Mary E. Hunt: «Todos los curas son cómplices de la crisis de abusos»

La teóloga pide “deshacernos de los obispos, del clero y tener una Iglesia dirigida por laicos. «No creo que dentro de un año nadie extrañe a un obispo, y no creo que la mayoría de las parroquias extrañaran a un sacerdote».

Puede que la referente estadounidense de la teología feminista Mary E. Hunt no crea en la Iglesia institucional de abusos y encubrimientos, pero eso no quiere decir que no crea en Dios. Simplemente reconoce, con una lucidez poco habitual, que «estamos madurando en la posmodernidad hacia un tipo diferente de fe». Por eso -porque es fiel no solo al ejemplo evangélico de Jesucristo sino también a las personas- implora que, desde la jerarquía, se deje florecer a este nuevo modelo de catolicismo que ya ha empezado a brotar.  Leer más

El primero y el último – Fray Marcos

(Sab 2,17-20)  «Acechemos al justo que nos resulta incómodo…»

(Sant 3,16-4,3) «La sabiduría que viene de arriba, ante todo es pura…»

(Mc 9,29-37 «Quien quiera ser primero, que sea el último y el servidor de todos.

 

 

Solo el servicio al débil me hace plenamente humano. Ser el primero en nuestro auténtico ser nos lleva a ser los últimos en nuestro falso ser.

El tema principal que leemos hoy es el mismo que leímos al final del domingo pasado y que no comentamos. Jesús atraviesa Galilea camino de Jerusalén, donde le espera la Cruz. El evangelio nos dice expresamente que quería pasar desapercibido, porque ahora está dedicado a la instrucción de sus discípulos. Esa nueva enseñanza tiene como centro la cruz. Trata de convencerles de que no ha venido a desplegar un mesianismo de poder sino de servicio a los demás, pero no lo consigue. Todos siguen pensando en su propia gloria.

Este segundo anuncio de la pasión es prácticamente repetición del primero. No deja lugar a dudas sobre lo que Jesús quiere transmitir. Los discípulos siguen sin comprender, a pesar de que ya el domingo pasado nos decía que se lo explicaba “con toda claridad”. Si les daba miedo preguntar es porque algo intuían que no les gustaba. Esa indicación nos muestra que, más que no comprender, es que no querían entender, porque la muerte ignominiosa de Jesús significaba el fin de sus pretensiones mesiánicas. Hasta que no llegue la experiencia pascual seguirán sin entender la parte más original del mensaje.

¿De qué discutíais por el camino? Jesús quiere que saquen a la luz sus íntimos sentimientos, pero guardan silencio porque saben que no están de acuerdo con lo que Jesús viene enseñándoles. Entre ellos siguen en la dinámica de la búsqueda del dominio y del poder. Tenemos que recordar que en aquella cultura el rango de las personas se tomaba muy a pecho y era la clave de todas las relaciones sociales.

Quien quiera ser el primero que sea el último y el servidor de todos”. Exactamente el mismo mensaje del domingo pasado. Y lo encontraremos una vez más en el episodio de la madre de los Zebedeos, pidiendo a Jesús los primeros puestos para sus hijos. No nos pide Jesús que no pretendamos ser más; al contrario, nos anima a ser los primeros, pero por un camino muy distinto al que nosotros nos apuntamos. Debemos aspirar a ser todos no sólo “primeros”, sino “únicos”. En esa posibilidad estriba la grandeza del ser humano.

Dios no quiere que renunciemos a nada. A veces los cristianos hemos dado a los de fuera la impresión de que para ser Él grande, Dios quería empequeñecidos. Jesús dice: ¿Quieres ser el primero? Muy bien. ¡Ojalá todos estuvieran en esa dinámica! Pero no lo conseguirás machacando a los demás, sino poniéndote a su servicio. Cuanto más sirvas, más señor serás. Cuanto menos domines, mayor humanidad. La sabiduría me hará ver que el bien espiritual (el mío y el del otro) está por encima del material. Si me pongo en esta perspectiva nunca haré daño al otro buscando un interés egoísta a costa de los demás.

Acercando a un niño lo abrazó y dijo. No es fácil descubrir el sentido y la conexión con lo que antecede. En tiempos de Jesús los niños no contaban, eran utilizados como pequeños esclavos. Por otra parte la palabra griega “paidion” que emplea el texto es un diminutivo de “pais”, que ya significa niño y también criado y esclavo. En algún códice utiliza el artículo determinado, que indicaría “el chiquillo”, no uno cualquiera. Sería el pequeño esclavo, el chico de los recados. En el contexto de la narración sería el chico de los recados de la casa donde estaban o que el grupo tenía a su disposición. Aquí descubrimos la relación con el texto anterior. El niño estaría en la escala más baja de los que se dedican a servir.

