Lo humano y lo divino

Lo humano y lo divino

José Mª Castillo
Atrio

Una de las equivocaciones más torpes, que ha cometido la teología cristiana, ha sido presentar la relación del ser humano con Dios de tal manera que, para que esa relación sea correcta, al ser humano no le basta ser plenamente humano, sino que, además de eso, necesita divinizarse. Es decir, al hombre no le basta la “condición humana”, sino que, además de eso, necesita también la “condición divina”. Por eso y para eso, el ser humano necesita eso que los entendidos en los asuntos de la religión cristiana llaman la “gracia santificante”.

Se discute en qué consiste esta “gracia santificante”. En cualquier caso, y se entienda como se entienda, los teólogos insisten en que, mediante la gracia divina, es como se obtiene su propia divinización.

Es verdad que, para los teólogos antiguos y medievales, “divinizar” al hombre no es lo contrario de “humanizarlo”, sino hacer que alcance su plenitud y su destino definitivo. Pero también es cierto que, al explicar este complicado asunto, los teólogos daban a entender, que si el hombre no alcanza se propia “divinización”, por eso mismo queda frustrado en su ser. Leer más

¿Por qué no estalla este país con 5.273.600 parados?

RG Almazán

Kabila

Esa es una pregunta que se hacen en otros países. Parece incomprensible que con esa cantidad de parados –casi el 23%—haya una calma chicha como si hubiera pleno empleo. Sólo preocupación, pero ninguna acción.

Unos datos que como dice Cayo Lara, chorrean sangre. Y sin embargo no movilizan a casi nadie.

Que hay mucho parados, muchas familias que están sufriendo esta plaga no me cabe la menor duda, que gran parte de la clase media ha pasado a ser clase baja y que de ésta muchos han pasado a la indigencia, tampoco. Y ¿cómo se aguanta tanto, sin hacer una revolución?

Las razones son varias, a mi modo de ver:

Nos han ido inoculando en vena la complacencia ante situaciones más desfavorables, de tal forma que nos preparan para tiempos peores sin que nos demos cuenta. El miedo a empeorar más, es una de las causas. Ahí juegan un papel fundamental, los políticos, economistas e intelectuales que pertenecen al neoliberalismo y que están empeñados en que este país convierta a los trabajadores en esclavos.

Otra es la complacencia, el pasotismo, la aceptación de la situación como algo inevitable y que al no tener solución, no vale la pena luchar por cambiarla. Totalmente falso. Leer más

Buxarrais: «La Humanidad ha cambiado tanto que se debería pensar en un nuevo concilio»

«La  Iglesia, como institución humana, va hacia atrás y pierde ‘adeptos'»

«El temor al cambio va contra el Espíritu de Dios, siempre creativo y novedoso»

Enrique Delgado, en “Religion Digital ” :

No podemos andar por los caminos de la historia con el paso cambiado:

.- Cada mes de septiembre, los sacerdotes que comparte la misma promoción del Seminario Conciliar de Barcelona, se reúnen en la capital catalana. Entre ese grupo que celebró el 56 aniversario de su ordenación presbiteral, estaba y
está el obispo emérito de Málaga- Melilla Monseñor Ramón Buxarrais. ( Es oportuno recordar que Mons. Buxarrais renunció al ministerio episcopal en 1991 cuando tenia 62 años  y optó por trabajar pastoralmente  en Melilla en un Centro Asistencial regentado por Hijas de la Caridad. donde continua al día de hoy)

A la cita del mes de septiembre pasado acudieron 16 sacerdotes. Ese año le correspondió a D. Ramón Buxarrais la lectura de la homilía. Estas son algunas de sus reflexiones más destacadas, que versaron sobre temas y problemas de
actualidad, tanto de la sociedad, como de La Iglesia. Leer más

EL DIABLO LLEVA GAFAS

PEPE LAGUNA PARLA (MADRID).
ECLESALIA,

De vez en cuando, el mercado editorial nos sorprende con libros de exorcismo. Relatos espeluznantes en los que el exorcista de turno cuenta con pelos y señales los síntomas de la posesión diabólica. Sin desmerecer el trabajo de los sacerdotes dedicados a estos menesteres demoniacos, creo que sus diagnósticos no entrañan ninguna dificultad; que la persona habla lenguas extrañas, hecha espuma por la boca, levita sobre la cama y gira la cabeza ciento ochenta grados, pues. ¡posesión habemos! Los que hemos vivido nuestra adolescencia bajo la impresión imborrable de la película de El Exorcista, no necesitamos masters en demonología para reconocer al diablo en cuanto asoma la cola.

