El papa Francisco y la laicidad del Estado

JAIME BOTEY
REDES CRISTIANAS

De entre los muchos comentarios que pueden hacerse sobre el viaje del Papa Francisco en Brasil, hay uno que me resulta especialmente relevante: su nítida defensa de la laicidad del Estado que, dice, “sin asumir como propia ninguna confesión religiosa, respeta la presencia del factor religioso en la sociedad”.

Hasta ahora su principal obsesión, su tema central y preferido, ha sido hablar de “la iglesia pobre y para los pobres” como necesario punto de partida para su renovación. Hacía mucho tiempo que no oíamos este discurso tantas veces repetido y con tanta sensación de sinceridad. Da la impresión de que se lo cree. Leer más

El papa Francisco critica la conducta del capitalismo

Sobre todo, lo que ha brillado más y en mi opinión ha tenido más importancia en sus palabras como sumo pontífice, es su insistencia, cada vez que hay oportunidad, en criticar de frente y abiertamente tal vez el núcleo más profundo del capitalismo: su afán de lucro, el estilo de vida que lleva a unos cuantos a poner en primer lugar y sobre todas las cosas la ganancia y la acumulación de riqueza, como suprema forma de vida y como efectiva conducta, y tal sería, a sus ojos, la catástrofe más honda del mundo moderno, el “pecado capital” por definición de la clase hoy más enriquecida. Y creo que este énfasis descubre el verdadero núcleo del capitalismo, resultando extraordinario que sea un papa católico el que haga la denuncia, pero así es y esto no se puede ocultar. Por supuesto que el Papa no llama a modificar tal estado de cosas por vía revolucionaria o radical-material, sino más bien por una revolución o un cambio radical de las conciencias que puedan llegar a desechar y apartarse tajantemente de tal visión de la vida dominada por la ambición y el lucro.

Schüller: «Las palabras del Papa son un buen inicio»

Helmut Schuller, sacerdote austriaco que encendió la polémica en Europa al desafiar las enseñanzas de la Iglesia Católica respecto a temas tabú, sugirió el miércoles que se permita la ordenación de mujeres y dijo que los homosexuales necesitaban justicia, no sólo compasión.En una entrevista telefónica, Schuller dijo que las palabras del Papa eran un «buen inicio» y que los homosexuales parecían estar contentos de ver un tono más amigable de la iglesia que en el pasado.

El silencio interior

Jaume Patuel
ATRIO

El silencio es un tema aunque paradoxal se habla mucho hoy en día. Parece querer recuperar una situación de antaño, Un valor, como se dice hoy en día, que responde a una necesidad vital. No es algo superficial sino una necesidad para poder vivir con más armonía, tranquilidad y paz interior. Otros dirían para obtener o conseguir la felicidad. Leer más

18º DOMINGO T.O., MUCHAS COSAS NECESARIAS, SOLO UNA ES ESENCIAL

MUCHAS COSAS NECESARIAS, SOLO UNA ESENCIAL

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Por una vez, las tres lecturas coinciden en el tema principal:

Ecl 1,2; 2,21-23: «Vaciedad sin sentido, todo es vaciedad…»
Col 3,1-11: «Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.»
Lc 12,13-21: Guardaos de toda clase de codicia.

Recordad que Jesús va camino de Jerusalén y el evangelista aprovecha distintos episodios para ir formando a sus discípulos en el verdadero seguimiento. El evangelio tiene dos partes: En la primera, Jesús se niega a ser árbitro en un conflicto económico. ¡Cuantos problemas se habría evitado la Iglesia si hubiera seguido su ejemplo! En la segunda advierte del riesgo de buscar seguridades terrenas, olvidando el verdadero objetivo de toda vida humana.

Desplegar la verdadera Vida no depende de tener más o menos, sino de ser. Que lo acumulado lo vaya a disfrutar otro, tampoco es el problema; porque en el caso de que lo pudiera disfrutar él mismo, parece que sería válida la acumulación de riquezas.

Tampoco se trata de proponer como alternativa el ser rico ante Dios, si se entiende como acumulación de méritos que después te tendrán que pagar, porque eso sería seguir pensado en potenciar el ego. Esta propuesta va en contra del mensaje de Jesús que nos pide olvidarnos del yo.

