«Mi tiempo se ha cumplido»: El Papa acepta la renuncia de Santiago Agrelo como arzobispo de Tánger

«Si en el cielo hubiere primeros y últimos puestos, estoy seguro de que todos allí me precederíais, pues habéis derrochado tanto amor con los pobres, que, considerada la pobreza del mío, ni siquiera seré digno de desataros las sandalias», dice a sus fieles en la despedida. El prelado gallego, conocido por su lucha por los derechos de los refugiados e inmigrantes, había rebasado en dos años la edad de jubilación. Casi dos años después de haber presentado su renuncia (cumple 77 años el próximo 20 de junio), el Papa ha aceptado la jubilación de Santiago Agrelo.    Leer más (Jesús Bastante)

Francisco exige a los líderes del mundo un «plan común» para combatir el cambio climático «antes de que sea demasiado tarde»

El Papa interviene en un encuentro con ministros de Finanzas de los países industrializados. Desde el comienzo, al grano: “Ustedes están aquí hoy para reflexionar sobre cómo remediar esta profunda crisis causada por una confusión de nuestras cuentas morales con nuestras cuentas financieras. Ustedes están aquí para ayudar a detener una crisis que está llevando al mundo hacia el desastre”.  “Esta es una empresa fundamental. Debemos lograr lo que hemos acordado, porque la supervivencia y el bienestar del mundo dependen de ello”, insistió Francisco, quien admitió que “las señales no son buenas”…   Leer más (Jesús Bastante)

Al Parlamento europeo

Os saludo con todo respeto desde Aizarna, un vallecito verde del País Vasco. Es más que probable que ninguna de vosotras/vosotros lea estas líneas, pero necesito escribirlas, aunque solo fuere por desahogo. Hago mías las grandes preguntas, las graves inquietudes de más de 500 millones de habitantes. Y sus esperanzas a pesar de todo. Uno mi voz a su voz. Necesitamos esperar. Hace 11 años, el Club de Budapest publicó una Declaración que llevaba por título “Estado de Urgencia Mundial”. Os recomiendo que la leáis antes de tomar posesión de vuestros escaños…    Leer más (Joxe Arregi)

«Mindfulness»: la nueva espiritualidad capitalista

La práctica de meditación conocida como mindfulness es la nueva espiritualidad capitalista. Fetichiza el presente, favorece el «momentismo», fomenta el olvido de la memoria histórica y apunta contra la imaginación utópica. Una nueva espiritualidad a la medida del mercado. Una nueva espiritualidad a imagen y semejanza de McDonald’s. Según sus patrocinadores, estamos en medio de una «revolución de la conciencia». Jon Kabat-Zinn, recientemente apodado el «padre del mindfulness», llega a proclamar que estamos al borde de un renacimiento global…       Leer más (Ronald Purser)

ASCENSIÓN (C) Fray Marcos.

(Hch 1,1-11) Recibiréis fuerza para ser mis testigos hasta los confines del mundo

(Ef 1,17-23) Que el Padre de la gloria os dé espíritu de sabiduría y revelación…

(Lc 24,46-53) “Mientras los bendecía, se separó de ellos, subiendo al cielo.”

 

.-Jesús llegó a lo más alto durante su vida, no después. Como Jesús, estamos aquí para ascender a lo divino, desde lo caduco que somos.   

Empezamos con la oración de Pablo. “Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de revelación para conocerlo; ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cual es la esperanza a la que os llama…” No pide inteligencia, sino espíritu de revelación. No pide una visión sensorial ni racional, sino que ilumine los “ojos” del corazón. El verdadero conocimiento no viene de fuera, sino de la experiencia interior. Ni teología, ni normas morales, ni ritos sirven de nada si no nos llevan a la experiencia interior.    

Hemos llegado al final del tiempo pascual. La ascensión es una fiesta de transición que intenta recopilar todos lo que hemos celebrado desde el Viernes Santo. La mejor prueba de esto es que Lc, que es el único que relata la ascensión, nos da dos versiones: una al final del evangelio y otra al comienzo del los Hechos. Para comprender el lenguaje que la liturgia utiliza para referirse a esta celebración, es necesario tener en cuanta la manera mítica de entender el mundo en aquellas épocas y posteriores, muy distintas de la nuestra.

