, lo que es más importante, San Pablo afirma con toda claridad que la morada propia de Dios no está construida por manos de hombres (2 Cor 5, 1). Es más, la carta a los hebreos dice de forma terminante que el templo "no hecho por manos de hombres" se instaura a partir de Cristo (Heb 9, 11).

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Lo más urgente: una ”religiosidad alternativa”

José María Castillo, teólogo 
Redes Cristianas

La crisis mundial de la economía, que está golpeando con especial crueldad a los países más débiles, y sobre todo a los más debiles en esos países, se está ensañando con muchos de nosotros, sobre todo con los inmigrantes, los parados, las personas dependientes… ¿Qué están haciendo las religiones en esta situación? ¿Qué está haciendo nuestra Iglesia?

No es éste el momento de echarnos en cara culpas y responsabilidades. Es la hora de buscar soluciones. Y mi propuesta es muy clara, aunque entiendo que no será fácil de llevarla a la práctica, al menos de inmediato, a corto plazo. Pero, aun a sabiendas de la dificultad que entraña, lo quiero decir con toda claridad y con toda firmeza. ¿De qué se trata?

Tenemos que buscar y poner en práctica un “modelo alternativo de religiosidad”. Lo he dicho ya muchas veces y no me canso de repetirlo. Nuestra Iglesia padece una hipertrofia de prácticas religiosas y una atrofia de convicciones evangélicas. En las parroquias, en las iglesias y conventos, por lo general, se siguen cuidando con esmero las prácticas sacramentales, al tiempo que no se cuidan con el mismo esmero las personas que peor lo están pasando en esta dramática situación.

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Europa hinca la rodilla

Redacción de Atrio,
15-Mayo-2010

La semana que concluye ha sido verdaderamente trágica para España y para Europa. Y tal vez es el principio. Y acabó ayer con una fortísima bajada de la bolsa y del euro. Los voraces financieros dicen ahora no estar satisfechos, porque disminuyendo el déficit no se recupera la economía. ¿Hay quien lo entienda? Traemos hoy la opinión de un Catedrático de Economía en Sevilla. Con él, otros economistas se reúnen en el foro de la Fundación Sistema. El problema no es sólo de España sino de toda Europa. Seguimos debatiendo… ¡sin enfadarnos!

 Zapatero hinca la rodilla 

   Por Juan Torres López. Economista. 13-5-2010 En su foro Ganas de Escribir.-      El paquete de medidas que hoy ha propuesto el presidente Zapatero en el Parlamento es un paso más y ya bien evidente de la extorsión a la que se enfrenta el gobierno y la sociedad española.      La justificación del paquete ha sido el déficit presupuestario tan elevado que se está registrando y el tratar de evitar que en España suceda lo que ha ocurrido semanas atrás en Grecia.

     

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Los lí­mites de la solidaridad ¿Hay que poner lí­mites a los valores?

Joan Majó 
El Ciervo

Una de las causas más profundas de la crisis actual y de las que pueden presentarse en el futuro es la falta de conciencia de lo que supone la globalización, que se refleja en la incapacidad de introducir el concepto de límites en nuestros comportamientos. Estamos viviendo bajo el supuesto –tal vez no explícito, pero profundo– de que el progreso y el crecimiento son vectores positivos e indefinidos. Lo primero es verdad, lo segundo no. Y por ello, a partir de ciertos límites, deja de ser verdad lo primero, y se convierte en negativo. La experiencia más íntima en nuestro propio cuerpo nos lo recuerda: el crecimiento celular es imprescindible para la vida, pero a partir de un límite, el crecimiento desquilibrado es peligroso y se convierte en un cáncer. Incluso las cosas buenas deben desarrollarse en términos equilibrados.

