Marie Collins: «Scicluna hará una investigación exhaustiva, pero debería haberse hecho mucho antes»

No me arrepiento de haber dimitido de la Comisión vaticana anti-abusos. El papa no ha gestionado bien el caso del obispo Barros.

La defensora feroz de las víctimas de abusos sexuales por parte del clero, Marie Collins, sigue siendo escéptica sobre la capacidad de la Curia romana para afrontar el escándalo de la pederastia, un año después de que diera portazo a la Comisión vaticana para la Protección de Menores. Sí confía, no obstante -como admite en esta entrevista con RD- en el enviado papal a Chile, monseñor Charles Scicluna, quien cree que «llevará a cabo una investigación exhaustiva» de todo lo relacionado con el «caso Barros».

Hace casi un año desde que usted dimitió de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores. ¿Sigue creyendo que esta decisión suya fue la correcta?

No me arrepiento de haber dimitido de la Comisión. Lo hice debido a la resistencia al cambio de algunas secciones de la Curia vaticana que condujo a una falta de progreso por parte de la Comisión.

No he visto ninguna iniciativa concreta respecto a la protección de la infancia presentada por la Comisión en este año desde que me fui que indique que algo ha cambiado.

En este año, ¿se ha mantenido activa como defensora de las víctimas del abuso sexual del clero?

He tenido algunos problemas de salud en el pasado reciente, pero ya estoy completamente recuperada y, por supuesto, continuo siendo tan activa como sea posible.

¿Qué opina de la gestión del Papa Francisco del caso Karadima-Barros en Chile?

El Papa no ha gestionado bien el caso del obispo Barros. Creo que no debería haber ignorado todas las llamadas de personas, sacerdotes y sobrevivientes en Chile pidiéndole que no nombrara a Juan Barros a la diócesis de Osorno.

Que el Papa ignorara la carta que transmití de Juan Carlos Cruz es difícil de entender, ya que me ha dicho lo mucho que comprende el dolor de las víctimas. ¿Cómo podría alguien leer esa carta y no asegurarse de que el remitente recibiera una respuesta? Puede que el asesoramiento que recibe de la Iglesia en Chile le haya convencido que todas estas personas son solo agitadores o «calumniadores», como él los ha llamado, pero si ese es el caso, es una situación triste.

El cardenal O’Malley se distanció de las palabras pronunciadas por Francisco en Chile que acusaban a las víctimas de Karadima de «calumnias» contra el obispo Barros. ¿Interpretó usted este distanciamiento como una «reprimenda» al Papa?   Leer mas…

Cameron Doody en Religión Digital, 25 de febrero de 2018

 

Nuestra Conferencia Episcopal piensa que ‘lo más prudente’, en esto del dinero, es dejarlo como está

¿Tiene alguna responsabilidad la Iglesia en la situación de malestar que vivimos en España?

Es un secreto a voces que, en España ahora mismo, es demasiada la cantidad de gente que, por un motivo o por otro, se siente descontenta, inquieta, insegura, en una situación de profundo malestar. Como es lógico, la política y la economía tienen mucho que ver con este sentirse mal de tanta gente. Si vivimos en un país en el que los políticos han organizado (o permitido que se organice) la economía de forma que la desigualdad entre los más ricos (unos pocos) y los más pobres (una notable mayoría) es la que más ha aumentado en Europa en pocos años, ¿Cómo no vamos a hablar de un profundo malestar y de una situación que claman al cielo? Por eso también hay que preguntarse, ¿tiene que ver algo en esto la religión? Más en concreto, ¿tiene alguna responsabilidad la Iglesia en que las cosas estén tal como están?

Aquí no vale echar mano del consabido argumento según el cual lo que tiene que hacer la Iglesia es quedarse en sus templos y dedicarse a sus rezos, dejando a políticos y economistas, para que sea ellos – los que saben de las cosas de este mundo y tienen los poderes correspondientes – quienes organicen y gestionen la vida de un país para que funcione lo mejor posible.