El mundo dividido en tres estadios: el superior, habitado por la divinidad. El del medio era la realidad terrena en la que vivimos. El abismo del maligno. La encarnación era concebida como una bajada del Verbo, desde la altura a la tierra. Su misión era la salvación de todos. Por eso, después tuvo que bajar a los infiernos (inferos) para que la salvación fuera total. Una vez que Jesús cumplió su misión salvadora, lo lógico era que volviera a su lugar de origen.        

No tiene sentido seguir hablando de bajada y subida. Si no intentamos cambiar la mente, estaremos transmitiendo conceptos que hoy no podemos comprender. Una cosa fue la predicación de Jesús y otra la tarea de la comunidad, después de la experiencia pascual. El telón de fondo es el mismo, el Reino de Dios, vivido y predicado, pero a los primeros cristianos les llevó tiempo encontrar la manera de trasmitir lo que había experimentado. Tenemos que continuar esa obra, transmitir el mensaje, acomodándolo a nuestra cultura.       

Resurrección, ascensión, sentarse a la derecha de Dios, envío del Espíritu apuntan a una misma realidad pascual. Con cada uno de esos aspectos se intenta expresar la vivencia de pascua: El final de “este Hombre” Jesús no fue la muerte sino la Vida. El misterio pascual es tan rico que no podemos abarcarlo con una sala imagen, por eso tenemos que desdoblarlo para ir analizándolo por partes y poder digerirlo. Con todo lo que venimos diciendo durante el tiempo pascual, debe estar ya muy claro que después de la muerte no pasó nada en Jesús.

Una vez muerto pasa a otro plano donde no existe tiempo ni espacio. Sin tiempo y sin espacio no puede haber sucesos. Todo “sucedió” como un chispazo que dura toda la eternidad. El don total de sí mismo es la identificación total con Dios y por tanto su total y definitiva gloria. No va más. En los discípulos sí sucedió algo. La experiencia de resurrección sí fue constatable. Sin esa experiencia que no sucedió en un momento determinado, sino que fue un proceso que duró muchos años, no hubiera sido posible la religión cristiana.       

Una cosa es la verdad que se quiere trasmitir y otra los conceptos con los que intentamos expresarla. No estamos celebrando un hecho que sucedió hace 2000 años. Celebramos un acontecimiento que se está dando en este momento. Los tres días para la resurrección, los cuarenta días para la ascensión, los cincuenta días para la venida del Espíritu, son tiempos teológicos. Lc, en su evangelio, pone todas las apariciones y la ascensión en el mismo día. En cambio, en los Hechos habla de cuarenta días de permanencia de Jesús con sus discípulos.       

Solo Lc al final de su evangelio y al comienzo de los “Hechos”, narra la ascensión como un fenómeno externo. Si los dos relatos constituyeron al principio un solo libro, se duplicó el relato para dejar uno como final y otro como comienzo. Para él, el evangelio es el relato de todo lo que hizo y enseñó Jesús; los Hechos es el relato de todo lo que hicieron los apóstoles. Esa constatación de la presencia de Dios, primero en Jesús y luego en los discípulos, es la clave de todo el misterio pascual y la clave para entender la fiesta que estamos celebrando.        

El cielo en todo el AT, no significa un lugar físico, sino una manera de designar la divinidad sin nombrarla. Así, unos evangelistas hablan del “Reino de los cielos” y otros del “Reino de Dios”. Solo con esto, tendríamos una buena pista para no caer en la tentación de entenderlo materialmente. Es lamentable que sigamos hablando de un lugar donde se encuentra la corte celestial. Podemos seguir diciendo “Padre nuestro que estás en los cielos”. Podemos seguir diciendo que se sentó a la derecha de Dios, pero sin entenderlo literalmente.        

