En estos días en que la Iglesia ha reconocido la santidad de Monseñor Oscar Romero, martirizado por defender a los preferidos de Dios, su figura debe llevarnos a mantenernos firmes en la lucha por un mundo mejor para todos, donde el cuidado de cada ser humano y de la Casa Común se conviertan en actitud prioritaria, especialmente para quien se dice cristiano. Leer más (Luis Miguel Modino)