* DOMINGO XXI. T.O –A– AGOSTO 24 de 2014
* En el Evangelio de hoy se encuentra La gran pregunta de Jesús a los discípulos, dirigida también a cada uno de los creyentes y comunidades.
* ¿Quién dice la gente que soy Yo? Y vosotros ¿Quién decís que soy yo?…
Esta pregunta nos la hace Jesús a cada uno, personalmente. Realmente, su persona ¿significa nuestra esperanza?..
* Nos la hace la gente que nos conoce. ¿Nuestra vida responde a la fe que decimos profesamos?
* Nos la pueden hacer los amigos, los hijos, los grupos de reflexión o comunidades cristianas, o en la catequesis. ¿Qué diría yo desde mi interior de Jesús?…
* Viene Jesús de Nazaret, una vez más, y nos hace la pregunta: ¿Tú… Quién dices que soy Yo?
¿Qué pensamos y decimos de nuestra fe y de nuestra esperanza, de nuestro seguimiento y entrega, de su persona y de sus Palabras?
* Tal vez, y puede ser un fallo grande, sabemos hablar de todo pero nos cuesta hablar de Dios: manifestar nuestras creencias religiosas. Defender, si es necesario el sentido que tenemos de la vida, la familia y de la sociedad desde el Evangelio.
* Podíamos seguir haciéndonos las buenas preguntas que en un documento manifiesta J, Leoz.
¿Qué decimos sobre El? ¿Le conocemos profundamente o sólo superficialmente? ¿Escuchamos su Palabra o simplemente asistimos a su lectura?
No es difícil encontrar personas que digan que Jesús es un personaje formidable, histórico, pero olvidan o no lo han sentido nunca que Jesús, como Hijo de Dios, es Salvador.
Jesús de Nazaret, no ha venido al mundo para ser anunciado en grandes carteles y luego ser olvidado en el estilo de vida de los que nos decimos creyentes.
Jesús, ha venido sobre todo para que veamos en El, un Camino, la mejor fotografía y el mejor rostro que Dios tiene: el MOR, que se traduce en Misericordia, Bondad, Ternura, Perdón, escucha. etc.
* Hoy, como Pedro entonces, nuestra Iglesia (Con limitaciones,, contradicciones, dificultades) y cada uno de nosotros, tenemos que seguir respondiendo a la pregunta que nos hace de nuevo Jesús de Nazaret.
Y tú… ¿QUIÉN DICES QUE SOY YO?
¿Sabremos responder desde nuestro interior como Pedro?
“TÚ, SEÑOR, ERES EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS.
ORACIÓN
* Y VOSOTROS ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?…
PERO YO OS DIGO.
¿Nos lo podrá decir?… escuchemos en el silencio el sentir de nuestro interior…
A vosotros que compartís mi proyecto y lo lleváis a cabo; a vosotros que recibís mi Palabra y la ponéis en práctica; a vosotros que os reunís en mi nombre y recordáis mi presencia
Os llamo amigos.
A vosotros que sois fuertes en vuestra debilidad; a vosotros que os mantenéis firmes en la Palabra del evangelio; a vosotros que progresáis en la fe
Os llamo amigos.
¿Nos lo podrá decir? Dejemos que nuestro interior nos hable.
A vosotros, dispuestos a dar la cara, a defender mi causa, a hablar de mí y decir quién soy yo;
A vosotros con quienes se puede contar ante las necesidades de los otros.
Os llamo amigos.
A vosotros que afrontáis la realidad e intentáis mejorarla; a vosotros que trabajáis por un futuro mejor para todos.
Os llamo amigos.
A vosotros, que celebráis lo que creéis y compartís lo que tenéis; A vosotros en la fiesta y juntos en la dificultad; a vosotros que tratáis de vivir mis sentimientos y mi Espíritu.
Os llamo amigos.
Dejemos que resuene esta pregunta de nuevo en nuestro interior:
*Y VOSOTROS ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
Que Jesús de Nazaret, después de darle la respuesta y comunicarla a los demás nos pueda decir:.
OS LLAMO AMIGOS. AMÉN.
SEGUIMOS ORANDO. RECORDANDO EL DOLOR QUE SE VIVE EN NUESTRO MUNDO
Jesús De Nazaret. Hoy unidos en Iglesia queremos decir con nuestra Oración y nuestros compromisos:
“NO A LA GUERRA” “NO A LA DESHUMANIZACIÓN”.
Reconocemos que la guerra jamás favorece el bien de la comunidad humana, que la violencia destruye y jamás construye, sólo trae hambre, sufrimientos, muertes. Las heridas de la guerra quedan sangrando durante mucho tiempo y los conflictos dañan la situación de los pobres y producen nuevas formas de pobreza.
El espectáculo desolador de miseria y sufrimientos que estamos viviendo en estos tiempos causadas por las guerras, es un aviso para todos – personas, sociedad, mundo-
Que se comprenda, que el dinero, no debe invertirse en guerras, ni ser empleado para destruir y matar, adultos y multitud de niños indefensos, sino para defender la dignidad humana, mejorar su vida y construir una sociedad abierta y solidaria.
Que nuestro grito y compromiso, brote de lo más íntimo de nuestro ser clamando:
Jesús de Nazaret, ayúdanos a no cerrar los ojos, a no quedarnos pasivos ante tanta injusticia, para que con tu ayuda y los compromisos a nuestro alcance podamos trabajar unidos por la
PAZ, SOLIDARIDAD, HUMANIDAD PARA TODOS. AMÉN. ZURIÑE