Hasta el s. V no se celebró la Ascensión. Se consideraba que la resurrección llevaba consigo la glorificación. Ya hemos dicho que en los primeros indicios escritos que han llegado hasta nosotros de la cristología pascual, está expresada como “exaltación y glorificación”. Antes de hablar de resurrección se habló de glorificación. Esto explica la manera de hablar de ella en Lc. Lo importante del mensaje pascual es que el mismo Jesús que vivió con los discípulos, es el que llegó a lo más alto. Llegó a la meta. Alcanzó la identificación total con Dios.        

La Ascensión no es más que un aspecto del misterio pascual. Se trata de descubrir que la posesión de la Vida por parte de Jesús es total. Participa de la misma Vida de Dios y, por lo tanto, está en lo más alto del “cielo”. Las palabras son apuntes para que nosotros podamos entendernos. Hoy tenemos otro ejemplo de cómo, intentando explicar una realidad espiritual, la complicamos más. Resucitar no es volver a la vida biológica sino volver al Padre. “Salí del Padre y he venido al mundo; ahora dejo el mundo para volver al Padre”.      

Nuestra meta, como la de Jesús, es ascender hasta lo más alto, el Padre. Pero teniendo en cuenta que nuestro punto de partida es también, como en el caso de Jesús, el mismo Dios. No se trata de movimiento alguno, sino de toma de conciencia. Esa ascensión no puedo hacerla a costa de los demás, sino sirviendo a todos. Pasando por encima de los demás, no asciendo, sino que desciendo. Como Jesús, la única manera de alcanzar la meta es descendiendo hasta lo más hondo de mi ser. El que más bajó, es el que más alto ha subido.       

El entender la subida como física es una trampa muy atrayente. Los dirigentes judíos prefirieron un Jesús muerto. Nosotros preferimos un Jesús en el cielo. En ambos casos sería una estratagema para quitarlo del medio. Descubrirlo dentro de mí y en los demás, como nos decía el domingo pasado, sería demasiado exigente. Mucho más cómodo es seguir mirando al cielo… y no sentirnos implicados en lo que está pasando a nuestro alrededor.       

En lo que hemos leído encuentran todos los elementos de los relatos pascuales: el reconocimiento; la alusión a la Escritura; la necesidad de Espíritu; la obligación de ser testigos; la conexión con la misión. Se contrapone la Escritura que funcionó hasta aquel momento y el Espíritu que funcionará en adelante. Jesús fue ungido por el Espíritu para llevar a cabo su obre. Los discípulos son revestidos del Espíritu para llevar a cabo la suya.

 

Meditación

El espíritu es una energía vital que nos transforma.

Es el “nacer de nuevo” de Jesús a Nicodemo.

No se trata de un mayor “conocimiento” intelectual.

No es la mente la que debe iluminarse, sino el “corazón”.

Aquí está la verdadera batalla

para nosotros los occidentales cartesianos.

 

Jaunaren Igokundea – C (Lukas 24,46-54)

JESUSEN BEDEINKAZIOA

Azken tartetxoa bizi du Jesusek bereekin. Laster utziko ditu, Aitaren misterioan behin betiko sartzeko. Ordudanik ezin izango da haien bidelagun munduko bideetan, Galilean izan den bezala. Inork ez du ordeztuko Jesusen presentzia.

Pentsamendu bakarra du Jesusek: irits dadila herri guztietara Jainkoaren barkazioaren eta errukiaren mezua; entzun dezatela guztiek konbertsiorako haren deia; ez dadila bizi inor esperantzarik gabe. Guztiek jakin behar dute Jainkoak mugarik gabe ulertzen eta maite dituela bere seme-alabak. Nork hots egin dezake, ordea, Berri On hau?

Lukasek dakarrenez, Jesusek ez du buruan ez gotzainik, ez apaizik. Ezta doktorerik edo teologorik ere. Lurrean «lekukoak» utzi nahi ditu. Hau dute lehen egitekoa: «zuek zarete gauza hauen lekuko». Jesusen lekuko horiek izango dira Jainko on baten esperientzia aditzera emango dutenak, Jesusen biziera kutsatuko dutenak, gizatasun handiagoko mundu baten alde lan eginez.

