Desde Redes Cristianas queremos expresar nuestro gran dolor ante el accidente ferroviario de Santiago de Compostela. Enviamos todo nuestro apoyo y solidaridad a las familias de las personas fallecidas, así como toda nuestra fuerza y oración a quienes han sufrido heridas y daños. Les sentimos como hermanos y hermanas, víctimas de un accidente trágico del que se tendrán que esclarecer las causas. Leer más
17. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «JESUSEN HIRU DEI – TRES LLAMADAS DE JESÚS»
Lukas 11, 1-13
17 Tiempo ordinario (C)
Jesusen hiru dei
«Nik diotsuet: Eskatu eta emango dizue Jainkoak. Bilatu eta aurkituko duzue. Jo atea eta irekiko dizue». Izan daiteke, Jesusek hitz hauek jaulki izana, Galileako herrixketan barna zebilenean, jateko zerbaiten eske, harrera bila eta ate joka. Bazekien Jesusek bizitzako esperientzia xumeenez baliatzen, bere jarraitzaileengan guztien Aita Onaganako konfiantza esnatzeko.
Gauza kuriosa da jakitea, inoiz ere ez digula Jesusek esaten, ez zer eskatu, ez zeren bila ibili, ez zein ate jo. Jarrera da garrantzizkoa Jesusentzat. Zeruko Aitaren aurrean pobre agertu behar dugu, bizitzeko behar dutenaren eske ibili ohi direnak bezala, ondo ezagutzen ez duten bidearen bila galduta ibili ohi direnak bezala, Jainkoaren etxean atea jotzen duten ezinduak bezala.
Jesusen hiru dei hauek Aitaganako konfiantza esnatzera gonbidatzen gaituzte, baina ñabardura desberdinen egiten dute. «Eskatzea» pobrearen jarrera berezia da; Jainkoari eskatu, geure buruari geuk ezin eman dioguna eskatu behar diogu: bizi-arnasa, barkazioa, barne-bakea, salbazioa. «Bilatzea» ez da eskatze soila; gainera, eskura ez duguna lortzeko ahalegina egina behar dugu; horrela bilatu behar dugu guztien gain Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna: mundu gizakoiago eta duinago bat guztientzat. «Deitzea» atea jotzea da, behin eta berriz, Jainkoari hots egitea, urrun dela sentitzen dugunean.
Jesusek Aitagan duen konfiantza erabatekoa da. Bere jarraitzaileek ez ahaztea nahi du: «eskatzen duenak, hartzen du; bila dabilenak, aurkitzen du; atea jotzen duenari, irekitzen zaio». Jesusek ez du esan, eskatzen den hura hartuko denik zehazki, bilatzen den hura aurkituko denik, oihuka eskatzen duten hura lortuko dutenik. Beste bat da haren promesa: harengan konfiantza dutenei, bere burua eskaintzen die Jainkoak; harengana jotzen dutenek, hartzen dituzte «gauza onak».
Jesusek ez du ematen argibide konplexurik. Hiru adibide eskaini ditu, aldi guztietako gurasoek ulertzeko modukoak. «Zein aitak edo amak, semeak ogi-puska bat eskatzen dionean, ematen dio harri borobil bat, bidean ikus daitezkeen horietako bat? Edota, arraina eskatzen badio, itsas suge horietakoren bat emango ote dio, arrantzu-sareetan batzuetan agertzen diren horietakoren bat? Edota, arrautza bat eskatzen badio, aintzira- ertzean ikusten diren eskorpioi biribildu horietako bat emango ote dio?
Gurasoek ez dute barrerik egiten beren seme-alaben bizkar. Ez dituzten engainatzen, ez diete ematen kalte egin diezaiekeen ezer, baizik «gauza onak». Segidan, konklusio hau atera du Jesusek: «Zenbatez areago ez die zeruko zuen Aitak Espiritu Santua emango eskatzen diotenei?» Jesusentzat, Jainkoari eskatu eta har dezakegun gauzarik onena beraren Arnasa da, gure biziaren sostengu eta salbazio den beraren Arnasa.