El crecimiento sostenible
En una sociedad, equilibrio equivale a sostenibilidad. Un crecimiento puede etiquetarse de “sostenible” si asegura su continuidad a medio plazo en tres aspectos. Ser sostenible económicamente, es decir garantizar trabajo y rentas a todos los miembros de la sociedad, y para ello debe tener unos niveles de eficiencia que permitan competir. Ser sostenible socialmente, es decir, asegurar una distribución equitativa de riqueza e ingresos entre los ciudadanos. Y ser sostenible ecológicamente, es decir, hacer un uso de los recursos naturales que evite su agotamiento y no genere un volumen de residuos que no permita su reciclaje. Si alguno de estos aspectos falla, se producirá un empobrecimiento económico, una revolución social o una inestabilidad ecológica. En todo caso, no será sostenible.

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Por qué la religión no puede vivir sin mí­stica

La gran batalla religiosa de nuestro tiempo no es la que libran creyentes y no creyentes. Está claro que ese es un conflicto importante y ciertamente ruidoso; nunca antes las voces de los detractores de la religión habían sido tan numerosas, fuertes o seguras como las de nuestros ateos proselitistas de hoy. Pero más significativa aún que esta lucha, sin embargo, es el choque en las tradiciones religiosas. La batalla dentro de cada una de las tres grandes religiones monoteístas es entre sus versiones exotéricas y esotéricas. Desde mi punto de vista, la competición está tan avanzada que ya casi está decidida. Pero eso es adelantarnos.

Como el nombre sugiere, lo exotérico se centra en las expresiones externas de la religión. Su preocupación es el cumplimiento de los mandamientos divinos, la práctica de rituales y la celebración de grandes festividades. En su deseo por un credo y una práctica comunes, su tendencia es hacia la ley religiosa, y procura crear una sociedad moral y visible moldeada por esa ley. Formar una comunidad visible obediente públicamente al mandato divino requiere una visión social explícita, y la religión exotérica es abiertamente política. La meta, después de todo, es la realización del reino de Dios como realidad empírica; el propósito es la religión en su dimensión pública.

Lo esotérico, en cambio, ve como el objetivo de la religión no tanto la representación externa como la experiencia interior y la devoción del corazón; menos la liturgia pública que la búsqueda individual de Dios. La dimensión esotérica de la religión privilegia el efecto transformador del ascetismo y la plegaria. Busca una experiencia de lo divino más intensa, más personal y más inmediata que las disponibles a través de la ley o el ritual formal. El elemento esotérico en la religión encuentra su expresión sobre todo en la mística. Los místicos persiguen la realidad profunda de la relación entre los humanos y Dios: aspiran al conocimiento verdadero de lo que es en sí mismo la realidad última, y desean amor absoluto por lo que es en sí mismo infinitamente deseable.

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De la religión ”degradada”, a la ”convicción ética”

José María Castillo, teólogo

Redes Cristianas 11 mayo 2010

Para nadie es un secreto que la práctica religiosa ha descendido en casi toda Europa de forma alarmante. Lo hemos pensado y lo hemos dicho muchas veces: los templos casi vacíos, los seminarios y noviciados también (fuera de contadas excepciones) casi vacíos, y muchos de ellos cerrados.

Cada día hay menos sacerdotes, menos religiosos/as. Cada día nos enteramos de nuevas noticias desagradables relacionadas con el clero, etc, etc. Pero, a mi manera de ver, lo más preocupante es que la Iglesia y sus prácticas religiosas, todo eso, es ya un hecho marginal en Europa, en su cultura, sus costumbres, sus proyectos. La Iglesia tiene una influencia cada día más escasa, más insignificante, en la vida, la moralidad y las costumbres de los ciudadanos en el gran continente donde primero se expandió el cristianismo y donde, desde sus orígenes, tiene su centro organizativo y administrativo.

¿A dónde vamos con todo esto? ¿No tenemos derecho y motivos para pensar seriamente en que nuestra religión, al menos en Europa, ha entrado en un proceso de creciente degradación? ¿No tendríamos que hablar, por lo tanto, de un proceso de “descomposición” del cristianismo, precisamente en la cultura en la que se encarnó, pero con la que no ha sabido crecer y estar a la altura de las circunstancias?

 


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