La Santa Sede presenta el informe final de la Visita Apostólica a las religiosas no de clausura de EE.UU

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50.000 en todo el país, con una edad media de 70 años
El cardenal Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y Mons. José Rodríguez Carballo, ofm, Arzobispo Secretario de dicho dicasterio, han presentado esta mañana en Roma el informe final de la Visita Apostólica a las religiosas no de clausura de los Estados Unidos. El informe es una descripción de la situación actual de esas religiosas en la nación norteamericana. Son cerca de cincuenta mil -eran 125.000 a mediados de los 60- y con una media de edad alrededor de los 70 años. Además hay una crisis vocacional palpable, sobre todo en los últimos años.

InfoCatólica, 16/12/14 1:34 PM |
El informe de la Visita Apostólica consta de una introducción y doce puntos, incluido el de la conclusión. En total se ha visitado a 341 institutos de vida consagrada a los que pertenecen cerca de 50.000 religiosas.
La madre Mary Clare Millea, ascj, como Visitadora Apostólica ha llevado a cabo un sistema de entrevista «hermana a hermana» para facilitar el diálogo, siguiendo el modelo de la visita que la Virgen María hizo a su prima Isabel.

Ancianas
Como datos empíricos, el informe señala el número de religiosas que hay en el país, ya indicado, y revela que la media de edad está en unos 70 años.
Se asegura que las religiosas tienen un gran aprecio por el carisma de sus fundadores y por la historia de sus institutos y congregaciones de vida consagrada.

Crisis vocacional
El informe indica que la vida religiosa consagrada femenina en Estados Unidos sufre una crisis vocacional, presente en la mayor parte de las congregaciones. Se da la circunstancia de que las vocaciones que surgen son de mujeres que desean recibir una mayor formación espiritual así como llevar signos visibles de su condición de religiosas, algo que no es lo habitual en el actual estilo de vida de las propias congregaciones

El texto advierte que es necesaria la implicación de toda la Iglesia en el fomento de nuevas vocaciones a la vida consagrada, aunque reconoce que algunas congregaciones han suspendido sus esfuerzos para lograr nuevas novicias precisamente por la diferencia de edad entre la mayoría de las religiosas y las que podrían incorporarse.

Relación con los obispos
La relación entre religiosas y obispos recibe también una atención prioritaria en el informe. Se apela a la voluntad del papa Francisco de actualizar el documento Mutuae Relationes sobre dicha materia.
Aunque se admite que algunas congregaciones e institutos religiosos no han colaborado plenamente con la Visita Apostólica, lo cual es calificado como algo a lamentar, se pide a las religiosas aceptar el deseo de la Iglesia a establecer un diálogo honesto y fructífero. Además se cita un documento de la Comisión Teológica Internacional en el que se afirma que las tensiones están siempre presentes allí donde hay vida genuina y no deben interpretarse como hostilidad sino como una oportunidad para la reflexión teológica que abra nuevos caminos a la presencia de la vida de las religiosas en el seno de la Iglesia.

Texto final del Informe (en inglés). Este texto se encuentra luego del siguiente artículo.

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Nunca es tarde si la dicha es buena
18.12.14 | 20:21. Archivado en Acerca del autor

Al fin, tras cinco años de sufrimiento, angustia y confrontación entre el Vaticano y las congregaciones religiosas norteamericanas se ha hecho la luz y se han levantado las espadas que estaban en alto. Tengo la impresión de que la figura del papa Francisco y los nuevos nombramientos al frente de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, el cardenal Joao Braz de Aviz (que nunca se mostró a favor de la forma en la que se había llevado la visitación) y el secretario Rodriguez Carballo, han tenido influencia en los nuevos modos. Los tres siguen la línea que marcó el Concilio Vaticano II y que es radicalmente distinta de la de su predecesor en el cargo, el cardenal Rodé, muy restauracionista.

El hecho de que el informe sobre la visitación se haya hecho con seis personas, tres hombres y tres mujeres, tras la mesa presidencialt, ya dice mucho. Sobre todo porque dos de las mujeres eran Sharon Holland, representante de la LCWR, un grupo de religiosas que suma el 80% del total y Agnes Mary Donovan, presidenta de CMSWR que supone el otro 20%, en su mayoría contemplativas. La tercera era aún más significativa pues era la religiosa Clare Millea a la que Roma había encargado que llevara a cabo la famosa visitación. Cuando le tocó hablar, en un momento dado, se le quebró la voz y casi se echó a llorar, una demostración de lo duro que había sido para su persona el cargo que había asumido por obediencia.

A parte de la emoción esta mujer tuvo la valentía de defender a las religiosas y órdenes que se habían opuesto a la investigación. Hace falta mucho valor, dijo, para resistirse a un poder omnímodo que te puede cambiar la vida pero es un camino necesario que hay que seguir si es el que te pide tu conciencia.

La idea inicial era que las monjas no conocieran el resultado de la investigación, una práctica horrible que ha seguido el Vaticano con frecuencia pero que, en este caso, ha marcado un antes y un después ya que cada congregación podrá tener acceso al documento.
Ya no se mencionan las condenas de que las religiosas habían caído en el “feminismo radical”, un cajón de sastre que sirve para condenar las legítimas demandas de las mujeres y en el “secularismo”, posiblemente porque a Roma le parecía mal que algunas monjas se unieran a las protestas contra la guerra, el trato a los emigrantes… Se ha pasado de puntillas sobre dos palabras muy favorecidas por los documentos vaticanos, el tema de la “complementariedad sexual” y el “genio de las mujeres” porque, al fin y al cabo, nos colocaba como el “otro”, inferior frente al varón que es la norma. Los dos sexos tenemos la misma dignidad que nos ha sido conferida por el bautismo, y los diferentes dones o carismas que ostentamos en la Iglesia nos son dados por el Espíritu y no por patrones de sexo o raza.

Empezaba el título de esta entrada con “Nunca es tarde si la dicha es buena”. Es cierto que ha cesado el clima de confrontación lo que es positivo, pero el dolor queda y los responsables tienen que darse muchos golpes de pecho por el daño infringido. Si esta triste historia vale para que se instaure un auténtico espíritu de colegialidad, fraternidad y cooperación en la evangelización entre todos los cristianos, algún fruto se habrá conseguido. Serán los consabidos renglones torcidos de Dios.