El Papa pide a los cielinos que sean «primaverales»

El Papa les exigió que sean “la flor de almendro” de la “primavera” que está floreciendo en la Iglesia. Acostumbrados a mandar y a restar a los que no iban en su carro a misa, se encuentran ahora con que Francisco quiere sumar. Y si la Iglesia ha dejado de ser aduana, para convertirse en casa abierta lo tiene que ser para todos. Incluso para los que no piensan como el Papa o tuercen el mohín cuando lo escuchan o cuando lo ven actuar como un Papa normal, que predica sin cesar la misericordia.