El que acoge a un niño como éste, me acoge a mí. No se trata de manifestar cariño o protección al débil sino de identificarse con él. Al abrazarle, Jesús está manifestando que él y el muchacho forman una unidad, y que si quieren estar cerca de él tienen que identificarse con el insignificante muchacho de los recados, es decir, hacerse servidor de todos. Uno de los significados del verbo griego es preferir. Sería: el que prefiere ser como este niño me prefiere a mí. El que no cuenta, el utilizado por todos pero sirve a los demás, ese es el que ha entendido el mensaje de Jesús y le sigue de verdad.

Y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Este paso es muy importante: acoger a Jesús es acoger al Padre. Identificarse con Jesús es identificarse con Dios. La esencia del mensaje de Jesús consiste en esta identificación. Repito, el mensaje no consiste en que debemos acoger y proteger a los débiles. Se trata de identificarnos con el más pequeño de los esclavos que sirven sin que se lo reconozcan ni le paguen por ello. Esa actitud es la que mantiene Jesús, reflejando la actitud de Dios para con todos.

Después de dos mil años seguimos sin enterarnos. Y además, como los discípulos, preferimos que no nos aclaren las cosas; porque intuimos que no iban a responder a nuestras expectativas. Ni como individuos ni como grupo (comunidad o Iglesia) hemos aceptado el mensaje del evangelio. La mayoría de nosotros seguimos luchando por el  poder que nos permita utilizar a los demás en beneficio propio. Siguen siendo inmensa minoría los que ponen su vida al servicio de los demás y les ayudan a vivir sin esperar nada a cambio.

Hay dos maneras de servir: una es la del que voluntariamente se somete al poderoso para conseguir su favor y aprovechar de alguna manera su poderío. Esto no es servicio sino servidumbre, y lejos de hacer más humana a una persona la envilece. Esta actitud es muy criticada por Jesús. En torno a todo poder despótico pulula siempre una banda de aduladores que hacen posible el despotismo. La diaconía que se desarrolló en la primitiva Iglesia significaba, en su acepción civil, “servir a la mesa”. En cristiano indicaba el servicio a los más necesitados por los que no tenían obligación de hacerlo. Este servicio es el que humaniza.

Si es la esencia del mensaje ¿Por qué ha fracasado estrepitosamente? El domingo dijimos que no podía conocer a Jesús si no me conocía a mí mismo. Dando un paso más decimos hoy que, sin ese conocimiento, es imposible llegar a ser auténtico cristiano. Ahora bien, como llegar a conocerse a sí mismo es muy difícil, la iglesia trató de racionalizar el mensaje con razones externas. Resumiendo mucho, tal vez demasiado, podíamos resumirlo en dos: 1ª Es la voluntad de Dios. 2º Si lo cumples, Dios te premiará, si no lo cumples, te castigará.

A la 1ª hay que decir: esa pretensión es tan etérea y difusa que, con la mayor facilidad, se puede tergiversar y deteriorar sin que tengamos posibilidad de advertirlo. Por otra parte ¿Quién me asegura que esas exigencias son la voluntad de Dios? La 2ª es aún más burda. Bastaría caer en la cuenta de que es la misma técnica que utilizamos los seres humanos para domesticar a los animales: palo o zanahoria. ¡Cómo hemos podido llegar a pensar que Dios nos tiene que tratar como animales para que alcancemos nuestra meta!

Haríamos bien en superar la idea de un Dios antropomórfico con cualidades humanas y motivaciones exactamente iguales a las nuestras. Como no nos han conducido por el camino del conocimiento de nosotros mismos y el Dios que nos habían propuesto es absurdo, los cristianos nos hemos quedado con el culo al aire. Ni somos capaces de descubrir las exigencias del evangelio en lo hondo de nuestro propio ser, ni encontramos razones externas suficientes para que nos motiven. Hemos quedado en la inopia.

 

Meditación

Si me doy a los demás hasta consumirme,

¿Dónde colocaré los adornos (la gloria) que pretendo alcanzar?

Si estoy pensando en mí mismo cuando me doy al otro,

¿Qué clase de entrega estoy llevando a cabo?