Por supuesto, así tendría que ser, si políticos y economistas fueran ángeles del cielo. Pero de sobra sabemos que no lo son. Como sabemos también que, en demasiados casos, políticos y gobernantes son gente corrupta, que utilizan sus cargos y su poder en provecho propio y a costa de los más débiles. Además, esto se hace de manera que a la gente se le dice lo que va bien y se le oculta lo que va mal. Por eso, sin duda, los gobernantes no paran de repetir que la economía de España es la que más sube en Europa, cuando en realidad España está casi a la cola en la asombrosa desigualdad entre los más ricos y los más pobres.     Leer mas…

José María Castillo en Religión Digital, 26 de febrero de 2018

 

No hay ninguna razón teológica por la que una mujer no pueda ser cardenal

El cardenal de Newark, Joseph Tobin, ha denunciado el «escollo» que representa para muchos el hecho de que las mujeres no pueden ascender a cargos de alta responsabilidad en la Iglesia.

«No hay ninguna razón teológica convincente por la que el Papa no pueda nombrar cardenal a una mujer». En una entrevista con el New York Times, el purpurado norteamericano ha simpatizado con la sensación generalizada de frustración y retroceso que produce la continuada prohibición de la Iglesia a que las mujeres puedan recibir las órdenes sagradas.

«Es un escollo para la gente, especialmente en este país y en esta cultura, que mientras todas las áreas de la vida se van abriendo a las mujeres este ministerio particular no lo hace», ha deplorado Tobin. «Entiendo la frustración. Tengo ocho hermanas. Sé que para algunas mujeres este tipo de escollo las aleja de la Iglesia».

Pero aunque no puedan acceder al sacerdocio, el arzobispo de Newark es optimista. No solo porque «el Papa Francisco ha prometido encontrar un papel más incisivo en la Iglesia para las mujeres» que «tiene que ir más allá» de los «incidentes aislados de mujeres siendo nombradas a puestos bastante influyentes en la Curia Romana». También porque la pertenencia al Colegio cardenalicio no tiene por qué ir ligada a si uno es cura, ya que, como ha recordado Tobin, «en el siglo XIX había laicos que eran cardenales».

Además del papel de la mujer en el catolicismo, el cardenal también se mostraba especialmente preocupado en la entrevista por los refugiados e inmigrantes, y eso a expensas de las tres preocupaciones tradicionales de la Iglesia -la homosexualidad, el aborto y los contraceptivos- sobre las cuales, a juicio de Tobin, «Jesucristo no hizo ningún pronunciamiento».

«Realmente creo que la administración actual está avanzando hacia una deportación masiva», confesó el purpurado. «Mi gente ya está aterrorizada. Mucho me temo que a no ser encontremos una manera de convertir a los corazones, la vayan a hacer», añadió, explicando que, bajo su punto de vista, los EEUU están desarrollando una «catarata nacional» que les impide ver humanamente a los marginados, en fuerte contraste con las maneras de Jesucristo.

Lo que hacía el Señor, explicó Tobin, era «criticar en términos inequívocos a las personas que no ven [a los pobres], que no los ven tal y como son». La misma ceguera, lamentó, que afecta actualmente a los gobernantes del país norteamericano.

Cameron Doody en Religión Digital, 3 de enero de 2018

 

Iglesias evangélicas y el poder conservador en Latinoamérica

Javier Calderón

La participación pública de pastores y seguidores de iglesias evangélicas o neopentecostales en los procesos electorales viene creciendo y haciendo sinergia en la ofensiva conservadora vivida en la región. Se han vuelto una parte activa, con diversos niveles de protagonismo, de las facciones de derechas en sus respectivos países. Leer más

Acción y espiritualidad


Carlos F. Barberá

¿Y cuál debería ser el nuevo paradigma para una Iglesia en un mundo multirreligioso, multicultural y poscristiano? A mi modo de ver, lo definen también dos palabras: acción y espiritualidad. Este paradigma permitiría a la Iglesia ser más fiel a Jesucristo y más fiel al mundo a cuyo servicio está. Y le haría más fácil el diálogo con las otras confesiones, religiones y culturas. Leer más

Domingo 3º de Cuaresma – Fray Marcos

El Templo convertido en refugio de ladrones y asesinos

(Ex 20,1-17) «No tendrás otros dioses frente a mí. No matarás. No robarás…»

(I Cor 1,22-25) Los judíos, signos; los griegos, sabiduría; nosotros, Cristo crucificado.

(Jn 2,13-25) “Destruid este templo y en tres días lo reconstruiré”

El Templo convertido en refugio de ladrones y asesinos. Hoy Jesús hubiera dicho lo mismo. Seguimos cubriendo nuestras injusticias con la capa de ritos externos y vacíos.

