II Domingo de Navidad. 4 de enero de 2009

Lecturas
Si 24, 1-2. 8-12 
Ef 1, 3-6. 15-18  
Jn 1, 1-18
 

NAVIDAD, SABIDURÍA Y LOGOS

                Continuamos en el tiempo de Navidad y la liturgia de hoy se presta a las más altas teologías, en unas lecturas únicas para los tres ciclos.

                La sabiduría humana, el sabio entre su grupo, era importantísimo para la vida hasta hace poco y hemos tenido ocasión de hablar de ella aunque demasiado brevemente.Vamos a intentar decir algo sobre la Sabiduría, con mayúscula, diferente de la otra, pero tan próxima que puede que la humana sea su prolongación o aplicación.


Sobre todo a la vuelta del exilio, y por influencia de religiones próximas, adquiere la sabiduría importancia de ‘atributo divino’ que diríamos nosotros. Algo diferente y separado de Dios, pero casi Dios. Es inaccesible a los humanos (Job 28,21), interviene en la creación y el gobierno del mundo (Prv 3, 19), y en los artesanos del templo (Ex 28, 3), y en los jefes y reyes, y será don para el Mesías (Is 11, 2-5). Tan próxima al Espíritu de Dios que se le atribuyen obras parecidas y coincidencias con él (Sab 1, 4). El poema de Prv 8, 22-31 la distingue de Dios, pero es la primera de sus criaturas, y la mantiene a su lado (Si 9, 4) en las grandes obras. Se establece en Jerusalén y allí se identifica prácticamente con la Ley. Un texto famoso en Navidad y que marcó la celebración en la media noche es el de la Sab 18, 14-15. En él, es la Sabiduría quien desciende a los humanos. Y de la Sabiduría a una de sus concreciones, el Logos, la Palabra. El que toma carne en nosotros, según el prólogo de Juan, plantando su tienda entre las nuestras, Jn 1. Este Logos es palabra omnicomprensiva, clave de interpretación y explicación de cuanto existe ‘en el cielo, en la tierra, en el abismo’, sustenta todo el conjunto. Toma carne humana -el que lo niegue es el anticristo (1Jn 4, 3)-  se desarrolla en una vida que concluye en la cruz, pero es, sigue siendo, la Sabiduría de Dios (1Cor 1, 24b), vista ahora por los que no la han recibido (Jn 1, 11) como locura e insensatez (1Cor 1, 22-24). Los que la reciben son hijos de Dios, no por mérito de nadie, sino por gracia que se multiplica incesante (Jn 1, 16) hasta hoy, abarcándolo todo. Recordamos también que la Sabiduría es algo muy entrañable a la teología feminista, juntamente con el “ruah”.Representaría lo más parecido a lo femenino en la intimidad de Dios. Esta teología indaga en esos temas y los encuentra como olvidados en la teología que han controlado siempre los varones. Trata de deducir sus posibilidades en clave feminista.Sabiduría, logos, palabra, términos para decir algo de la aproximación de Dios a los humanos a lo largo de su existir. Palabra hecha carne e historia en el S I. Historia de Jesús de Nazaret, palabra clave que torna razonable el universo, sus habitantes y sus palabras. Carne-historia, desde aquella Navidad hasta la cruz, que descubrimos como discurso único, inteligible, de Dios sobre el pasado, el presente y el futuro de esta humanidad. Es Navidad por el comienzo de esta historia clarificadora de todas las historias. Gloria a Cristo, creído en el mundo, exaltado a lo más alto (1Tim 3, 16). 
                La 1ª lec pertenece al libro del Eclesiástico o Siracida (de Jesús ben Sira). Un libro deuterocanónico (no aceptado por todas las tradiciones cristianas), de mediados del S II aC. Son fragmentos del cap 24, que presenta una como hipóstasis de la Sabiduría divina en el templo, en el pueblo de Israel. Puede que este capítulo sea el más importante de un libro largo y sin orden claro. En conceptos helenistas, trata de mantener la doctrina tradicional sobre el sacerdocio (Onías), el templo, la ley y el pueblo escogido. Tiene relación muy directa con el prólogo del Ev de Juan, que se proclamará hoy.
                La 2ª lec, de la carta los de Éfeso, toma parte del himno introductorio (3-6) y otra parte del final del cap en que aparecen los fundamentos cristianos de fe, esperanza y amor, como fruto de una sabiduría y revelación, que aquí aparecen unidas: la sabiduría consiste en descubrir la revelación del misterio de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
                El Ev de hoy es el prólogo poético del de Jn. Figura como evangelio de la 3ª misa de Navidad, pero la mayoría de veces se habrá proclamado el de Lc, correspondiente a la misa de media noche. Si nunca es recomendable suprimir las partes señalas como susceptibles de supresión en los evangelios, hoy probablemente sí, pues la 1ª y buena parte de la 2ª corresponden a una presentación de la figura del Bautista que entorpece la visión de conjunto. Para muchos este prólogo es el equivalente de los evangelios de infancia, con los términos y conceptos teológicos del autor del 4º evangelio, y no de los sinópticos. Los comentarios de este prólogo son innumerables y excelentes, y pueden servirnos para hacer el nuestro personal, que por serlo, será el mejor.
 
