- DOMINGO II DE CUARESMA. – B -Marzo 1
- LA TRANSFIGURACIÓN
- La Cuaresma (y toda la vida cristiana) es un camino de conocimiento de Jesucristo, que nos pone en relación con Dios Padre.
* En la montaña con los tres discípulos, Jesús nos dice que estamos llamados a ser, como Él, plenamente hijas e hijos de Dios.
* Jesús con sus discípulos subió a una montaña alta (Tabor). Y se transfiguró delante de ellos…
Pedro, con su espontaneidad, le dijo a Jesús “Maestro, ¡qué bien se está aquí!…
Es una reacción muy corriente, y en la que se compromete poco… Jesús les da la respuesta: “Levantaos” y vámonos de la montaña al llano. Allí donde las personas viven, gozan y sufren; allí donde las personas miran a Dios buscando la respuesta de sus propios interrogantes; allí donde están los problemas y las posibles soluciones. Allí donde estamos los cristianos que queremos seguirle.
* Levantarse y bajar del monte fueron dos exigencias de Jesús a los suyos, dos exigencias que deben seguir sonando en nuestros oídos para vencer una tentación en la que podemos caer, rezo, rezamos en comunidad, pero… nos alejamos de la realidad en la que muchos nos pueden necesitar.
* Levantarse del “éxtasis” y bajar de la montaña a la vida cotidiana tiene sus riesgos. Riesgos que comportan valentía y decisión ante lo que otros nos puedan decir, ya está bien, que otros hagan también… Riesgos que nos hacen dejar la comodidad de nuestra “tienda” el buen ambiente en que nos movemos. Levantarse y bajar de la montaña compromete mucho, compromete a despertarse y a despertar, a no justificar lo que con el Evangelio en la mano, no se puede justificar.
* Cristo bajó de la montaña, y ¡cómo lo hizo!. No ignoró ningún problema de su tiempo, no pasó de largo por ninguna petición que le hacían, aunque se la jugase como le pasó por tocar al leproso. No podía entrar en Jerusalén, pero a pesar de todo o por eso, le seguía mucha gente.
Hoy hay que insistir en la opción de fe que significa creer en el camino de fidelidad siguiendo a Jesús de Nazaret, Dios nuestro. La fidelidad a su camino de verdad, amor, justicia, bondad… es el único camino de Vida y de Victoria. Que sigamos en esta cuaresma profundizando el evangelio que nos muestra el CAMINO, LA VERDAD, y LA VIDA.
Que escuchemos en nuestro interior:
“ESTE ES MI HIJO AMADO”: ¡ESCUCHADLO!.
- La PASCUA será la afirmación de este hecho.
ORACIÓN
Jesús de Nazaret, haz que sepamos “Subir a la montaña” con frecuencia, para estar contigo, escucharte y renovar las fuerzas para nuestro camino; que el encuentro frecuente contigo nos transforme y nos haga pasar Del egoísmo a la plena generosidad, de la poca fe a la confianza total, de la comodidad al pleno seguimiento a ti, Jesús Dios nuestro.
Que caminando cada día contigo, Jesús de Nazaret, aprendamos a ser una Iglesia servidora, que vive y da testimonio del gozo del evangelio, de la alegría de la vida en fraternidad, del perdón y de la reconciliación, que es la fuerza para renovar la vida con paz de las personas y de los pueblos.
Ayúdanos a subir contigo a la montaña. Y después de llenarnos de la voluntad del Padre para nosotros. Y de oír en nuestro interior:
“ESTE ES MI HIJO AMADO”: ¡ESCUCHADLE! Bajar de nuevo contigo al llano, de cada día.
El Evangelio, nos muestra ese camino, que con frecuencia acudamos a él, como mapa en el caminar. AMÉN. ZURIÑE