En las tres primeras lecturas de los domingos que llevamos de cuaresma se nos ha hablado de pacto. Después de la alianza con Noé (Dom. 1) y con Abraham (Dom. 2), se nos narra hoy la tercera alianza, la del Sinaí. La alianza con Noé fue la alianza cósmica del miedo. La de Abrahán fue la familiar de la promesa. La de Moisés fue la nacional de la Ley. ¿Cómo debemos entender hoy estos relatos? Noé, Abrahán y Moisés son personajes legendarios.

La historia “sagrada” que narra la vida y milagros de estos personajes empezó a escribirse hacia el s. VII antes de Cristo. Son míticas leyendas que no debemos entender al pie de la letra. Se trata de experiencias vitales que responden a las categorías religiosas de cada época. Hoy nadie, en su sano juicio, puede pensar que Dios le dio a Moisés unas tablas de piedra con los diez mandamientos. No fue Dios quien utilizó a Moisés para comunicar su Ley, sino Moisés el que utilizó a Dios para hacer cumplir unas normas que él elaboró sabiamente.

Dios hace pactos porque no puede ser “parte”. Una cosa es la experiencia de Dios que los hombres tienen según su nivel y otra muy distinta lo que Dios es. Jesús no habló del Dios de la “alianza eterna”. Dios actúa de una manera unilateral y desde el amor, no desde un «toma y da acá» con los hombres. Dios se da totalmente sin condiciones ni requisitos, porque el darse (el amor) es su esencia. En el Dios de Jesús no tienen cabida pactos ni alianzas. Lo único que espera de nosotros es que descubramos el don total de sí mismo.

No se trata de purificar el templo sino de sustituir. El relato del Templo lo hemos entendido de una manera demasiado simplista. Una vez más la exégesis viene en nuestra ayuda para descubrir el significado profundo del relato. Como buen judío, Jesús desarro­lló su vida espiritual en torno al templo; pero su fidelidad a Dios le hizo comprender que lo que allí se cocía no era lo que Dios esperaba. Recordemos que cuando se escribió este evangelio ni existía ya el templo ni la casta sacerdotal tenía ninguna influencia en el judaísmo. Pero el cristianismo se había convertido ya en una religión que imitó la manera de dar culto a Dios.

Es casi seguro que algo parecido a lo que nos cuentan sucedió realmente, porque el relato cumple perfecta­mente los criterios de historici­dad. Por una parte lo narran los cuatro evangelios. Por otra es algo que podía interpretarse por los primeros cristianos (todos judíos) como desdoro de la persona de Jesús; no es fácil que nadie se lo pudiera inventar si no hubiera ocurrido y no hubiera estado en las primeras fuentes.

Nos han dicho que lo que hizo Jesús en el templo fue purificarlo. Esto no tiene fundamento, puesto que lo que estaban haciendo allí los vendedores era imprescindible para el desarrollo de la actividad del templo. Se vendían bueyes ovejas y palomas, que eran la base de los sacrifi­cios. Los animales vendidos estaban controlados por los sacerdotes; así se garantizaba que cumplían todos los requisitos de pureza legal. También eran imprescindibles los cambistas, porque el templo solo podía recibir dinero puro, es decir, acuñado por el templo. En la fiesta de Pascua llegaban a Jerusalén israelitas de todo el mundo y a la hora de hacer la ofrenda no tenían más remedio que cambiar su dinero romano o griego por el del templo.

Jesús quiso manifestar con un acto profético que aquella manera de dar culto a Dios no era la correcta. En esos días de fiesta podía haber en el atrio del templo 8.000 personas. Es impensable que un solo hombre con unas cuerdas pudiera arrojar del templo a tanta gente. El templo tenía su propia guardia, que se encargaba de mantener el orden. Además en una esquina del templo se levantaba la torre Antonia, con una guarnición romana. Los levantamientos contra Roma tenían lugar siempre durante las fiestas. Eran momentos de alerta máxima. Cualquier desorden hubiera sido sofocado en unos minutos.

Las citas son la clave para interpretar el hecho. Para citar la Biblia se recordaba una frase y con ella se hacía alusión a todo el contexto. Los sinópticos citan a (Is 56,3-7) «mi casa será casa de oración para todos los pueblos”; y a (Jer 7,8-11) «pero vosotros la habéis convertido en cueva de bandidos». Is hace referencia a los extranjeros y a los eunucos, excluidos del templo, y dice: “yo los traeré a mi monte santo y los alegraré en mi casa de oración. Sus sacrificios y holocaus­tos serán gratos sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.» Dice que en los tiempos mesiánicos los eunucos y los extranjeros podrán dar culto a Dios. Ahora no podían pasar del patio de los gentiles.

