OBISPOS CONTRA EL PERDÓN

 

 JOSÉ ARREGI

  FE ADULTA

 

Primero fue el obispo de Bilbao, que dijo: No puede haber perdón si antes el culpable no pide perdón. Luego fue el obispo de San Sebastián, que reiteró: No puede haber perdón si primero el culpable no se arrepiente. Por fin, el obispo de Pamplona concluyó: No puede haber perdón sin que el culpable haya primero cumplido la penitencia.  

No sé cómo interpretar estas declaraciones últimamente reiteradas al unísono por los actuales obispos de las diócesis vascas. Tal vez intentan, a la desesperada, sostener al decaído sacramento de la confesión con las cinco condiciones impuestas por Trento en el siglo XVI: examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia.  

¡Dios mío! ¡Qué terrible se me haría creer en un “Dios” que exigiera esos cinco requisitos, o incluso uno de ellos solamente, como condición del perdón! Si Dios fuera así, ¿podríamos alguien –incluidos los obispos– dormir tranquilos? A no ser que nos creyéramos justos, o mejores que el prójimo…  

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ADIÓS, AITOR

José Arregi

Hace solo unos días,
Aitor se precipitaba por el acantilado de Zumaia,
muy cerca de Arroa…. 

Solo te escuché una palabra: “frío”, mientras tus manos sacaban lentamente de los bolsillos del abrigo los guantes y el gorro. Y no sé si te referías al frío de la mañana o a la fría noche de tu corazón. ¡Cuánta angustia en tu rostro y en tus manos! Y nadie supimos aliviarte, a ti que habías venido a aliviarnos.  

Al día siguiente, lunes, supe de tu trágica decisión final. Y lloré de pena por ti, por mí, por todos. Ahora descansas, Aitor, y eso nos alivia, es el único alivio.  

Pero la pena no se va, y ¡cómo echo de menos que el domingo pasado, en vez de leernos con voz apagada, sin levantar la mirada, tu última homilía en la iglesita de Arroa, hubieses dejado de lado todos tus papeles, hasta el misal y el mismo Evangelio, que nos hubieras dirigido tu mirada triste y nos hubieras dicho con voz entrecortada: “Me siento muy mal. ¡No puedo más”! 

 Tú hubieras podido romper a llorar sin rubor, sin censuras, y nosotros también. No sé si hubiéramos logrado consolarnos los unos a los otros, pues eso no siempre está en nuestras manos, pero no dudo de que hubiera sido tu mejor homilía. Como las discípulas llorosas y los discípulos atribulados, hubiéramos palpado en tu dolor las cinco llagas de Jesús, la carne herida de Dios.  

 


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Iglesias sin curas

Manuel de Unciti, sacerdote y periodista

El Correo

Es de justicia subrayar los bienes que ha reportado la fórmula del ‘orden sacral’; pero también el veneno que ha inoculado en el cuerpo de la Iglesia : el gran contingente de los laicos se ha ido configurando poco a poco como masa que oye y calla.

Hasta un ’sabio distraído’ como Rafael Sánchez Ferlosio lo ha advertido y lo ha proclamado, con total desparpajo según su costumbre, a los cuatro vientos: «Su problema más grave es la desesperación porque no tiene vocaciones». Se refería -fácil es de entender- a la Iglesia. Y hay que añadir que son muchos los católicos que, con mayor o menor acierto, comparten este juicio o esta aprensión. «La Iglesia, dicen, se queda sin curas, sin sacerdotes».

Tal vez sería bueno recordar a estos temerosos y preocupados por el futuro de la fe que el término ’sacerdote’ no aparece en los textos del Nuevo Testamento y que solo a partir del siglo III las comunidades cristianas le conceden carta de ciudadanía ¡y de qué manera, válganos Dios! Durante los doscientos primeros años de la Iglesia nadie habló de sacerdotes ni de curas. La denominada ‘Carta a los hebreos’ es el primer documento cristiano en que se habla de ’sacerdocio’; lo hace, como es sabido, con referencia explícita a Cristo.

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El Jesús de Nazaret de Ratzinger

A propósito de la presentación del primer libro de Benedicto XVI, "Jesús de Nazaret"
Un lamentable error 

Gerd Lüdemann
Der Spiegel
Introducción del artículo y tradución de Mikel Arizaleta

REDES CRISTIANAS“El Vaticano ha presentado hoy Jesús de Nazaret, el primer libro de Benedicto XVI, en el que se muestra a un Jesús "real, el histórico", en contraposición con ese personaje revolucionario, al menos reformista, que encontró el amor carnal en María Magdalena del que hablan algunos. La obra de Joseph Ratzinger también contiene veladas críticas al marxismo, del que dice que "creyó poder transformar las piedras en pan, aunque ha dado piedras en lugar de pan".

