Las cloacas de la guerra

Atrio

Fuera de sus columnas dominicales, Alberto Revuelta, nos invita a taparnos la nariz y recorrer los hipócritas caminos por los que la mierda de la guerra penetra hasta el corazón de nuestra economía patria más tradicional. Necesario recorrer la prosa jurídica de este documento hasta el final.  El título de la entrada es nuestro. AD.

AL CONSEJO DE MINISTROS DEL REINO DE ESPAÑA

  Alberto J. Revuelta Lucerga, NIF 499780J, abogado, colegiado 1731 del Ilustre Colegio de Abogados de Huelva y del Bureau Penal International, con domicilio a efectos de notificaciones en la Avenida del Olivar, 33, L5, CP 41940 Tomares (Sevilla), con respeto comparezcan y E X P O N G O:

Los hechos

  1. El ministerio de Defensa publicó en la Plataforma de Contratación Pública el 27 de marzo de 2024 la adjudicación de un contrato a la compañía israelí RAFAEL AVCANCE SYSTEMS, por importe de 204.417.102 millones de euros para la compra de designadores Litening V a fin de instalarlos en 45 caza eurofighter recién adquiridos dentro de los programas Halcón I y Halcón II. La empresa israelí adjudicataria produce tecnologías militares para las Fuerzas de Defensa Israelíes.
  1. El sistema Litening V ofrece múltiples posibilidades de seguimiento y búsquedas por infrarrojos que están siendo empleados en la campaña de bombardeos israelitas en Gaza después de los ataques terroristas de Hamas, en las cuales han sido asesinados más de 30.000 gazatíes, de los cuales unos 14.000 eran niños.
  2. Según el portal de comercio exterior español COMEX, en noviembre de 2023, España vendió armas a Israel por valor de 1,48 millones de euros, unos 35.571 kilos de categoría 93, convirtiéndose en el país europeo que más armas exportó a Israel, un 52% del total exportado por los países de la UE…Leer más (Alberto Revuelta)

DOMINGO  5º  DE  PASCUA  (B) Fray Marcos

(Hch 9,26-31) La Iglesia se multiplicaba animada por el Espíritu.

(1 Jn 3,18-24) No amemos de palabra y de boca, sino con obras y de verdad.

(Jn 15,1-8) Yo soy la cepa, vosotros los sarmientos. Sin mí no podéis nada.

La vid tiene varios elementos: raíz, cepa, sarmientos y hojas. Lo esencial es la Vida que atraviesa y unifica cada parte.

Estamos en el comienzo del capítulo 15 de Jn, incluido en el larguísimo discurso de despedida, que Jn pone en boca de Jesús, después de la cena. En esta parte del discurso, se habla de la comunidad y su misión en el mundo. Insiste en que la Vida de Dios debe atravesar a cada miembro para posibilitar el amor que se debe manifestar en obras. La división de los organismos vivos en partes, siempre es inadecuada. Toda la vid es un único ser vivo. Para producir frutos, necesita raíz, cepa y tallos y hojas.

El simbolismo de la viña es muy frecuente en el AT, Pero no es tan frecuente la imagen de la vid. Además, el sentido que le da Juan es completamente original. El doble aspecto de una misma vivencia individual y una proyección a los demás, es la clave de la experiencia pascual. La Vida de Dios, la de Jesús y la de los discípulos es la misma. Aunque no se nombra expresamente, la Vida sigue siendo el centro de todo el discurso.

Hay que tener en cuenta que la vid es una de las plantas que no produce fruto de provecho, si no se poda severamente. Su capacidad de echar follaje es tan grande que, si no se le aplican fuertes correctivos, se le va toda la fuerza en tallos y hojas. La poda se realiza en dos etapas. La primera se hace antes de que brote y consiste en eliminar casi todos los sarmientos del año anterior, dejando solo los más vigorosos, y de estos, una parte mínima (dos o tres nudos). La segunda se hace sobre los pámpanos, eliminado todos los tallos que no llevan fruto e incluso desmochando los que lo llevan.

Yo soy la vid verdadera. Detrás del símbolo de la vid, se esconde todo un mundo de sugerencias. Se trata de un ser vivo que se manifiesta a través de elementos distintos, pero unificados por una realidad que los trasciende, la vida. Una vez más es la Vida el centro del discurso. Todo el que se adhiere a Jesús forma parte de la misma vid. Forma una comunidad viva que fructifica. En el AT es frecuente que la viña sea improductiva.

Mi Padre es el labrado. Como en el AT, es el Padre quien la ha plantado y la cuida. Pero hay que tener cuidado a la hora de interpretar este aspecto. Jesús nunca se propone como centro de su mensaje. Él predica el Reino que es Dios. Nunca se interpone entre Dios y el ser humano. Jesús nos dice que lo que Dios es para él, lo es también para cada uno de los hombres. No pensemos que Jesús es más que el Padre. La alusión al Padre labrador, expresa interés porque que todo sarmiento de fruto.

 Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo elimina, y a todo el que produce fruto, lo poda, para que dé más fruto. Tenemos un juego de palabras muy curioso: “airei” no significa cortar ni arrancar sino abolir, quitar. “kathairei” no significa podar sino limpiar, purificar. Ni uno ni otro se utiliza para designar tareas agrarias. Al emplearlos nos fuerza a ira más allá del primer significado. El versículo siguiente nos saca de dudas: Vosotros estáis ya limpios por el mensaje que os he dado. “limpios” no tiene nada que ver con la pureza legal. Para Juan el único pecado es la opresión. Como ellos han salido de ese ámbito, se han liberado del pecado.

No debemos entender estos versículos como si Dios actuara en nosotros desde fuera y mecánicamente. Para Jesús, Dios es la sabia, la Vida que se comunica a toda la vid. Jesús es el primer sarmiento que vivió plenamente de esa savia divina. No debemos confundir al hombre Jesús con el Dios cristiano, sino como el primer cristiano que haciendo suya la misma Vida de Dios, nos ha indicado la manera de alcanzar la plenitud humana. El mensaje de Jesús consiste en que todos vivamos esa Vida divina.