En este episodio Jesús manifiesta claramente, no tener ninguna política concreta, ni económica ni social. No tiene como objetivo la liberación de las carencias materiales. Jesús pretende la liberación personal, sin la cual la liberación social o económica es incompleta. Con demasiada frecuencia se ha querido etiquetar como cristiana una política concreta. No podemos confundir el mensaje evangélico con ninguna ideología política. Jesús va al centro de la persona y no está condicionado por credos ni doctrinas.

Más que a un contexto social, el evangelio responde a un contexto antropológico. Se trata de dar auténtico valor a la vida humana. El tema de hoy es el desapego de toda una escala de valores para aferrarse a otra escala que es la que nos puede llevar a nuestra plenitud humana.

Si el primer objetivo de todo hombre es desplegar al máximo su humanidad y el evangelio nos dice que tener más no nos hace más humanos, la conclusión es muy sencilla en teoría: la posesión de bienes de cualquier tipo, no puede ser el objetivo último de ningún ser humano.

La trampa de nuestra sociedad de consumo está en que no hemos descubierto que cuanto mayor capacidad de satisfacer necesidades tenemos, mayor número de nuevas necesidades desplegamos; con lo cual no hay posibilidad alguna de marcar un límite. Ya los santos padres decían que el objetivo no es aumentar las necesidades, sino el conseguir que esas necesidades vayan disminuyendo cada día que pasa. Ese sería el objetivo personal.

¡Mucho cuidado! Las tres lecturas podemos entenderlas rematadamente mal. La vida es un desastre solo para el que no sabe traspasar el límite de lo caduco. Querámoslo o no, vivimos en la contingencia y eso no tiene nada de malo. Nuestro objetivo es dar sentido humano a todo lo que constituye nuestro ser biológico. Lo humano es lo esencial, lo demás es soporte.

Aspirar a los bienes de arriba y pensar que lo importante es acumular bienes en el cielo, es contrario al verdadero espíritu de Jesús. Ni la vida es el fin último de un verdadero ser humano ni podemos despreciarla en aras de otra vida en el más allá. Dios quiere que vivamos lo más dignamente posible; pero no a costa de los demás seres humanos.

Es muy difícil mantener un equilibrio en esta materia. Podemos hablar de la pobreza de manera muy pobre y podemos hablar de la riqueza tan ricamente. No está mal ocuparse de las cosas materiales e intentar mejorar el nivel de vida.

Dios nos ha dotado de inteligencia para que seamos previsores. Prever el futuro es una de las cualidades más útiles del ser humano. Jesús no está criticando la previsión, ni la lucha por una vida más cómoda. Critica que lo hagamos de una manera egoísta, alejándonos de nuestra verdadera meta como seres humanos.

Si todos los seres humanos tuviéramos el mismo nivel de vida, no habría ningún problema, independientemente de la capacidad de consumir a la que hubiéramos llegado.

El ser humano tiene unas necesidades como ser biológico, que no tiene más remedio que atender. Pero a la vez, descubre que eso no llega a satisfacerle y anhela acceder a otra riqueza que, de alguna manera, le transciende. Esta situación le coloca en un equilibrio inestable, que es la causa de todas las tensiones que padece. O se dedica a satisfacer los apetitos biológicos, o intenta trascender y desarrollar su vida espiritual, manteniendo en su justa medida las exigencias biológicas.

En teoría, está claro, pero en la práctica exige una lucha constante para mantener el equilibrio. Bien entendido que la satisfacción de las necesidades biológicas y el placer que pueden producir, nada tiene de malo en sí. Lo nefasto es poner la parte superior del ser, al servicio de la inferior, aunque para ello tenga que privar a otros seres humanos de lo imprescindible para la vida.

Solo hay un camino para superar la disyuntiva: dejar de ser necio y alcanzar la maduración personal, descubriendo desde la vivencia lo que en teoría aceptamos: El desarrollo humano, vale más que todos los placeres y seguridades; incluso más que la vida biológica. El problema es que la información que nos llega desde todos los medios nos invita a ir en la dirección contraria y es muy fácil dejarse llevar por la corriente.