El texto de (Jer 7,8-11) dice así: «No podéis robar, matar, adulterar, jurar en falso, incensar a Baal, correr tras otros dioses y luego venir a presentaros ante mí, en este templo consagrado a mi nombre, diciendo: ‘Estamos seguros’ y seguir cometiendo los mismos crímenes. ¿Acaso tenéis este templo por una cueva de bandidos?” Los bandidos no son los que venden palomas y ovejas, sino los que hacen las ofrendas sin una actitud mínima de conversión. Son bandidos no por ir a rezar, sino porque solo buscaban seguridad. Lo que Jesús critica es que, con los sacrificios, se intente comprar a Dios. Como los bandidos se esconden en las cuevas, seguros hasta que llegue la hora de volver a robar y matar.

Juan cita un texto de (Zac 14,20) «En aquel día se leerá en los cascabeles de los caballos: «consagrado a Yahvé», y serán las ollas de la casa del Yahvé como copas de aspersión delante de mi altar; y toda olla de Jerusalén y de Judá estará consagrada a Yahvé y los que vengan a ofrecer comerán de ellas y en ellas cocerán; y ya no habrá comerciantes en la casa de Yahvé en aquel día». Esa inscripción «consagrado a Yahvé» la llevaban los cascabeles de las sandalias de los sacerdotes y las ollas donde se cocía la carne consagrada. Quiere decir que en los tiempos mesiánicos no habrá distinción entre cosa sagrada y cosa profana.

Los vendedores interpelados (los judíos) le exigen un prodigio que avale su misión. No reconocen a Jesús ningún derecho para actuar así. Ellos son los dueños y Jesús un rival que se ha entrometido. Ellos están acreditados por la institución misma, quieren saber quién le acredita a él. No les interesa la verdad de la denuncia sino la legalidad de la situación, que les favorece. Pero Jesús les hace ver que sus credenciales han caducado. Las credenciales de Jesús serán hacer presente la gloria de Dios a través de su amor.

Suprimid este santuario y en tres días lo levantaré. Aquí encontramos la razón por la que leemos el texto de Jn y no el de Mc. Esta alusión a su resurrección da sentido al texto en medio de la cuaresma. Le piden una señal y contesta haciendo alusión a su muerte. Su muerte hará de él el santuario definitivo. La razón para matarlo será que se ha convertido en un peligro para el templo. El fin de los tiempos, en Jn, está ligado a la muerte de Jesús.

Si dejásemos de creer en un Dios ‘que está en el cielo’ no le iríamos a buscar en la iglesia (edificio), donde nos encontramos tan a gusto. Si de verdad creyésemos en un Dios que está presente en todas y cada una de sus criaturas, trataríamos a todas con el mismo cuidado y cariño que si fuera él mismo. Nos seguimos refugiando en lo sagrado porque pensamos que hay realidades que no son sagradas. Una vez más el evangelio está sin estrenar.

Meditación

¿He salido ya de un ‘toma y da acá’ en mis relaciones con Dios?

¿He descubierto que Él me lo ha dado todo y que yo tengo que hacer lo mismo?

Mis relaciones con Dios tienen como base su amor total.

Nada puedo pedir ni esperar de él que no me haya dado ya.

Mi tarea consiste en tomar conciencia de ese don total.

Mi vida responderá entonces a esa realidad.

 

 

Garizumako 3º igandea / Domingo 3º de Cuaresma – José A. Pagola

-B (Joan 2,13-25)

Evangelio del 4 /mar /2018

por Coordinador – Mario González Jurado

KULTUA DIRUARI

Bada zerbait asaldagarri gure gizartean, sekula salatuko ez duguna behar beste. Zibilizazio batean bizi gara, zeinetan pentsamenduaren eta jarduera-irizpidearen ardatza ezkutuko konbentzimendu hau baita: uste izatea, garrantzizkoa eta erabakitzailea ez dela norbera den hura, baizik eta norberak daukan hura (Miguel Delibes). Eta izatez, gehienak dira beren burua diruari mendean jartzen diotenak eta beren bizitza osoa opari eskaintzen.