Ni cada individuo, ni la comunidad deben considerarse entes estáticos. Están obligados a dar frutos. Sarmiento improductivo es el que pertenece a la comunidad, pero no responde al Espíritu. Incluso el que produce fruto tiene que seguir un proceso que no acaba nunca. Solo el don total y constante de sí mismo permitiría alcanzar la meta. El Espíritu es un dinamismo que no se detiene nunca. Sería la savia que está siempre fluyendo. El producir fruto no hace referencia a una moralidad sino a la Vida.

El sarmiento no tiene vida propia, necesita recibir la savia de la cepa. La ausencia de fruto, delata la falta de unión con Jesús. La presencia de fruto manifiesta que la savia-Vida está llegando al sarmiento. Ni la Vid sin sarmientos puede producir frutos, ni los sarmientos separados de la cepa. Los frutos se alcanzan por la unidad de ambos. Esa unión con Jesús no es algo automático, ni ritual, ni externo. Exige la actualización constante por parte del discípulo. Cada individuo y cada comunidad tienen que estar constantemente eliminando todo aquello que le impida la identificación con Jesús.

Existe una fuerte tendencia a equiparar el “producir fruto” con las buenas obras. En Jn no se hace ninguna distinción entre ser y obrar. Adherirse a Jesús es inseparable de producir el fruto que esa adhesión conlleva, pero los frutos no son directamente las obras, sino la Vida-amor, que necesariamente se manifestará en obras. De esta manera queda erradicado el peligro de creer que son las obras las que me llevan a la identificación con Jesús. Solo la Vida-Amor nos hace ser uno con Jesús y con Dios.

 Porque sin mí, no podéis hacer nada. Por activa y por pasiva repite la misma idea. El sarmiento que es una sola vida con la cepa produce fruto y hace que la vid sea capaz de dar fruto. El que está separado, no sirve para nada porque no tiene vida. Se trata de participar de la misma Vida de Jesús, que es la del Padre. Recordad: “El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el padre; del mismo modo el que me coma vivirá por mí”. Estar unido, comer a Jesús es comprometerse con él y participar de su misma Vida. De la misma manera alejarse de Jesús es garantizarse la esterilidad y la muerte.

 En esto se ha manifestado la gloria de mi Padre, en que hayáis comenzado a producir fruto por haberos hecho discípulos míos. Queda claro que no pueden ser palabras pronunciadas por Jesús. Los discípulos no comenzaron a dar frutos hasta después de pascual. Solo entonces descubrieron al verdadero Jesús y lo vivieron de verdad. No son palabras de Jesús, sino palabras de la comunidad. Si no hacemos esta composición de lugar, no habrá manera de dar auténtico sentido al evangelio de Juan.

El domingo pasado se hablaba de un solo rebaño, hoy nos habla de una sola vid. Jesús y los discípulos constituyen una sola realidad viva. Ser vid significa estar unido no solo a Jesús y a Dios, sino a los demás sarmientos. Si me separo de otro sarmiento que está unido a la vid, me tengo que separar de la vid. Esa es la experiencia pascual que debe continuar en nosotros. Todos participamos de la misma Vida de Dios que es la de Jesús. La Vida es una sola; al participar de ella formamos una unidad con todo.

Pazkoaldiko 5. igandea – B – José A. Pagola

(Joan 15,1-8)

BIZI HARREMANAK –  CONTACTO VITAL

Joanen ebanjelioko kontakizunaren arabera, Jesusek, bere heriotza aurreko egun batean, bere desirarik sakonena agertu die ikasleei: «Iraun niregan». Ezagunak ditu beraien koldarkeria eta eskastasuna. Kasu askotan aurpegiratu izan die beren fede eskasa. Berari bizi-loturaz atxikirik bizi ez badira, ezin biziraungo dute.

Jesusen hitzak ezin argiago eta ezin adierazkorrago dira: «Aihenak, mahatsondoari itsatsirik ez bada, berez fruiturik ezin eman duen bezala, gauza bera zuek ere nigan bizi ez bazarete». Beraren ondoan ikasi eta bizi dutenari irmo loturik eusten ez badiote, agor izango dute beren bizitza. Jesusen Espirituaz bizi ez badira, Jesusek berak hasitakoa galdu egingo da.

Hizkuntza biribila erabili du Jesusek: «Neu naiz mahatsondoa eta zuek aihenak». Ikasleengan Jesusengandik datorren izerdiak jariatu behar du. Ez dezatela hori sekula ahaztu. «Nigan irauten duenak nik beragan bezala, fruitu ugari emango du; ni gabe ezin baituzue ezer ere egin». Jesusengandik bereizirik, beraren ikasleok ezin dugu ezer egin.

Jesusek ez die eskatzen beragan iraun dezaten bakarrik. Esaten die ere, «beraren hitzek iraun dezatela beraiengan». Ez ditzatela ahantzi. Bizi daitezela beraren ebanjeliotik. Hori dute iturburua, nondik edan jakiteko. Esana zien beste batean: «Esan dizkizuedan hitzak espiritu eta bizi dira».

Berpiztuaren Espirituak bizirik eta eginkor jarraitzen du gaur egun beraren Elizan, eta era askotan; gainera, Jesusen presentzia ikusezin eta isilak ezaugarri ikusgarriak eta ahots zehatza hartzen ditu bera hurbiletik ezagutu eta jarraitu ziotenek ebanjelio-kontakizunetan gorde duten oroitzapenari esker. Ebanjelioak fedez irakurtzen edo entzuten ditugunean harremanetan jartzen gara Jesusen mezuarekin, beraren bizierarekin eta Jainkoaren erreinuaz agertu duen egitasmoarekin.