Escrito por José Antonio Pagola
TRES LLAMADAS DE JESÚS
Lc 11, 1-13
«Yo os digo: Pedid y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad y se os abrirá». Es fácil que Jesús haya pronunciado estas palabras cuando se movía por las aldeas de Galilea pidiendo algo de comer, buscando acogida y llamando a la puerta de los vecinos. Él sabía aprovechar las experiencias más sencillas de la vida para despertar la confianza de sus seguidores en el Padre Bueno de todos.
Curiosamente, en ningún momento se nos dice qué hemos de pedir o buscar ni a qué puerta hemos de llamar. Lo importante para Jesús es la actitud. Ante el Padre hemos de vivir como pobres que piden lo que necesitan para vivir, como perdidos que buscan el camino que no conocen bien, como desvalidos que llaman a la puerta de Dios.
Las tres llamadas de Jesús nos invitan a despertar la confianza en el Padre, pero lo hacen con matices diferentes. «Pedir» es la actitud propia del pobre. A Dios hemos de pedir lo que no nos podemos dar a nosotros mismos: el aliento de la vida, el perdón, la paz interior, la salvación. «Buscar» no es solo pedir. Es, además, dar pasos para conseguir lo que no está a nuestro alcance. Así hemos de buscar ante todo el reino de Dios y su justicia: un mundo más humano y digno para todos. «Llamar» es dar golpes a la puerta, insistir, gritar a Dios cuando lo sentimos lejos.
La confianza de Jesús en el Padre es absoluta. Quiere que sus seguidores no lo olviden nunca: «el que pide, está recibiendo; el que busca, está hallando y al que llama, se le abre». Jesús no dice que reciben concretamente lo que están pidiendo, que encuentran lo que andan buscando o que alcanzan lo que gritan. Su promesa es otra: a quienes confían en él, Dios se les da; quienes acuden a él, reciben «cosas buenas».
Jesús no da explicaciones complicadas. Pone tres ejemplos que pueden entender los padres y las madres de todos los tiempos. «¿Qué padre o qué madre, cuando el hijo le pide una hogaza de pan, le da una piedra de forma redonda como las que pueden ver por los caminos? ¿O, si le pide un pez, le dará una de esas culebras de agua que a veces aparecen en las redes de pesca? ¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión apelotonado de los que se ven por la orilla del lago?
Los padres no se burlan de sus hijos. No los engañan ni les dan algo que pueda hacerles daño sino «cosas buenas». Jesús saca rápidamente la conclusión: «Cuánto más vuestro Padre del cielo dará su Espíritu Santo a los que se lo pidan». Para Jesús, lo mejor que podemos pedir y recibir de Dios es su Aliento que sostiene y salva nuestra vida.
José Antonio Pagola
17º DOMINGO T.O., 28 de Julio de 2013, «UNA ORACIÓN DE ACEPTACIÓN»
Escrito por José Enrique Galarreta
Lc 11, 1-13
El pasaje de Lucas tiene dos partes muy claras: el Padrenuestro y otros consejos sobre la oración. Invertimos este orden, para dedicar mayor atención al Padrenuestro.
Los consejos de Jesús sobre la oración se reproducen en el contexto del Sermón del Monte (‘del llano’ en Lucas). Aquí se incluyen solamente los que hacen referencia a la eficacia de la oración. Si vosotros, que sois malos, sois capaces de escuchar a los amigos aun por malos motivos, si sois capaces de atender bien a vuestros hijos, cuánto más os va a escuchar vuestro Padre que es bueno.
Esta pequeña parábola es evidente en sí. Los hijos tienen todo el derecho de pedir cosas a su padre, y el padre, si lo es, atiende a sus hijos. Pero esta parábola no agota la doctrina de Jesús sobre la oración. Si el niño pide una serpiente, ¿se la dará su padre?. Y cuando pedimos insistentemente y el Padre no nos lo concede… como le ocurre a Jesús en Getsemaní…
Getsemaní es una enseñanza clave para nuestra oración de petición y para la divinidad de Jesús.
• Dios Hijo pide a Dios Padre. ¿Puede más la primera persona de la Trinidad que la segunda?
• El Padre no se lo concede. ¿Qué poder tiene la oración de petición?
