A las diez de la noche, el termómetro roza el punto de congelación en el centro de Madrid. La familia de Jamal ya ha terminado su jornada de recogida de chatarra y ahora intentan descansar. Durante el resto del año suelen dormir a la intemperie, en algún parque al aire libre. Pero desde hace unas semanas han encontrado cobijo en el interior del túnel que desemboca en la calle Santa Cruz de Marcenado (distrito Centro). “Cuando hace frío y llueve nos metemos aquí. Al hacerse de noche bajamos aquí, es el único sitio donde se puede conseguir calor.