Horregatik, ebanjelioetan dago kristau-elkarteek beren bizitza eraberritzeko behar duten indarrik ahaltsuena. Jesusen jarraitzaile-nortasuna berreskuratzeko behar dugun energia. Jesusen ebanjelioa da tresna pastoral garrantzizkoena Eliza gaur egun eraberritzeko.

Gure elkarteetako kristau askok ebanjelioez «bigarren eskuko» ezagutza bakarrik du. Jesusez eta beronen mezuaz dakiten guztia predikariei eta katekistei entzundakotik berreraiki ahal izan dutena besterik ez dute. «Jesusen hitzekin» harreman pertsonalik izan gabe bizi dute beren fedea.

Neke da imajinatzea «ebanjelizazio berri bat», jendeari ebanjelioekin harreman zuzenekoago eta ondo-hondokoago bat egiteko aukera erraztu gabe. Ezerk ez du indar ebanjelizatzaileagorik Jesusen ebanjelioa elkarrekin entzutearen esperientziak baino: gure egun hauetako galderak eta guzti, problemak, sufrimenduak, esperantzak eta guzti.

José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

5 Pascua – B (Juan 15,1-8)

CONTACTO VITAL

Según el relato evangélico de Juan, en vísperas de su muerte, Jesús revela a sus discípulos su deseo más profundo: «Permaneced en mí». Conoce su cobardía y mediocridad. En muchas ocasiones les ha recriminado su poca fe. Si no se mantienen vitalmente unidos a él, no podrán subsistir.

Las palabras de Jesús no pueden ser más claras y expresivas: «Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí». Si no se mantienen firmes en lo que han aprendido y vivido junto a él, su vida será estéril. Si no viven de su Espíritu, lo iniciado por él se extinguirá.

Jesús emplea un lenguaje rotundo: «Yo soy la vid y vosotros los sarmientos». En los discípulos ha de correr la savia que proviene de Jesús. No lo han de olvidar nunca. «El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante, porque sin mí no podéis hacer nada». Separados de Jesús, sus discípulos no podemos nada.

Jesús no solo les pide que permanezcan en él. Les dice también que «sus palabras permanezcan en ellos». Que no las olviden. Que vivan de su evangelio. Esa es la fuente de la que han de beber. Ya se lo había dicho en otra ocasión: «Las palabras que os he dicho son espíritu y vida».

El Espíritu del Resucitado permanece hoy vivo y operante en su Iglesia de múltiples formas, pero su presencia invisible y callada adquiere rasgos visibles y voz concreta gracias al recuerdo guardado en los relatos evangélicos por quienes lo conocieron de cerca y le siguieron. En los evangelios nos ponemos en contacto con su mensaje, su estilo de vida y su proyecto del reino de Dios.

Por eso, en los evangelios se encierra la fuerza más poderosa que poseen las comunidades cristianas para regenerar su vida. La energía que necesitamos para recuperar nuestra identidad de seguidores de Jesús. El evangelio de Jesús es el instrumento pastoral más importante para renovar hoy a la Iglesia.

Muchos cristianos buenos de nuestras comunidades solo conocen los evangelios de «segunda mano». Todo lo que saben de Jesús y de su mensaje proviene de lo que han podido reconstruir a partir de las palabras de los predicadores y catequistas. Viven su fe sin tener un contacto personal con «las palabras de Jesús».

Es difícil imaginar una «nueva evangelización» sin facilitar a las personas un contacto más directo e inmediato con los evangelios. Nada tiene más fuerza evangelizadora que la experiencia de escuchar juntos el evangelio de Jesús desde las preguntas, los problemas, sufrimientos y esperanzas de nuestros tiempos.

José Antonio Pagola

 

5º Domingo de Pascua – Koinonía

Hechos de los apóstoles 9,26-31

Les contó cómo había visto al Señor en el camino

En aquellos días, llegado Pablo a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo. Entonces Bernabé se lo presentó a los apóstoles. Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que le había dicho y cómo en Damasco había predicado públicamente el nombre de Jesús. Saulo se quedó con ellos y se movía libremente en Jerusalén, predicando públicamente en nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo. Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso.

La iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea, y Samaria. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo.

Salmo responsorial: 21

El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.

Cumpliré mis votos delante de sus fieles. / Los desvalidos comerán hasta saciarse, / alabarán al Señor los que lo buscan: / viva su corazón por siempre. R.

Lo recordarán y volverán al Señor / hasta de los confines del orbe; / en su presencia se postrarán / las familias de los pueblos. / Ante él se postrarán las cenizas de la tumba, / ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R.

Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá, / hablarán del Señor a la generación futura, / contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: / todo lo que hizo el Señor. R.

1Juan 3,18-24

Éste es su mandamiento: que creamos y que amemos

Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Juan 15,1-8

El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

COMENTARIO A LOS TEXTOS:

Para entender bien este texto es necesario saber que tanto la vid (o las uvas) o como la higuera (o los higos) son símbolos del pueblo de Dios en el AT. Así, el profeta Oseas (9,10), refiriéndose al pueblo, dice: «Como uvas en el desierto encontré a Israel, como breva en la higuera descubrí a vuestros padres». Jeremías (24,1-10) cuenta una visión con estas palabras: «El Señor me mostró dos cestas de higos… una tenía higos exquisitos, es decir, brevas; otra tenía higos muy pasados, que no se podían comer». Los higos exquisitos aparecen como figura de los desterrados fieles a Dios; los «muy pasados que no se podía comer» son figura del rey, sus dignatarios y el resto de Jerusalén que han quedado en Palestina o residen en Egipto (v. 8).

El texto completo de este pasaje del profeta ilumina el sentido de la esterilidad: «Así dice el Señor: «¿No se levanta el que cayó?, ¿no vuelve el que se fue? Entonces, ¿por qué este pueblo de Jerusalén ha apostatado irrevocablemente? Se afianza en la rebelión, se niega a convertirse. He escuchado atentamente: no dice la verdad, nadie se arrepiente de su maldad diciendo: «¿Qué he hecho?». Todos vuelven a su extravío… mi pueblo no comprende el mandato del Señor. ¿Por qué decís: «Somos sabios, tenemos la Ley del Señor»?, si la ha falsificado la pluma falsa de los escribanos… Del primero al último sólo buscan medrar; profetas y sacerdotes se dedican al fraude».