El teólogo católico-romano, Rafael Aguirre, comentaba el libro con postura sumisa pero con flaco contenido, como saliendo del paso y sin perder de vista al obispo. Decía: “el estudio del pasado es históricamente inacabable y el misterio de Dios inefable. Y hay una cuestión no menor: creo que la expectación causada por el libro no se debe sólo, ni en primer lugar, a quien es su autor, sino al tema que aborda. Jesús de Nazaret interesa y, además, tiene buena prensa. No se puede decir lo mismo de la Iglesia en Europa y, especialmente, en España.

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La humanidad de Jesús y la humanidad de Dios

José María Castillo, teólogo 
Teología sin censura

Dos indicaciones previas: 1) Tengo el blog algo abandonado. Y pido disculpas por ello. El motivo principal está en que, como es sabido, la Universidad de Granada me ha concedido el Doctorado Honoris Causa. Y eso me ha obligado a tener que escribir el discurso de investidura. 2) Además, mañana tengo que viajar a Italia donde tendré varias conferencias. Espero recuperar, a partir del día 22, la normalidad de mis actividades. Agradezco a quienes me han felicitado por la distinción que la Universidad me ha concedido.

Hablar de la humanidad de Jesús no es sólo referirse a su sensibilidad o benignidad. Ni, por supuesto, se trata únicamente de afirmar su naturaleza humana. Desde el punto de vista de la teología cristiana, lo más importante, que hay que decir sobre la humanidad de Jesús, es que en ella encontramos el único medio, que tenemos los seres humanos, para conocer a Dios. De tal forma que es precisamente en la condición humana de Jesús donde podemos conocer quién es Dios y cómo es Dios. Más aún, es en la entrañable humanidad de Jesús donde comprendemos la profunda y desconcertante humanidad de Dios.

Para entender lo que acabo de decir, lo primero es tener claro lo que significa la trascendencia de Dios. Por definición, Dios es el Trascendente, es decir, trasciende todo cuanto pertenece a la capacidad humana. O sea, Dios está más allá del límite último de nuestra posibilidad de conocer, es decir, está fuera del campo inmanente de la nuestra capacidad de conocimiento. Por eso lo propio de Dios es la trascendencia, mientras que lo propio del ser humano es la inmanencia.

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La Iglesia española hipotecada por la JORNADA MUNDIAL JUVENTUD

José Manuel Vidal

 Religión Digital

O eso es al menos lo que quiere y, en parte, está consiguiendo el cardenal de Madrid, Antonio Maria Rouco Varela. Hablaba ayer con varios curas madrileños que forman parte del consejo presbiteral. Y todos ellos, desde los moderados a los más progres, estaban asustados del cariz que están tomando los acontecimientos en la diócesis madrileña.

Y es que si Rouco está obsesionado con la JMJ, sus corifeos van más allá incluso y parecen dispuestos a morder a cualquiera que ponga el más mínimo matiz al tema o intente cuestionar el alcance pastoral del gran evento de este verano. “Ya no nos atrevemos a plantear nada para evitar que todas las energías de la diócesis se canalicen exclusivamente para eso. Nos callamos, porque sus adláteres se nos tiran al cuello”, decia uno los curas del presbiterio madrileño.

Por eso, ante esta situación, la archidiócesis e ha vuelto a dividir casi por la mitad. Por un lado, están los fieles de Rouco y de su línea ideológica, profundamente movilizados y que creen ver en la JMJ una ocasión única. Especialmente, los más jóvenes, que suelen ser los más ultras también. Una ocasión especial no tanto pastoral, porque todo el mundo sabe que estos eventos masivos son fuegos fatuos y espectacularización de la fe, cuanto a mayor gloria del cardenal. La apoteosis de su carrera, el gran regalo antes de que se vaya el máximo líder. Tanto que entre los curas madrileños ya se está empezando a hablar de la JMJ con el mote de AMRG (Ad maiorem Rouco Gloriam).

