Los obispos alemanes católicos planean continuar con una reforma propuesta para rehabilitar a fieles divorciados y casados en segundas nupcias pese a la posición contraria manifestado por el prefecto de Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, según apuntó este fin de semana el obispo de Stuttgart, Gebhard Fürst.
Los católicos que se divorcian y se vuelven a casar en una ceremonia civil tienen prohibido recibir la comunión bajo la doctrina del Vaticano que se aplica en toda la Iglesia. Muchos de ellos ven la acción como una señal de rechazo y se alejan de la fe.
Fürst dijo que esta queja era una de las más frecuentes que los obispos alemanes han escuchado desde que lanzaron una iniciativa para consultar a los fieles tras una ola de revelaciones en 2010 sobre abuso sexual de sacerdotes a menores. «Las expectativas (de reforma) son muy grandes, y la impaciencia y el enfado son aún mayores«, dijo el prelado, y añadió que un grupo de obispos ha estado debatiendo el tema desde entonces.
El Papa se refirió al tema en una rueda de prensa en su viaje de regreso desde Brasil en julio, diciendo que la Iglesia tenía que revisar su postura sobre matrimonios finalizados y lo haría en el sínodo de obispos el próximo año. El catolicismo dice que el matrimonio es indisoluble y que sólo puede terminarse si es anulado, es decir, que la Iglesia dictamine que las condiciones del matrimonio como propia voluntad o madurez psicológica no existían en el momento de la unión.