Dos varas de medir en moral social y personal

El Papa, y lo que va de la moral de los preservativos a la del sistema financiero

José Ignacio Calleja, profesor de Moral social en Vitoria  (Religión Digital  24 de noviembre de 2010)

 

El sistema financiero provocan víctimas incontables, pero lo malo es su uso; el condón, en moral personal, salva a menudo víctimas incontables, pero es malo en sí

 El pequeño paso del Papa, en cuanto a la justificación en algunos casos del preservativo, es muy importante. Visto en su contexto, el Papado de la Iglesia Católica, la excepción es muy importante. Sobre todo por lo que representa en una teología y magisterio moral amparados en el Papa para igualar y absolutizar todas las normas de la concepción moral cristiana. Ese igualarlo todo en moral cristiana, y absolutizarlo a continuación como de "ley natural", además de pereza mental, provoca una deshumanizacion de la moral en mil supuestos. Así que bienvenido sea el pequeño cambio o "la matización".


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Jesús M. Asurmendi, biblista cesado por el arzobispo de Pamplona:

José Manuel Vidal

RELIGIÓN DIGITAL 

Jose Manuel Vidal: "Llega a ser un honor no participar ni colaborar en un plan estratégico global de exclusión de toda reflexión intelectual y teológica digna de ese nombre"

"Los seminaristas están formateados y les resbala la formación intelectual". "Me da pena por los alumnos"

"Hay un rechazo de todo intento de una formación teológica digna de ese nombre"

Jesús Maria Asurmendi Ruiz, sacerdote diocesano de Pamplona, llevaba más de 20 años explicando Biblia en el Centro Superior de Estudios Teológicos de Pamplona (CSET) y en el Instituto Católico de París. Por sus clases pasó gran parte del clero navarro, incluidos los actuales profesores del seminario. Un "maestro" y el biblista diocesano de mayor prestigio. Hasta que hace unos meses, el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, le comunicó, por carta, que prescindía de sus servicios, en un gesto que el clero interpreta como una vuelta de tuerca más en el giro involucionista que el arzobispo está imponiendo a la diócesis de Pamplona-Tudela.
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Entrevista a Jon Sobrino jesuita y teólogo en DEIA

"Las declaraciones del Papa sobre el preservativo son un paso sobre algo que había que enmendar"

No le gusta ser profeta de calamidades pero no puede evitarlo. Cansado de vivir en un mundo insolidario donde lo que ganan unos futbolistas serviría para alimentar a miles de niños africanos, Sobrino acerca esta tarde en Arrupe Etxea la visión humanista de los mártires de El Salvador

Ser superviviente de una muerte segura, ha forjado en él una valentía sin fisuras. Por eso se rebela ante lo políticamente correcto, lo periodísticamente correcto y lo eclesialmente correcto. Si se salvó de aquella matanza de un funesto 16 de noviembre de 1989, cuando unos salvajes entraron en la Universidad Centroamericana (UCA) y asesinaron a ocho de los suyos -seis jesuitas y dos empleadas de la casa-, no debió de ser en vano. El hartazgo de clamar en el desierto, hace que a lo largo de la entrevista se subleve, que a veces eleve el tono y que sobre todo diga verdades como templos.

Acaban de cumplirse 21 años de la muerte de estos mártires de El Salvador. ¿Cuál es la lectura actual del mensaje que transmitían?

Todo ese grupo, era gente que decía la verdad y eso no se tolera porque molesta. Además sigue siendo una verdad desconocida. Hoy, en El Salvador hay un promedio de diez a trece asesinatos diarios. Pero la gente vive y va a San Mamés o al Bernabéu sin inmutarse y sin conocer nada de esto. Esto clama a todos los cielos. Era además gente de compasión y yo creo en la compasión para defender, con la palabra, a las víctimas de este mundo. Compasión, por ejemplo, por los 800 millones de personas que pasan hambre. Los mártires fueron misericordiosos y consecuentes hasta el final.

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Una moral cambiante

Juan G. Bedoya

El País

En muchas materias, la jerarquía del catolicismo podría aplicarse aquella genialidad del mejor de los Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”. El Vaticano tarda siglos, muchas veces, en cambiar de opinión (causando entretanto sufrimientos sin cuento), pero cuando lo hace todo el mundo se expresa con regocijo. Ahora no hay motivo. El gesto es tan pequeño, que raya en el ridículo.