En la medida que sirva a los demás sin esperar nada a cambio,

en esa medida me estaré acercando al ideal cristiano.

 

 

 

 

 

 

Urteko 25. igandea – Domingo 25º T.O. José A. Pagola

B (Markos 9,30-37)

Evangelio del 23/septiembre/2018

por Coordinador – Mario González Jurado

ZERGATIK GARA AHAZTEN HARTAZ?

Jerusalemerako bidean, ikasleei irakaspena ematen jarraitu du Jesusek, espero dion zoriaz. Beste behin esan die gizon-emakumeen esku utziko dutela eta hauek hilko, baina Jainkoak piztuko. Markosek dio «ezin ziotela ulertu baina beldurra ematen ziela galdetzeak». Ez da gauza zaila, hitz hauetan garai guztietako kristauen pobretasuna sumatzea. Ezin ulertu dugu Jesus, eta beldurra ematen digu haren mezuan sakontzeak.

Kafarnaumera iristean, Jesusek galdetu die: «Zein hika-mika zenuten bidean?». Eta ikasleak isilik. Lotsa dira. Markosek esaten digu, beren artean handiena zein ote zen zutela eztabaida, bidean. Benetan, lotsatzekoa da Gurutziltzatuko dutena halako ikasleez inguratua ikustea: halako handinahi zoroa bizi dutenez. Eta zein dugu gaur egun eztabaidagai Elizan, Jesusi jarraiki gabiltzala?

Etxera iristean, irakaspen bat eman nahi die Jesusek. Premiazkoa dute. Hona Jesusen lehen hitzak: «Lehena izan nahi duena, izan bedi guztien artean azkena eta guztien zerbitzaria». Jesusi jarraituz doan taldean, gailendu eta besteak baino handiago izan nahi duenak, azkena behar du izan, guztietan azkena; horrela ikusi ahal izango du zein premia duten, horrela izan ahalko da guztien zerbitzari.

Egiazko handitasuna zerbitzari izatean datza. Jesusentzat, lehena ez da garrantzizko kargua duen bat, baizik eta gainerakoen zerbitzari eta laguntzaile bizi dena. Lehenak,, Elizan, ez dira hierarkak, baizik jende xume hori, bidean aurkitzen duenari lagunduz bizi den hori. Ez ginateke horretaz ahaztu behar.

Jesusen ustez, guztiak besteengan pentsatuz bizi diren pertsonen gune izan beharko luke Elizak. Gure behar handiena lukeen jendeari adi bizi garen elkarte. Ez da Jesusen ameskeria. Harentzat hain garrantzizkoa da hori, non etsenplu bizi bat emango baitie.

Eseri eta dei egin die ikasleei. Gero, haur bat hurbildu eta guztien artean ezarri du, arreta harengan ipin dezaten. Apostolutar Elizaren erdian haur horrek egon beharko luke beti, jende ahul eta ezinduaren sinbolo: sostengu, babes eta arreta-premia dutenen sinbolo. Ez luke egon behar kanpoan, Jesusen Elizaren atarian. Gure arretaren xede izan behar luke.

Ondoren, haurra besarkatu du Jesusek. Ikasleek hori beti gogoan izan dezaten nahi du: ahulekin bat eginik. Eta esan die: «Haur hau bezalako bat nire izenean onartzen duenak, ni neu onartzen nau, eta ni neu onartzen nauenak, ni neu bidali nauena onartzen du».

Begi-bistakoa da Jesusen irakaspena: Jainkoa onartzeko bidea, haren Seme Jesus onartzea da: jende xume, babesgabe, behartsu eta ezinduagan presente dagoen Jesus onartzea. Zergatik gara ahazten horretaz? Zer dugu Elizaren erdian, jada ez badago Jesus txiki direnekin bat egina?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

B (Markos 9,30-37)

Evangelio del 23/septiembre/2018

¿POR QUÉ LO OLVIDAMOS?

Camino de Jerusalén, Jesús sigue instruyendo a sus discípulos sobre el final que le espera. Insiste una vez más en que será entregado en manos de los hombres y estos lo matarán, pero Dios lo resucitará. Marcos dice que «no entendían lo que quería decir, pero les daba miedo preguntarle». No es difícil adivinar en estas palabras la pobreza de muchos cristianos de todos los tiempos. No entendemos a Jesús y nos da miedo ahondar en su mensaje.

