En la reciente consulta electoral para el Parlamento Europeo se registró un notable avance de las fuerzas políticas de la ultraderecha. Es una tendencia que se venía manifestando desde hace algún tiempo y que ya tenía concreciones políticas en algunos países, también fuera de Europa. Y también fuera del ámbito político: abundan las corrientes religiosas, fuera y dentro de nuestra Iglesia, que asumen planteamientos ultraderechistas. Merece la pena dedicar atención a las causas y significado de este fenómeno.
En primer lugar, e independientemente del ámbito en el que se usen con significado político los términos “derecha” e “izquierda”, conviene recordar y no perder de vista que definen posicionamientos en la lucha de clases. Es decir, tienen sentido político solamente en el marco o contexto de una sociedad estratificada en clases sociales. Clases sociales con intereses distintos y contradictorios, en pugna. La forma de la lucha puede variar, según las circunstancias económicas, desde formas relativamente pacíficas, simples huelgas o manifestaciones, hasta situaciones con diversos grados de violencia, incluso de guerra civil.
En ese contexto de intereses de clase enfrentados, convencionalmente se asignó el título de “izquierdistas” a las fuerzas que postulan un orden social más justo y equitativo, sin explotación de una(s) clase(s) sobre otras, y se denomina “derechistas” a las fuerzas interesadas en conservar, en provecho de los beneficiarios, el orden social y las relaciones económicas existentes…Leer más (Evaristo Villar)
