- DOMINGO 5º T.O –B- 8 de Febrero de 2015
- El evangelio de hoy, nos sitúa hoy ante las actividades diarias que realiza Jesús. En ellas podemos destacar como las prioridades del tiempo que hace Jesús. Vemos que la mayor parte d la emplea en atender y curar a los enfermos. Para ellos nunca tiene prisa. La segunda es enseñar a la gente y a los discípulos más cercanos. En tercer lugar la oración; no ora sólo accidentalmente, sino que busca y reserva tiempo y lugar adecuado.
* En la mañana de un sábado, enseña en la Sinagoga. Hacia el mediodía va “a casa de Simón y Andrés”, que era sin duda como su casa. Allí, cura a la suegra de Simón (Pedro): “Se acerca, la coge de la mano, la levanta” Y ella, “se puso a servirles”. La suegra, nos puede servir de símbolo del trato a los ancianos de la comunidad, estar cerca de ellos, como miembros de la comunidad cristiana.
Por la tarde, la mayor parte del tiempo la dedica a curar (curó muchos enfermos…) Jesús ha venido para hacer la voluntad de Dios Padre: que tengamos vida en abundancia.
* Pero aunque en lo cotidiano he señalado como 3º la oración, así nos dice el evangelio:
“se levanta de madrugada, va al descampado y se pone a orar”. Jesús elige tiempo y lugar (en soledad) La oración le conecta con el Amor gratuito y la misión de su vida. El compromiso adquirido en la oración no se queda en palabras o buenas intenciones; Jesús pasa a los hechos. Ha estado en la oración con el Padre, le ha escuchado en la intimidad y ahora cumple su voluntad.
- La tarea de nuestras comunidades cristianas es actualizar en nuestro tiempo esa fuerza salvadora que parte de Jesús. Y vemos que las curaciones no las hace en la sinagoga, sino se dan en la vida cotidiana, en medio de las gentes. Por eso nosotros creyentes en Él, debemos saber encontrar a Dios en lo cotidiano, descubrirlo en las necesidades humanas, hoy precisamente nos habla con fuerza el mensaje de “MANOS UNIDAS”: “BORRAR LA POBREZA”. Grave enfermedad actual.
- Tenemos en este evangelio de nuevo, un camino, una propuesta de seguimiento de Jesús, nunca al margen de la vida concreta. Que sepamos desde nuestras familias, comunidades, grupos comunicar atención, estima, ayuda al ser humano; que sepamos “tomar de la mano” y “levantar” a cuantos esperan una palabra, una ayuda de esperanza o económica. Pero para eso necesitamos como Jesús: Retirarnos en reflexión y silencio a ORAR y ESCUCHAR, la voluntad de Dios.
ORACIÓN
Jesús de Nazaret, Tú nos impulsa y animas a “dar la mano, levantar, ayudar”.
Queremos en el día de hoy, darte respuesta:
Te ayudaremos a dar alegría, a compartir, a construir paz.
Queremos ayudarte, Jesús de Nazaret, con tu Buena Noticia, a transmitir la justicia.
Te decimos, con temblor, pero en verdad:
Toma nuestras manos, nuestros pasos, nuestro tiempo, nuestra vida.
Sabemos que solos no podemos, pero unidos y con tu fuerza seguiremos construyendo tu Reino.
Ayúdanos primero a cambiar nuestro corazón, y a estar más cerca de aquellos que nos necesitan. AMÉN. ZURIÑE