John K. Galbraith-ek, kapitalismo modernoaren teoriko handiak, honela deskribatzen du diruaren boterea bereLa sociedad opulenta liburuan: diruak «berekin dakartza hiru abantaila funtsezko: lehenik, gizakiari eskaintzen dion boterearen gozamena; bigarren, diruaz eros daitezkeen gauza guztien egiazko jabetza; hirugarren, aberatsak, bere aberastasunei esker, gozatu ohi duen ospea edo errespetua.

Zenbat jendek uste duen, aitortzera ausartu gabe, bere bizitzan, maila batean edo bestean, gauza erabakitzailea, inportantea eta behin betikoa, dirua irabaztea dela, ongizate material bat lortzea, izen ekonomiko bat eskuratzea!

Honetan datza, dudarik gabe, gure zibilizazio honetako porrot larrienetako bat. Mendebaleko gizakia, hein handian, materialista bihurtu da eta, askatasunaz, zuzentasunaz edo solidaritateaz egiten dituen aldarrikapen handiak eta guzti, nekez sinesten du dirua ez den beste ezertan.

Eta, halere, jende gutxi bizi da zoriontsu. Diruaz molda dezakezu etxebizitza atsegin bat, baina ez sutondo bero bat. Diruaz eros dezakezu ohe eroso bat, baina ez lo lasai bat. Diruaz lor ditzakezu harreman berriak, baina egiazko adiskidetasun bat iratzarri ez. Diruaz eros dezakezu plazer bat, baina zoriona ez. Halere, fededunok beste zerbait gehiago ere hartu behar dugu gogoan. Diruak ate guztiak zabaltzen ditu, baina ez dio irekitzen sekula Jainkoari gure bihotzaren atea.

Kristauok ez gaude ohituak jendea jotzen ariko litzatekeen Mesias baten indarkeriazko irudira. Halere, horixe izan da Jesusen erreakzioa, negozioa besterik, Tenpluan berean ere, bilatzen ez duen jendearen aurrean.

Tenpluak galdu egiten du Aitarekin topo egiteko leku-izaera, gure bizitza merkatu bihurtzen denean, non diruari bakarrik eskaintzen baitzaio kultua. Eta ezin izango duzu Aitarekin seme-alaben harremanik, gainerakoekin dituzun harremanetan bitarteko bakarra dirua duzunean. Ezin ulertuko duzu ezer ere Jainkoaren maitasunaz, samurtasunaz eta harreraz, zeure ongizatearen bila bakarrik zabiltzanean. Ezin izan zara Jainkoaren eta Diruaren zerbitzari.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

EL CULTO AL DINERO

Evangelio del 04 / Mar / 2018

Publicado el 26/ Feb/ 2018

Hay algo alarmante en nuestra sociedad que nunca denunciaremos bastante. Vivimos en una civilización que tiene como eje de pensamiento y criterio de actuación la secreta convicción de que lo importante y decisivo no es lo que uno es, sino lo que uno tiene. Se ha dicho que el dinero es «el símbolo e ídolo de nuestra civilización» (Miguel Delibes). Y de hecho son mayoría los que le rinden su ser y le sacrifican toda su vida.

John K. Galbraith, el gran teórico del capitalismo moderno, describe así el poder del dinero en su obra La sociedad opulenta: el dinero «trae consigo tres ventajas fundamentales: primero, el goce del poder que presta al hombre; segundo, la posesión real de todas las cosas que pueden comprarse con dinero; tercero, el prestigio o respeto de que goza el rico gracias a su riqueza».

Cuántas personas, sin atreverse a confesarlo, saben que en su vida, en un grado u otro, lo decisivo, lo importante y definitivo, es ganar dinero, adquirir un bienestar material, lograr un prestigio económico.

Aquí está sin duda una de las quiebras más graves de nuestra civilización. El hombre occidental se ha hecho en buena parte materialista y, a pesar de sus grandes proclamas sobre la libertad, la justicia o la solidaridad, apenas cree en otra cosa que no sea el dinero.

Y, sin embargo, hay poca gente feliz. Con dinero se puede montar un piso agradable, pero no crear un hogar cálido. Con dinero se puede comprar una cama cómoda, pero no un sueño tranquilo. Con dinero se pueden adquirir nuevas relaciones, pero no despertar una verdadera amistad. Con dinero se puede comprar placer, pero no felicidad. Pero los creyentes hemos de recordar algo más. El dinero abre todas las puertas, pero nunca abre la puerta de nuestro corazón a Dios.