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Indignaos y danzad

José Arregi  

Hace unos días me llegó un mail sobre Stéphane Hessel, ese anciano francés de 93 años que ha agitado a su refinado e ilustrado país con un folleto vehemente –algunos lo llaman panfleto– de 30 páginas titulado “¡Indignaos!”,  “Indignez-vous!”. Ese mismo día recibí otro mail de una amiga, maestra –más que profesora– de danza, que es como decir de todas las artes; crea danzas y con sus danzas recrea el mundo, y en su casa tiene un joven olivo, una gran palmera y un verde laurel que ha crecido gracias a su hijo afrocubano y que ya debe de estar floreciendo para la Pascua. Ella me escribía: “Está lloviendo, y los pájaros cantan a la lluvia entre el olivo, la palmera y el laurel”.

                Y yo me dije: “Sí, señor: la indignación y la danza. Dos manifestaciones del único Espíritu de Dios que habita en todos los seres y renueva la faz de la tierra. Dos formas de espiritualidad que demandan por igual nuestra alma y nuestro mundo”.

               Stéphane Hessel es de origen judío sefardí, prisionero evadido de Buchenwald, y diplomático de profesión. Pero le ha podido siempre el viejo espíritu de los profetas judíos y cuanto más mayor, más rebelde se ha ido volviendo, y más infatigable en favor de “sin papeles”, gitanos e inmigrantes… “Cuando algo nos indigna, nos convertimos en militantes, nos sentimos comprometidos y entonces nuestra fuerza es irresistible”, escribe.

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Miércoles de ceniza y Cuaresma en el siglo XXI

Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

El Blog de Juan Cejudo

 

Parece que el origen del miércoles de Ceniza arranca de muy antiguo en la Iglesia. Existía un grupo de “penitentes” ( o pecadores) que querían recibir la reconciliación para el día de Pascua. Se les rociaba todo el cuerpo de cenizas, se le ponía un sayal y se les mantenía distantes hasta que por fin el Jueves Santo recibían el perdón de sus pecados y volvían al seno de la comunidad.

Este roción de cenizas fue, con el paso del tiempo, convirtiéndose en lo que hoy es: una leve imposición de ceniza sobre la frente. Se fue imponiendo también la costumbre de ayunar y de abstenerse de comer carne. Yo aún recuerdo que en mis primeros años de Seminario, comprando una “bula” se nos permitía poder carne…

No me extraña que Lutero se rebelara contra las bulas y las indulgencias…

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Sobre la situación de la mujer en la Iglesia en el centenario del dí­a de la mujer trabajadora

Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

El Blog de Juan Cejudo

 

Dentro de unas horas se celebrará en todo el Mundo el centenario del día Internacional de la mujer trabajadora.
Este importante acontecimiento me ha hecho pensar sobre la situación de la mujer en la Iglesia. Ya sé que no es lo mismo. Pero es una fecha que nos viene muy bien para reflexionar a nivel eclesial. Porque aún queda un larguísimo camino que recorrer para que las mujeres puedan tener las mismas posibilidades que los hombres a la hora de poder asumir cargos y responsabilidades en la vida de nuestras comunidades cristianas.

La mujer en la Iglesia sufre una una inadmisible marginación que no tiene ningún sentido desde el punto de vista del Evangelio y de la organización de las primitivas comunidades cristianas donde las mujeres jugaron un papel fundamental, tanto o más que los varones.

Como bien dice Roser Puig: “El Código Canónico promulgado posteriormente en 1917 y que estuvo vigente hasta 1983, contenía los siguientes cánones, basados en la supuesta “impureza ritual” de la mujer: “Las mujeres son la última opción como ministras de bautismo- Las mujeres no pueden distribuir la sagrada comunión-

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El episcopado se ”enrouca” por tres años y para tres batallas

José Manuel Vidal

Religión Digital

Incombustible, el cardenal Antonio María Rouco Varela ha vuelto a ser reelegido presidente del episcopado español. Supera en años e iguala en trienios al histórico cardenal de la Transición, Vicente Enrique Tarancón. Pero, a diferencia de este último, Rouco gana, pero no arrasa; vence, pero no convence.

Ha vuelto a ser elegido con 39 votos, el mismo número que había conseguido hace tres años. Mantiene, pues, su suelo electoral, pero tiene que compartir las mieles de la victoria con el “ganador moral” de las elecciones episcopales, el también reelegido por abrumadora mayoría como vicepresidente, Ricardo Blázquez.

Los resultados certifican que Rouco mantiene su cuota de poder, sin aumentarla. Ha sido reelegido, en primera votación, con 39 votos, por 28 para Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid, 3 para Carlos Osoro, arzobispo de Valencia, 2 para Juan Del Río, arzobispo castrense, y 3 votos en blanco. Hace tres años, el cardenal de Madrid conseguía el mismo número de votos, aunque la diferencia con Blázquez era menor, porque el entonces obispo de Bilbao obtenía 38.

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