Semejante es el lamento de Miq 7,1ss: «¡Ay de mí! Me sucede como al que rebusca terminada la vendimia: no quedan uvas para comer, ni brevas que tanto me gustan». La decepción del profeta proviene de que los piadosos y justos han desaparecido de la tierra y todos cometen malas acciones. A la higuera-Israel la conmina Jesús en el evangelio de Marcos de este modo: «Nunca jamás coma ya nadie fruto de ti».

No le lanza una maldición que le desee directamente la muerte o algún mal.

Jesús no expresa odio o aborrecimiento hacia la higuera-institución. De hecho, no le dice: «No produzcas fruto», ni tampoco anuncia que no encontrarán fruto en ella, condenándola a la esterilidad. Le dice: «Nunca jamás coma ya nadie fruto de ti». Expresa así Jesús el deseo vehemente de que ninguna persona, judía o no, recurra para su alimento-vida a la higuera-institución o dependa de ella; quiere que la humanidad repudie su doctrina y su ejemplo; que nadie busque nada en ella ni acepte nada de ella; que quede aislada al margen de la sociedad humana, y termine así su papel histórico.

El juicio tan tajante de Jesús sobre el templo y la institución, que los presenta como el prototipo de lo aborrecible, se debe a que ésta ha sido infiel a la misión que Dios le había asignado, en dos aspectos diferentes que serán explicitados en la perícopa siguiente: hacia fuera ha traicionado el universalismo que debía encarnar, y hacia dentro del pueblo se ha convertido en instrumento de explotación.

Con ello, siendo la institución judía con el templo la única representante en la tierra del verdadero Dios, deforma su imagen, convirtiéndolo en un Dios particularista y legitimador de la injusticia. Apaga así el faro que debía iluminar a la humanidad y cancela todo horizonte de esperanza. Es el juicio del Mesías sobre las instituciones de Israel. Constata el fracaso de la antigua alianza y, por su parte, declara el fin de la misión de Israel en la historia.

Como se ve, las palabras de Jesús no tendrán efecto más que si los cada uno siguiendo su deseo, renuncia a buscar alimento en la higuera, es decir, si dejan de profesar la ideología que la institución propone o las ventajas que procura la adhesión a ella. El cumplimiento de estas palabras, depende de la opción libre de los seres humanos.

Frente a aquel pueblo que había sido infiel a Dios a lo largo de la historia, Jesús funda un nuevo pueblo, una comunidad humana nueva, verdadero pueblo de Dios, cuya identidad le viene de la unión con Jesús, que le comunica incesantemente el Espíritu, y el fruto de su actividad depende de ella.

La vid o la viña es el símbolo de Israel como pueblo de Dios (Sal 80,9; Is 5,1-7; Jr 2,21; Ez 19,10-12). La afirmación de Jesús se contrapone a esos textos; no hay más pueblo de Dios (vid y sarmientos) que la nueva humanidad que se construye a partir de él (la vid verdadera, cf. 1,9: la luz verdadera; 6,32: el verdadero pan del cielo). Como en el AT, es Dios, a quien Jesús llama su Padre, quien ha plantado y cuida esta vid.

Advertencia severa de Jesús, que define la misión de la comunidad. Él no ha creado un círculo cerrado, sino un grupo en expansión: todo miembro tiene un crecimiento que efectuar y una misión que cumplir. El fruto es el hombre nuevo, que se va realizando, en intensidad, en cada individuo y en la comunidad (crecimiento, maduración), y, en extensión, por la propagación del mensaje, en los de fuera (nuevo nacimiento). La actividad, expresión del dinamismo del Espíritu, es la condición para que el hombre nuevo exista.

El sarmiento no produce fruto cuando no responde a la vida que recibe y no la comunica a otros. El Padre, que cuida de la viña, lo corta: es un sarmiento que no pertenece a la vid.

En la alegoría, la sentencia toma el aspecto de poda. Pero esa sentencia no es más que el refrendo de la que cada uno se ha dado: al negarse a amar y no hacer caso al Hijo, se coloca en la zona de la reprobación de Dios (3,36). El sarmiento que no da fruto es aquel que pertenece a la comunidad, pero no responde al Espíritu; el que come el pan, pero no se asimila a Jesús.

Quien practica el amor tiene que seguir un proceso ascendente, un desarrollo, hecho posible por la limpia que el Padre hace. Con ella elimina factores de muerte, haciendo que el discípulo sea cada vez más auténtico y más libre, y aumente así su capacidad de entrega y su eficacia. Pretende acrecentar el fruto: en el discípulo, fruto de madurez; en otros, fruto de nueva humanidad.

El sarmiento no tiene vida propia y, por tanto, no puede dar fruto de por sí; necesita la savia, es decir, el Espíritu comunicado por Jesús. Interrumpir la relación con él significa cortarse de la fuente de la vida y reducirse a la esterilidad.

El fruto de que se hablaba antes se especifica como mucho fruto (cf. 12,24). Éste está en función de la unión con él, de quien fluye la vida. Sin estar unido a Jesús, el discípulo no puede comunicarla (sin mí no podéis hacer nada). El porvenir del que sale de la comunidad por falta de amor es «secarse», es decir, carecer de vida. El final es la destrucción (los echan al fuego y se queman). La muerte en vida acaba en la muerte definitiva. Qué bien lo había entendido Juan en su carta cuando sentencia: «Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó». El amor es lo único que conduce a la vida verdadera y definitiva.