El error fundamental es considerar la parte biológica como lo realmente constituyente de nuestro ser. Creemos que somos cuerpo y mente. No tenemos conciencia de lo que en realidad somos, y esto impide que podamos enfocar nuestra existencia desde la perspectiva adecuada. El único camino para salir de este atolladero, es desprogramarnos. Debemos interiorizar nuestro ser verdadero y descubrir lo que en realidad somos, más allá de las apariencias y tratar de que nuestra vida se ajuste a este nuevo modo de comprendernos.

La parábola no dice que la codicia incapacita para vivir una vida humana. Se trata de desplegar una vida verdaderamente humana que me permita alcanzar una plenitud en lo que tengo de específicamente humano. Solo esa Vida plena, puede darme la felicidad. Se trata de elegir entre una Vida humana plena y una vida repleta de sensaciones, pero vacía de humanidad.

La pobreza que nos pide el evangelio no es ninguna renuncia. Es simplemente escoger lo que es mejor para mí. No se trata de la posesión o carencia material de unos bienes. Se trata de estar o no, sometido a esos bienes, los posea o no. Vale más ser dueño de 1 € que esclavo de un millón.

Es importante tomar conciencia de que el pobre puede vivir obsesionado por tener más y malograr así su existencia. La pobreza tiene que ser combatida siempre, pero también al pobre debemos enseñarle a ser más humano.

La clave está en mantener la libertad para avanzar hacia la plenitud humana. Todo lo que te impide progresar en esa dirección, es negativo. Puede ser la riqueza y puede ser la pobreza. La pobreza material no puede ser querida por Dios. Jesús no fue neutral ante la pobreza/riqueza.

No puede ser cristiana la riqueza que se logra a costa de la miseria de los demás. Pero no se trata solo de la consecución injusta, sino del acaparamiento de bienes que son imprescindibles para la vida de otros.

Aquí no se puede andar con tapujos. El progreso actual es radicalmente injusto, porque se consigue a costa de la miseria de una gran parte de la población mundial. «Si todos los habitantes del planeta consumieran como los europeos, harían falta cinco planetas Tierra para satisfacer esas necesidades»… El progreso desarrollista en que estamos inmersos, es insostenible además de injusto.

Confiar en que las riquezas darán la felicidad, es la mayor insensatez. La riqueza puede esclavizar hasta límites increíbles. Nos han convencido de que si no poseo aquello o no me libro de esto otro, no puedo ser feliz. Tú eres ya feliz. Solo tu programación te hace ver las cosas desde una perspectiva equivocada. No tienes que hacer nada, para conseguir la felicidad, sencillamente porque ya la tienes. Si el ojo está sano, lo normal es la visión, no hay que hacer nada para que vea (Tony de Mello).

Aún sin tener nada de lo que ambicionamos normalmente, podríamos ser inmensamente felices. Aquello en lo que ponemos la felicidad, puede ser nuestra prisión. En realidad, no queremos la felicidad sino seguridades, emociones, satisfacciones, placer sensible. Esto es lo que nos mata.

Meditación-contemplación

Codiciar es desear con ansia lo que no tiene verdadero valor.

Lo correcto sería poner todo nuestro empeño en conseguir lo esencial.

Solamente una justa valoración, evita la codicia.

Estás fallando si te quita el sueño lo secundario.

…………………….

Me debo ocupar de las necesidades materiales;

pero mi preocupación debe ser el desplegar mi humanidad.

El único camino es tomar conciencia de lo que soy.

El tesoro no está en el cielo, sino dentro de mí.

………………..

Dentro de ti está la plenitud, está la felicidad. Descúbrela.

Necios somos si nos empeñamos en buscarla fuera.

No la encontraré en las cosas de este mundo,

pero tampoco en un cielo futuro o en un Dios fuera de mí.

…………………….