• Hágase tu voluntad y no la mía. ¿La primera persona de la Trinidad y la segunda ¿tienen voluntades diferentes?
Pero todas estas elucubraciones dependen de una mala teología de la Trinidad. Nos importa ante todo que la oración de Jesús en Getsemaní es la propia de un hijo, que siente la necesidad de expresarse totalmente ante su Padre, y que acaba, como debe acabar toda petición: «hágase tu voluntad», que no es una petición sino una aceptación.
Todo esto es un buen ejemplo para recordar que un texto no debe ser leído aisladamente: este texto subraya la confianza en nuestro Padre, que siempre escucha; otros textos completarán este mensaje; y todos juntos nos darán una visión global de la doctrina de Jesús sobre la oración.
EL PADRENUESTRO
Una explicación a fondo del Padrenuestro rebasa las posibilidades de una homilía dominical. Deberemos centrarnos en lo más fundamental y lo haremos sobre dos puntos: el destinatario y el sentido global de lo que se pide.
El destinatario es Abbá. Sabemos que Dios es para Jesús ‘Abbá’. En este momento, cuando Jesús nos enseña que debemos dirigir nuestra oración a Abbá, nos hace entrega de su Dios, de su propia relación con Abbá. Nuestra oración no es al Poderoso, al Juez, al Amo, es a Abbá. Esto significa también que los que oramos no somos los esclavos, los temerosos, los asalariados… sino los hijos.
Nuestra oración es una relación del hijo con su Padre. Esto trae como consecuencia primera que el planteamiento esencial es la seguridad de ser escuchado y atendido. No tenemos que ablandar a Dios con súplicas lastimeras, ni arrancarle el perdón o la protección a base de cansarle los oídos. «Ya sabe vuestro Padre celestial lo que necesitáis». «Gracias Padre porque siempre me escuchas».
Esto sitúa en otras coordenadas el concepto de eficacia de nuestra oración. Nuestra oración no es eficaz por nuestra insistencia. No hace falta. Y la oración de petición se transforma de tal manera que, en el fondo, no pedimos nada.
El sentido global de lo que se pide es «venga tu reino», lo que equivale a una renuncia a todas las pequeñas peticiones que suelen poblar nuestras oraciones en favor de una aspiración de verdaderos hijos. «Santificado tu nombre» es un reconocimiento de quién es Dios. «Venga tu reino» es el deseo máximo, único y unificador, lo que jerarquiza todos los demás valores y hace que «bueno/malo», «deseable/temible» adquieran un sentido diferente.
«Danos cada día nuestro pan de mañana» es una fórmula compleja, que tiene poco que ver con la subsistencia material y mucho con la confianza en Dios y la petición del alimento espiritual. Aspirar al perdón ofreciendo como justificación nuestra propia actitud de perdonar es una formidable inversión de la realidad: en realidad, nosotros perdonamos porque nos sentimos perdonados; nuestro perdón es respuesta. En esta «petición» manifestamos por tanto que vivimos en el perdón, en la reconciliación, hacia Dios y entre nosotros. Y al final se manifiesta nuestra desconfianza en nuestras propias fuerzas, rogando a Dios que no nos ponga a prueba, porque sabemos de nuestra debilidad.
Por tanto, esta oración, que aparentemente es de petición, se transforma en una oración de aceptación. Y su resumen es la fórmula que, precisamente, falta en Lucas y se incluye en Mateo: «Hágase tu voluntad». Fórmula que tampoco es una petición (por supuesto que la voluntad de Dios se hace) sino de aceptación.
El Padrenuestro es por tanto la oración de los hijos; sólo un espíritu filial puede orar así. Es una oración «en el espíritu», y constituye, mucho más que una serie de peticiones, una profesión de fe, una confesión pública de nuestra relación con Dios y con los demás.
Con razón la ha colocado la Iglesia como antesala de la comunión. Si por el bautismo nos adherimos a Jesús -crucificado para el mundo y vivo por el Espíritu-, en la comunión lo hacemos nuestro alimento y nuestra bebida. Comulgamos – todos juntos – con Jesús para renovar el Espíritu, para renovar nuestra comunión, nuestro espíritu filial, nuestro compromiso fraterno. Y todo ello se expresa en esa profesión de fe que recitamos juntos antes de comulgar con Jesús.