Al llegar a Cafarnaún, Jesús les pregunta: «¿De qué discutíais por el camino?». Los discípulos se callan. Están avergonzados. Marcos nos dice que, por el camino, habían discutido sobre quién era el más importante. Ciertamente es vergonzoso ver a Jesús, que camina hacia la cruz, acompañado de cerca por un grupo de discípulos llenos de estúpidas ambiciones. ¿De qué discutimos hoy en la Iglesia mientras decimos seguir a Jesús?

Una vez en casa, Jesús se dispone a darles una enseñanza. La necesitan. Estas son sus primeras palabras:«Quien quiera ser el primero que sea el último de todos y el servidor de todos». En el grupo que sigue a Jesús, el que quiera sobresalir y ser más que los demás ha de ponerse el último, detrás de todos; así podrá ver qué es lo que necesitan y podrá ser servidor de todos.

La verdadera grandeza consiste en servir. Para Jesús, el primero no es el que ocupa un cargo de importancia, sino quien vive sirviendo y ayudando a los demás. Los primeros en la Iglesia no son los jerarcas, sino esas personas sencillas que viven ayudando a quienes encuentran en su camino. No hemos de olvidarlo.

Para Jesús, su Iglesia debería ser un espacio donde todos piensan en los demás. Una comunidad donde estemos atentos a quien más nos pueda necesitar. No es sueño de Jesús. Para él es tan importante que les va a poner un ejemplo gráfico.

Se sienta y llama a sus discípulos. Luego acerca un niño y lo pone en medio de todos para que fijen su atención en él. En el centro de la Iglesia apostólica ha de estar siempre ese niño, símbolo de las personas débiles y desvalidas: los necesitados de acogida, apoyo y defensa. No han de estar fuera, lejos de la Iglesia de Jesús. Han de ocupar el centro de nuestra atención.

Luego Jesús abraza al niño. Quiere que los discípulos lo recuerden siempre así: identificado con los débiles. Mientras tanto les dice: «El que acoge a un niño como este en mi nombre a mí me acoge, y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado».

La enseñanza de Jesús es clara: el camino para acoger a Dios es acoger a su Hijo Jesús presente en los pequeños, los indefensos, los pobres y desvalidos. ¿Por qué lo olvidamos tanto? ¿Qué es lo que hay en el centro de la Iglesia si ya no está ese Jesús identificado con los pequeños?

José Antonio Pagola

 

Domingo 25º ordinario 23 de septiembre – Koinonía

Sab 2,12.17-20: Lo condenaremos a muerte
Salmo 53: El Señor sostiene la vida
Sant 3,16–4,3: Los que trabajan por la paz siembran la paz
Marcos 9, 30-37: El Hijo del hombre va a ser entregado

El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

COMENTARIO LITÚRGICO

El libro de la Sabiduría recoge la experiencia de los profetas de Israel y nos presenta a la persona «justa» como modelo de sabiduría. El modelo de piedad no lo constituye la persona que hace sacrificios abundantes o que sigue con elegancia y delicadeza todos los pormenores de los ritos litúrgicos. La persona ideal es la que vive la justicia y muestra con sus obras que es posible realizar la voluntad de Dios en este mundo. Pero, aunque éste es el camino auténtico y querido por Dios, no por ello se puede realizar con simplicidad. La oposición no se hace esperar, incluso al interior de la familia o del círculo de amigos. El que tome el camino de la justicia, pronto se dará cuenta que hará el viaje en compañía de pocas personas.

La carta de Santiago nos da una explicación tan sencilla como eficaz de la causa de los conflictos en la comunidad cristiana: la ambición. En efecto, nadie roba, ni asesina, ni arruina la vida ajena, si no está movido por algún tipo de ambición. El deseo de ser más fuerte que los demás, de tener más capacidad económica, de asegurarse esta vida y la otra, no son sino manifestaciones de la ambición. El problema, es que las personas que piensan así, comienzan a ver al resto del mundo como un obstáculo a eliminar o como un puente sobre el cual pasar. Pero, el problema de tales conductas, animadas y patrocinadas por la sociedad, radica en que se constituyen en ideales de vida, incluso de personas que se proclaman como cristianos. La carta de Santiago nos invita a poner todas esas ideas a contraluz y a pasarlas por el inequívoco tamiz del evangelio. La codicia de dinero, prestigio y poder nos puede conducir por un camino sin regreso y nos puede alejar del cristianismo de manera irreversible, aunque nos sigamos considerando cristianos y vayamos a misa todos los días.

