¡Cómo está el clero!

El clero y el superclero están mal. Rematadamente mal. Así lo confiesan los medios de comunicación social –hasta los más “piadosos”–, haciéndose eco fiel de las noticias documentadas con toda clase de argumentos y de testimonios, refrendados la mayoría de ellos por los mismos obispos, el papa y, además y sobre todo, por las víctimas. Es posible que tal situación eclesiástica no sea propia y específica de los tiempos actuales sino que en todas, o en la mayoría de las épocas y ambientes, también se registraran. Tan solo que ahora se saben “con pelos y señales”…     Leer más (Antonio Aradillas)

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