Censura episcopal. No pesa ninguna orden de busca o captura contra José Antonio Pagola, no es un hereje y sus libros no están condenados. Y la realidad me está dando la razón, por desgracia. Más allá de un tímido cambio de lenguaje, que en algunos obispos suena claramente impostado, no solo no se está produciendo un cambio de actitud, sino que algunos hechos revelan un claro «sostenella y no enmendalla». Pero la estructura mental del fundamentalismo, esa misma que, según el papa Francisco, «es violencia en nombre de Dios», pudo más. Otra vez. Solo que en esta ocasión se produce en un medio de comunicación público, que debe ser garante de los más elementales valores democráticos.