Fray Marcos

 

18. IGANDEA URTEAN ZEHAR, «Zorakeriaren aurka-Contra la insensatez» J.A. Pagola

Lk. 12, 13-21
JOSÉ A. PAGOLA

Egunetik egunera ezagunagoa dugu hogeita hamar urteetan Jesusek bizi izan zuen Galileako egoera sozial eta ekonomikoa. Seforis eta Tiberiades hirietan aberastasuna handituz zihoan bitartean, herrixketan haziz zihoan gosea eta miseria. Landa-jendea lurrik gabe geldituz zihoan eta lurjabe handiek silo eta mandio handiagoak eraikitzen zituzten.

Kontakizun koxkor batean, Lukasek gorde digun honetan, Jesusek egoera hartaz zer pentsatzen duen agertu digu: Jainkoak nahi izandako egitasmoaren hain kontrakoa den egoeraz, guztientzat gizakoiagoa izango litzatekeen munduaren hain kontrakoa den egoeraz. Ez dakar parabola hau lurjabe handiek egiten dituzten abusuak eta zapalketat salatzeko, baizik eta bizi duten zorakeria agerian jartzeko.

Lurjabe aberats batek uzta handi bat izan du. Ez daki nola kudeatu, nola gobernatu, hain handia den aberastasun handi hori. «Zer egin nezake?» Haren bakarrizketak boteretsuen logika zoroa agertzen digu: aberastasunak eta ongizatea metatzea bakarrik dute kaskoan, beharrean direnak beren begi-bistatik apartatuz.

Parabolako aberatsak bere bizitza planifikatu eta erabakiak hartu ditu. Mandio zaharrak bota eta beste handiago batzuk eraikiko ditu. Bere uzta guztia jasoko du haietan. Urte askotako ondasunak metatuko ditu. Aurrerantzean, gozatzea bakarrik izango du helburu: «etzan hadi, jan, edan eta emaiok lasai bizitzeari». Ustekabean, Jainkoak eten dizkio bere asmoak: «Zoroa, gau honetan berean bizitza eskatuko diate. Metatu duana, zeinentzat izango duk?»

Gizon honek bere ondasun ugariz gozatzera mugatu du bere bizitza. Bere bizitzaren erdian bere burua bakarrik jarri du eta bere ongizatea. Jainkoa absente du. Beraren lurra lantzen duten soldatapekoak ez dira existitzen. Goseari kontra nola egingo bizi diren herrixketako familiak ez dira ezer. Jainkoaren epaia biribila da: bizitza-mota hori zorakeria hutsa da eta burugabekeria.

Gure egun hauetan, mundu guztian, esateko, era kezkagarrian ari da handitzen desberdintasuna. Hau da gertaerarik ilunena eta gizagabeena: «aberatsak, batez ere aberatsenak, askoz aberatsago egiten ari dira; pobreak, berriz, batez ere pobreenak, askoz pobreago egiten» (Zygmunt Bauman).

Gertakari hau ez da gauza normala. Soil-soilik, gizakiok egiten ari garen zorakeria handienaren azken ondorioa da: Gizadiaren lankidetza adiskidetsuaren, solidaritatearen eta guztien ona bilatzearen ordez, lehiaketa, etsaigoa eta ondasunen metaketa Planetako boteretsuenen eskuetan jartzea da egiten ari garena.

Jesusen Elizatik, Ludi osoan presente den Elizatik, beren deiadarra entzunarazi beharko lukete Jesusen jarraitzaileek hain handia den zorakeria horren aurka, eta beren erreakzioa agertu beharko lukete giza historia gaur egun gidatzen duen ereduaren aurka.

Jose Antonio Pagola

18º DOMINGO T.O.
Lucas 12, 13-21

CONTRA LA INSENSATEZ
José A. Pagola

Un rico terrateniente se ve sorprendido por una gran cosecha. No sabe cómo gestionar tanta abundancia. “¿Qué haré?”. Su monólogo nos descubre la lógica insensata de los poderosos que solo viven para acaparar riqueza y bienestar, excluyendo de su horizonte a los necesitados.

El rico de la parábola planifica su vida y toma decisiones. Destruirá los viejos graneros y construirá otros más grandes. Almacenará allí toda su cosecha. Puede acumular bienes para muchos años. En adelante, solo vivirá para disfrutar: ”túmbate, come, bebe y date buena vida”. De forma inesperada, Dios interrumpe sus proyectos: “Imbécil, esta misma noche, te van a exigir tu vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?”.