No estamos acostumbrados los cristianos a la imagen violenta de un Mesías fustigando a las gentes. Y, sin embargo, esa es la reacción de Jesús al encontrarse con hombres que, incluso en el templo, no saben buscar otra cosa que no sea su propio negocio.

El templo deja de ser lugar de encuentro con el Padre cuando nuestra vida es un mercado donde solo se rinde culto al dinero. Y no puede haber una relación filial con Dios Padre cuando nuestras relaciones con los demás están mediatizadas solo por intereses de dinero. Imposible entender algo del amor, la ternura y la acogida de Dios cuando uno solo vive buscando bienestar. No se puede servir a Dios y al Dinero.

José Antonio Pagola

 

 

 

 

Domingo 3º de Cuaresma 4 de marzo de 2018 – Koinonia

Éx 20,1-17: La ley fue dada por Moisés
Salmo 18: Señor, tú tienes palabras de vida eterna
1Cor 1,22-25: Predicamos a Cristo crucificado
Jn 2,13-25: Destruyan este templo y en tres días lo levantaré

Destruid este templo, y en tres días lo levantaré

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.» Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.» Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?» Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.» Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

COMENTARIO A LOS TEXTOS BÍBLICOS:

El evangelio de Juan coloca esta manifestación mesiánica de Jesús al comienzo de su actividad pública y en el contexto de una fiesta de Pascua en Jerusalén. Para Juan es muy importante poner a Jesús y a su comunidad en ese marco de la sucesión de las fiestas judías. Eso lo vemos a lo largo de todo el evangelio, pues no hay ningún acontecimiento fuera de ese marco. Juan optó por encuadrar toda la actividad pública de Jesús en el tiempo religioso de los que su propio Evangelio define como “los judíos” (!). Al organizar la narración en función de una serie de fiestas judías, deja entrever una construcción ideológica y cultural rica, articulada e intencionada (hoy sabemos que las cosas no se sucedieron así, sino que se trata de una organización literaria de la narración, con una intención significativa).

La pascua judía es confrontada por Jesús y su comunidad discipular tres veces en el evangelio de Juan. Es evidente el simbolismo: con Jesús irrumpe una nueva Alianza (tres siempre simboliza el nacimiento de algo nuevo). El tiempo del Reino construye una nueva festividad. El tiempo de las fiestas judías es contrapuesto con un tiempo inusual y alternativo. El relato centra su interés en la dialéctica entre la estructura simbólica y temporal del judaísmo, y una estructura nueva alternativa que se quiere afirmar e institucionalizar.

El simbolismo de la revelación mesiánica de Jesús es sumamente resaltado en la confrontación con el templo. El relato necesita hacerlo; al fin y al cabo se está construyendo y afirmando una nueva identidad. El templo de Jerusalén es el centro de las instituciones y símbolo de la gloria y el poder de la nación judía (tanto la residente en Palestina como la que se encuentra en la Diáspora). El evangelio emplea un símbolo conocido para indicar la presentación mesiánica de Jesús: el “látigo con cuerdas”. Era proverbial la frase “el látigo del Mesías” para significar la violencia que implica la irrupción de la era mesiánica. El uso que Jesús hace del “látigo” no deja la menor duda acerca de su identidad y del proyecto que encarna: con él arroja fuera del templo el ganado que se vendía para los sacrificios, las ovejas y los bueyes. Sacrificios, como ovejas y bueyes, así como sus potenciales compradores (sólo los ricos podían ofrecer este tipo de ganado en el sacrificio) son puestos fuera del horizonte del nuevo proyecto mesiánico-profético.

Al echar todos afuera del templo con sus ovejas y sus bueyes, Jesús declara la invalidez del culto de los potentados, del que los sacrificios constituían el momento cumbre. Jesús no denuncia solamente, como habían hecho los profetas, «el culto que encubre la injusticia», sino que declara infame «el culto que es en sí mismo una injusticia», por ser medio de explotación, pero sobre todo «por ser legitimación religiosa de la injusticia y del crimen». No propone una reforma del culto, sino su abolición.

La expulsión de los bueyes tiene que ver con la misma constitución de la sociedad tributaria-monárquica. El primer rey de Israel se constituyó a partir del “grupo de campesinos propietarios de bueyes”. No es de extrañar que a partir de entonces, latifundistas, bueyes y sacrificios en el templo estén articulados en un solo proyecto, y que se correspondan ideológica y religiosamente. Además el dios Baal de los agricultores cananeos se representaba con un buey. La agricultura y la ganadería necesitan su propio dios y su propio culto. Los latifundistas fueron aliados importantes de Herodes para la consolidación de su poder, y él, como retribución, mantuvo en forma opulenta al templo. Así podemos entender por qué el templo estaba lleno de bueyes, si la ideología religiosa dominante cuyo centro simbólico estaba allí era la justificación principal del sistema social estratificado y concentrador en Palestina desde la Reforma de Josías.