PARA UNA POSIBLE HOMILÍA
 
                 En este tiempo de novedad y Navidad, una idea muy vieja, pero imprescindible a la fe y a la vida: este mundo, este universo, no es puro azar. Se atiene a un diseño misterioso y minucioso, lejano, que se pergeñó antes aún del principio, antes de los famosos trece mil millones de años. Esto no es un desbarajuste, un sinsentido, un sueño del más loco; es un proyecto en marcha desde entonces para que nada ni nadie perezca, sino que llegue a su plenitud. Eso sí: nadie entiende al completo, ni puede modificar ese plan; nadie lo descubre con las fuerzas solas de la razón y el entendimiento. Es cosa de sabiduría, nos dicen hoy las lecturas, es cosa de la persona entera, con sus sentimientos, deseos y sueños, en otros términos, es cosa de este revoltijo que somos y que solemos resumir en la palabra libertad. Las condiciones en que vivimos y nos movemos son con frecuencia espeluznantes a primera vista. Parecemos, a veces, partículas arrastradas de dolores y desgracias, como ‘de un ciego destino’, incapaces de controlar nuestra propia situación. Seguiremos el año que comienza con los terrores de Palestina, el ahogo  de la economía, la marginación de África. Pues no es real. Lo real es un plan lleno de amor y de fuerza para sacar adelante a todos, un plan para que hasta el más amargado y desesperado pueda descubrir al final que tenía sentido y merecía la pena. El plan de vida superabundante y generosa. Universal. Un proyecto que, aunque no se entienda, recoge y nunca abandona los momentos más horrorosos de la historia y de la vida. Y los integra alguien que nace como nosotros, en ocasiones como nosotros no entiende, y lo ajustician como al peor de nosotros. Todo lo ha recogido, pasa por infiernos y cielos y nos lleva adelante en su plan divino. Todo lo que Dios tenía que decirnos lo ha transformado en vida nuestra, en Jesús de Nazaret, palabra, discurso o grito definitivo de Dios para nosotros y con nosotros. El es el plan, la palabra y la puesta en práctica de la decisión de Dios, tan de siempre como él mismo.No vamos arrastrados en un plan insensato, con visas de crueldad. Es un magnífico plan de salvación, decidido desde siempre y en Dios mismo. Se nos ha manifestado, lo descubrimos, en el niño de la Navidad y nos deslumbrará en la noche de Pascua, cuando ese plan sale adelante por encima del obstáculo de la muerte. Desemboca en Dios mismo, origen, meta y desarrollo de nuestra salvación.Esto es lo que hay desde el principio, esto lo descubrimos en nosotros, cuando nos vemos afectados por tantas cosas que el evangelio de hoy llama “gracia”. La ley la construimos los hombres para sobrevivir juntos. Las gracias inesperadas, los regalos sorpresa, vienen de Dios, se amontonan sobre  nosotros por medio de Jesús. Es inútil pretender ver a Dios o razonar sus planes. Es útil, justo y necesario mirar siempre a Jesús, el Cristo, para entender algo el mundo, vislumbrar a Dios y saber lo mejor de nosotros mismos.  
 
J. Javier Lizaur