Nota: No es recomendable comentar este evangelio prescindiendo absolutamente del tema de su historicidad, comentar estas palabras de Jesús, como si fueran históricamente literales, como si Jesús hubiese pensado así… «Hasta hace 100 años –como todavía hoy en círculos poco instruidos- se tenía por cierto que la creencia en Jesús como Dios encarnado se basaba con toda certeza en la propia enseñanza de Jesús (…). Difícilmente habrá un estudioso competente del Nuevo Testamento que este preparad para defender que las cuatro veces que aparece la frase «Yo soy» en Juan puedan atribuirse históricamente a Jesús» (cf. John Hick, La metáfora de Dios encarnado, Abyayala, Quito 2004, adquirible por internet, y en varias librerías españolas). Permitir que siga habiendo personas que se mantengan en una «ignorancia vencible» sobre este punto vendría a ser un flaco favor al pueblo de Dios.

 

Aportación de Redes Cristianas a la segunda fase del Sínodo de la Sinodalidad

POR UNA IGLESIA POSIBLE Y NECESARIA EN ESPAÑA

Propuesta al Sínodo desde la experiencia de Redes Cristianas

Redes Cristianas, que agrupa unos 200 colectivos cristiano-católicos en España (comunidades, asociaciones de teólogos/as, parroquias, congregaciones religiosas, etc.), respondiendo a la invitación del Papa Francisco, ha participado en la primera fase de Sínodo con un documento titulado POR UNA IGLESIA POSIBLE Y NECESARIA EN ESPAÑA. Propuesta al Sínodo de la Sinodalidad desde la experiencia de Redes Cristianas.

En este documento hemos querido responder a la invitación del Papa desde la experiencia que nos han proporcionado los más de cincuenta años de militancia cristiana siguiendo las claves fundamentales de la Constitución Gaudium et Spes del Vaticano II, es decir, desde la periferia de la Iglesia y en contacto directo con los procesos y situaciones reales de este mundo nuestro. En todo momento hemos sido conscientes de que, aunque ignorados por la Iglesia institución, hemos estado acompañados por miles de comunidades que en otras partes de mundo han estado realizando una similar experiencia de militancia y comunidad.

A la vista del Informe de Síntesis de una Iglesia Sinodal en Misión, firmado por la Secretaría General de la Primera Sesión del Sínodo 2021-2024, constatamos que nuestra propuesta de una “Iglesia posible y necesaria” no se ha tenido prácticamente en cuenta en la primera fase del Sínodo.

Por eso, y como respuesta agradecida a la invitación del Papa Francisco,…Leer más

Respeto a la dignidad infinita, también dentro de la Iglesia

Religión Digital

«Tras la publicación de este documento veo cada vez más difícil, por no decir imposible, la reconciliación del Vaticano con la teoría y la práctica feministas, asignatura pendiente que, de no aprobarse, seguirá produciéndose el abandono de la Iglesia por parte de las mujeres»

«Muchas veces me he preguntado, y vuelvo a hacerlo ahora tras leer este documento, por qué el Papa tiene tan profunda sintonía con los movimientos populares, con quienes se ha reunido en varias ocasiones y comparte sus tres reivindicaciones “Tierra techo y trabajo”, y no se ha reunido ni una sola vez con el movimiento feminista, sino que lo critica frecuentemente y en este documento de manera especial»

«A mi juicio, el documento peca de idealista y de falta de autocrítica al presentar a la Iglesia como garante de la dignidad humana, sin reparar en sus propias transgresiones no solo en el pasado sino en la actualidad. Lo que ha dado lugar a algunos críticos a recordar el viejo refrán “consejos vendo, pero para mí no tengo”. De ahí mi petición de respeto a la “dignitas infinita” también en la Iglesia católica para que teoría y práctica vayan al unísono y su mensaje sea creíble»

El documento Dignitas infinita, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que recientemente se ha hecho público, es el más fiel reflejo de las dos tendencias que coexisten en la Iglesia católica y en el propio Papa:…Leer más (Juan José Tamayo)

Las inteligencias artificiales podrían convertirse en nuevos dioses

Redacción de Atrio

Estamos en un vertiginoso progreso asintótico de ls ciencia-técnica. Según lo que nos dijo a sociología, debería ir crecciendo la seularización, el desencantamiento de la realidad. Pero parace que no es así según lo que dice Erik Davis en esta entrevista de Letras Libres. AD.

Un enfoque anfibio, a caballo entre la contracultura y la academia, es el que ha venido desarrollando, desde comienzo de los años noventa, el doctor en Estudios Religiosos Erik Davis (Del Mar, California, 1967), plasmándolo en ensayos y compilaciones tan inusuales (La exégesis de Philip K. Dick, recopilación de diarios y notas del autor que hizo junto con Pamela Jackson y Jonathan Lethem, editada en español por Minotauro), como eruditas (High weirdness: Drugs, esoterica, and visionary experience in the seventies).

Tras colaborar durante años con The Village Voice, Spin, Rolling Stone y Wired, a fines de la década de los noventa, y motivado como muchos por el impulso cuasi prometeico de los comienzos de internet, escribió Tecgnosis: Mito, magia y misticismo en la era de la información (Caja Negra, 2023). Convertido ya en un clásico de la cibercultura, el libro surgió de la sospecha de que “las obras de la razón no pueden ser tan fácilmente disociadas de búsquedas ultramundanas”.

Aquella primera intuición lo llevó a rastrear las metáforas ocultistas que, desde fines del siglo XIX y durante todo el XX, rodearon el surgimiento de las tecnologías de la comunicación, cristalizando sus descubrimientos en una bitácora que hoy goza de más actualidad que nunca para entender el espíritu tecnológico de nuestro tiempo, marcado por inteligencias artificiales, memes, narrativas fantásticas, deepfakes y auge de los tribalismos…Leer más…

4º DOMINGO DE PASCUA – JOSÉ LUIS SICRE

PASADO, PRESENTE Y FUTURO

En los domingos anteriores se han recordado diversas apariciones de Jesús resucitado. A partir de este domingo y hasta la Ascensión las lecturas del evangelio, tomadas siempre del evangelio de san Juan, se centrarán en diversos aspectos de la relación entre Jesús y el cristiano: buen pastor, vid y sarmientos, mandamiento nuevo, oración sacerdotal.

