- DOMINGO 4º DE ADVIENTO – B – DICIEMBRE 21
En este último Domingo de Adviento, la Palabra, nos centra en María y en sus actitudes.
De que nuevas energías creadoras desbloqueen nuestras rutinas y desilusiones y nos pongamos de nuevo a caminar.
La disponibilidad de María deja a dios ser Dios. Ha dejado que Dios saliese a su paso hasta
llegar a hacerse esperanza, dolor y carne en su seno.
Para reconocer el misterio de la esperanza necesitamos disponibilidad. Estar disponible es, de alguna manera, ponerse en pie, en estado de éxodo, salir de nosotros mismos, salir hacia Alguien que es absoluto.
La esperanza implica riesgo. Pero Dios está más allá del riesgo. Pero a todo encargo que hace Dios le acompaña la garantía de su auxilio y su presencia. Así nos lo recuerda la Historia de la salvación:”He aquí que yo estoy con vosotros hasta el fin de los tiempos”. Y María escucha la Palabra que le viene dirigida a Ella. María escucha, acoge, guarda en su corazón; la Palabra de Dios complica la existencia, porque compromete la vida. No somos autómatas. Hay que poner al servicio de la Palabra lo mejor que tenemos; inteligencia y corazón. María es un buen ejemplo: se turba, se asusta, pero mantiene esa profunda serenidad y hace las preguntas fundamentales. María es un ejemplo de madurez en la fe. Fe profunda. Ella, pregunta. No es que María no se fíe de Dios. Es todo un proceso de Fe que crea un clima: avanza, desde el susto y la turbación inicial a la entrega y disponibilidad final.
*“FIAT, HÁGASE”
La lección no termina simplemente en la grandeza de María: Como ejemplo, debe prolongarseen nosotros: todos tenemos una Palabra de Dios dirigida personalmente a cada uno. Todos tenemos una palabra que cumplir. Todos tenemos que dar vida a Jesús en nosotros por la fidelidad a su Palabra y a su Evangelio. El fiarse de Dios y el saberse colaborador/a de Dios en la tarea de acercar a las personas a la Salvación de Dios ofrecida en Jesús. Como María.
ORAMOS A MARÍA DE LA ESPERANZA
María, Virgen de la Esperanza. Contágianos tu fuerza, acércanos el espíritu que llena tu vida. Ayúdanos a vivir con alegría, a pesar de las dificultades que encontramos en el seguimiento de tu Hijo. Que no nos desaliente la lentitud de los cambios. Que no perdamos la ilusión de creer que es posible otro mundo y otra sociedad.
María, tú creíste y te jugaste la vida. Y no te fue fácil.
Nos enseñaste con tu ejemplo que para dar vida hay que entregar la vida, todos los días.
En nuestros días, Dios nos sigue pidiendo que demos lo mejor de nosotros para realizar su proyecto.
Enséñanos a esperar en el Señor, a confiar en su Palabra.
Enséñanos a orar para no perder la esperanza y discernir donde poner los esfuerzos, nuestro lugar y misión
María, camina cerca de nuestras vidas. Acompáñanos, fortalece nuestra esperanza, para trabajar en la esperanza del Reino.
Hoy, aquí, ahora y siempre.
¡GRACIAS MADRE!, POR HABER DICHO QUE SÍ
Y cantamos con gozo:
La Virgen sueña caminos, está a la espera; la Virgen sabe que el Niño está muy cerca. De Nazaret a Belén hay una senda, por ella van los que creen en las promesas. Los que soñáis y esperáis la
Buena Nueva, abrid las puertas al NIÑO que está muy cerca.
EL SEÑOR CERCA ESTÁ, EL VIENE CON LA PAZ. EL SEÑOR CERCA ESTÁ, EL TRAE
LA VERDAD.
AMÉN – ZURIÑE