Sabedores de nuestra perspicacia los demonios del siglo XXI son más discretos y sutiles, ya no huelen a azufre, apenas se adivinan sus cuernos y de tridentes y ollas hirviendo. ni rastro. Hoy en día huelen a Chanel, visten Armani y viajan en Ferrari. Sin ir más lejos, ayer mismo vi a uno de ellos en el telediario de las tres. Escondía su rostro de tras de unas gafas y en el rótulo sobreimpreso en pantalla no se leía Lucifer sino «Guilhem Costes, director financiero de Fitch Ratings» -un apodo para pasar desapercibido-. Confieso que me pasó inadvertido hasta que comenzó a lanzar improperios demoniacos delante del micrófono: «España debe reducir drásticamente las partidas dedicadas a educación obligatoria, sanidad y universidad».. Hablaba sin acompañarse del aparato pirotécnico de manifestaciones antiguas, pero con el mismo objetivo de siempre: tomar posesión de nuestras vidas y haciendas.

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El negro

por ROSA MONTERO en  “EL PAÍS” – (17-05-2005)

 

Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Leer más

«Dios mío, ¿dónde estás? No me oyes para remedio de tus pobres»

RELIGIÓN DIGITAL

José Ignacio González Faus

Sin muchos preámbulos quisiera, en este homenaje, señalar cuatro rasgos que pueden resumir la aportación teológica de Gustavo Gutiérrez.

1.- No hay salvación sin trabajo por la liberación.
El primer rasgo es haber planteado desde el principio el problema de las relaciones entre liberación histórica y salvación ultrahistórica.

Un cristianismo desfigurado había reducido la fe a una esperanza en el más allá, donde el más-acá de nuestra historia sólo servía para merecer o comprar el billete de ese más allá. Semejante cristianismo chocaba con la
pregunta central de Gustavo: “¿cómo hablar de un Dios Padre a aquél que ni siquiera es hombre?”, volviendo casi imposible la evangelización de los pobres que es distintivo de la misión de Jesús (Mt 11,5; Lc 4,18). Y además,
desfiguraba y desvalorizaba la  Resurrección de Jesús cuya enseñanza es que la salvación escatológica ha de ir gestándose y anticipándose ya en esta historia.

De este tema que Gustavo planteó ya en su primera Teología de la liberación, brotó después el lema tan extendido en una América Latina asolada por la injusticia: “sin in-surrección no hay re-surrección”. Leer más

El despido de una profesora de religión

Félix García Moriyón

Atrio

Ha recibido amplio tratamiento en la prensa la sentencia del Tribunal Supremo que declara improcedente el despido de la profesora de religión obligando a la readmisión y al pago de los haberes no percibidos. Sin entrar a valorar la sentencia, no es de extrañar que el tema haya suscitado una gran atención, si bien no se suele hacer alusión a todos los aspectos del problema, que es bastante complejo.

Hay un primer problema muy serio que afecta solo a la vida propia de la Iglesia Católica. El trato que da a los divorciados que vuelven a casarse es, en general, muy duro y necesita una pronta revisión. No es sencillo, desde luego, pero sin duda se podrían encontrar caminos alternativos que el rígido enfoque actual.

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HACIA UN ESTADO SOCIAL ALTERNATIVO

 Por Pedro Miguel Ansó Esarte               
(Una reflexión sobre la política, el poder y la persona) 

Cuando nos ponemos a reflexionar sobre Filosofía política podemos mirar hacia el pasado (y aprender de la Historia, “vitae magistra”), hacia el presente (y ser pragmáticos y propositivos) y/o hacia el futuro (y ser imaginativos y utópicos). Pero la urgencia del momento histórico que nos toca vivir nos impone, en las líneas siguientes, una visión esencialmente instalada en el presente, en lo factible, sin que eso implique necesariamente una renuncia a tener en cuenta las experiencias vividas, ni abdicar de las grandes utopías.