No es fácil encontrar una relación entre las tres lecturas de hoy porque se usan imágenes muy distintas: Piedra angular para hablar de Jesús (1ª lectura); Padre e hijos para hablar de Dios y nosotros (2ª lectura); pastor y rebaño, para hablar de Jesús y nosotros (evangelio). Buscando una relación entre ellas la vería en el ritmo del tiempo de Jesús y de nosotros.

Pasado y presente de Jesús (Hechos de los apóstoles 4,8-12)

Se supone conocido el relato anterior. Pedro y Juan suben al templo para la oración de media tarde y en la puerta Hermosa encuentran tendido a un lisiado que les pide limosna. Pedro lo agarra de la mano derecha, lo levanta y lo cura. Ante el asombro del pueblo, Pedro pronuncia un discurso en el que atribuye la curación Jesús (este discurso se leyó en parte el domingo pasado, 3º del ciclo B). Los sacerdotes, el comisario del templo y los saduceos, se irritan al escuchar sus palabras y al día siguiente los convocan ante el Consejo y los interrogan.   

Para comprender la respuesta de Pedro debemos recordar que, para un judío, el nombre equivale a la persona. El nombre de Jesús es Jesús. En las pocas palabras que pronuncia Pedro se resume el pasado y el presente de Jesús. El pasado ofrece una imagen de él totalmente pasiva: no se recuerda su predicación ni sus milagros. Sólo se cuenta lo que hicieron con él las autoridades judías y Dios. Las autoridades lo rechazaron y crucificaron; Dios los resucitó y convirtió en piedra angular. De esto se deduce su situación presente: él es quien ha curado al lisiado, y el único que puede salvarnos a todos nosotros.

Presente y futuro del cristiano (1ª carta de Juan 3, 1-2)

La 1ª lectura habla del pasado y el presente de Jesús. Esta 2ª, de nuestro presente y nuestro futuro. El presente: somos hijos de Dios. El futuro: seremos semejantes a Dios. Cuando nace un niño siempre se buscan parecidos con el padre, la madre y otros miembros de la familia. Para el autor de la carta, nuestra semejanza con Dios no es algo que se perciba ya desde ahora; se manifestará en el futuro. Pero eso no impide que seamos ya realmente hijos de Dios. Lástima que esto no se valore. Si fuéramos hijos de un deportista famoso o de un cantante de moda, todos querrían hacerse una foto con nosotros.

Presente y futuro de Jesús (evangelio de Juan 10, 11-18)

La imagen del pastor era frecuente en el Antiguo Oriente para referirse al rey: simbolizaba la relación correcta con sus súbditos, que no debía ser despótica sino preocupada por su bienestar. Jesús se la aplica, pero llegando a un extremo que no se da entre los pastores: da la vida por sus ovejas. Es cierto que un pastor, a diferencia del asalariado, está dispuesto a luchar con el lobo para defender al rebaño. Pero no es normal que esté dispuesto a morir por sus ovejas. A tanto no llega. Jesús, en cambio, ve así su misión: dar la vida por ellas. No lo hace por obligación, forzado, sino libremente. Sabiendo que esa vida que entrega la podrá recuperar. Y esto tampoco puede hacerlo un pastor normal y corriente. Aunque el evangelio hable de Jesús como “el buen pastor” debería haber dicho: bueno y absolutamente excepcional. Este pasaje del evangelio concede también especial importancia al futuro de Jesús: a su labor con respecto a otras ovejas, a las que debe buscar para que haya un solo rebaño y un solo pastor. Es una referencia a las comunidades cristianas que se irían formando en países paganos y a todos nosotros.

Relacionando las tres lecturas, Jesús, buen pastor, nos ha salvado y nos ha conseguido el ser hijos de Dios. A nosotros nos corresponde escuchar su voz y agradecerle el don que nos ha hecho.

José Luis Sicre

 

 

Pazkoaldiko 4. igandea – J. A. Pagola

GUREKIN DOA- VA CON NOSOTROS

B (Joan 10,11-18)

Jesus artzain onaren sinboloa gogaigarri-edo gertatzen zaio gaur egun zenbait kristauri. Ez dugu nahi artalde bateko ardi bezala trata gaitzaten. Ez dugu inork goberna gaitzan beharrik, geure bizitza inork kontrola diezagun beharrik. Denek begirune izan diezaguten nahi dugu. Ez dugu inongo artzainen beharrik.

Lehen kristauek ez zuten horrelakorik sentitzen. Jesusen irudia, artzain onarena, oso garaiz bihurtu zen Jesusi buruzko irudi kutun. Erromako katakonbetan jadanik, ardi galdua lepoan duela irudikatu dute Jesus. Inork ez du hartzen Jesus artzain autoritariotzat, bere jarraitzaileen zelatari eta kontrolatzailetzat, baizik eta bere ardiak zaintzen dituen artzain ona da.

«Artzain ona» bere ardiez arduratzen da. Hori du bere lehen ezaugarria. Ez ditu utziko inoiz ere bertan behera. Ez ditu ahaztuko. Haien aiduru biziko da. Ahulei eta gaixoei adi dago beti. Ez da zerbitzari saripekoa bezalako; honek, arrisku bat bistaratzean, ihes egiten du, bere bizia salbatzeko, artaldea bertan behera utziz: ardiak bost axola zaizkio.

Jesusek oroitzapen ahantzezina utzia zuen. Ebanjelio-kontakizunek gaixoez, zokoratuez, txikiez, babesgabekoenez, ahaztuez, galduenez kezkaturik deskribatu dute. Ematen du ez dela kezkatzen bere buruaz. Beti bere gogoa besteengan duela ageri da. Batez ere, babesgabekoenak ditu gogoan.