Había un precedente: la comprensión del Pontificado romano a que numerosas religiosas violadas pudieran interrumpir sus embarazos forzados. También duró lo que las guerras que habían provocado el drama.

El Papa admite el uso del preservativo solo para la prostitución
El Papa justifica el uso del condón “en algunos casos”

El gesto del Pontífice es tan pequeño que raya en el ridículo ¿Quién hace caso de los prelados en materia de control de natalidad?

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De qué crisis hablamos

               Suele ocurrir. Cuando un desastre nos afecta de cerca cuando la amenaza golpea a nuestra puerta, reclama nuestra atención, provoca nuestra inquietud y se convierte en un problema de escala mundial.

                Si la misma situación se da en otras latitudes nos interpela de distinta manera y nuestra preocupación se manifiesta generalmente con muestras de solidaridad esporádica y una visualización lejana y ajena  del problema.

                La crisis, denominación genérica que significa muchas cosas en lo personal y colectivo, no solo llama a nuestra puerta sino que se nos coló hasta la cocina  afectándonos de distinta manera y con diferente gravedad   a cada uno y una de nosotros y nosotras. Excusa ideal para imponer recortes y destruir derechos. Arma arrojadiza para la trifulca política y manto que oculta o justifica realidades dramáticas.

                Pero ¿qué es la crisis, o mejor las crisis que vivimos? ¿Cuándo empezaron y por qué? Y sobre todo, ¿cuál debe ser su solución o al menos como abordar esta solución?

                Sería iluso pretender tener la varita mágica que todo lo compone pero al menos y desde una perspectiva ética y moral que priorice el respeto a los derechos como garantes de una vida digna para todo ser humano y de la economía como instrumento para hacerlo posible, el abordaje de la crisis debe ser otro. Desde su descripción hasta la forma de enfrentarla.

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Transición polí­tica, transición religiosa

José M. Castillo, teólogo 
ATRIO

Uno de los problemas más serios que están por resolver en España es que en nuestro país se produjo, hace más de treinta años, la transición política, pero a estas alturas aún no se ha producido la transición religiosa.

De ahí, el desfase que existe, en este país, entre lo político y lo religioso. Un hecho más fuerte y de más graves consecuencias de lo que mucha gente se imagina.

Porque, entre otras cosas, este desfase es lo que explica, en gran medida, el malestar que se vive actualmente en la sociedad española. Un malestar que se pone de manifiesto en los continuos roces que existen entre la Iglesia y el Estado, entre la Conferencia Episcopal y el gobierno del PSOE. No voy a recordar aquí los motivos concretos de roce y conflicto, entre la Iglesia y el Estado, ya que son cosas bien conocidas. Lo que quiero es aportar algunos elementos de reflexión que nos puedan ayudar para que mejoren, si es posible, los condicionantes de una convivencia que anda demasiado crispada.

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El cielo pierde pie en la tierra

La visita del Papa deja al descubierto el creciente desapego de los fieles en España – La sociedad no acepta el autoritarismo, la exhibición de poder y riquezas, los escándalos de pederastia y la marginación de la mujer en el ministerio sagrado.

JUAN G. BEDOYA 10/11/2010
EL PAÍS

"Compelle eos" (oblígalos a entrar), apremiaba el obispo san Agustín en pleno combate contra laicistas y herejes. Esa orden a las autoridades civiles pone de manifiesto la involución de un prelado que poco antes había defendido la libertad de conciencia y la religiosa."Compelle eos" (oblígalos a entrar), apremiaba el obispo san Agustín en pleno combate contra laicistas y herejes. Esa orden a las autoridades civiles pone de manifiesto la involución de un prelado que poco antes había defendido la libertad de conciencia y la religiosa. Cuando se hace fuerte en su diócesis, acaba exigiendo al Estado el uso de la fuerza para someter a sus contraopinantes. Forzaba así la interpretación de la parábola en la que unos invitados descorteses se niegan a aceptar la invitación al banquete de un rey por la boda de su hijo.

