Todos esperan que Francisco les sorprenda con el gesto de permitir el voto a las superioras generales. Todos creen que se va a abrir una rendija en la hasta ahora férrea disciplina del celibato obligatorio, que se dará paso al celibato opcional y a algún ministerio que acerque oficialmente al altar a las mujeres. En otros ambientes van incluso más allá y hablan abiertamente del final de una concepción ministerial exclusivamente clerical, fuente de tantos males. “Esto no pudo haber empezado mejor. Con el Papa reivindicando las plumas frente a los tricornios y con el pueblo sinodal pleno de buenas vibras”… Leer más (J.Manuel Vidal)