Alabaina ondotxo ezagutzen ditu Jesusek bere ikasleak. Ahulak dira eta koldarrak. Non aurkituko dute ausardia lekukoko izateko?; hain juxtu, Inperioaren ordezkariak eta Tenpluko buruzagiek gurutzean josi duten baten lekuko izateko? Jesusek berak lasaitu ditu: «Aitak hitzeman duen dohaina bidaliko dizuet nik». Ez dute izango «goitiko indarraren» faltarik. Jainkoaren Espiritua izango dute babesle.

Jesusen gogoa grafikoki adierazteko, era harrigarrian deskribatu du Lukasek Jesusek mundu hau uzteko modua: hain zuzen, Aitagana jiratu da Jesus eskuak goratuz eta ikasleak bedeinkatuz. Bere azken keinua du. Jainkoaren ezin atzemaneko misterioan murgildu da Jesus eta haren bedeinkazioa jaitsi da mundura.

Kristauok ahaztu egin dugu Jesusen bedeinkazioaren eroale garela. Geure lehen egitekoa Jainkoaren Onberatasunaren lekuko izatea da. Esperantzari bizirik eustea. Ez etsi gaitzaren boterearen aurrean. «Infernu madarikatua» dela ematen duen mundu hau, ordea, ez dago galdurik. Samurkiro eta errukibera begiratzen dio Jainkoak.

Posible da gaur egun ere on egitea, ongia hedatzea. Posible da gizatasun handiagoko mundu baten alde lan egitea, bizikidetasun jatorrago baten bila ibiltzea. Izan gintezke solidarioago eta geurekoikeria txikiagoko jende. Baita soilago ere eta diruaren esklabo txikiago. Ekonomi krisialdiak berak eragiten ahal digu hain ustela ez den gizarte bat bilatzera.

Jesus bedeinkazio da, eta jendeak jakin behar du hori. Lehenengo gauza «onberatasunaren pastoraltza» sustatzea eta eragitea dela. Bere bizitza onberatasun-keinuak eta –hitzak ereinez igaro zuen Jesus horren lekuko eta profeta behar dugu izan. Jesusek berak horrela iratzarri zuen Galileako jendeagan Jainko On eta Salbatzaile batekiko esperantza. Bedeinkazio da Jesus eta jendea jakin behar du hori.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Ascensión del Señor – C (Lc 24,46-54)

LA BENDICIÓN DE JESÚS

Son los últimos momentos de Jesús con los suyos. Enseguida los dejará para entrar definitivamente en el misterio del Padre. Ya no los podrá acompañar por los caminos del mundo como lo ha hecho en Galilea. Su presencia no podrá ser sustituida por nadie.

Jesús solo piensa en que llegue a todos los pueblos el anuncio del perdón y la misericordia de Dios. Que todos escuchen su llamada a la conversión. Nadie ha de sentirse perdido. Nadie ha de vivir sin esperanza. Todos han de saber que Dios comprende y ama a sus hijos e hijas sin fin. ¿Quién podrá anunciar esta Buena Noticia?

Según el relato de Lucas, Jesús no piensa en sacerdotes ni obispos. Tampoco en doctores o teólogos. Quiere dejar en la tierra «testigos». Esto es lo primero: «Vosotros sois testigos de estas cosas». Serán los testigos de Jesús los que comunicarán su experiencia de un Dios bueno y contagiarán su estilo de vida trabajando por un mundo más humano.

Pero Jesús conoce bien a sus discípulos. Son débiles y cobardes. ¿Dónde encontrarán la audacia para ser testigos de alguien que ha sido crucificado por el representante del Imperio y los dirigentes del Templo? Jesús los tranquiliza: «Yo os enviaré el don prometido por mi Padre». No les va a faltar la «fuerza de lo alto». El Espíritu de Dios los defenderá.

Para expresar gráficamente el deseo de Jesús, el evangelista Lucas describe su partida de este mundo de manera sorprendente: Jesús vuelve al Padre levantando sus manos y bendiciendo a sus discípulos. Es su último gesto. Jesús entra en el misterio insondable de Dios, y sobre el mundo desciende su bendición.