La expulsión de las ovejas del templo tiene también un rico sentido simbólico. Las ovejas son figura del pueblo, encerrado en el recinto donde está condenado al sacrificio. Los dirigentes explotan y asesinan al pueblo –verdadera víctima del culto–, sacrifican y destruyen al rebaño, a cuya costa viven. Jesús no se propone reformar aquella institución religiosa propósito por cierto inútil, sino rescatar al pueblo de ella.

Todos los grupos judíos esperaban la utopía del Reino, de forma que la agitación del primer siglo hizo a muchos pensar que la hora estaba próxima. Para los zelotas era la hora de tomar las armas contra la ocupación romana para instaurar el reino de Dios en el cual el templo y su personal ya no estuvieran sujetos a ningún imperio. Los saduceos no esperaban activamente el Reino y se contentaban con mantener como mejor podían el culto del templo con la ayuda de las autoridades romanas. Los esenios, como los zelotas, estaban listos para tomar las armas por el Reino, pero se habían retirado al desierto en espera del momento oportuno (kairós), considerando que el templo estaba en manos ilegítimas. Los fariseos también consideraban que para que llegara el Reino había que acabar con el dominio extranjero y restaurar la autonomía del templo. Sin embargo, no entraron a ninguna guerrilla y se dedicaron a la más riguroso observancia de la ley.

A diferencia de los grupos anteriores, la actitud de Jesús y de su comunidad discipular es de tajante oposición al templo, lo que aparece de una manera mucho más radicalmente –no sólo como rechazo de un culto de los poderosos– en las acciones contra los cambistas, a quienes les desparrama las monedas, y contra los vendedores de palomas, a quienes les ordena quitar de en medio su mercancía.

Los cambistas representaban “el sistema financiero” de la época. Todos los varones judíos mayores de 21 años estaban obligados a pagar un tributo anual al templo, e infinidad de donativos en dinero iban a parar al tesoro del templo. Además, en la antigüedad, los templos, por la inmunidad que les confería su carácter sagrado, eran el lugar elegido por los pudientes para depositar sus tesoros. El templo de Jerusalén llegó a ser uno de los mayores bancos de la antigüedad. Pero pagar el tributo y los donativos no se podía hacer en monedas que llevasen la efigie imperial, considerada idolátrica por los judíos: el templo acuñaba su propia moneda y los que iban a pagar tenían que cambiar sus monedas por las del templo. Los cambistas cobraban, naturalmente, su comisión. Al volcar sus mesas y desparramar sus monedas, Jesús estaba atacando directamente el tributo al templo y, con él, al sistema económico religioso dominante. El templo es para Jesús una empresa que explota económicamente al pueblo. De hecho, el culto proporcionaba enormes riquezas a la ciudad y a los comerciantes, sostenía a la nobleza sacerdotal, al clero y a los empleados. La acción de Jesús toca, por tanto, un punto neurálgico: el sistema económico e ideológico que representaba el templo en Israel.

La acción contra los vendedores de palomas es igualmente de enorme impacto ideológico. Las palomas eran animales sacrificiales de menor importancia, pues con ellas los pobres ofrecían sus cultos a Dios; sin embargo el hecho de que sus vendedores hayan sido los únicos a quienes Jesús se dirige y a los que hace responsables de la corrupción del templo, quiere hacer ver la enorme preocupación de Dios por la suerte de los pobres y su enojo por quienes hacen negocio con su pobreza. En contraste con las dos acciones anteriores, Jesús no ejecuta acción alguna, sino que se dirige a los vendedores mismos acusándolos de explotar a los pobres por medio del culto, del impuesto, y del fraude de lo sagrado.

El templo es “casa del mercado”, y allí el dios es el dinero. Al llamar a Dios mi Padre, Jesús no lo identifica con el sistema religioso del templo. La relación con Dios no es religiosa sino familiar, está en el ámbito de la casa familiar. La relación se desacraliza y se familiariza. En la casa del Padre ya no puede haber comercio ni explotación, siendo casa-familia acoge a quien necesite amor, intimidad, confianza, afecto.

