DOMINGO III de ADVIENTO- C – Diciembre 13 de 2015
- En este tercer Domingo de Adviento, nos viene muy bien comenzar reflexionando con la 1ª lectura de (Sofonías: 3, 14-18.). Nos invita al júbilo desbordante, nos asegura el perdón, nos promete la defensa y la fuerza de Dios y, sobre todo, nos ofrece una declaración de Amor de parte de Dios: “Te ama, se goza y se complace en ti”, le dan ganas de bailar contigo.
* Y san Pablo en (filipenses 4, 4-7) Hoy es domingo de gozo. Pablo nos invita a dejar preocupaciones estresantes, a vivir en alegría permanente, a llenarnos de una paz indecible. Es “la alegría en el Señor, que está cerca”. Es la confianza que nos viene de la seguridad de ser escuchados y atendidos por Dios. Es la Paz que nos regala Dios.
* Y en el Evangelio Lc. 3, 10-18. Tres veces nos repite Lucas la misma pregunta:
¿Qué tenemos que hacer?
Que le hace la gente. No le preguntan lo que hay que pensar, ni siquiera lo que hay que creer. Es ejemplar para nosotros esa pregunta que se la hacen las personas que están dispuestas a transformar sus vidas.
Hoy se escuchan llamadas al cambio y a la conversión, a la responsabilidad y a la solidaridad, pero… ¿Nos damos por aludidos?…
¿Qué podemos hacer? Juan Bautista nos ofrece, con claridad y sencillez una respuesta que nos pone a cada uno frente a nuestra propia verdad. Se necesita valor para acogerlas. Se necesita tiempo para dejarnos penetrar por ellas.
En estos tiempos tan duros para los pobres y marginados la llamada de Juan Bautista cobra nueva fuerza. Es el momento del compartir, esta es la manera de esperar al Mesías. Acoger la buena nueva de la venida del Señor requiere esa conversión y la verdadera conversión se manifiesta sobre todo en los frutos que da.
La Palabra de Dios dice que “El Señor está cerca”, tan cerca que está en medio de nosotros y nos renueva cada día con su Amor. Por eso, si sabemos agradecer todo lo que recibimos de su Amor hacia nosotros, siempre tendremos motivos para vivir en la alegría y en la Paz.
ORAMOS. ENCENDIENDO LA 3ª VELA
Como Juan Bautista, Señor, queremos ser testigos de la luz. No permitas que apaguemos en nuestro interior el fuego del Espíritu.
Que estas tres velas encendidas sea el signo de la constancia de nuestra oración.
También nosotros como san Pablo queremos que nuestra vida sea Cristo y que sepamos extenderlo allí donde estemos. AMÉN
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Al Dios de la alegría, de la paz y del Amor acudimos con fe:
*Concédenos, Padre, el don de la alegría, especialmente a los que más sufren o viven en soledad y depresión.
* concédenos, Padre, el don de la paz, especialmente a los que sufren las consecuencias de la violencia o el odio o las separaciones familiares.
* concédenos, Padre, el espíritu del arrepentimiento y la conversión, especialmente a los que se creen muy instalados y seguros.
* Concédenos, Padre, la virtud de la esperanza, especialmente a los que están decaídos y desencantados.
* Concédenos, Padre, a todos la gracia de tu amor y cercanía, que en esta oración y siempre nos sintamos siempre llenos de Jesucristo y así ser testigos de tu Amor y tu alegría. AMÉN
SEGUUIMOS ORANDO
Jesús de Nazaret. Haznos una comunidad abierta, confiada y pacífica, invadida por el gozo del Espíritu Santo.
Una comunidad entusiasta, que sepa cantar a la vida, vibrar ante la belleza, estremecerse ante el misterio.
Haznos expertos en deshacer nudos y en abrir surcos y en arrojar semillas y así mantener viva la esperanza de tu Reino. AMÉN. ZURIÑE