A los cristianos se nos ha olvidado que somos portadores de la bendición de Jesús. Nuestra primera tarea es ser testigos de la Bondad de Dios, mantener viva la esperanza, no rendirnos ante el poder del mal. Este mundo que a veces parece un “infierno maldito” no está perdido. Dios lo mira con ternura y compasión.

También hoy es posible, hacer el bien, difundir bondad. Es posible trabajar por un mundo más humano y una convivencia más sana. Podemos ser más solidarios y menos egoístas. Más austeros y menos esclavos del dinero. La misma crisis económica nos puede llevar a buscar con urgencia una sociedad menos corrupta.

Jesús es una bendición y la gente lo tiene que saber. Lo primero es promover una «pastoral de la bondad». Nos hemos de sentir testigos y profetas de ese Jesús que pasó su vida sembrando gestos y palabras de bondad. Así despertó en las gentes de Galilea la esperanza en un Dios Bueno y Salvador. Jesús es una bendición y la gente lo tiene que conocer.

José Antonio Pagola

 

Domingo 2 de Junio de 2019 – Ascensión del Señor. Koinonía

 

 

Hechos 1,1-11: Se elevó a la vista de ellos
Salmo 46: Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas
Efesios 1,17-23: Lo sentó a su derecha en el cielo
Lucas 24,46-53: Mientras les bendecía, iba subiendo al cielo

Hechos de los apóstoles 1, 1-11

Lo vieron levantarse

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.»

Ellos lo rodearon preguntándole: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»

Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»

Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

Salmo responsorial: 46

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Pueblos todos batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R.

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas; tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. R.

Porque Dios es el rey del mundo;

tocad con maestría.

Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su trono sagrado. R.

Efesios 1, 17-23

Lo sentó a su derecha en el cielo

Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.

Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

Evangelio Lucas 24, 46-53

Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.

Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.

Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.

Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

COMENTARIO LITÚRGICO.

En primer lugar recomendamos vivamente revisitar un excelente texto de Leonardo BOFF, tanto para quienes han de preparar una homilía, como para quienes quieran utilizarlo en la reunión de estudio bíblico, o incluso para el estudio personal; puede ser tomado de la biblioteca de los Servicios Koinonía, aquí: http://www.servicioskoinonia.org/biblico/textos/ascension.htm Además, les ofrecemos un comentario tradicional.

Lucas ha escrito dos libros: un evangelio y los Hechos de los apóstoles. En Hch 1,1-2 Lucas retoma la referencia a Teófilo que hizo al comienzo de su Evangelio (“oh ilustre Teófilo” Lc 1,3). «Teó–filo» significa “amigo de Dios”. El hecho de agregarlo aquí, después de separarse su obra en dos, refuerza la idea que Teófilo es una designación simbólica general. Todos los que leemos estos libros somos Teó-filos, amigos, buscadores de Dios.

Su evangelio termina con «Jesús llevado al cielo» (Lc 24,51). Los Hechos comienzan con el relato de «Jesús yéndose al cielo» (Hch 1,6-11). En el evangelio se presenta a Jesús con su cuerpo. En los Hechos ya no está corporalmente. Actúa por medio de su Espíritu. La orden que Jesús da a los apóstoles en Hch 1,4 exige pasividad total: no ausentarse de la ciudad y aguardar. En Lc 24,49 es semejante: permanecer en la ciudad (con la connotación de esperar sin hacer nada). La permanencia y espera pasiva debe durar “hasta que sean bautizados en el Espíritu Santo” (Hch 1,5) o “hasta que sean revestidos del poder de lo alto” (Lc 24,49). Lucas se está aquí refiriendo claramente a Pentecostés.

El misterio del resucitado se expresa de muchas maneras en el Nuevo Testamento: está vivo, se ha despertado, se ha levantado… En la Carta a los Efesios vemos un ejemplo de estas manifestaciones: Pablo hace un claro énfasis en la glorificación de Jesús a la derecha del Padre. Y es a partir de esa glorificación como nosotros y nosotras, sus discípulos, recibiremos la fuerza del Espíritu Santo, espíritu de sabiduría y de revelación, para conocerle perfectamente y conocer así su voluntad, asumiendo por completo el desafío de continuar su tarea a favor del Reino.

