Desde el seno de la Iglesia les anunciamos una gran noticia, un regalo de Dios a la humanidad: ¡Tenemos Papa! que en expresión de Gregorio Magno es el Servidor de los servidores de Dios, amigo y hermano de todos los hombres. Es el Pastor que refleja la actitud del Nazareno: humilde, sencillo, de amplia sonrisa, de corazón abierto para todos y especialmente para los excluidos de la convivencia humana. “Sin oropel de mundanidad” de lujo, ni de autoridad suprema. Se propone al estilo de Francisco de Asís, reconstruir la “iglesia pobre”, desde los pobres y “de los pobres”. Sensible al “sufrimiento de los desocupados, de los migrantes, de los que lloran, sufren y mueren por la violencia, el terrorismo, las guerras”; grita a la conciencia de particulares y de hombres públicos para que “cesen los conflictos armados que bañan en sangre la tierra, ceda el puesto el odio al amor, la discordia a la fraternidad”.