Lo indignante es que ahora haya en la Iglesia no pocos clérigos que se parten la cara por limpiar la sociedad de homosexuales, al tiempo que se callan ante los corruptos. Yo supongo que la firmeza, la insistencia y hasta la agresividad con que no pocos “hombres de Iglesia” se oponen y hasta se enfrentan a las personas homosexuales es una forma de pensar y de actuar que, quienes se comportan así, no han pensado suficientemente el daño que le hacen a muchos seres humanos y, con demasiada frecuencia, también a la Iglesia. Leer más ( José Mª Castillo)