Por otra parte, sabemos que nuestro espíritu no es tan puro, sabemos que mentimos cuando proclamamos que queremos sólo el Reino, que aceptamos toda su voluntad y que perdonamos como Dios perdona. Cuando pedimos a Dios lo que nos apetece no recitamos el Padrenuestro; le pedimos suerte, dinero, salud, éxito, consuelo… Es evidente que si un hada maravillosa nos permitiera formular tres deseos, estos no serían «santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad»…
Para rezar el Padrenuestro necesitamos elevarnos por encima de la mediocridad y hacer un acto consciente de que somos hijos, constructores del Reino, y de cuáles son los valores supremos del reino. Recitar el Padrenuestro es un fuerte desafío a la mediocridad de nuestra fe. Pero lo profesamos así avalados por el mandato de Jesús. Porque Él nos dijo que orásemos así, por eso, sólo por eso nos atrevemos a decir …..
¿No sería muy necesario que recobrásemos el respeto al Padrenuestro?. No se pueden rezar «padrenuestros» a diestro y siniestro, en el rosario, en la bendición de la mesa, en los responsos, en las novenas, a los santos, en cualquier ocasión y momento. No tomar el nombre de Dios en vano, no exhibir a Cristo crucificado en vano, no multiplicar la eucaristía en vano, no desgastar el Padrenuestro en vano.
LA ORACIÓN DE LOS HIJOS
Los discípulos se acercaron a Jesús y le pidieron: «enséñanos a orar». Desde aquel día, los que siguen a Jesús saben orar como hijos, y levantan el corazón hacia su Padre.
Porque hay a quien dirigirse. Porque mi vida no es una porquería entre la nada y la nada, una pasión inútil entre no-ser y no-ser. Porque estoy a cubierto. Porque existe el proyecto, el destino, el que sabe. Porque estás ahí y eres el que me quita el miedo. Porque dirigirme a Ti es levantar el corazón, no machacarlo, porque levanto mi mano y hay una Mano mayor que me la coge. Porque sé a quién dirigirme, a quién referirme, de quién fiarme. Porque Jesús, el Hijo, me informó de quién soy y de Quién eres.
Por eso puedo levantar la vista, alzar la frente, mirarte a los ojos y decir:
PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO
Ésta es la vida eterna, que te conozcan, que te quieran. Si todos te conocieran ¡se acabarían tantas oscuridades!. No te conocen, se han fiado en caricaturas de Ti. Por eso te ignoran, te niegan, blasfeman de Ti. Conocerte es amarte, pues no es posible sentirse querido y no querer. Bendito seas Tú, que creas porque necesitas Hijos, que nos sacas adelante, que preparas la mesa mientras llegamos. Bendito seas porque entregaste al mejor de tus Hijos para que todos te conozcamos. Bendito seas Señor, que todos los pueblos te conozcan y te quieran
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
Tienes que reinar. Entre nosotros reina ahora la violencia, el exceso de los ricos, la humillación de los pobres, reina la necesidad de consumir, reina la locura contra el planeta entero. Reina la oscuridad. Eso es lo que ahora reina. Queremos que reine la libertad, que reine la confianza, que reine la solidaridad, que reine el perdón, que reine la dignidad de tus hijos. Queremos que reines Tú. Y lo esperamos, con esperanza cierta: sabemos que el Reino es tu obra, tu empeño, tu sueño. Nosotros sembramos, abonamos, podamos, regamos, pero tú eres el que da la vida.
VENGA A NOSOTROS TU REINO
Sabemos cuál es tu voluntad, porque te conocemos: tu voluntad es que todas las personas sepan que son hijos, que todos vivan como hijos, que todos vivan para siempre. Esa es tu voluntad y tu proyecto, es la misión que encargaste a Jesús, es la misión que Jesús nos encargó a nosotros. Y, entretanto, este oscuro camino hacia la Patria, que no sabemos por qué lo hiciste tan oscuro, tan estrecho, tan lleno de peligros y de amargura. Si es así, lo habrás querido así y tenemos que aceptarlo, aunque no lo entendemos. En el cielo y en la tierra. Allí quedarán cumplidos tus planes; aquí seguimos peleándonos con las tinieblas. Que se cumpla, Señor, tu voluntad, tu voluntad de que la tierra sea como el cielo, tu voluntad de que haya luz y desaparezcan las tinieblas.
HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO
Tú sabes bien de qué barro nos hiciste. Nos consta que sabes lo que necesitamos. Yo tengo pan, muchos no tienen pan. Yo tengo el Pan de tu Palabra, muchos no lo tienen. Yo tengo el Pan de Jesús, muchos no lo tienen. Porque no vivimos sólo del pan que se mastica, sino también – y mucho más – del pan de la esperanza, del pan del perdón, del pan de la justicia. Hoy pensaré en la Eucaristía que me estás dando tu Pan y desearé que nunca me falte. Hoy me alimento del Pan de Jesús, tu Palabra hecha carne para mi alimento. Y pediré que nunca me falte. Y pensaré en el hambre de mis hermanos, faltos de Pan y de Palabra. Y pediré que te acuerdes de te necesitamos. Que no nos falte, Señor, tu Pan.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA
Ofensas, fea palabra. Nunca ha pasado por mi mente ofenderte. Si alguien te ha ofendido es porque no te conoce. Sabes que no son ofensas, que son errores y esclavitudes. Yo sé que así lo sabes, pero es que necesito excusarme ante Ti, mi Padre, por ser tan poco hijo. Yo sé que vivo gracias a que Tú me conoces y me comprendes. Yo sé que esa manera tuya de comprender y perdonar está en mis hermanos, tus otros hijos. Sé que ellos me conocen y me comprenden, y me siento bien, conocido y comprendido. Quiero vivir en ese ambiente, quiero comprender y perdonar, quiero vivir perdonando y perdonado.
PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN
Tentación. Toda mi vida es una enorme tentación. Te confesaré que no me apetece el Reino. Me tienta el dinero, me tienta la venganza, me tienta el prestigio, me tienta todo. Tu Reino, tan fascinante, me atrae menos que muchas otras cosas, más cercanas, más tentadoras. El Reino se me convierte en una puerta estrecha, en un camino empinado, en un ojo de aguja difícil de acertar. No me abandones, no retires de mí tu Santo Espíritu, no permitas que mis ojos prefieran tesoros que roe la polilla, no me dejes servir a otros señores, no me dejes en manos de mí mismo. Que tu vara y tu cayado me conduzcan mientras camino por oscuras cañadas.
NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN
¿Por qué has dejado suelto tanto mal? ¿Es que no sabes que el mal nos impide creer en Ti? ¿Es que no miras el dolor de tantos hijos? ¿Es que van ser nuestros males más poderosos que Tú, es que nos van a impedir creer en Ti? Yo sueño con un mundo de Hijos que no sufren. Yo sueño con un mundo en no haya que creer en Ti, un mundo en que seas evidente. Me parece que estamos atados, agobiados, sometidos, al poder de las tinieblas que nos impiden verte, al poder de la tierra que nos atrae mucho más que el cielo. Líbranos, tú que eres poderoso, tú que pusiste a tu hijo el nombre de «El Libertador», en esta vida y para siempre, líbranos.
Y LÍBRANOS DEL MAL
Todo esto es sin duda una osadía, que empieza por dirigirnos a ti con tan descarada confianza. pero Jesús nos enseñó a orar así. y por eso, fieles a su enseñanza, nos atrevemos a decir ….
AMÉN
José Enrique Galarreta
ECONOMÍA Y ÉTICA
FE ADULTA
Es cada vez más frecuente que los problemas económicos se presenten como cuestiones técnicas cuya solución solo requiere la decisión de expertos, de «tecnócratas» o personas muy especializadas. Se evita que sea la gente normal y corriente la que decida sobre ellos porque se considera que no está preparada y que, por tanto, si decidiera podría ocasionar perturbaciones graves, un mal funcionamiento de la maquinaria económica, más o menos como sucedería si cualquiera de nosotros que no tuviese los conocimientos adecuados se empeñase en arreglar su reloj o cualquier aparato más o menos complicado. Leer más
¿Recibirá Francisco a Leonardo Boff?