Este hombre reduce su existencia a disfrutar de la abundancia de sus bienes. En el centro de su vida está solo él y su bienestar. Dios está ausente. Los jornaleros que trabajan sus tierras no existen. Las familias de las aldeas que luchan contra el hambre no cuentan. El juicio de Dios es rotundo: esta vida solo es necedad e insensatez.

En estos momentos, prácticamente en todo el mundo está aumentando de manera alarmante la desigualdad. Este es el hecho más sombrío e inhumano: ”los ricos, sobre todo los más ricos, se van haciendo mucho más ricos, mientras los pobres, sobre todo los más pobres, se van haciendo mucho más pobres” (Zygmunt Bauman).

Este hecho no es algo normal. Es, sencillamente, la última consecuencia de la insensatez más grave que estamos cometiendo los humanos: sustituir la cooperación amistosa, la solidaridad y la búsqueda del bien común de la Humanidad por la competición, la rivalidad y el acaparamiento de bienes en manos de los más poderosos del Planeta.

Desde la Iglesia de Jesús, presente en toda la Tierra, se debería escuchar el clamor de sus seguidores contra tanta insensatez, y la reacción contra el modelo que guía hoy la historia humana.

 

Francisco: tomar Aparecida en serio, continuación de Medellín

Antonio Duato, 29-Julio-2013
ATRIO

TEXTO COMPLETO tomado de Religión Digital

Estaba expextante de cómo iba Francisco a gestionar su primera cita importante, el viaje a Rio de Janeiro. Hoy estará de regreso en Roma y el balance del viaje, para mí, es extraordinariamente positivo, a pesar de haya aspectos negativos. En los grandes baños de masas ha estado cercano y acogedor, en actos organizados por la Jornada de la Juventud (evento a analizar aparte y reprogramar para 2016) ha insistido en que la fidelidad a Jesús debe potenciar la misión revolucionaria de la juventud y, sobre todo, en algunos actos queridos expresamente por él –Aparecida, hospital de toxicómanos, favela, encuentro con los argentinos y con los obispos del CELAM– ha manifestado más claramente lo que quiere que sea la Iglesia. Leer más

El Papa se hace fuerte en Brasil

El Papa se hace fuerte en Brasil

Pablo Ordaz
EL PAÍS

Hasta hace cuatro meses, el mensaje de la Iglesia era despacito y buena letra. Ante los graves problemas que amenazaban con socavar los cimientos de una institución milenaria —las denuncias de pederastia, la corrupción económica—, la respuesta indolente de sus altos mandatarios bloqueaba cualquier cambio: “Ese problema ya lo tuvimos en el siglo XIII”. Joseph Ratzinger, anciano y solo, fue aislado convenientemente por la Curia romana, que se disputó ferozmente la túnica de su sucesión. Leer más

San Pablo y los problemas de la cristología

José M. Castillo, teólogo

REDES Cristianas
artículo publicado en Iglesia Viva

Punto de partida
Pablo no conoció al Jesús terreno. A él “se le apareció” el Resucitado, cosa que Pablo repite varias veces (Gal 1, 11-16; 1 Cor 9, 1; 15, 8; 2 Cor 4, 6) y de la que Lucas, en los Hechos, presenta tres relatos detallados (9, 1-19; 22, 3-21; 26, 9-18). Esto ya da idea de la importancia que el propio Pablo y su colaborador más cercano (Lucas) concedieron a este acontecimiento. Por la terminología que se utiliza en estos relatos, pronto se advierte que Pablo y Lucas pretenden indicar que, en aquel acontecimiento, se produjo la manifestación de “un ser de ámbito divino” (S. Vidal, 2008, 54).

Por tanto, el punto de partida para estudiar la cristología de Pablo tiene que ser este hecho capital: se trata de una cristología incompleta. Porque en ella falta casi toda la información que proporcionan los evangelios y lo que esa información representa: el conocimiento del Jesús humano. Además, parece que Pablo tampoco mostró interés por informarse sobre la vida terrena de Jesús. Leer más