Aún, Jesús da un paso más en su confrontación radical con el templo al proponerse él mismo como santuario de Dios. Frente al poder de Herodes (cuarenta y seis años de construcción del templo) emerge el poder del resucitado (tres días). En el Reino de Dios no se requiere templos sino cuerpos vivos. Éstos son los santuarios de Dios, donde brilla su presencia y su amor, si viven dignamente. Jesús no viene a continuar la línea religiosa tradicional. Vino a proponer una humanidad restaurada a partir del principio de la ultimidad de la vida en cuerpos que viven con dignidad. Sobre esta base es posible soñar y construir otra manera de vivir y otra manera de creer.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 107 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión, y su comentario bíblico-teológico, pueden ser tomados de aquí:http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1500107 El comentario a este capítulo aporta datos muy interesantes sobre el movimiento económico del Templo de Jerusalén en los tiempos de las fiestas de pascua.

El capítulo puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap107b.mp3 También está disponible el episodio en una resolución mucho mayor.

La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo, el 68, titulado «¿Lugares sagrados», una entrevista a Jesús vuelto a la Tierra acerca de su visión sobre el Templo. El audio, el guión y unos materiales complementarios pueden recogerse aquí: http://emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=160068

También se puede encontrar datos muy interesantes e ilustrativos sobre el Templo de Jerusalén en el «clásico» libro de Joaquín Jeremías, «Jerusalén en tiempos de Jesús», editorial Cristiandad, Madrid 1977 (accesible en internet).

 

 

Religiosos estadounidenses, en huelga de hambre por los ‘dreamers’

Hasta conseguir que Trump dé marcha atrás en su idea de deportarlos. Los participantes anuncian una campaña de desobediencia civil si no se da marcha atrás.

Medio centenar de religiosos y religiosas de Chicago comienzan hoy, coincidiendo con la Cuaresma, una huelga de hambre para «levantar la voz» y reclamar que el Congreso dé una solución al drama de los ‘dreamers’, los inmigrantes ilegales a quienes Trump quiere sacar del país a partir del 5 de marzo.

La protesta, que los organizadores pretenden extender al resto del país, durará los 40 días del tiempo litúrgico, y será llevado a cabo, inicialmente, por 50 integrantes del grupo ‘Sacerdotes y Hermanas. Justicia para los Inmigrantes’, que agrupa a representantes de 54 congregaciones religiosas.

La huelga de hambre arrancará el mismo día en que un segundo juez ha bloqueado la decisión del Presidente de Estados Unidos de finalizar el programa de protección contra la deportación para jóvenes migrantes que fueron traídos al país siendo niños.

Nicholas Garaufis, juez de distrito de Brooklyn, dictaminó que el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia no puede finalizar en marzo como estaba previsto. La decisión es similar a un fallo realizado anteriormente por un juez federal de San Francisco que exigió la permanencia del programa mientras el Congreso desarrolla un litigio sobre la decisión de Trump.

Entre los participantes en la protesta se encuentra Gary Graf, párroco de una iglesia en Pilsen, quien se encuentra en huelga de hambre desde el 15 de enero. «Es un momento crítico y espero que en estos días vaya a pasar algo en Washington. Voy a seguir hasta que sea necesario, y si es preciso hasta el 5 de marzo», señaló.

«Empezamos en Chicago, pero invitamos a toda la nación», dijo Elena Segura, directora de la Pastoral Inmigrante de Chicago, quien recordó cómo en 2006, una iniciativa similar consiguió echar para atrás una propuesta de un congresista republicano que abogaba por criminalizar a los indocumentados.

Por su parte, la Conferencia Nacional de Obispos Católicos declaró prioritaria la reforma migratoria en 2004 y desde entonces ha reclamado la intervención del Congreso para que apruebe una solución legislativa para los inmigrantes indocumentados.

«No solamente los jóvenes de DACA, pero muchos inmigrantes están aquí sin documentos, y tienen que vivir una vida diferente, bien aislada, escondida y eso no es justo», dijo Dan Evans, otro de los sacerdotes participantes.

Por el momento, la huelga solo va a ser durante la cuaresma, pero dependiendo de lo que suceda en Washington, los líderes religiosos considerarían algún tipo de desobediencia civil después de este periodo para seguir apoyando la causa de los jóvenes.

Jesús Bastante en Religión Digital, 14 de febrero de 2018