Lucas quiere mostramos también que Jesús ha sido «glorificado» por Dios: ha entrado en la gloria del Padre. Separa ambos eventos (resurrección y ascensión), para subrayar el carácter histórico que cada uno de ellos tiene. Jesús resucitado, antes de su ascensión-exaltación-glorificación, convive con sus discípulos: come con ellos y los instruye. La ascensión de Jesús señala, en Lucas, la tensión en la que entra la comunidad de los discípulos desde aquel momento, una vez que han terminado las apariciones del Resucitado: tensión entre la ausencia y al mismo tiempo la presencia del Señor. Jesús continúa su acción y enseñanza después de ser llevado al cielo; Jesús resucitado sigue actuando y enseñando en la comunidad después de su ascensión. Lucas (como también Pablo en el pasaje de la segunda lectura) une íntimamente la ausencia física con el Don del Espíritu Santo.

La insistencia de que los discípulos veían a Jesús subiendo hacia el cielo, podría considerarse alusiva a las escenas de asunción de Elías, cuando Eliseo tuvo asegurado el espíritu de profecía del maestro porque pudo verlo. Así, la comunidad de los discípulos queda configurada en la ascensión como la comunidad profética que hereda el Espíritu de Jesús para continuar su misión. En la ascensión Jesús no se va, sino que es exaltado, glorificado. La parusía no es el retorno de un Jesús ausente, sino la manifestación gloriosa de un Jesús que siempre ha estado presente en la comunidad. Esto aparece claramente en las últimas palabras de Jesús en Mt 28,19: “he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de este mundo”. La ascensión expresa el cambio en Jesús resucitado, una nueva manera de ser, gloriosa, glorificada, pero siempre histórica, pues Jesús glorificado sigue viviendo en la comunidad.

La narración de la ascensión es para Lucas, la culminación del itinerario de Jesús, y el tránsito entre el “tiempo de Jesús” y el “tiempo de la Iglesia”, inaugurada con el Espíritu Santo, prometido por Jesús. Al recibir el Espíritu la comunidad de los creyentes asume en sí la misión de continuar el trabajo inaugurado por Jesús, de manifestar el Reino del Padre.

Ad calendas graecas

Esta locución romana que esperaba la ocasión para realizar alguna actuación al tiempo de las calendas graecas era engañosa, pues en Grecia no se celebraban calendas. Más o menos esta es la respuesta que le ha dado el Papa Francisco a las superioras de las congregaciones religiosas femeninas, 800 mujeres reunidas en Roma, pues el pontífice sabe que tiene un problema y que con la curia como está, más vale no tocarlo. Se ha llenado de gestos afables con las monjas, ha sentado a su superiora en un sillón a su lado reconociendo su importancia…    Leer más (Isabel Gómez Acebo)

Francisco: “Hay que decir no a una economía depredadora, que convierte al trabajador en esclavo”

Un mensaje claro y contundente, profético como siempre, que el Papa Francisco envió, en una carta, a los más de 400 participantes en el Coloquio internacional sobre ‘El trabajo en una transición ecológica solidaria’, organizado en la sede parisina de la Unesco por los jesuitas del CERAS y por la OIT. En un corto, pero, como siempre, valiente mensaje, leído por monseñor Francesco Follo, representante papal ante la Unesco, Francisco subrayó que “una situación social indigna llama a una revolución cultural valiente” y que “ante las amenazas que pesan sobre el medioambiente, es necesario promover un nuevo estilo de vida”.    Leer más (José Manuel Vidal)

Los cuatro jinetes… y Apocalipsis, 17, 1-8

Son los cuatro jinetes que nos envía la historia contra el capitalismo, que parece que no va a durar ni siquiera un siglo más. Una birria de sistema, vamos. El primero es el del ecologismo, que afirma con evidencia aterradora que el despilfarro del capitalismo (de los capitalistas) está a punto de terminarse porque las materias primas utilizables (rentables) están acabándose y que la polución del aire y el agua es de tal magnitud que ni siquiera los más poderosos podrán encontrar refugio si el consumo (la utilización como materias primas para la producción) sigue creciendo al ritmo actual.   Leer más (Juan García Caselles)