El Papa de los pobres se encuentra en una de las cunas de la Teología de la Liberación. Y una de sus primeras peticiones en esta su única jornada de descanso en Brasil ha sido el libro «Francisco de Asís y Francisco de Roma«, escrito por el teólogo y ex franciscano Leonardo Boff.
El papa Francisco vuelve a América
El Pontífice viaja a Río de Janeiro a la Jornada Mundial de la Juventud. Jorge Mario Bergoglio vuelve a América en medio de los rumores sobre la dimisión de monseñor Battista Ricca, el diplomático que nombró el 15 de junio para limpiar las cuentas del banco del Vaticano y cuyo escandaloso pasado le había sido ocultado. Además, durante su estancia del 22 al 28 de julio en Brasil, el papa Francisco tendrá la oportunidad de recordar ante millones de jóvenes, principales afectados por unos tiempos plagados de incertidumbres, un mensaje que sintetiza su discurso y que incluyó en la encíclica Lumen Fidei: “No os dejéis robar la esperanza”.
Mujeres católicas piden poner fin a la “marginación femenina” en la Iglesia
Con motivo de la celebración mañana, 22 de julio, del día de María de Magdala (María Magdalena), que es la patrona de este colectivo, las mujeres que forman este grupo han publicado un manifiesto en el que ofrecen algunos datos sobre la presencia y actividades de la mujer en las diócesis de Cataluña. Según el colectivo, del total de personas que trabajan en la actividad pastoral de la catequesis de las diferentes diócesis, un 90 % son mujeres: 12.512 seglares y 1.642 religiosas, frente a sólo 1.569 hombres (800 seglares, 409 religiosos y 360 clérigos).
Cura radical o suicidio asistido: ¿Tiene salvación la Iglesia?
La primavera árabe ha sacudido a toda una serie de regímenes autocráticos. Con la renuncia del papa Benedicto XVI y la elección del papa Francisco ¿podría suceder algo parecido también en la Iglesia católica, una «primavera vaticana»?
Evidentemente, el sistema de la Iglesia católico-romana es muy diferente de los imperantes en Túnez y Egipto, para no hablar de monarquías absolutas como Arabia Saudí. En todos estos países, las reformas habidas hasta ahora a menudo no son más que concesiones menores, e incluso estas se hallan con frecuencia amenazadas por aquellos que, en nombre de la tradición, se oponen a cualquier tipo de reformas progresivas. En Arabia Saudí, en realidad, muchas de las tradiciones solo tienen un par de siglos de antigüedad. La Iglesia católica, en cambio, pretende basarse en tradiciones que se remontan veinte siglos atrás, al propio Jesucristo. Leer más
UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA
FE ADULTA
Francisco y las canonizaciones
Acabo de enterarme de que el papa Francisco piensa canonizar a Juan Pablo II a la vez que a Juan XXIII. También se ha dicho que tiene la intención de beatificar al arzobispo Oscar Romero y a Álvaro del Portillo, el sucesor de Escrivá de Balaguer en la prelatura del Opus Dei… ¿Qué intenta con esa mezcolanza? Porque salta a la vista que los miembros de cada duplo poco tienen en común, por no decir que son polos opuestos. Leer más
LA CONTROVERTIDA PROVIDENCIA
Tema del último número de Iglesia Viva
GONZALO HAYA, gonzalohaya@telefonica.net
ECLESALIA, 15/07/13.- “La fe en la Providencia es constitutiva e irrenunciable en el cristianismo”, afirma claramente Torres Queiruga; pero la fe en la Providencia ha encontrado siempre dificultades con el problema del mal –desde Job a Auschwitz–, con la libertad humana –predestinación y controversia de auxiliis– y, ahora especialmente, en la cultura moderna, con la autonomía del hombre.
Iglesia Viva centra su número 254, correspondiente al trimestre de abril a junio, en el controvertido tema de la Providencia de Dios. Tres reconocidos teólogos –F. Javier Vitoria Cormenzana, Andrés Torres Queiruga y Teresa Forcades– exponen cómo entienden la Providencia “Más allá del Dios intervencionista”. Resumiré brevemente sus explicaciones. Leer más