Juan Masiá Clavel, teólogo
Religión Digital
Los mitrados del Sanedrín lo criticaron por ser poco devoto”
“Compartió la cena de gracias sin ponerse capelos cardenalicios ni sombreros pontificios”. Montado en un borriquillo y jaleado con hosannas infantiles, dio un latigazo sobre la mesa de los banqueros (en contubernio con los jerarcas del templo para costear jornadas mundiales lucrativas)… y los mitrados del Sanedrín le acusaron de ateo (Mc .11). No se quedó a una hora santa en el templo para salvar las apariencias.
“Echando en torno una mirada sobre todo”, entristecido por aquella religiosidad hipócrita, “ya atardecia cuando salió para Betania” (Mc 11,11), donde estaban aquellas amigas y amigos con calor humano y alegría sin doblez… y los mitrados del Sanedrín lo criticaron por ser poco devoto.
Estrujando en su manos las hojas de una higuera seca, habló el martes de reconciliación (Mc 11, 25-26)… y los mitrados del Sanedrín le echaron en cara ser pro-etarra.