EL BAUTISMO DE JESÚS. ENERO 11 DE 2015
Con la fiesta del Bautismo de Jesús, ponemos fin al ciclo de Navidad. Pero esta fiesta es para nosotros una fuerza y una exigencia muy especial. Un buen día para reflexionar y revivir nuestros compromisos bautismales a la luz del bautismo de Jesús. Un buen día para agradecer a Dios su predilección: la que tuvo con Cristo, el Hijo amado, y la que tuvo con nosotros al hacernos sus hijos.
En Palestina en tiempo de Jesús tenían la costumbre de purificarse con el rito del agua. Así apareció Juan, predicando conversión y ofreciendo como signo de la misma el bautismo. Para ello eligió las aguas del río Jordán, río que les recordaba el paso a la tierra prometida. Muchos aceptaban su predicación se arrepentían y recibían su bautismo.
apero, ¿qué hace Jesús en esa fila de los hombres y mujeres pecadores? ¿Por qué realiza Él ese gesto de bautizarse diluido en un grupo general? (Lc.3,21). El mismo Juan se extraña. Pero es que Jesús no había venido a hacer ostentación de sus privilegios, sino que libremente, se hizo semejante a nosotros en todo (Flp.2,7) menos en el pecado.(Jn.3.5) Hasta aquí llegó la grandeza de la encarnación del Hijo de Dios. Recorrió todo el camino humano, hasta pasar por la muerte, Él que era la Vida.
Por eso Jesús, sin pecado, no duda en mezclarse con los pecadores. Porque sólo se salva compartiendo, desde dentro, haciendo el bien. Jesús entra en nuestra “corriente de agua” para sanarla. Y al hundirse en nuestras “aguas” se abren los cielos para revelar su grandeza y verdad y se oye la voz del nuestro Dios: “ESTE ES MI HIJO AMADO, MI PREDILECTO” (Mt.3,17)
El paso de Jesús, fue en el camino humano: “HACER EL BIEN”.
De todo esto nos habla la fiesta del Bautismo de Jesús, verdadera “MANIFESTACIÓN” y nos invita a vivir con intensidad nuestro compromiso bautismal, porque el Bautismo, no es sólo un documento que lo acredita, sino una vida, nuestra vida, hecha camino de fidelidad.
ORACIÓN Hoy agradecemos especialmente nuestro bautismo, que nos da a conocer nuestra identidad de hijos de Dios y nuestra vocación cristiana. Ayúdanos Jesús de Nazaret, a ser fieles a ella, a vivir con alegría tu evangelio y para eso comprendemos que tenemos que reflexionarlo; que tu Espíritu llene nuestras vidas y nos acompañe cada día en el camino de vida que nos propones.
Ayúdanos a ser cristianos de verdad, viviendo el bautismo con todas sus consecuencias y así saber crecer en el servicio y en el amor, que es lo que Tú nos encomiendas.
Necesitamos “escuchar con fe tu Palabra” y llevarla a la vida, Jesús, para que podamos llamarnos y ser, en verdad, Hijos de Dios. AMÉN. ZURIÑE