El Papa elegirá al presidente de la CEI entre una terna que habrá de superar la mitad de votos. Un episcopado tímido y desorientado, que aún no ha superado la división que llevó a Angelo Scola a perder la votación en el pasado Cónclave.Las mayores resistencias al cambio están en la propia casa. Eso debió pensar el Papa Francisco cuando el pasado lunes se convirtió en el primer Pontífice de la era moderna en presidir, y pronunciar el discurso inaugural, de la Conferencia Episcopal Italiana, todavía presidida por el cardenal Bagnasco.