En el evangelio de Marcos, el «camino» representa el itinerario de formación de un buen discípulo. Jesús no quiere un grupo de fanáticos que le entonen vivas, sino un grupo de personas responsables capaces de asumir un proyecto. Por esta razón, sus esfuerzos se concentran en la enseñanza de sus seguidores. Pero, la instrucción parte de los desaciertos y de las respuestas erráticas que ellos van dando a lo largo del trayecto hacia Jerusalén.

Jesús debe superar el miedo cultural que invade a sus discípulos y que les impide dirigirse a su «Maestro» con toda confianza. Para esto utiliza una estrategia pedagógica ingeniosa: toma pie en la discusión de los discípulos que estaban concentrados no en su enseñanza, sino en la repartición de los cargos burocráticos de un hipotético gobierno, y reconduce la discusión mediante un ejemplo tomado de la vida diaria. El «niño» era una de las criaturas más insignificantes de la cultura antigua. Por su edad, no estaba en condiciones de participar en la guerra, ni en la política ni en la vida religiosa. Jesús coloca a uno de los pequeños en medio, y muestra cómo el presente y el futuro de la comunidad está en colocar en el centro no las propias ambiciones, sino las personas más postergadas y simples. Sólo así se revierte el sistema social de valores. Y sólo así, la comunidad es una alternativa ante el «mundo», que ya sabe poner en el centro a las personas adineradas. La novedad de Jesús consiste en hacer grande lo pequeño, lo doméstico e insignificante.

Eso que Jesús revelaba –con una paradoja– era muy serio: Jesús identificaba su propia suerte y la de Dios con la suerte de los niños, los que no tienen derechos ni quién mire por ellos, los últimos, los despreciados, los no tenidos en cuenta. Porque en realidad todo él se identificaba con ellos: se había puesto de su lado, había asumido su causa como propia. Por eso decía que todo servicio hecho a ellos se le hacía a él mismo y, en definitiva, al Dios Padre de todos. Nuevamente ponía la jerarquía de valores de la sociedad al revés o, mejor, al derecho, «como Dios manda». Una sociedad que mira sólo por los de arriba –o en la que las decisiones que se toman sólo miran a favorecer a los que están arriba– no está en el orden que Dios quiere, no garantiza ni la Utopía ni la Vida.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 36, «Tan pequeño como Mingo», de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El audio, el guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:https://radialistas.net/36-tan-pequeno-como-mingo

José María Castillo: «No faltan los que anhelan que Francisco se vaya, o desean que se muera»

Se ve rechazado, atacado y hasta odiado por los que siempre han defendido a los papas. La religión, entendida y vivida como lo hicieron los que mataron a Jesús, es incompatible con el Evangelio. Es en el Vaticano mismo, en la Curia de Roma, en un sector de cardenales, obispos y clero, en los grupos más integristas y conservadores, en los más aferrados al clericalismo, en tales ambientes es donde menos se soporta al papa Francisco

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Secreto de confesión: entre el perjurio y la excomunión

Australia quiere obligar a los sacerdotes a romper el sigilo sacramental en casos de abusos a menores. España blinda la inviolabilidad del confesionario en los Acuerdos Iglesia-Estado y la Ley de Protección de Datos. El ‘sigilo sacramental’ está protegido en la Unión Europea y Estados Unidos. Un cura sí, puede, en cambio, evitar que se cometa un crimen, aunque lo conozca bajo secreto… pero sin denunciar al culpable.

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Nicaragua y la responsabilidad de la izquierda

Ernesto Villar. Carta abierta a la izquierda desde la izquierda.

La cuestión nicaragüense no es una anécdota política, es una piedra angular sobre la que demostrar nuestro compromiso con esos valores que precisamente definen al bando progresista y de izquierdas     Leer más

Mensaje final del 38 Congreso de Teología

 Del 7 al 9 de septiembre de 2018 nos hemos reunido en el 38 Congreso de Teología para compartir experiencias y reflexionar sobre “Mística y Liberación”.

Hemos comenzado preguntándonos si, ante las graves situaciones de injusticia estructural, crecimiento de la desigualdad, maltrato a la Madre Tierra, a los pueblos originarios, a las mujeres, y tras las dramáticas imágenes de personas migrantes y refugiadas que mueren anegadas en el intento de acceder a nuestras costas, se puede seguir hablando de mística. La respuesta solo puede ser afirmativa si nos ponemos del lado de las víctimas, hacemos una opción radical por las personas pobres y los pueblos oprimidos y colaboramos en su liberación. Leer más