"Compelle eos", ordena el monarca. Interpretando así al evangelista Lucas, Agustín de Hipona expone por primera vez la teoría de que el Estado, además de la obligación de proteger a la Iglesia, debe utilizar todos los medios, incluso la fuerza, para exigir a sus ciudadanos que abracen la fe cristiana.

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El ‘apagón’ de Trento

EL PAIS  EDITORIAL

 El Papa, con un discurso exagerado, pierde una buena ocasión de acercar Iglesia y Estado . Benedicto XVI es ante todo un teólogo y, por ello, su gran preocupación estriba en reconciliar fe y razón. Y su segunda visita a España, con etapas en Santiago de Compostela y la dedicación ayer de la Sagrada Familia de Barcelona como basílica menor, constituía una ocasión excepcional para aunar fe, razón y cultura. No la ha aprovechado. En esa hercúlea tarea que el Papa se ha impuesto de combatir la diríase que imparable secularización de Europa, extrañamente España es algo así como el centro de operaciones; allí donde se juega, según las palabras del Pontífice, la suerte de la batalla. Pero Ratzinger exagera.

España ciertamente ya no es "la luz de Trento", como escribió Menéndez y Pelayo, como tampoco Francia es "la primogénita de la Iglesia". La afluencia de público en Santiago y Barcelona fue inferior a la prevista: ni sombra de las 200.000 personas esperadas en la ciudad gallega y una cuarta parte de las 400.000 que las autoridades municipales habían previsto en la capital catalana. Eran muchas menos, aunque, eso sí, entusiastas de esa Iglesia católica que en demasiadas cuestiones vive en el pasado y que prefiere el dogma a la realidad. Son ellos quienes mantienen una cada vez más débil llama tridentina que amenaza con apagón.

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La visita del Papa

F. GAREA / M. MORA
EL PAIS

El PSOE dice que el Papa se equivoca en su crítica al laicismo en España.
El PP alega que Ratzinger "no ha sido bien entendido" y arremete contra Zapatero.
Llamazares pide a Benedicto XVI que condene el franquismo.

El Papa ha dejado tras de sí un reguero de polémica política por sus declaraciones sobre el "laicismo agresivo" en España y su comparación con el clima previo a la Guerra Civil. El PSOE, a través de Elena Valenciano, respondió que "el Papa se equivoca gravemente". Y eso que el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, trató de quitar hierro a las declaraciones de Benedicto XVI."El Papa no quiso ser negativo ni polémico", dijo ayer Lombardi. Este defendió que se han "interpretando de forma injusta" las frases de Benedicto XVI en el avión que le trajo a España.

 "El Papa solo dio una respuesta oral a una pregunta sobre la disminución de la práctica religiosa en Occidente y en España, no hizo un estudio histórico o científico sobre el asunto", explicó. Según Lombardi, "el Papa explicó que esa confrontación o desencuentro entre fe y laicismo existe en Europa y también en España, y sería ridículo negarlo".

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Catalunya, tierra de misión

La rueda
Sábado, 6 de noviembre del 2010
Francesc Escribano

Hoy es el día. Hoy llega a Barcelona el papa Benedicto XVI. Un acontecimiento que no dejará a nadie indiferente, y yo no soy una excepción. De entrada, quiero precisar que no estoy en contra de su visita, ni tampoco estoy, como sucede con otros articulistas y tertulianos de la gloriosa cruzada antiprogre, en contra de los que están en contra. A lo sumo, comienzo a estar en contra de los que están en contra de los que están en contra, por lo de la cruzada que les decía. Pero el hecho de que no me manifieste contrario no quiere decir que no sea extremadamente crítico.

 El papa Benedicto XVI, una figura que me merece el máximo respeto, no viene a Barcelona solo para dedicar la Sagrada Família. Su visita se enmarca en la ofensiva que ha empujado el Vaticano para recuperar la fidelidad perdida de aquellos países católicos que ya no se quieren definir como tales. Benedicto XVI ha manifestado públicamente su preocupación por la progresiva secularización de una sociedad que vive, según sus propias palabras, una especie «de eclipse del sentido de Dios». Por este motivo, el Vaticano creó el pasado 12 de octubre el Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización. Se trata de un organismo similar al que promueve la evangelización en los países de tradición no cristiana, pero que establece un nuevo territorio de misión: los países, como el nuestro, de rancia tradición católica y de un presente laico y descreído.
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