Baina bada gehiagorik ere. «Artzain onak bere bizia eman du bere ardientzat». Bigarren ezaugarria da. Bost alditaraino errepikatu du Joanen ebanjelioak hizkuntza hau. Jendeaz Jesusek duen maitasunak ez du mugarik. Bere burua baino gehiago maite ditu besteak. Guztiak maite ditu artzain on baten maitasunaz; arriskuaren aurrean ihes egin ez, baizik eta bere artaldea salbatzeko bizia ematen duenarenaz.

Horregatik, Jesusen irudia, «artzain onarena», oso garaiz bihurtu zen kontsolamendu- eta konfiantza-mezu beraren jarraitzaileentzat. Kristauek 22. salmoaren hitzez baliatzen ikasi zuten Jesusengana jotzeko: «Jauna dut neure artzain, ez du ezeren faltarik… bide ilunetan ibilirik ere, ez naiz ezeren beldur, zu nirekin baitzoaz… Lagun ditut zure ontasuna eta zure errukia neure bizitzako egun guztietan».

Kristauok, sarritan, harreman pobreak bizi ohi ditugu Jesusekin. Esperientzia biziago eta barnekoiago bat bizi beharra dugu. Ez dugu uste izaten bera gutaz arduratzen dela. Ahaztu egiten zaigu beragana jo dezakegula nekaturik eta indarrik gabe sentitzen garenean, edota galdurik eta norabiderik gabe.

Eliza batek, oker ezagutua den Jesus batekin erlazionatzen diren kristauek aitortzen dutenek, soilik irakaspenez aitortzen dutenek, eratua denean, Jesus batekin zeinen ahotsa ez baita ondo entzuten elkarteetan…: Eliza horrek bere Artzainaz ahazteko arriskua bizi du. Baina, zeinek zainduko du Eliza beronen Artzainak ez bada?

José Antonio Pagola

Itzultzailea: Dionisio Amundarain

4 Pascua – B (Juan 10,11-18)

VA CON NOSOTROS

El símbolo de Jesús como pastor bueno produce hoy en algunos cristianos cierto fastidio. No queremos ser tratados como ovejas de un rebaño. No necesitamos a nadie que gobierne y controle nuestra vida. Queremos ser respetados. No necesitamos de ningún pastor.

No sentían así los primeros cristianos. La figura de Jesús, buen pastor, se convirtió muy pronto en la imagen más querida de Jesús. Ya en las catacumbas de Roma se le representa cargando sobre sus hombros a la oveja perdida. Nadie está pensando en Jesús como un pastor autoritario, dedicado a vigilar y controlar a sus seguidores, sino como un pastor bueno que cuida de sus ovejas.

El «pastor bueno» se preocupa de sus ovejas. Es su primer rasgo. No las abandona nunca. No las olvida. Vive pendiente de ellas. Está siempre atento a las más débiles o enfermas. No es como el pastor mercenario, que, cuando ve algún peligro, huye para salvar su vida, abandonando al rebaño: no le importan las ovejas.

Jesús había dejado un recuerdo imborrable. Los relatos evangélicos lo describen preocupado por los enfermos, los marginados, los pequeños, los más indefensos y olvidados, los más perdidos. No parece preocuparse de sí mismo. Siempre se le ve pensando en los demás. Le importan sobre todo los más desvalidos.

Pero hay algo más. «El pastor bueno da la vida por sus ovejas». Es el segundo rasgo. Hasta cinco veces repite el evangelio de Juan este lenguaje. El amor de Jesús a la gente no tiene límites. Ama a los demás más que a sí mismo. Ama a todos con amor de buen pastor, que no huye ante el peligro, sino que da su vida por salvar al rebaño.

Por eso, la imagen de Jesús, «pastor bueno», se convirtió muy pronto en un mensaje de consuelo y confianza para sus seguidores. Los cristianos aprendieron a dirigirse a Jesús con palabras tomadas del Salmo 22: «El Señor es mi pastor, nada me falta… aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo… Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida».

Los cristianos vivimos con frecuencia una relación bastante pobre con Jesús. Necesitamos conocer una experiencia más viva y entrañable. No creemos que él cuida de nosotros. Se nos olvida que podemos acudir a él cuando nos sentimos cansados y sin fuerzas, o perdidos y desorientados.

Una Iglesia formada por cristianos que se relacionan con un Jesús mal conocido, confesado solo de manera doctrinal, un Jesús lejano cuya voz no se escucha bien en las comunidades… corre el riesgo de olvidar a su Pastor. Pero ¿quién cuidará a la Iglesia si no es su Pastor?

José Antonio Pagola

por Coordinador – Mario González Jurado

 

 

 

DOMINGO 4º DE PASCUA  (B)-Fray Marcos

(Hch 4,8-12) «Por su nombre (Jesús) se presenta este sano ante vosotros.»

(1 Jn 3,1-2) Somos hijos de Dios, el mundo no nos conoce por que no le conoce.

(Jn 10,11-18) Yo soy modelo de pastor, que se entrega él mismo por las ovejas.

Jesús es modelo de oveja que va delante guiándonos. Poniendo su vida al servicio de los demás, marcó el camino de nuestra plenitud.

Se acabaron los relatos de apariciones, pero sigue el lenguaje simbólico. Los textos simbólicos son los más propicios para hablar de la trascendencia, pero también son los más propensos a la manipulación. Basta con que no hagamos el esfuerzo de comprensión que requieren y nos quedemos en la literalidad. Mientras más profunda es la enseñanza que pretenden transmitir, más difícil es ponerse en la piel del que escribe. Todo lenguaje sobre las realidades trascendentes tiene que ser simbólico si no quiere ser idolátrico.

Este texto está enmarcado en un contexto más amplio de polémica entre Jesús y los fariseos, después de la curación del ciego de nacimiento. Quien no entra por la puerta, es ladrón y bandido. Quien no es dueño de las ovejas, sino asalariado, no está dispuesto a dar la vida por ellas. No se trata de una propuesta anodina sino de una denuncia en toda regla. Todo poder que no se pone al servicio de los demás es contrario a Dios. Hemos abandonado los relatos pascuales, pero no nos salimos del tema pascual, la Vida.

