- DOMINGO 26º. T.O. –A- SEPTIEMBRE 28.
* El Evangelio de hoy comienza con un interrogante ante los que le acusaban a Jesús, por acoger a pecadores y marginados; interrogante que nos lo puede hacer hoy a cada uno de nosotros: “A ver ¿Qué os parece?. Un hombre tenía dos hijos…
Jesús, centra la cuestión en la contraposición que tenían, que a veces tenemos, entre palabras y obras, entre el hablar y el hacer. Lo que importa no son las palabras que pronuncian cada uno de los dos hijos sino su conducta real. Jesús denuncia las actitudes de personas que aparecen de una manera y se comportan de otra.
* Nuestra vida está llena de oportunidades para decir “SÍ” a Dios, y también, para decirle “NO”.
Somos libres, y podemos escoger tanto lo uno como lo otro. Pero cuando escogemos decir “sí”, Dios espera que nos mantengamos fieles a Él, y que seamos coherentes con nuestra decisión.
De nada vale decir “sí”, con los labios, si nuestra manera de actuar no responde a nuestras palabras.
En este caso del evangelio es más meritorio, después de haber dicho “no”, arrepentirse de lo dicho, y actuar como si hubiéramos dicho “sí”, tal como nos enseña Jesús en la Parábola.
* La 1º lectura del día de hoy y el Evangelio nos invitan a la conversión, pero no a una conversión hecha de palabras y propósitos vacilantes sino a una conversión sincera que suponga un cambio de vida. Para ser cristiano no basta decir sí y afirmar la fe sino que hace falta ser consecuente con lo que se dice y vivirlo.
* Fidelidad y coherencia son dos cualidades esenciales de los discípulos de Jesús. De sus seguidores que nos llamamos cristianos.
La fidelidad nos hace capaces de perseverar en el tiempo en nuestras decisiones originales de hacer realidad en nuestra vida, el mensaje de Jesús de Amor y Salvación. La fe, no es una doctrina, sino una vivencia. Por eso la coherencia nos lleva a hacer coincidir nuestras decisiones y nuestras acciones. Sabemos, que las dos exigen un gran esfuerzo, pero con la gracia de Dios, que siempre está dispuesto a ayudarnos, tanto una como otra son posibles.
- Llevemos a la reflexión, oración el ¿cómo lo vivimos? Que resuene en nuestro interior las palabras de Jesús: “A ver ¿Qué os parece?…
* Vivimos tiempos difíciles para la fe; tiempos en los que mantenerse fiel y ser coherente, puede traernos incluso disgustos, ser mal vistos… Pero Dios espera de nosotros generosidad y entrega a su causa, a trabajar en su Reino que es el aquí y ahora; por eso no podemos claudicar.
La fe nos da la certeza de que pase lo que pase, El, nuestro Dios, estará con nosotros, acompañándonos, fortaleciéndonos, iluminándonos con su luz, como lo hizo con Jesús de Nazaret cuando vivió nuestra experiencia humana.
ORACIÓN
Ayúdanos Dios nuestro, a ser capaces de corregirnos cada vez que decimos un “no” a tu Palabra, y a no decir jamás un “sí” solo con los labios sin comprometer en él la propia vida.
Que aprendamos de Jesús de Nazaret a acudir a ti, Padre nuestro para conocer lo que quieres de nosotros y a responder en verdad desde nuestro interior con confianza y fidelidad.
Enséñanos a vivir con la palabra dada. Concédenos, que nuestras palabras sean palabras llenas de verdad.
Y que nuestras obras vayan llenas también de constancia.
Si en nuestra vida hay palabras incumplidas. PERDÓN, SEÑOR.
Si no somos fieles en el camino emprendido. PERDÓN, SEÑOR.
Te pedimos, Jesús de Nazaret, por los que no se fían ni creen en tu Palabra…
Queremos ser fieles al compromiso de seguirte y escuchar y vivir tu Palabra
que es CAMINO, VERDAD y VIDA, para todos. Estando siempre cerca, del que más lo necesita. AMÉN
*SEGUIMOS REFLEXIONANDO: LLEGÓ EL “OTOÑO”.
Es tiempo de cosecha.
Tiempo de recoger, para recogerse.
Para mirarse un poquito hacia dentro.
Tiempo para soltar. Para dejar caer. Para dejar ir.
Tiempo para guarecer el alma.
Tiempo para dejarse empapar por la lluvia.
Tiempo para crear. Tiempo para pensar. Para imaginar. Para crear.
Tiempo para la Esperanza y trabajo en el Reino con fidelidad y entrega. AMÉN. ZURIÑE