Un Estado social

   Hay una primera cuestión que me gustaría abordar y es la necesidad o no de mantener un Estado como forma de organización social. Este cuestionamiento no es tan ilusorio como algunos pudieran creer. Hay formas de organización social sin Estado: ahí están los zo’e de la selva amazónica brasileña o los nuer de los pantanosos prados del Alto Nilo en Sudán. Pero no parece razonable que, tras muchos siglos de organización estatal, la desaparición del Estado pueda tener cabida entre nuestras expectativas inmediatas, salvo que uno tenga vocación de pirómano o caiga en la demencia. Por otro lado podríamos pensar en la desaparición del Estado desde la perspectiva de la utopía política y reactivar los viejos ideales anarquistas. No voy a ocultar mis simpatías por todo lo que ello implica: desaparición de explotación del hombre por el hombre, ausencia de instituciones represivas, de una autoridad por encima del individuo… Leer más

El catecismo como museo

Juan Masiá

Atrio

El Catecismo es un museo, recuerdo del pasado. El Concilio Vaticano II es una planta energética, alimento para el futuro. El Evangelio es Vida para siempre.

La Nota de recomendaciones pastorales para el Año de la Fe, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el pasado 6 de enero comienza con una afirmación, que constituye el mayor lapsus linguae en un documento oficial eclesiástico del último medio siglo. Afirma la Nota que el Concilio Vaticano y el Catecismo son “los dos grandes acontecimientos que han marcado la vida de la Iglesia en nuestros días”. No, no es así. Ni el Catecismo se puede poner al mismo nivel que el Concilio, ni fue un “acontecimiento”.

El Catecismo es comparable a un museo. En museos de arqueología y de historia se conserva el pasado. Entre lo que se conserva y se muestra al público hay tesoros auténticos y también testimonios de horrror. Por ejemplo, en un museo de historia podemos contemplar los instrumentos de tortura medievales con que se forzaba a un prisionero a confesarse culpable. Pero el que se conserven en el museo no significa que se apruebe la tortura, ni que se recomiende su uso. Están ahí esas muestras porque son historia. Las vemos y su recuerdo confirma nuestro rechazo. Leer más

Hacia un estado social alternativo

(Una reflexión sobre la política, el poder y la persona)

Por Pedro Miguel Ansó Esarte

Cuando nos ponemos a reflexionar sobre Filosofía política podemos mirar hacia el pasado (y aprender de la Historia, “vitae magistra”), hacia el presente (y ser pragmáticos y propositivos) y/o hacia el futuro (y ser imaginativos y utópicos). Pero la urgencia del momento histórico que nos toca vivir nos impone, en las líneas siguientes, una visión esencialmente instalada en el presente, en lo factible, sin que eso implique necesariamente una renuncia a tener en cuenta las experiencias vividas, ni abdicar de las grandes utopías.

Un Estado social

Hay una primera cuestión que me gustaría abordar y es la necesidad o no de mantener un Estado como forma de organización social. Este cuestionamiento no es tan ilusorio como algunos pudieran creer. Hay formas de organización social sin Estado: ahí están los zo’e de la selva amazónica brasileña o los nuer de los pantanosos prados del Alto Nilo en Sudán. Pero no parece razonable que, tras muchos siglos de organización estatal, la desaparición del Estado pueda tener cabida entre nuestras expectativas inmediatas, salvo que uno tenga vocación de pirómano o caiga en la demencia. Por otro lado podríamos pensar en la desaparición del Estado desde la perspectiva de la utopía política y reactivar los viejos ideales anarquistas. No voy a ocultar mis simpatías por todo lo que ello implica: desaparición de explotación del hombre por el hombre, ausencia de instituciones represivas, de una autoridad por encima del individuo… Leer más