No es verosímil que Jesús se declarara pastor de nadie. Este evangelio se escribió setenta años después de morir Jesús y nos cuenta no lo que dijo sino lo que aquellos cristianos pensaban de Jesús. Ellos sí se sentían dirigidos por Jesús e intentaban seguir sus directrices. En el AT el título se aplicaba a Dios o a los dirigentes. En tiempo de Jesús, el pastor era, casi siempre, el dueño de un pequeño número de ovejas, a las que cuidaba como si fueran miembros de la familia, incluso, cobijándolas bajo el mismo techo, llamándolas por su nombre propio. De ellas dependía el sustento de la familia.

El pastor modelo está en contraposición con el mercenario. El pastor que es dueño de las ovejas, actúa por amor y no le importa arriesgar su propia persona para defenderlas de cualquier peligro. El mercenario actúa por dinero, las ovejas le traen sin cuidado. En (4 Esd 5,18) dice: “No nos abandones como pastor a su rebaño en poder de lobos dañinos”. La figura del lobo está en paralelo con la del ladrón y bandido, que arrebata y dispersa. Precisamente lo contrario de lo que hace Jesús, reunir las ovejas dispersas (Jn 11,52)

La imagen del pastor fue muy utilizada en el AT. Se aplicó a los dirigentes, muchas veces para llamar la atención de que no cumplían con su deber. Se aplicó al mismo Dios que, cansado de los malos pastores, terminaría por apacentar Él mismo a su rebaño. La única idea original de Jn es la de dar la vida por las ovejas. Seguramente es una interpretación de la vida y muerte de Jesús como servicio a los hombres. No se trata de un discurso de Jesús, sino de una manera de trasmitir lo que aquellos cristianos pensaban sobre él.

Yo soy el ‘buen’ pastor. No se trata de resaltar el carácter de bondad o dulzura. La traducción oficial devalúa la expresión. “Bueno” en griego, sería (agathos). (Kalos) significa bello, ideal, excelente, único en su género. Denota perfección suma. No se dice solo de las personas (el vino en la boda de Caná (2,10). Pastores “buenos”, puede haber muchos. Pastor ideal solo puede haber uno. El tomar el evangelio que acabamos de oír como excusa para hablar de los obispos y de los sacerdotes no tiene ni pies ni cabeza. La tarea de los dirigentes no tiene nada que ver con lo que nos quiere decir el evangelio.

El buen pastor se entrega él mismo por las ovejas. La vida (psukhên) se identifica con la persona. En griego existen tres palabras para designar vida: “bios”, “zoê”) y “psukhê”. No significan lo mismo, y por eso pueden causar confusión. Psukhên significa persona, es decir, capacidad de sentimientos y afectos. “Tithesin” no significa dar, sino poner, o mejor, exponer, arriesgar. Como pastor excelente, Jesús pone su persona al servicio de los demás durante toda la vida. Jesús vive y se desvive por los demás.

Desvivirse: Mostrar incesante y vivo interés, solicitud o amor por una persona (DRAE). Es exactamente lo que quiere decir aquí Juan de Jesús. La entrega de la vida física, es la manifestación extrema de su continua entrega durante toda su vida. Quien no ama hasta dar la vida no es auténtico pastor. El máximo don de sí es la comunica­ción plena de lo que él es. No se trata de que, por su muerte, se nos conceda algo venido de fuera. Se trata de que su vida, puesta al servicio de todos, prende y se desarrolla en nosotros.

 Conozco a las mías y las mías me conocen.  No se trata de un conocimiento a través de los sentidos o de la razón. En el AT el conocimiento y el amor van siempre juntos. Ese conocimiento mutuo es una relación íntima, por la participa­ción del Espíritu. Esta reciprocidad nos lanza a años luz de la simple imagen de oveja y pastor. Este mutuo conocimiento-a­mor, lo compara con el que existe entre Jesús y el Padre. La comunidad de Jesús no es una filiación externa, sino una experiencia-vivencia de amor.

 Tengo otras ovejas que no son de este atrio. Sitúa Juan su evangelio en el amplio contexto de la creación. De ahí deduce la visión universalista de la misión de Jesús. Los supuestos privilegios del pueblo de Israel, desaparecen. Ya en el prólogo habla de la “luz que ilumina a todo hombre”. Nada que ver con creernos elegidos o pensar en un Dios propiedad exclusiva nuestra. Todas las religiones han caído en esa trampa; la nuestra ha sido la más exagerada en esa reivindicación de una exclusividad de Dios.

Un solo rebaño, un solo pastor. La ausencia de conjunción «y» o preposición «con» entre los dos términos, indica que la relación entre Jesús y el rebaño no es de yuxtaposición ni de compañía. Jesús como fuente de Vida es el aglutinante que constituye la comunidad como tal. No puede ser encerrada en institución alguna. Su base es la naturaleza del hombre acabado por el Espíritu que da cohesión interior. Jesús no ha creado un corral donde meter sus ovejas, todos los hombres forman parte de su rebaño.

El dar Vida, empalma con el tiempo de Pascua, porque la experiencia pascual es que Jesús les comunica Vida. Nosotros tenemos la posibilidad de hacer nuestra esa Vida. Se trata de la misma Vida de Dios. «El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí». El que me come, quiere decir el que me hace suyo, el que se identifica con mi manera de ser, de pensar, de actuar, de vivir. Si Jesús es pan de Vida, no es porque lo comemos sino porque nos dejarnos comer.

En la medida que cada uno de nosotros hayamos hecho nuestra esa Vida, estaremos dispuestos a desvivirnos por los demás. El salir de sí mismo e ir a los demás para potenciar sus Vidas, no depende de las circunstancias; es un movimiento que tiene su origen es esa misma Vida. El amor que nos pidió Jesús, está reñido con cualquier clase de acepción de personas. No estamos acostumbrados a tener este detalle en cuanta, y así creemos que es amor lo que no es más que recíproco interés o simpatía visceral.