«Ateo, homosexual, no importa qué. Jesús no preguntaba identidades». El arzobispo de Tánger clama por «cambiar las políticas y las conciencias» sobre inmigración. Cada año presumimos de que nos visiten 60 millones de turistas, pero cerramos la frontera a estos 4.000 o 5.000 inmigrantes. Hay que diferenciar dos mundos: el mundo de los intereses nacionales, que no sé con qué criterios se determinan, y el mundo de la fe, donde no hay fronteras«, subraya el arzobispo de Tánger, Santiago Agrelo, de visita en Valencia. En una entrevista con Paco Cerdá, el prelado incide en que «¡ojalá los que decimos que tenemos fe en Dios o que creemos en el Evangelio nos moviéramos con la fuerza que ese sueño da a los subsaharianos que saltan la valla!». Para el arzobispo franciscano, «si yo pongo una valla y cuchillas en la frontera es porque la considero infranqueable para determinadas personas». Pero «¿tengo yo más derecho que el que tiene el pobre a traspasarla?«.