- DOMINGO 31º. T. O. –A– NOVIEMBRE 2
- CONMEMORACIÓN DE LOS DIFUNTOS.
* La celebración de hoy es buena para renovar nuestra esperanza en el final de los tiempos.
Nuestra vida y la de toda la humanidad no caminan hacia la nada o el fracaso, sino al encuentro con Dios, que es quien nos da la felicidad plena. Este Amor de Dios, ya comienza con la Resurrección de Jesús que nos llena de esperanza.
Jesús nos invita a fiarnos de el y del Padre. Por eso nos habla con la imagen de “ir a la casa Paterna” donde hay lugar para todos y donde todos seremos tratados como hijos: “Para que donde yo estoy, estéis también vosotros”. Nos dice Jesús.
* Nuestra esperanza, nos anima a darnos la certeza de que nuestros difuntos han sido llamados a vivir en la casa del Padre (La otra vida, el cielo, llamamos) Pero esta esperanza, debe dar calidad, fuerza y fidelidad a nuestra vida presente. Creer en la Palabra de Jesús y reconocer que él es el Camino hacia el Padre y esto nos quiere decir que tenemos que seguir los valores que nos enseñó aquí en la tierra y su estilo de vida, que muy bien nos decía ayer en la festividad de Todos los Santos, son la Bienaventuranzas.
* Una vez más recordamos la ingenuidad de Tomás: “Señor, no sabemos a dónde vas” ¿Cómo podemos saber el camino? Jesús Le responde, nos responde a cada uno de nosotros:
* Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”.
* Lo tenemos claro: Volvamos a la “frescura del Evangelio”, como nos dice J. A. Pagola.
- ORACIÓN
- Dios y Padre nuestro, Dios de la vida sin fin. Recordamos hoy a todos los que ya terminaron su camino en este mundo; y lo hacemos con la confianza de saber que han sido recibidos en tu casa, preparada para todos con tu Amor.
- Te damos gracias, porque esto nos llena de esperanza.
Que mirando a tu Hijo Jesús de Nazaret, nuestro Camino, Verdad y Vida aprendamos a valorar como Él la vida humana y con la fuerza de su Amor y de su Palabra aprendamos a construir un mundo más humano y fraterno que sea signo de la felicidad que Tú nos prometes para la otra Vida, en la que nosotros creemos. - ¡Haznos Dios de Jesús, testigos de esta Esperanza! AMÉN. ZURIÑE
Bienaventuranzas de la Solidaridad (O.N.G.)
1 -Felices los que siguen al Señor por la senda del buen Samaritano.
Los que se atreven a andar tras sus pasos a superar las dificultades del camino, a vencer los cansancios de la marcha.
Los que al andar van trazando sendas nuevas para que otros sigan, entusiasmados, y continúen la obra del Señor.
Los que, atentos y presurosos, cambian su ruta para salir al encuentro del Señor vivo en el que sufre,
tan presente en estos tiempos, tan cercano para algunos, para otros tan lejano.
2 -Felices los que dan la vida por los demás.
Los que trabajan duro por la justicia anhelada.
Los que construyen el Reino desde lugares remotos.
Los que, anónimos y sin primeras planas, entregan su vida para que otros vivan más y mejor.
Los que con su diario sacrificio abren huellas de humanidad nueva en un mundo lleno de egoísmo
1 -Felices TODOS los que trabajan por los pobres. Desde los pobres. Junto a los pobres. Con corazón de pobre. Contemplando a diario la hermana muerte, temprana, injusta, dolorosa, en los rostros de los niños olvidados, sin salud, ni educación, ni juegos
2 -Felices los que viven solidarios dejando el asfalto limpio y prolijo para caminar los senderos pedregosos, polvorientos que abren al mundo de los que no cuentan en los números o estadísticas de los ministerios de turno.
1 -Felices los que aman al hermano concreto. Los que no se van en palabras sino que muestran su amor verdadero en obras de vida, de compañía y de entrega sincera.
2 -Felices los que enseñan, los que intentan que todos aprendan sin distinciones de color, piel o dinero.
Felices los que comparten sus bienes don-regalo del Buen Dios para vivir como hermanos y demostrarlo en la práctica. Los que no guardan con egoísmo sino que brindan y comparten.
1 – Felices los que caminan juntos, en búsqueda comunitaria del Reino de Vida Nueva y Fraternidad Realizada. Los que se ayudan, los que aprenden que mas pueden dos juntos que uno solo.
2- Felices TODOS los que piensan primero en el hermano y que encuentran su alegría
y el gozo y el sentido de la vida en trabajar por los demás y por el Reino y por el Señor vivo en medio nuestro. Olvidado, marginado, solo y abandonado en los rostros de jóvenes de ancianos
de mujeres solas de desempleados y de tantos otros.
Felices, los que viven el MANDAMIENTO PRIMERO QUE ES AMOR A DIOS EN EL HERMANO. AMÉN